Champions. Decepcionantes entrenadores

Domingo, 29 Mayo 2016 11:56   Marino Martínez Opinion
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La final de Champions entre los equipos españoles se resolvió de la forma más injusta, desde el punto de penalti. Para llegar ahí vimos a dos equipos que tenían más miedo a perder que a buscar la victoria. A dos entrenadores que fueron los mejores del equipo contrario.

Llevo muchos años viendo fútbol y la primera conclusión que me llega a la mente después de la final de madrileños es que el fútbol siempre castiga al equipo que más miedo tiene, al que no es capaz de aprovechar las ventajas que tiene durante el partido. Es cierto que el sábado pudo castigar a los dos. En las finales, al contrario que en eliminatorias o partidos de Liga, no vale no querer perder porque cuando eso sucede se pierde. 

Los dos técnicos rivalizaron en decisiones que no entendieron seguramente ni sus futbolistas. Zidane, ganador de la final, hubiera tenido serios problemas para explicar, de haber perdido, la razón de unos cambios sin sentido. Quitó a al alemán Kross, que estaba lanzando las faltas y los córnes como los ‘ángeles’, además de hacer un buen trabajo en el centro del campo, y poco después quitó a Benzema, su mejor hombre en ataque, que llevaba ‘por el camino de la amargura’ a la defensa colchonera. La suerte que tuvo el técnico francés es que el fútbol lo premió con lo que no merecía y no tendrá que dar explicaciones, además los ‘grandes analistas’ de nuestro fútbol, que no ven más allá del resultado, ni se habrán parado a pensar en esto.

En el otro lado el famoso ‘Cholo’ Simeone. Tan trabajador, tan grandísimo entrenador del día a día, motivador y capaz de sacar rendimiento de cualquier futbolista como ‘cagón’ en los momentos culminantes. El Cholo tiene dos formas de afrontar partidos de altísimo nivel, sorprendiendo y buscando al rival, acogotando a cualquiera en su propia área, cosa que ha hecho contra Barcelona o Madrid esta mista temporada, o saliendo a la espera, muy atrás y esperando que la suerte le acompañe, como le pasó en Munich. El de la final de Milan fue el Atlético ‘cagón’, que salió con el miedo en el cuerpo, encajó un gol en fuera de juego pero pudo encajar dos o tres más. Se recuperó en la primera parte porque el Madrid de Zidane no fue el Madrid, se creyó el Barcelona teniendo el balón para nada y luego cediéndolo al Atlético. En la segunda el Atlético salió con la versión ganadora, tuvo el penalti fallado y luego empató, pero otra vez ahí, cuando el partido estaba para ‘aplastar’ al Madrid, el Atlético recuperó su vena cagona, dejó escapar ‘vivo’ al Madrid en la parte final del partido y en la prórroga, con dos o tres madridistas que no podían ni andar, pero se vino atrás y a punto estuvo de caer antes de los penaltis.

Yo el sábado no vi al Atlético, a ese equipo que muerde, excitado y al que no le ganan un duelo individual que tenga que ver con la intensidad. Quizá dejar en el banquillo a un ‘tío’ tan intenso como Jiménez y sacar a un ‘tranquilo’ como Savic ya era un aviso a los suyos, o dejar sin un minuto a Thiago, todo pasión, y sacar a Thomas, todo lo contrario, era otra forma de seguir en el camino del ‘recato exagerado’.

Y ahí, en las tandas tenemos otra historia. ¿Alguien en el Atlético no sabía que su portero no iba a parar ni un lanzamiento? Si lo sabía ¿por qué forzaron los penaltis en lugar de ir a por el partido? Es otra cuestión que nadie entiende.

Por cierto, de Juanfran ni hablo. Con él sí fue injusto el fútbol. Un futbolista que deja su vida en cada partido fue castigado de esa  forma… que pena.

Resumiendo, hay un ganador y un perdedor entre Zidane y Simeone, pero los méritos de uno y otro fueron muy parejos.

El Atlético ha perdido dos finales y se lo debe hacer mirar, especialmente su entrenador. El Atlético de los éxitos de los últimos años, el que nos ha enamorado a todos, es el Atlético del pundonor, la pasión, la casta, la lucha y la entrega, y cuando se vuelve tibio es un equipo vulgar y perdedor. Simeone, sin el que el Atlético no sería hoy nada más que un club de mitad de la Liga española, debe plantearse el futuro, pero nunca fuera del club colchonero. Ahora es cuestión de ‘orgullo’ para el ‘Cholo’ y para la gente atlética volver a una final y ganarla. No esperar que el fútbol les devuelva nada, hay que ganarla y ser mejor que el rival.