La crucifixion

Miércoles, 15 Noviembre 2017 00:28   Miguel Ángel Vicente Opinion
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Si nos adentramos en el refranero español, tan certero, como, a veces, o casi siempre, tan puñetero, nos encontraremos con tamaña cantidad de frases hechas, y derechas, que, tal vez, podríamos escribir y completar totalmente un artículo haciendo uso de ellas.

Así, para empezar, empecemos, valga la redundancia, con ese refrán, conforme el cual “a perro flaco, todo son pulgas”, viniendo a descifrar que el desdichado suele atraer sobre sí toda clase de infortunios, poniéndolo de manifiesto y muy claramente, Don Miguel de Cervantes y Saavedra en su “Coloquio de perros”: “al desdichado las desdichas le buscan y le hallan, aunque se esconda en los últimos rincones de la tierra”.

O aquél otro, “echar leña (o más leña) al fuego”, con el que, en vez de tratar de apaciguar los ánimos caldeados por una trifulca o acontecimiento, se ponen medios para incrementar un mal, o lo que es lo mismo, avivar la discordia con toda clase de alusiones maliciosas y  aun perversas.

O ese otro, según el cual “hablar por boca de ganso”, con el que se pretende fustigar a quien, sin el debido discernimiento y como cosa propia, repite cansinamente y sin fundamento, lo que ha oído decir a otro.

O el que proclama “muerto el perro, muerta la rabia”, tratando de significar que cuando se suprime una causa, automáticamente desaparecen lo efectos.

Y así, podríamos seguir casi hasta el infinito. Mas, estas disquisiciones vienen a cuento, con las soflamas inferidas y esparcidas por esos tertulianos y comentaristas de pacotilla, normalmente estómagos agradecidos, que suelen siempre alinearse con el poder, o sea, con quien va ganando una partida, tratando, por todos los medios a su alcance, que suelen ser pocos por falta de discernimiento, loar descaradamente al caballo que encabeza la carrera, que pudiera muy bien no ser al final el ganador, y alabar sin rubor y aplaudir hasta con las orejas el traje del rey desnudo. Mas, para entonces, ya se habrán encasquetado la chaqueta del nuevo ganador, y así, como en el juego del parchís o de la oca, “y tiro porque me toca”.

De esta guisa habría que calificar las descalificaciones que  esta tropa obediente y sumisa, ya, en su día, vinieron haciendo del ex-President de la Generalitar Catalana, Carles Puigdemont, y los cuatro exConsellers que le acompañan en su periplo belga, aunque insistiendo más en el primero, por ser cabeza de serie, en cuanto a calificarlo de traidor, cobarde y de unas cuantas bravatas más, sólo con el ánimo de “servir a su señor”, o sea, al Gobierno de España, y procurar la desestabilización de las hordas independentistas que se presumían abandonadas por su máximo representante, dejándolos, poco menos, que al pie de los caballos y con el culo al aire. Cuando, en realidad, se ha demostrado que la tal huida lo ha sido sólo con la finalidad de despertar de su sueño y de su letargo a una Unión Europea (la UE), que cree estar en posesión de la verdad absoluta y que sus asertos son, poco menos, o quizás más, según las mentes de sus dirigentes, algunos de los cuales dejan al descubierto sus carencias intelectuales, decía que sus asertos son poco menos, o quizás, más, que las palabras del Papa, cuando habla “Ex –Cathedra”, y que ha dejado al trasluz la verdadera piel de lobo, oculta bajo la piel impostada de cordero, cuando se le presenta un problema nuclear, a uno de sus socios, al que, en vez de tratar de echarle una mano, se le da la razón, como a los tontos, dándole una palmadita en la espalda, sabiendo que no sólo de palabras y gestos vive el hombre y que obras son amores y no buenas razones.

Y la escena, calcadita, se ha reproducido con la comparecencia de la Presidenta del Parlament Catalá, Carme Forcadell, ante el Tribunal Supremo y su Señoría Pablo Llarena, el pasado Jueves, y cuatro de los integrantes de la Mesa de dicho Parlament, Lluís Corominas, Lluís Guinó, Anna Simó y Ramona Barrufet, quedando fuera el otro integrante de la misma, Joan Joseph Nuet, por su desmarque en la votación de la Declaración Unilateral de Independencia (DUI). Es decir, atacar desvergonzadamente a quienes, quizás, actuaran equivocadamente, en un momento determinado, pero que, como cualquier otro imputado, ahora llamados investigados, estaban en su derecho de argüir y declarar lo que a sus intereses favorecieran, incluida la mentira, pues olvidan estos justicieros de medio pelo, el principio fundamental del derecho penal de que nadie está obligado a declarar contra sí, pero, claro, la sangre hierve y ofusca la mente en ocasiones en las que guardar la equidistancia y la mesura no sólo sería deseable, sino exigible. Y así, sin una ni otra, sino más bien al contrario, se han lanzado como una jauría de lobos y perros hambrientos de sangre, especialmente contra la aún Presidenta, que conste en Acta, del Parlament Catalá, Carme Forcadell, con frases y epítetos, tales como “golpistas de boquilla” “arrepentiemiento tácito ante la justicia”, “Forcadell acata el 155 para eludir la prisión incondicional” (¿qué haría esta tropa de servidores de su señor en un caso semejante?, cabe preguntarse), “y al fracaso se sumó el deshonor”, “Forcadell compra su libertad con una renuncia”, incluso algún plumilla, como Ignacio Camacho, en su columna del Diario “ABC”, del Viernes 10, titula “Instinto de supervivencia. Forcadell finge su retractación, su fe de erratas, y el juez finge creérselas  a medias”, o sea, que entra en el subconsciente de imputada y juez, sabiendo lo que cada uno piensa, lo que no dejan de ser unas afirmaciones  temerarias, descaradas y sin fundamento. Y así, en un largo etcétera. Todo ello, sólo con el ánimo de desestabilizar el movimiento independentista y poner en contra de sus cabezas a la masa que les sigue, cuando, en realidad, y ya se está viendo, todo intento en este sentido será baldío, pues ya hemos dicho, más de una ocasión, que el problema de Cataluña, no es el problema de cuatro locos, sino que detrás de esos “locos” existe una masa, como mínimo equivalente a más de dos millones y medio de personas, que no puede dejarse ningunear por el Sr. Rajoy y su Partido el PP.

Y lo que tanto se ha discutido, sobre las cargas de las llamadas Fuerzas  y Cuerpos de Seguridad del Estado, Policía Nacional y Guardia Civil, han quedado evidenciadas, no sólo por las imágenes que se vieron el día 1-O, repudiadas por todo el mundo, incluida Europa, con la orden, para el llamado día de huelga general convocada por los secesionistas el día 8 de este mes, dada por el Ministro del Interior, Juan-Ignacio Zoido, que ha reconocido  haber ordenado a los Mossos, Guardia Civil y Policía Nacional, no caer en provocaciones para evitar manipulaciones del secesionismo, para lo que deberían actuar con “proporcionalidad y tranquilidad”, ni porrazos, ni fotos como las del 1-O, lo que pone de manifiesto que su actuación del 1-O fue lo contrario, al menos, respecto de esos dos últimos Cuerpos de Seguridad, y la petición de ahora, no la hace porque le salga del alma, sino para evitar otro varapalo de la Unión Europea y del Mundo Mundial.

En definitiva, que todos estos opinadores, esperaban que, sobre todo Carme Forcadell, quizás por ser mujer, se iba a inmolar en sede del Tribunal Supremo, haciéndose el harakiri, y esto es, quizás, también, lo que más les duele, pues, a lo que se ve, apostaban por la idea de que iba a haber carnaza para las alimañas, pero, en fin, terminamos con otro refrán, no menos espectacular español, “mi gozo, en un pozo”, por lo que andarán por los rincones de la frustración llorando su pena y desasosiego. Envalentonados, todos a una como en Fuenteovejuna, sin desmarcarse lo más mínimo de la línea oficial y dictando sentencias antes de iniciarse siquiera el juicio que proceda, ensañándose especialmente con la aún Presidenta del Parlament Catalá, quizás, repito, por ser mujer y considerarla la más débil y frágil, deseándola ver como un Ecce Homo, olvidando que Jesucristo después de su Crucifixión y Muerte, resucitó al tercer día.

MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

                  15 de noviembre de 2017