Elecciones 20D: El ‘cambio’ que engaña (I)

Viernes, 04 Diciembre 2015 13:06   Marino Martínez Opinion
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Estamos ya dentro de una campaña electoral para unas elecciones en las que sin duda se decide lo que queremos para España a corto y medio plazo. Aquí solo hay dos opciones, gobiernos de derechas, represores y plenos de recortes para la clase media y trabajadora, y gobierno de izquierdas que recupere poco a poco lo que el PP ha destruido en los últimos cuatro años, y me refiero a cosas tan importantes en nuestra vida diaria como la sanidad, educación o dependencia. No hablaré de empleo y ‘recuperación económica’ porque no sé si me da la risa floja o asco sin paliativos a los políticos que hablan del tema.

Hay dos opciones, solo dos opciones, para España. El PP de Rajoy, el de los recortes, la desigualdad y la corrupción sin límites. Y aquí un apunte, porque escucho a los políticos del PP decir que han sido unos pocos de su partido. NO y mil veces no. La corrupción ha vivido dentro de su partido, no han sido unos pocos, estaba tan extendida que afecta a la financiación del propio partido.

Sigo. Dos opciones. La de Rajoy y su PP recortador y corrupto, y la del PSOE. No hay más.

Y aquí entro en la explicación del título. Es una gran falacia que haya más opciones de cambio. La ley electoral española no permite a las pequeñas formaciones tener representación en provincias como Albacete. Los votantes de izquierdas, los que no quieren a Rajoy ni al PP solo pueden votar una cosa, PSOE. Los que echen la papeleta del Podemos o de la unidad de la izquierda perderán su voto, es más, darán un espaldarazo a Rajoy a los suyos porque los votantes del PP no tienen dudas. Vaya por delante que yo entiendo a esta gente de izquierdas que quiere algo nuevo (de izquierdas) pero ¿se han parado a pensar que su voto será inútil?, Les saldrá del corazón y del alma pero solo servirá para que mande Rajoy.

Está el ‘otro cambio’, el de Ciudadanos. Si fuese una película el título que más le iría sería ‘La mentira más gorda jamás contada’. Votar a Ciudadanos es votar PP. En Albacete el que sea de izquierdas o crea que el PP lo ha hecho mal y vote a Ciudadanos que tenga claro que vota a Rajoy. En el Ayuntamiento de Albacete tenemos la muestra más palpable. El PP gobierna gracias a Ciudadanos. Voto de gente desencantada con el PP hacia Ciudadanos es votar cuatro años más de recortes de Rajoy. Es más, Ciudadanos es la cara de Rivera y poco más, ni Dios conoce a sus candidatos, y pese a no mandar en ningún sitio también ha tenido ejemplos de gente poco ejemplar en sus filas.

Una reflexión.

En la sociedad de la información en la que dicen que vivimos desde hace décadas, más en los últimos años, parece inconcebible que todavía nos engañen así.  A finales del año 2015 la mayoría de los españoles están desencantados, diría que sumamente enfadados, con Rajoy, su política y la corrupción del PP. Pese a eso, según todas las encuestas, será el partido con más representación y probablemente gobernará con el apoyo de Ciudadanos, que los votará, votará en blancos o hará lo que haga falta para que gobierne Rajoy.

Eso si los españoles no nos caemos del limbo en el que vivimos y por una vez, aunque solo sea por una vez, somos listos a la hora de votar.

Decía que la mayoría de españoles están enfadados con la política de Rajoy y el PP y la corrupción. Ahí no quedan incluidos los empresarios que ganan cientos de millones, los miles y miles de asesores, enchufados o gente con sueldos bien altos. Esos que los de a pie ni soñamos. Los que tienen un buen sueldo porque el PP los ha enchufado bien, que son muchos, seguirán votando a Rajoy y a su PP.

En cambio. Sí están entre los desencantados los trabajadores  que no tienen con su sueldo para vivir, los pequeños empresarios o autónomos que no ganan para pagar impuestos, los jóvenes que acaban sus carreras y no encuentran trabajo de nada, ni de sus carreras ni de absolutamente nada.

Sí están los jubilados, que tienen una pequeña paga que ni les da muchas veces para sus gastos.

También están enfadados los padres de familia que ven como sus hijos no pueden estudiar en la universidad porque no pueden pagar la matrícula y sufren en su corazón el dolor y la impotencia de no poder dar a sus hijos lo que querrían. Esos mismos jóvenes a los que no les queda más que vivir encerrados en sus casas, derrumbarse ante una perspectiva negra y quién sabe si caer en las drogas o delinquir. No les queda nada.

Sí están los que tienen que pagar medicinas, los que han sido operados en viajes relámpago a Madrid en clínicas privadas y luego sufren las consecuencias, los que han visto cerrados los colegios de sus hijos en los pueblos, los que no pueden comprar los libros de los chavales, los que están aburridos de vivir porque sus hijos pequeños no tienen comedor al que acudir para hacer una comida digna.

Por supuesto, sí están entre los desencantados los millones y millones de parados, los que tienen un trabajo ruinoso por días o por horas, los que no tienen para pagar el alquiler o la hipoteca, los que son desahuciados o los que están amenazados de ello.

Por tanto, son muchos más los desencantados, los enfadados, los que suponen la mayoría de nuestra España. Son, somos, más.

Y me pregunto ¿entre todos vamos a consentir cuatro años más de lo mismo?

De verdad somos tan imbéciles como para no ver que nos quieren engañar otra vez, que el nuevo cambio es la vieja mentira.

Continuará….