Delirium Tremens

Miércoles, 19 Julio 2017 07:23   Miguel Ángel Vicente Opinion
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Este parece ser el mal que se ha apoderado de nuestros más altos mandamases y representantes de las instituciones de este país, aún hoy, a duras penas, llamado España, y acaso lo sea por este también delirante clima que nos ha azotado y sigue azotándonos, durante los meses de mayo, junio y lo que llevamos de julio, y lo que te rondaré morena, con frío cuando debía hacer calor y un calor sofocante, no cuando debiera hacer frío, que no es propio de esta época, sino que escala en el termómetro hasta un cierto grado (40 a 44 ó 45 grados) que, en realidad, pudiera tener su efecto sobre las cabezas pensantes  de nuestro país, y que viene, además, como anillo al dedo o miel sobre hojuelas, para los agoreros del cambio climático, que todo lo achacan a la “malsanía” del ser humano, dejando de lado la ciencia y sobre todo la historia, porque si hace unos cuantos millones de años, lo que hoy es mar, era tierra, y viceversa, si lo que era tierra, era mar, está claro que la naturaleza se mueve como pez en el agua y va a su bola, importándole poco o nada la acción del hombre, el cual, por cierto, es el peor enemigo de la misma y es, quizás, por lo que la propia naturaleza se venga de cuando en cuando de la indolencia y la “vesanía” humanas. Dicho lo cual, no descarto que ciertas acciones humanas, puedan influir negativamente en ese llamado cambio climático, pero que sean cualesquiera que sean, la naturaleza en general, en su ámbito vegetal y animal, descartando dentro de este último tramo al ser humano, que pretendidamente se arroga la categoría de ser inteligente, sin perjuicio de reconocer que dentro de esa categoría militan o se alinean muchos pretendidos seres humanos que son más animales y más irracionales que la mayoría de esos animales que pueblan la tierra, y que dejan unas muy serias dudas de poder ser calificados como “personas”, de conformidad con el artículo 30 del Código Civil, en su redacción originaria de 1889: “para los efectos civiles, sólo se reputará nacido el feto que tuviere figura humana y viviere veinticuatro horas enteramente desprendido del seno materno”. ¡Ay, si se hubiera aplicado a rajatabla el primer requisito!. Despoblada estaría España.

Pues bien, dicho lo dicho, bien pudiera ocurrir que estas sensaciones climáticas estén influyendo muy negativamente, sobre las cabezas de quienes tienen sobre sus espaldas el deber y la obligación de evitar que este barco, llamado España, quede varado, o zozobre y naufrague en alta mar, dejando a propios y extraños a la Luna de Valencia.

Y así, nos encontramos con situaciones, propiciadas por sujetos que, acaso, debieran tomarse unas vacaciones (si es que no lo están todo el año) o, por lo menos, debieran dejar sus cargos, haciendo mutis por el foro y dejando que se pongan al frente de las instituciones a verdaderos artífices, válidos, trabajadores, honrados y generosos, valientes, probos, decentes, íntegros, justos, incorruptibles, diligentes, intachables (epítetos de los que parecen la casi totalidad de quienes se dedican a la cosa pública) para ver la forma de volver a hacer de España un país respetable, primeramente dentro de nuestras propias fronteras, y a la vez, o después, si se quiere, allende las mismas, porque la verdad, repito, en este país, aún hoy, a duras penas, llamado España, pareciera que nos encontráramos en la  “Casa de Tócame Roque”, o en un “patio de porteras”, o cualquier parecido idéntico o análogo a ello, mientras los españolitos de a pie, esos que “duermen y callan”, como cantaran Mocedades en sus años mozos, y que trabajan, prácticamente, en muchos casos de sol a sol (no olvidemos que en nuestro país, cada ciudadano trabaja más de seis mese al año para engordar  la faltriquera del Estado, de las Autonomías, de las Diputaciones Provinciales o no, y de los Ayuntamientos), y con ese trabajo y ese sudor, a veces, incluso, con sangre, logra a penas llegar a fin de mes, y que son maltratados, a modo de delincuentes, por la Administración Pública en general, que carga contra ellos, como cargaban los Mamelucos contra la población madrileña el dos de Mayo de 1808.

Y de esa guisa, se presenta un Cristóbal Montoro, a la sazón y aún pese a todo lo que sobre su cabeza recae, tanto de ilegalidad como de indignidad, en su puesto de gerifalte, más fresco que una lechuga, y con más cara que un saco de perras, y tiene la osadía de espetar en el Congreso de los Diputados de que ya por fin, sí, ya ¡por fin!, allá para el año 2.020, habremos dejado definitivamente la crisis como una enfermedad que se posó sobre la piel de toro, a la manera como cayeron las siete plagas sobre el Egipto de los Faraones, lo que, por otra parte, aparte (valga la redundancia) del triunfalismo del Ministro, contradice lo que ya hace años viene predicando el Gobierno y el Partido Popular de que la recuperación ya ha hecho mella en el territorio nacional, que vamos como iba Alonso, en su época buena, a pijo sacado, siendo los que más rebajamos las cifras del paro, en relación con Europa, lo que no puede ser de otra manera, teniendo en cuenta que España es el país que más alto porcentaje de paro arroja y sigue arrojando, mas pese a ello, aún se ven locales comerciales que siguen cerrando, en los que los emprendedores echando un órdago a los pares, y a la chica y a la grande, se han dejado el poco patrimonio de que hacían gala, y las familias que están sumidas en la pobreza siguen en ella, y las que tienen verdaderos problemas para llegar a fin de mes aumentan, sin tener en cuenta el alto porcentaje que ni siquiera puede gozar de una semana de vacaciones (periodo mínimo que se considera necesario para oxigenarse y recargar las pilas), con la agravante de que con las medidas restrictivas de este Gobierno de listos de España, con sus recortes, ajustes y supresión de derechos ciudadanos, se ha dinamitado, o sea, hablando en romance paladino, se ha cargado a la “clase media” sobre la que se sustentaba el potencial económico y de bienestar de este país, y cuya recuperación va a costar Dios y Ayuda.

Y para echar más leña al fuego, aparece en la palestra la inefable Ministra de Empleo y Seguridad Social, Doña Fátima Báñez, mandando un mensaje de esperanza y tranquilidad a todos aquellos que ya gozan del estatus de jubilado y a los que aspiran a gozarlo de aquí al futuro, y ni corta ni perezosa, proclama que las “pensiones son sostenibles hoy y mañana”, o sea, que no habrá problema alguno para pagar a los pensionista sus haberes, incluidas sus pagas extras, ni hoy, a los que ya lo son, ni mañana, tanto a los que los que hoy lo son como a los que lo serán , sin tener en cuenta que este Gobierno de listos de España, se ha laminado la hucha de las pensiones, que la ha dejado más seca que la mojama, y que la recaudación por los afiliados a la Seguridad Social (la mayoría con sueldos ridículos que apenas cotizan) no da para más, habiendo tenido ya que echar mano del endeudamiento, vía préstamos (6 mil millones de euros para la paga extra de julio), para subvenir a las necesidades de los pensionistas y poder hacer frente a sus pensiones. Y como, al parecer, no tiene abuela, ella misma se da un baño de egolatría al manifestar que, en la actualidad, el modelo de Seguridad Social “es un referente de lo que nos une a los españoles, de la unidad entre generaciones y del compromiso entre territorios. Y es el mejor ejemplo en España de lo que hemos sabido construir a lo largo del tiempo en los territorios, el corazón de nuestro Estado de Bienestar”. Y añade, que nuestro sistema de Seguridad Social es “una de las instituciones más valoradas por los españoles, pero también de las más reconocidas fuera de nuestras fronteras. Es un referente para toda Iberoamérica de cómo hacer protección social e incluso está sirviendo de asesoramiento para países como China”. Aquí, debe venir otro ¡Toma del frasco Carrasco! Y los españolitos de a pie tan poco comprensivos y agradecidos con el Trabajo de la Ministra de Trabajo y toda su cohorte. ¡Desagradecidos que somos!.

Y apuntar, finalmente, la monstruosidad que se ha ejercido sobre el Banco Popular, que ha sido vendido por un euro el Banco Santander, con la connivencia, no sólo del Gobierno de España, sino de la propia Unión Europea, pasando por encima de los cadáveres de los más de 305.000  accionistas del Banco, que, o yo estoy tonto, o me parece que son los verdaderos propietarios de la Entidad Financiera, a los que se les ha expropiado, sin indemnización alguna, sus títulos, acciones, de propiedad, y a los que, para mayor inri y en un espectáculo dantesco y, a mi juicio, contrario a derecho, ni siquiera se les ha oído en Junta General Extraordinaria, que es lo procedente en un Estado de Derecho, porque algo, creo yo, tendría que decir más de uno. En fin, sobre este tema, volveremos, porque me parece que en el mismo “algo huele a podrido”.

No sé yo, si este “delirium tremens”, lo será de acuerdo con su  determinación psiquiátrica, como efecto del “bebercio”, pero, a lo que se ve, sus efectos se despliegan aun cuando la causa pueda ser otra.

MIGUEL ANGEL VICENTE MARTINEZ

19-Julio-2017