Viernes, 19 Enero 2018 13:37

El patriarcado y las drogas

El patriarcado y las drogas:

El espejismo de igualdad para las mujeres

Las mujeres siempre han sido grandes conocedoras de hierbas, pócimas, venenos y remedios naturales. Algunos grupos científicos consideran a las mujeres como las primeras toxicólogas de la historia. Existen infinidad de fuentes principales informativas sobre este tema, entre ellos los escritos medicinales discipulares de Aristóteles, donde se recogen  interesantes conclusiones de la fusión: Féminas y Alcaloides.

En este artículo nos adentraremos en cómo el constructo sexo-género atraviesa a las personas que usan drogas y de la vivencia cambia según si eres hombre o si eres mujer. El patriarcado genera una falta de derechos para ellas, situando el género femenino en mayor desvaloración social que el masculino.

Que las mujeres consuman drogas no es nada nuevo, que se las relacione con el uso lúdico festivo de estupefacientes tampoco nos llama la atención, el punto de mira cuestionador y la respuesta social castigadora comienza cuando estas mujeres entran en el consumo problemático de estas sustancias, cuando dejan de estar calladas y tranquilas.  Cuando son madres, -pilares- de familia, cuando transgreden su rol de mujer y cuando no pensamos en su deseo personal, sino en el mensaje atávico que las oprime y las reduce. Esta visión sancionadora que genera una  jerarquía social donde las mujeres se hayan en una desigualdad estructural.

Todo ello se transmite mediante los Mandatos de Género: mensajes sociales que nos dicen cómo tiene que existir un hombre y una mujer. Éste “encargo” social es determinante en la construcción de nuestra identidad, da lugar a expectativas sociales que se espera de las personas por ser consideradas mujer u hombre. Si elaboramos una lista de estos mandatos, observaremos claramente que unas indicaciones sociales son más valoradas que otras. Así pues, las cuestiones asociadas a la masculinidad como el poder o la agresividad, obtienen mayor reconocimiento que aquellos relacionados con el cuidado, la necesidad de ser y amar, etc... 

Este orden social traspasa el consumo de drogas,  la hegemonía del patriarcado y su discurso anacrónico señala aquellas actitudes que considera impropias para hombres y sobre todo inadmisibles para las mujeres. Para ello pone en marcha mecanismos de control como el miedo, la vergüenza y la culpa. Para saber de qué estamos hablando, veremos algunos ejemplos de cómo el patriarcado está presente en todas y cada una de las esferas del consumo de drogas.

Desde los inicios, a la mujeres se les enseña a gustar y agradar a las personas y a obtener aprobación, sobre todo de los hombres. Esta capacidad de atracción se realiza a través del cuerpo. Las mujeres somos cuerpo, sexualidad y belleza exterior, éstos son componentes básicos de la feminidad. Las mujeres son educadas para asumir su cuerpo y su sexualidad como un instrumento para obtener diferentes cosas. El mismo cuerpo que le otorga beneficios y que también le genera muchas pérdidas, más que beneficios. Esta construcción de género basada en la belleza exterior, está altamente ligada a la autoestima y el concepto de una misma. Les da poderío y las oprime a la vez.

Las mujeres se encuentran en situaciones vitales difíciles – vivir en la calle, abuso de drogas, etc.-, tienden a utilizar su sexualidad y sus cuerpos con un hombre para obtener protección de otros hombres, también valoración y dinero para la dosis, mientras que los ellos, –por la misma construcción de género- tienden a la agresividad y la trasgresión violenta en forma de robo o atraco para autofinanciarse el consumo, siendo la prostitución uno de los motivos de salida para las mujeres. 

Desde el inicio en la vida a las mujeres se les atribuye una cultura de dependencia con valores como el cuidado, la pertenencia y la disposición para atender sin límites a otras personas, cuidar siempre por encima de ellas mismas y en todo este entramado aparece la maternidad. Cuando una mujer está maternando, se espera de ellas que sean responsables, maduras y sensatas y por supuesto que no usen o abusen de las drogas. Si la sociedad se encuentra con mamás consumidoras, se abre un veto y comienza la búsqueda de –la mala madre-. Se activan juicios y cuestionamientos hacia su labor maternal, se llega a sanciones y penalizaciones, con todo el sufrimiento que ello conlleva. La sinopsis acaba casi siempre con un mismo final: la madre pierde innumerables pertenencias –aquellas que le enseñaron a preservar por encima de ella misma-. Esta situación no se desarrolla de igual manera cuando esta misma sociedad se encuentra un padre de familia con un grave problema de alcohol, aquí se es más permisiva. No se juzga tanto su paternidad, simplemente se considera “habitual” ya que es un hombre y por tanto hay menor exigencia  de entrega y disponibilidad hacia las/los demás, perdiendo fuerza el sentimiento de ser, amar y pertenecer. 

El reflejo patriarcal también está presente cuando las mujeres han de consumir de manera encubierta, escondidas, intentando que se note lo menos posible. Aquí muchos  hombres –también consumidores- les aconsejan tomar menos cantidad que ellos, principalmente para que puedan seguir cumpliendo ese empapado rol de responsabilidad que implica ser mujer,  o quizás para evitar el punzante eco de la palabra –viciosa- que tantas veces escuchan. Esta clandestinidad, hace que su consumo sea invisible –sobre todo en drogas prescritas- para no traspasar fronteras más allá de las personales, que todo quede de la piel hacia dentro y en caso de compartir este espacio, que sea con la “familia consumidora creada”.

Con todo ello y desde el ámbito profesional, se hacen necesarias estrategias de prevención, programas de reducción de riesgos y tratamientos para el abuso de sustancias que satisfagan las necesidades particulares de las mujeres, adaptándose a los cambios sociales e implementando mensajes con perspectiva de género, basada en favorecer la autoestima femenina en su propia percepción y valoración, cómo ellas se ven a sí mismas y no a través de las/los demás, haciendo feministas cada una de las intervenciones que hagamos con las mujeres.

Cobra cada vez más importancia la articulación de redes sororidarias entre la mujeres, la creación de espacios inclusivos y exclusivos para ellas, espacios de pensamiento donde activar procesos de (des)aprendizaje y cocrear nuevos roles de género, donde puedan expresar, sumar, soltar, conectar y desenredar, que estas uniones contribuyan a  desmaternizar a las mujeres, orientar hacia el equilibrio de los factores de riesgo y protección en diferentes áreas de la vida, como es la familia, el grupo de pares, las relaciones sociales y el consumo de drogas.         

 

Alicia Salamanca Fernández, Trabajadora Social – investigadora, experta en drogodependencias, género y violencia.

 

Miércoles, 17 Enero 2018 07:45

Irresponsables (I)

El término irresponsable tiene una doble vertiente. Según el Diccionario de Uso del Español, de María Moliner, en una primera de ellas, se predica de una persona como “no responsable, por su edad o por otras circunstancias”. Pone como ejemplo: “los menores de edad son irresponsables”, o sea que no se les puede pedir responsabilidad al considerarse que no han accedido, por su edad, a un estado juicioso. Y en una segunda vertiente, ese mismo Diccionario considera que el dicho término “se aplica a la persona que actúa u obra en un caso determinado sin sentir responsabilidad de lo que depende de ella o de lo que hace”. En esta segunda acepción, se aplicaría a quien actúa u obra, teniendo capacidad suficiente, de un modo irreflexivo, insensato, imprudente, loco (en sentido metafórico) o inconsciente.

En resumidas cuentas: o una persona es irresponsable por no poder serle exigida responsabilidad alguna en atención a su estado de capacidad (minoría de edad, incapacidad mental, etc.); o una persona es irresponsable, porque, aunque tenga el grado de capacidad suficiente para poder serle exigida responsabilidad por sus actos, actúa consciente y deliberadamente y con conocimiento de causa, de esa manera antedicha de inconsciencia, insensatez, imprudencia, o irreflexiva, pero sabiendo las consecuencias que de esa forma de actuar se pueden derivar y le pueden ser exigidas, o sea, asumiendo su responsabilidad y debiendo responder, civil o penalmente, de sus actos.

Pues bien, dicho lo anterior, es evidente que al que actúa imprudentemente, irreflexivamente, insensatamente o inconscientemente, teniendo plena capacidad de obrar y sabiendo lo que hace o lleva entre manos, debe serle exigida la responsabilidad derivada de sus actos y, en la medida de lo posible, sancionar esa conducta y serle exigida la reparación del daño o mal derivado de su alocada manera de actuar. Y ello, es válido para todo tipo de personas que, como he dicho anteriormente hayan adquirido la capacidad jurídica, por habérsele atribuido la personalidad, de una parte (haber nacido, con figura humana y haber vivido, al menos, veinticuatro horas enteramente desprendido del seno materno, tal como sancionara el artículo 30 del Código Civil, en su redacción originaria, hasta su reforma en 23 de Julio de 2.011, suprimiendo la referencia a lo de la figura humana, quizás para amparar a todos aquellos que, aun naciendo con vida, una vez producido el entero desprendimiento del seno materno, admitan duda sobre si su figura se asemeja más a la de un animal, a la de una bestia o  a la de un monstruo que a la de un hombre, y no quiero mencionar ningún ejemplo que, seguramente, esté en la cabeza de quien esto esté leyendo) y, de otra, de reconocimiento de la capacidad de obrar, o sea, que bien por su edad o por su estado mental, no sea responsable de sus actos, teniendo que estar bajo la salvaguarda, en este caso, de los progenitores que ostenten la patria potestad o de un tutor o de un protutor, según los casos.

Y todo lo anterior ha de ser observado y exigido en un Estado de Derecho, Democrático y Social, o más brevemente, en una Democracia, de la que tanto nos vanagloriamos en este país, aún hoy, a duras penas, llamado España, y todo ello por el mero hecho de que existe una Constitución, cuando, en este caso como en tantos otros, el  hábito no hace al monje, porque Constituciones tienen muchísimos países (léase, entre otros, Venezuela, tan vituperada por todo político español que se precie) y en los que la libertad y, en definitiva, el respeto a los Derechos Humanos, rayan por su ausencia y son conculcados cotidianamente. Pero, hete aquí, que cualquier plumilla de tres peras al cuarto o cualquier politicastro (que este es el calificativo que merecen nuestros políticos, sin excepción por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social, tal como contempla el artículo 14 de nuestra Constitución) no se contienen, ni se interrogan, ni se atienen a contemplar si, en realidad y de verdad, en este país, ya dicho, nos hallamos ante una verdadera, auténtica y real democracia, sino que despachan, como se despacha a un toro descastado, con una faena de aliño para salir del paso, manifestando, alto y claro, y sin ruborizarse que “en España, afortunadamente, existe una democracia”, y encima lo adornan, añadiendo “consolidada”, mas ya sabemos que hay estómagos agradecidos por doquier (sobremanera en relación con quien ostenta el poder), respecto de los primeros, y respecto de los segundos, tal como se suele decir, va en el cargo. Siempre hay que estar para unos y otros a lo políticamente correcto, en una situación tal cual si estando ya el Titanic doblado sobre sí mismo y a punto de hundirse, con miles de sus ocupantes, al fondo del mar, siguiendo los acordes de la orquesta del mismo (que dicen que no dejó de tocar hasta el final), nos ilustraran con declaraciones de la guisa de que “sin novedad a bordo y seguimos viento en popa”. Claro que, con estos mimbres y estos pelos, así nos luce el pelo, valga, en parte, la redundancia.

Y es que, en este país, la capacidad de sorprenderse, un día sí y otro también, con noticias que debieran ponernos los pelos (y seguimos con la zona capilar, aunque pudieran referirse  también a otras partes del cuerpo humano), como escarpias o de punta, realmente ha dejado de existir, porque a cada disparate, se añade un disparate mayor y siempre pensando en el siguiente, que será mayor que el último, podemos decir que ya estamos curados de espanto y esa capacidad sorpresiva, por tanto, acaso descansa ya en el fondo del océano como lo hace el Titanic hace ya  más de un siglo.

Por ello, lo que posiblemente sería el detonante para ponernos en guardia y hacer saltar por los aires este mojigato modo de coexistencia que nos hemos y nos estamos dando, incluido el esperpento de la Unión Europea (que no es sino otro invento de seguir adelante sin saber adonde vamos, con el objetivo de negar la mayor y desunir más bien que unir a sus Estados miembros y seguir ninguneando a los ciudadanos), nos deja sumidos en el sueño de Morfeo, impávidos, amorfos, sin capacidad de reacción ni respuesta algunas, porque ya hemos asumido aguantar sobre nuestras espaldas todo lo que nos echen encima, sin rechistar, como unos bueyes cualesquiera, contraviniendo los maravillosos versos del poeta oriolano, Miguel Hernández, en su poema “Vientos del pueblo me llevan”: “No soy de un pueblo de bueyes, / que soy de un pueblo que embargan / yacimientos de leones, / desfiladeros de águilas / y cordilleras de toros / con el orgullo en el asta. / Nunca medraron los bueyes / en los páramos de España...”. Pues no, hijo, no, Miguel, esto era en tus tiempos, pero en la actualidad estamos imbuidos de un relativismo y calzonacismo impío, corrupto, miserable, que ha convertido a los españoles en lo que tú defendías que no lo eran, en puros bueyes, en puras bestias de carga y arrastre, para cargar con todo lo que nos gobiernan tengan a bien echar sobre nuestras espaldas, convirtiendo el tragar carros y carretas, el tragar con ruedas de molino, el creer que los burros vuelan, en un aquelarre diario que, poco a poco, está deshilvanando este tejido tupido e impenetrable que debe envolver una sociedad adulta, solidaria, capaz de afrontar retos del futuro, en pro de una convivencia digna, moral, noble y decente, en la que todos sus miembros, sin excepción, pudieran mantener enhiesta la frente sin tener que agachar la cabeza ni esconderse de nada y de nadie. Pero eso, sería en otros tiempos, porque por el camino que hemos tomado, el destino no puede conducir a nada bueno, si es que, a día de hoy, aún haya quien se atreva a no poner en almoneda ese calificativo de “humano”, que ya empieza a estar muy en duda el seguir manteniéndolo.

MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

                            17 de enero de 2018

 

          

Miércoles, 10 Enero 2018 04:59

Esta sociedad está enferma (y VII)

Y, como ya he dicho en reiteradas ocasiones, este panorama, que se presenta a nuestra vista, no parece tener remedio y un día sí y otro también nos desayunamos con este tipo de hechos abominables. Y es que, a veces, un hecho sirve de altavoz o efecto dominó, para despertar el mal que aparece ínsito en algunos individuos, que no debieran llamarse personas, y, así, de esta guisa, desde la perpetración de la violación llevada a cabo por la denominada “La Manada” en los San Fermines del año 2.016, y siguiendo el refrán de que todo se pega, menos la hermosura, se produjo la, igualmente presunta, violación, llevada a cabo en grupo por los tres jugadores de La Arandina, y al poco saltó otra, en este caso, al parecer por menores, cuatro, presunta violación en grupo, sobre una menor de Baracaldo, lo que ha llevado, como siempre, a los expertos a encontrar las razones de esta creciente oleada de violaciones en grupo y sin consentimiento de la víctima, concluyendo que la causa se halla en los ordenadores y en los dispositivos móviles, a través de los cuales, desde la más tierna, y no tan tierna, infancia, se “jartan” de pornografía pura y dura, llegando a trastocar esas mentes, en cierto modo salvajes, que acogen como formas normales de vida, desprovistas de moralidad, responsabilidad y conciencia, esas aberraciones que a sus ojos se presentan y así lo asumen como cosas comunes y habituales. Si bien, el origen de esta indigestión de maldad y depravación, sólo cabe atribuirla, a mi juicio, a la falta de educación y formación integral del individuo, tanto en la familia (la primera obligada a cuidar y vigilar a sus vástagos) como en los centros educativos, pues tanto unas como otros parecen haber bajado la guardia en cuanto a su primordial y principalísima obligación de inculcar desde los albores de la vida los principio éticos y morales inspiradores de una conducta cívica y responsable, particular y socialmente exigible a quienes se integran en una sociedad. Más bien, parecen haber renunciado a esa dicha fundamental labor, dejando que los árboles crezcan a su albur, al azar, sin enderezar conductas que se salen de madre, unas veces por desidia, y otras porque se cree que así el árbol será más feliz, porque nadie quiere complicarse la vida, mas ya vemos las consecuencias a corto, medio y largo plazo, negativas en extremo para esto que seguimos llamando “sociedad”.

Y en este estira y afloja, así surgen personajes de la catadura de  José Enrique Abuín Gey, “El Chicle”, dando rienda suelta a sus más bajos instintos y segando en plena flor la vida de la tan inocente y confiada criatura, Diana Quer, en una noche larga, de insomnio, sin luz y sin aire y sin estrellas, en la madrugada de aquel fatídico 22 de Agosto de 2.016 en a Pobra do Caramiñal . Una bestia, poseída por el demonio, que se abalanzó sobre su sorprendida presa para desvalijarle de lo más preciado que una persona como Dios manda, posee: su honra y su vida, tiñendo de sangre, horror y espanto el paisaje ante tan deleznable y vomitivo acto, dejando la tranquila población sumida en el mayor desconcierto y desaliento, ante la desesperación de una niña inocente del pueblo.

Pareciera que con todos estos execrables hechos,  la sociedad esté pidiendo a gritos la reinstauración de la pena de muerte, pena de la que ya sabemos que los más garantistas y protectores de los derechos humanos huyen, como huye el Diablo de la cruz, basándose, entre otros argumentos falaces, en que la implantación de la pena capital no hará desistir a los criminales de sus instintos criminales, valga la redundancia, mas no me negarán que, pongo por caso, de 100 malnacidos, eliminando a uno de ellos, según su dicha teoría, los otros 99 seguirán en sus trece, pero, ya no son 100, sino 99 monstruos de los que tenemos que estar alerta, siendo posible también que, por razones de humanidad, estos prebostes de la comprensión, los acogieran en sus casas a tales individuos, como uno más de la familia, hasta lograr su reinserción total. Y es que, dejando aparte el “derecho a la vida” del concebido y no nacido, los demás derechos humanos hay que ganárselos a pulso y hacerse acreedor a ellos, y si este primer derecho del que dimanarán los demás, no lo protegemos, qué sentido tiene exigir el respeto por todos los demás, pues está claro que para predicar todos los derechos humanos de una persona es preciso que ésta nazca, siendo este el derecho primordial y sine qua non podemos predicar de esa persona los demás, y nos encontramos con que ese primigenio derecho no lo respetamos, pues a la vista está la cantidad de millones de concebidos que son abortados en el mundo, y en nuestra España de nuestros desvelos, rondan los 100.000 anuales, cifra que no es moco de pavo ni el chocolate del loro, sobremanera desde la implantación del “aborto libre”, según la Ley que aprobara la infausta Ministra de Igualdad, Bibiana Aido, bajo la Presidencia del no menos infausto, José-Luis Rodríguez Zapatero, y que sigue vigente, con un pequeño retoque (la exigencia del consentimiento de los progenitores respecto de las menores de 16 años) llevado a cabo por el también no menos infausto, Mariano Rajoy Brey, que habiendo incorporado a su campaña electoral del año 2.011 la remodelación integral de esta ley, ha hecho mutis por el foro, apostatando del evangelio de su programa, y con su ya consabida parsimonia, cuando no gandulería, salvo ese pequeño retoque, la ha dejado tal como la dejaron aquéllos. Y un reciente informe hecha las campanas al vuelo, pues ha revelado que en 2.016 se ha alcanzado la cifra más baja de los últimos diez años: 93.131 abortos, un 1’12% menos que en 2.015, consolidando una tendencia a la baja que se inició en 2.012. Mas debieran preguntarles a esos 93.131 fetos, triturados en los vientres de sus madres y arrojados a las alcantarillas hechos papilla, qué les parece esa evolución a la baja. Pero esto a Don Mariano Rajoy Brey le trae al pairo, él a practicar el pseudo-deporte que se ha inventado, para dar la apariencia de un hombre sano, ligero y activo, mas sobre su conciencia deberá dar cuentas algún día de este genocidio uterino que se consolida año tras año, y todo ello traicionando sus convicciones y creencias, por seguir pegado a la poltrona del poder, por el que vendería su alma al diablo, si es que no se la ha vendido ya

Y es que, en realidad, y la actualidad nos lo demuestra, parece haberse bajado la guardia, para luchar contra la lacra que, fundamentalmente, supone la llamada violencia de género, y se da por bueno que a la que le toque que se joda y si no que no hubiera estado en el lugar de los hechos. Y esto nos lo confirman la falta de voluntad para pergeñar una legislación potente, fuerte, racional que dé respuesta contundente a los malnacidos delincuentes, así como una exigencia en la aplicación de la misma por los jueces y tribunales, que muchas veces parecen alinearse más bien con el depredador que con la víctima. Porque, es de risa la pena de alejamiento, quedando a voluntad del agresor su cumplimiento, por mucho que se le ponga una pulsera de alarma, la cual, o no funciona, cosa explicable en este país, aún hoy, a duras penas, llamado España, esta España de charanga y pandereta, o se la quita o cuando quiere llegar la Policía ya se ha perpetrado el delito. O como la decisión de las autoridades de Berlín, de reservar para la Nochevieja, un área para mujeres acosadas, dando por bueno que habrá acosos sexuales, tal como ha puesto de relieve la Presidenta del Grupo Parlamentario de AfD, Alice Weidel, quien ha manifestado que la habilitación de zonas de seguridad en las que las mujeres “tengan que refugiarse de los abusos de inmigrantes, es una total capitulación del Estado ante la desbordante delincuencia inmigrante”. Basta recordar a esos efectos que la ciudad de Colonia (oeste) fue escenario en la Nochevieja de 2.015 de situaciones de acoso, abusos sexuales y robos contra centenares de mujeres, principalmente por parte de norteafricanos y refugiados. Y el que no lo vea, es que no quiere ver.

Ante hechos tan deleznables y abominables, como el caso de Diana Quer, se someterá a su presunto asesino, a un juicio justo, aunque la justicia, en este caso, exigiría, para reparar el mal causado, la aplicación de la Ley del Talión: “ojo por ojo, y diente por diente”.

Hay que separar el grano de la paja y aquí y ahora nos jugamos la vida y la salud de la sociedad entera. No se entiende tanto reparo en aplicar en estos casos extremos la pena capital, cuando cada año permitimos la ejecución de cerca de cien mil almas inocentes, como la de Diana Quer, a través del aborto libre, con ni siquiera tener el derecho a una defensa y a ese aludido juicio justo. Y, sin embargo, ese malnacido de aquí a pocos años, estará de nuevo en la calle, mientras su víctima ya cría malvas y sus parientes y amigos pierden la razón, en el desgarro y el dolor más absoluto e inconsolable.

Isabel San Sebastián, en relación con el caso de “La Manada”, se preguntaba, en su columna del Diario ABC, del día 27 de noviembre “¿tan enferma está esta sociedad?”, y en otro artículo en el mismo Diario del día 18 de diciembre, en relación con el caso de Diana Quer, solicita “la cadena perpetua revisable” para su agresor, porque, añade,  “no creo en la pena de muerte porque considero sagrada cualquier vida humana, incluso la de ese depredador sanguinario. Con la misma convicción demando que no vuelva a contemplar la luz del sol”. Aunque, a mi parecer, llamar persona humana a ese monstruo me parece un ejercicio de funambulismo y, además, ¿no era también, al menos, tan sagrada la vida de Diana, como la de su asesino?.

Creo que ya hemos dedicado bastante espacio al análisis que nos concierne, constatando lo enferma que está esta sociedad, si es que no esta ya podrida. Esperemos que la autoridad competente se apriete los machos y se ponga a trabajar cumpliendo bien y fielmente con su obligación en beneficio de la ciudadanía en general, poniendo las medidas necesarias y precisas para contener y eliminar la fuerza del mal.

MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

                        10 de enero de 2018

La dignidad de los bibliotecarios y las bibliotecas públicas

Me encanta que nuestros políticos destaquen la importancia de las bibliotecas públicas de Castilla-La Mancha. Recientemente el consejero de Educación, Cultura y Deportes, Ángel Felpeto, ha señalado que “la biblioteca es un espacio dinamizador de la cultura, y mucho más en la zona rural, y si esa colaboración es una prolongación del centro educativo que continúa en la biblioteca, como una actividad complementaria, como se hace en muchos de nuestros pueblos, es importante”. Y hace apenas unos días, el mismo consejero ha asegurado: “El último informe estadístico sobre bibliotecas demuestra que Castilla-La Mancha es líder absoluta a nivel nacional en número de clubes de lectura”, con un total de 995. Vengo destacando también el liderazgo de las bibliotecas públicas de nuestra comunidad autónoma en cuanto al número de actividades culturales y de animación a la lectura, que tiene el reconocimiento del Ministerio de Cultura a la hora de conceder sus premios María Moliner. Y hay otros indicadores  que indican que la Red de Bibliotecas Públicas de Castilla-La Mancha es una de las grandes fortalezas de nuestra comunidad autónoma y singularmente de la cultura regional,  a pesar del poco esfuerzo presupuestario que realizan las distintas administraciones públicas de la región, y en especial la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, que no acaba de decidirse a recuperar los programas que fueron un referente nacional.

 

Una parte importante del éxito de las bibliotecas públicas la tienen los profesionales. En 2016 estos centros disponen de un personal en plantilla de 928 trabajadores, de los cuales son personal bibliotecario 741 y no bibliotecarios 187. Esta cifra significa que en CLM hay un trabajador de biblioteca por cada 2.200 habitantes, que es un dato importante.

El problema es cuando nos fijamos en el tipo de contrato por categoría profesional o por jornada. Sólo 33 están contratados como técnicos superiores y 161 como técnicos medios o ayudantes de biblioteca. En el polo opuesto el mayor número de profesionales están contratados como Técnicos Auxiliares de Biblioteca (un total de 440) o simplemente como Auxiliares (192). Hay también 102 trabajadores subalternos.

La cuestión del  personal, como en otros servicios públicos, fue siempre esencial en las bibliotecas. El gran desarrollo bibliotecario en nuestra región fue a partir de los años noventa del siglo XX, pero el personal era la asignatura pendiente. Aunque a veces se acudía a los procedimientos de selección habituales en la Administración (oposición o concurso oposición), en demasiados casos el Ayuntamiento designaba a una persona para “encargarse” de la biblioteca por algunas horas y “gratificaba” a ese “encargado” con pequeñas cantidades, que servían para complementar su salario de maestro u otra profesión. En 1993 todavía más de la tercera parte de los bibliotecarios municipales eran “colaboradores”, sin contrato ni seguridad social, muy pocas horas de trabajo y unas retribuciones sonrojantes. Pero el resto, en la mayoría de los casos con un contrato temporal, no tenía mucho mejor situación: titulados superiores contratados y pagados como ordenanza o auxiliar administrativo, contratos de media jornada que imposibilitan dar un buen servicio a los ciudadanos y vivir de esa “profesión”, etc.

En 1991 la Consejería de Educación legisló los mínimos de las bibliotecas públicas municipales en cuanto a superficies, colecciones, personal, etc. con un doble planteamiento: a corto y medio plazo contar con profesionales en todas las bibliotecas. En las de localidades con población superior a 5.000 habitantes, que según la legislación de régimen local tienen obligación de prestar el servicio público de biblioteca, el bibliotecario debería estar contratado y retribuido como técnico de biblioteca; y en las bibliotecas de poblaciones  menores a 5.000 habitantes, el primer objetivo era contar con bibliotecarios estables, con formación adecuada y contratado al menos como Auxiliar de Biblioteca. Fue un proceso singular, impulsado por la Consejería de Educación y Cultura mediante ayudas a la contratación de bibliotecarios municipales que se mantuvieron hasta la primera década del siglo XXI. El personal que los ayuntamientos han ido contratando en buena medida se ha convertido en estable y ha demostrado su capacidad profesional convirtiéndose en verdaderos líderes en la vida social y ciudadana de sus municipios y ha posibilitado unas bibliotecas vivas e imaginativas que son el centro cultural básico en su municipio.

La crisis económica iniciada en 2010 dio al traste con esa política de subvenciones del Gobierno regional a los ayuntamientos y se produjo un verdadero parón en todos los indicadores porque la Junta de Comunidades dejó de financiar a las bibliotecas municipales. Todos hemos dicho que era prioritario mantener los servicios puestos en marcha y que no se produjeran cierres de bibliotecas ni despidos de bibliotecarios. Pero parece que el miedo ha suprimido los sueños y la capacidad de afrontar nuevos retos. En 2017 se ha aprobado por fin un documento que consideramos esencial: El Mapa de Bibliotecas Públicas de Castilla-La Mancha. Es un paso importante pero muy conservador en general, lo que resulta lógico si consideramos el freno que han vivido las bibliotecas de la región en los últimos años. El problema es que, en cuanto a personal, parece que se renuncia a una necesidad que es histórica, y que mencioné en un artículo periodístico publicado en el año 2005: “En el futuro, en todas las bibliotecas, con independencia de la población de su localidad, deberán tener un bibliotecario titulado y retribuido como técnico de bibliotecas. Porque en la educación y, en general en cualquier servicio público, los ciudadanos no pueden estar discriminados por el hecho de vivir en poblaciones pequeñas.”  Ya sé que es prioritario recuperar las ayudas para seguir mejorando la situación de los bibliotecarios y, consiguientemente, de las bibliotecas. Pero ¿hemos renunciado a algo tan elemental como que al frente de cada biblioteca, aunque sea de un pequeño municipio, haya un profesional técnico?

¿Alguien se imagina que los centros de salud contasen, en lugar de médicos, con “Auxiliares sanitarios”, o que en el puesto de un enfermero o enfermera hubiese un Auxiliar? Creo que nadie con un poco de sentido común pensaría en un Centro de salud sin médico, enfermera, etc. Igual que nadie pensaría en un centro docente sin los correspondientes profesores titulados y retribuidos adecuadamente. Y así podríamos hablar de otros muchos servicios públicos. ¿Y por qué esta discriminación hacia las bibliotecas? Por encima de las dificultades presupuestarias, que sabemos existen, hay que plantear, aunque sea como un reto progresivo, la dignificación profesional de los bibliotecarios, su consideración social, profesional y retributiva.

Los ayuntamientos son conscientes de la importancia de contar con biblioteca pública en su localidad y en Castilla-La Mancha, gracias a la apuesta del Gobierno regional en la última década del siglo XX y la primera del XXI, se ha conseguido algo muy importante: que todas las localidades mayores de 1.000 habitantes cuenten con biblioteca pública, e incluso otras muchas de menor población, dejando las bibliotecas móviles para los municipios más pequeños o que sus ayuntamientos no han dado el paso de desarrollar este servicio. La ley de Bibliotecas de 2011 de Castilla-La Mancha significa una verdadera revolución en el panorama bibliotecario español pero su desarrollo está siendo tremendamente difícil por el poco apoyo del Gobierno regional. Claro que no puede haber biblioteca si un ayuntamiento no está dispuesto a asumir la correcta contratación de un bibliotecario y los gastos de mantenimiento de esa biblioteca, pero estaba previsto contar con apoyo de la Junta y de la Diputación Provincial correspondiente, y en ambos casos están fallando esos apoyos institucionales.

Si no hay financiación conjunta de las Administraciones Públicas, entonces sólo queda una solución de futuro: que la Junta de Comunidades asuma la dirección real de la Red de Bibliotecas Públicas de Castilla-La Mancha, y que la totalidad de directores de las bibliotecas municipales, sean nombrados y retribuidos por la Administración Autonómica. Esto es lo que hacen, por ejemplo, en la Comunidad Foral de Navarra, aunque sé que ellos disponen de un régimen presupuestario privilegiado. Pero, como un plan de futuro y progresivo, un número de 500 directores de bibliotecas son asumibles si lo comparamos con los centros educativos o sanitarios, responsabilidad de la Junta. Y sería la mejor garantía para establecer unos planes de lectura articulados utilizando la Red de Bibliotecas Públicas y la Red de centros educativos. Necesitamos políticos que sepan soñar y pensar en el bienestar de los ciudadanos de la región y no sólo en el corto plazo y en aspiraciones meramente partidistas.

 

Juan Sánchez Sánchez.

Exdirector de la Biblioteca de Castilla-La Mancha

 

               

 

Viernes, 05 Enero 2018 19:00

Una bolsa de gusanitos por 280 bitcoins

Paseaba por el parque con mi hijo de 6 años en 2009 y me pidió que le comprara una bolsa de gusanitos, la misma la adquirí por 20 céntimos. Como mi hijo se portó mal, en lugar de dársela  decidí vendérsela a otra persona que pasaba por allí aprovechando  que éste me ofreció  50 céntimos por la misma, posteriormente éste la vendió a otra persona por un euro y así sucesivamente hasta que actualmente la misma cotiza en torno a los tres millones y medio de euros.

Hablando con unos y con otros éstos me comentan del gran negocio que hicieron , uno me comenta que la compró  por 30.000 euros y la vendió por 60.000, otros se enfadan consigo mismos por haber dejado pasar esa magnífica oportunidad de negocio,  otro me comenta que la compró por 200.000 euros y la vendió por un millón de euros pero que se lamenta no haber esperado un poco más pues ahora la podría vender por 3,5 millones que es la cotización actual de la bolsa de gusanitos.

Ahora muchos ya no saben si comprar la misma por 3,5 millones de euros pues son conscientes de que harían el ridículo si la compraran y luego no fueran capaces de venderla por un precio superior. Algunos han decidido organizarse y han pensado que se juntan 1.000 personas cada uno pondría 3.500 euros y si consiguen venderla por 5 millones ganarán fácilmente 1.500 euros cada uno. Si Vd decide comprar y gana, pensará que es Vd. muy listo, y lo contará a todo el mundo, si pierde,  pensará que no lo es tanto y procurará que nadie se entere, pero la realidad será que su éxito o fracaso no dependerá de su inteligencia, sino del Azar, un Azar que aunque a simple vista le ofrezca un  50% de probabilidades, la realidad es que son muchas más las probabilidades de perder que las de ganar.

Cuando nacieron las criptomonedas lo hicieron sobre la idea de convertirse en un medio de pago que fuera aceptado entre particulares sin necesidad de tener cuenta bancaria y sin intervención de ninguna entidad financiera. La transacción se hace entre particulares exclusivamente por medios electrónicos.  El bitcoin incumple la primera regla necesaria para que un medio de pago sea generalmente aceptado:  y no es otra que tener un valor estable.  La única utilidad que tiene es venderlo a otra persona, pero ésta sólo la comprará si piensa que después lo podrá vender con beneficios, y como ocurre siempre con este tipo de “negocios” piramidales, el último que llegue se tendrá que comer los gusanitos.

No se ciegue por los comentarios  maravillosos sobre la tecnología del Blockchain que soporta las criptomonedas, pues es posible que lleven mucha razón,   pero no confunda esta idea revolucionaria de envío y depósito de dinero,  con lo que realmente es una moneda y por tanto las únicas criptomonedas que pueden ser útiles en el futuro serán el cripto-euro, el cripto-dólar, el cripto-yen, el cripto-Yuan o cualquier otra que sea emitida por un Banco Central,  pues cumplirán el  requisito imprescindible de tener el mismo valor  que su homónimo  impreso en papel.

Y si Vd. amigo lector piensa que le estoy tomando el pelo con este artículo al afirmar que una bolsa de gusanitos puede valer 3,5 millones de euros les diré que cuando nació el Bitcoin en 2009 se le asignó un valor inicial de 0,001 Dólares,  por lo que hoy día esos 280 bitcoins que me hubieran costado los gusanitos, valdrían  3,5 millones de euros al momento de redactar este artículo.

 

Jose Velasco Aroca

Asesor Financiero.c

Jueves, 04 Enero 2018 16:32

Feminización del cuidado

En los casos de separación o divorcio la custodia de los hijos y/o las hijas suele otorgarse a la parte materna, ¿es esto una ventaja para la mujer?

Cuando hay una separación o divorcio con descendencia de por medio, los tribunales a la hora de conceder la custodia se decantan por la parte materna. En el año 2016, se produjeron 101294 nulidades, separaciones y divorcios, de los cuales, el 47,2% hijos y/o hijas menores de edad. En el 66,2% de los casos con descendencia  la custodia fue asignada a la madre, frente al 5% que fue asignada al padre, siendo el 28,3% custodia compartida (Encuesta de Nulidades, Separaciones y Divorcios, INE 25-09-2017).

Cuántas veces hemos escuchado: “no hay derecho, las mujeres siempre salen ganando, la justicia está de su lado”; “menos mal que en esto a las mujeres la justicia nos da la razón”. Antes de comenzar los trámites de separación o divorcio ya se da por sentado que la custodia será otorgada a la madre, y al final acaba siendo así, los datos hablan por sí solos, no es un sentir generalizado sino una realidad.

Podemos pensar que en esto la mujer gana y que todos son ventajas porque puede disfrutar de sus hijos/as, le pasarán una pensión alimenticia y podrá quedarse en la vivienda familiar si la hay. Pero si profundizamos en ello quizá descubramos que no son todo ventajas y que con esto se sigue relegando a la mujer al ámbito doméstico. Es un reflejo más, de la sociedad en la que vivimos, esa sociedad que sigue actuando apoyándose sobre los cimientos del patriarcado y reafirmando el papel de la mujer como cuidadora.

¿Qué gana la mujer con la custodia de los hijos y/o las hijas? ¿La obligación de ser mejor cuidadora que el padre? ¿Qué pasa cuando la custodia se la dan al padre? ¿La mujer es mala madre? ¿Nos hacemos la misma pregunta en el caso contrario?

Damos por hecho que debe ser así. Sigue estando normalizado el cuidado de los menores, en exclusiva, por parte de la madre.

¿Por qué tiene que ser en la mujer en la que recaiga el cuidado familiar y el hombre el encargado del sustento económico? En el 2016, según la estadística del INE, el 75,9% del pago de la pensión alimenticia corrió a cargo del padre, en el 4,8% de los casos de la madre, y en el 22,5% a ambos. De estos datos podemos deducir que la parte más solvente puede ser la masculina, si es así, por qué la custodia se la dan a la madre.

El concepto de posición de ruptura utilizado por Amartya Sen (1990) para explicar las desigualdades entre los géneros, nos puede ayudar a ilustrar esta idea. Viene a decir que cuando se produce una quiebra en las relaciones que mantienen unidos a los miembros de una unidad doméstica, las posiciones de los miembros de esta unidad pueden verse bastante afectadas. La ruptura de la pareja puede dejar a la mujer con menos posibilidades de acceder al mercado laboral si la custodia recae en ella, ya que necesita el tiempo para el cuidado del núcleo familiar. Ello merma su autonomía, debido también a que en la mayoría de los casos pasa a depender económicamente de la pensión alimenticia que le pasa el ex-cónyuge.

¿Es la mujer la que sale ganando en esta situación? No

Entonces, ¿es el hombre el que más ventajas tiene al respecto? Tampoco

Hasta que la igualdad no se implante de forma íntegra y se consiga estar en igualdad de condiciones ante los mismos hechos, los perjudicados serán ambos. 

 

Estefanía Porras. Trabajadora Social por la Universidad de Alicante. Perito Social y Licenciada en Criminología. Máster en Entidades sin Ánimo de Lucro por la Universidad Rey Juan Carlos. Trabajadora Social en la asociación de Alzheimer de Iniesta (Cuenca) del 2010 al 2013. Coordinadora de equipo de captación en Amigos de los Mayores. Actualmente coordinadora del SAD en Asispa (Madrid).

 

 

Miércoles, 03 Enero 2018 02:01

Esta sociedad está enferma (VI)

Como hemos ido viendo no hay día que amanezca en que no nos encontremos con un hecho atroz, que aunque parezca mentira, nos vuelve a poner la piel de gallina o los pelos como escarpias, teniendo en cuenta que a la maldad y a la barbarie la naturaleza humana no se adapta ni se aviene a una costumbre que deja en el camino una siembra del mal y su deriva hacia la zozobra, el malestar, el dolor y la rabia, no sólo en los más cercanos a hechos tan deplorables como los que se producen, sino a toda la sociedad que contempla extasiada, atónita, con incredulidad y en estado de shock, cómo es posible que el mal acabe triunfando sobre el bien.

Siendo, como es, prácticamente, ininteligible e inexplicable, amén de injustificable, esta ola que amenaza, a la manera de un tsunami, acabar con la civilización, hay quien se afana en explicar lo inexplicable, en justificar lo injustificable, mediante estudios, tales como el llevado a cabo en Estados Unidos, con 40 asesinos o violadores, según el cual, éstos, muestran daños en la red neuronal de sus decisiones morales. Así, un grupo de investigadores de EEUU, ha trabajado sobre varias decenas de casos en los que personas que eran o llevaban una vida normal, empezaron a cometer crímenes tras una lesión cerebral, y aunque hay muchos estudios que relacionan conducta criminal con problemas mentales, pocas veces como en esta se ha llegado a establecer una conexión temporal entre daño en el cerebro (primero) y crímenes (después). Conclusiones que no parecen tener mucho fundamento, tal como las ha puesto en almoneda Mario Méndez, director de neurología de la conducta del departamento para veteranos de guerra del área metropolitana de Los Angeles, según el cual, el problema de estos estudios es que no indican “cómo la red de lesiones anormales realmente afecta a la moralidad” y cómo esa moralidad está conectada con la conducta criminal; “siempre y cuando los individuos entiendan que tienen opciones en su comportamiento (como reconocer que algo esta bien o mal, temer la implicación del castigo, recordar las reglas sociales del comportamiento, reconocer que otras personas tienen pensamientos y sentimientos, control emocional entre otros), y si retienen el control sobre sus respuestas, el tener una lesión cerebral no excusa la criminalidad”. Ese referido estudio parte de la historia de Charles J. Whitman, ex marine de EEUU, que el 1 de Agosto de 1.966, tras matar a su madre y a su mujer, se subió a la torre del reloj de la Universidad de Texas en Austin para disparar a todo lo que se movía, asesinando a otras 13 personas e hiriendo a una treintena antes de ser abatido. Un mes después, la autopsia que se le practicó desveló que tenía un tumor cerebral. Bien pudiera ser que el conocimiento de una patología de tal calibre produzca un estado de desesperación y agitación en el enfermo, pero, en modo alguno, cabe justificar una conducta criminal como la descrita, ni aunque fuera una sola víctima, pues no todo el mundo que padece una enfermedad de tal calibre, adopta una conducta criminal, como la que se trata de justificar. Se trata de la elección entre el bien y el mal, pues no tengo noticias de persona alguna que con tales patologías mentales le dé por repartir billetes de 500 euros entre sus conciudadanos, ni que, antes de matarse o ser abatido, se lleve por delante un buen número de seres inocentes que nada o poco tienen que ver con el concernido, ni  siquiera aunque tengan que ver con el mismo. Bien pudiera entenderse, y quien no lo entienda es que no quiere entenderlo o se alinea con el criminal, que quien comete actos tan execrables, tan injustificables, tan extremos, es, simplemente, porque encarna la maldad en su grado máximo, es como si fuera la reencarnación del diablo, en definitiva, alguien al que es preciso exterminar antes de que extermine o siga exterminando a seres inocentes por razón del azar.

Lo que está claro es que la educación y la prevención médica sobre quienes denoten comportamientos extraños o asociales, pueden ayudar a disminuir hechos tan abominables como los relatados en entregas anteriores. Pero, en este tema, hay que tener en cuenta que hay que contar también, como premisa inescindible e imprescindible, que nuestras autoridades educativas y políticas en general, pasen también el test de moralidad, eticidad y cabalidad mental, pues no siempre es así y de esta guisa arreglados estamos cuando quienes ponen de manifiesto con sus propuestas sus desequilibrios mentales, sean quienes nos induzcan a establecer los parámetros de conducta derivada de los programas educativos. Por poner un solo ejemplo, y remitiéndonos a nuestra propia Comunidad Autónoma, nos encontramos con la llamada, eufemísticamente, asignatura “Educación para la Igualdad, la Tolerancia y la Diversidad”, que este curso el Gobierno de Castilla-La Mancha ha implementado de manera piloto en 5º de Primaria y 3º de la ESO, la cual no es sino una nueva versión de aquella “Educación para la Ciudadanía” que se pergeñó durante el Gobierno nacional del nefasto José-Luis Rodríguez Zapatero, “el Sr. Rodríguez”, que generó una gran controversia, y que supone la nueva asignatura una “reproducción, y de forma más agudizada, lo que suponía Educación para la Ciudadanía”, según pone de manifiesto Marisa Pérez Toribio, de “Educa en Libertad”, y que ha generado un amplio rechazo de las asociaciones de padres, de profesores y de familias, que en una rueda de prensa conjunta exigieron al Consejero de Educación, Angel Felpeto, que retire tal asignatura por el “adoctrinamiento que se va a hacer de nuestros niños en los colegios”, a lo que el político socialista se opuso negando la mayor. “No se puede decir a un niño de diez años que no es hombre ni mujer”, se quejó Fernando López Luengos, presidente de la Asociación de Profesores Educación y Persona, añadiendo que con esta asignatura “se les intenta convencer a los niños de que para ser igualitarios no hay que tener una diferencia masculina-femenina” y que en el fondo se intenta la implantación de un “pensamiento único”. Por su parte, para Pedro-José Caballero, Presidente Nacional de Concapa (Confederación Católica de Padres de Familia y Padres de Alumnos) esta asignatura incumple dos artículos de la Constitución: el 16.1 sobre la conciencia de los menores y el 27.3 sobre la libertad de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones morales y religiosas, calificando a la asignatura de “infumable”. A todo ello el titular de Educación de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Angel Felpeto, contraataca negando que con esta asignatura se pretenda el adoctrinamiento de los niños (¡Ay, no me lo jures Felpeto!) y que por contraposición esta materia “fomenta la convivencia basada en el respeto, la solidaridad, la igualdad y la construcción de una cultura de paz y de prevención de conflictos mediante el diálogo y la igualdad efectiva entre hombres y mujeres” (¡Casi ná, alto me lo fiáis, Felpeto), con el peligro de que dicha asignatura se trata de implantar como obligatoria a partir del curso que viene. En definitiva, un paso más hacia la degradación del ser humano, desde la más tierna infancia, tratando de confundir a los niños acerca de su sexualidad, que parece ser negada de entrada, con arreglo a la naturaleza, y que parece que sea una materia de elección libre y voluntaria, habiendo nacido asexuados, o sea, un camino en busca del sexo perdido, buen título para una película pornográfica. En fin, un ejemplo de cómo quienes nos gobiernan deberían pasar por un análisis clínico, físico y sobre todo psicológico, pues de su buen estado dependerá que las normas que su caletre pergeñe sean buenas, adecuadas y propicias para conseguir todos esos fines que, como un mantra y de memoria, sin, al parecer, saber lo que dice, repite el Consejero y que hemos transcrito anteriormente.

En fin, sin olvidar los numerosísimos casos de pederastia que se descubren igualmente un día y otro también, lo sean a cargo de clérigos o laicos, la última con la documentación en Australia de más de 8.000 víctimas de pederastia en la Iglesia y otras instituciones, y que parecen la pescadilla que se muerde la cola.

MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

                        3 de enero de 2.018

Miércoles, 27 Diciembre 2017 06:44

Esta sociedad está enferma (V)

Dentro de estos males, que se multiplican como un contagio, imparable, insoslayable e insalvable, nos hallamos con las agresiones de alumnos, cuando no de los padres de éstos también, a los profesores, hasta el punto de que bien pudiera ser englobada la profesión de “profesor” dentro de las de mayor riesgo para la integridad física y psicológica de sus practicantes. De hecho, este tipo de agresiones de alumnos a docentes se han cuadriplicado en un año, según recoge en su informe el Defensor del Profesor, que en el mismo responsabiliza de este incremento al cuestionamiento de la autoridad del docente que se realiza dentro de las familias, pues si en el curso 2.013/2.016 fueron 59 casos, durante el curso 2.016/2.017 los casos ascendieron a 270, y dicho informe pone el dedo en la llaga al considerar el comportamiento de las familias como una de las causas de este incremento. Pues sabido de todos es que en la actualidad ningún padre o madre, o casi ninguno, acepta que sus hijos sean merecedores de advertencias o castigos (ya se sabe que nunca físicamente) por su mal comportamiento e indisciplina, cargando todas las tintas en el profesor o profesores, a los que tildan  de tener manía a sus hijos, creyendo siempre, a pies juntillas, a éstos, y desautorizando por cualquier medio a su alcance la autoridad de aquéllos, que, al final, para evitar problemas, lo que hacen es condescender con el vándalo o gamberro o gandul, que le ha tocado en clase y tratar de pasar de puntillas sobre los mismos para no encolerizar a sus progenitores, para los cuales sus hijos son poco menos que santos, que nunca faltan a clase, que obedecen las instrucciones del profesorado, que nunca han ido de botellón ni fumado un porro, y todo ello aunque sean conscientes de la recogida de sus vástagos a altas horas de la madrugada, desprendiendo un olor, más bien estertor, a alcohol y fumete, que tira de espaldas, y sobre todo ordenar no hacer ruido a la mañana siguiente para que el nene o la nena se levante `pasado el mediodía, porque está muy cansado o cansada de la diversión de la madrugada anterior. Y esto lo jurarán y lo perjurarán, en base al siguiente manido razonamiento: “yo conozco muy bien a mi hijo, y sé que nunca me ha mentido”. ¡Ay, ilusos, irresponsables, calzonazos de tomo y lomo! ¿No sabéis que en la mayoría de todos estos casos vuestros vástagos mienten como bellacos y yo sé, muy bien, que lo sabéis, pero miráis para otro lado, os hacéis los locos, envalentonando a vuestros descendientes para que sean capaces de llegar hasta límites insospechados?, y que más bien temprano que tarde, acabaréis pagando vuestro papanatismo, cuando esos hijos que tanto decís conocer, la emprendan contra vosotros mismos, porque, a la vista está que, igualmente cada vez aumentan más los casos en que los hijos, menores o no, la emprenden contra sus propios padres, pero en fin, en estos casos, éstos llevarán en su pecado la penitencia. No se puede dejar, normalmente a menores de edad, que campen por sus respetos, sin que sepan de ciencia cierta y propia, que la convivencia en sociedad requiere una firme y convincente dosis de obediencia y respeto a los superiores y a los mayores y no menos pequeña de disciplina a fin de poder entregar el relevo generacional sin traumas y sin subterfugios, porque, de lo contrario, todas las expectativas puestas en las nuevas generaciones, se nos vendrán abajo como un castillo de naipes.

Otro síntoma, de la enfermedad social, reside en las salidas de tono, cada vez más frecuentes, de los padres y madres en los partidos de fútbol que juegan sus hijos menores de edad, con invasión del campo, trifulcas entre padres de uno y otro equipo y agresiones de no poco calado a los pobres árbitros, que, en estas categorías, no gozan de protección policial alguna, pareciendo una guerra, en algunos casos, más que un deporte que practican chavales, la inmensa mayoría de los cuales nunca llegarán a nada en el mismo, sino que simplemente lo practican por afición, mas los padres parecen haber puesto todas sus ilusiones en que sus hijos lleguen a ser los “messis” o “ronaldos” del futuro y no pueden soportar que a sus hijos (que seguramente sean unos mantas) le quite la pelota un rival, o que el árbitro le saque tarjeta, amarilla o roja, o pite un penalti en contra del equipo en el que milita su retoño. Un ejemplo más, de la intromisión de los padres, dando un pésimo ejemplo a sus descendientes y a cuantos estén tranquilamente presenciando el partido, que debieran hacer acto contrición, propósito de la enmienda y cumplir la penitencia, porque el ejemplo es deplorable, sin comprender que en estas lides sólo se ventila un esparcimiento o recreo, avergonzando, en no pocas ocasiones, a sus propios hijos. El remedio, sería no permitir la presencia de estos energúmenos en los campos de fútbol.

Y como si nos encontráramos ante un inmenso cesto, lleno de cerezas, del que tirando de la primera, las siguientes van saliendo atadas sin solución de continuidad, imparable y capaz de dejarnos asombrados (si es que el asombro cabe ya en nuestras mentes, visto lo visto y lo que nos queda por ver), siguen asomando los casos en los que quienes cometen tales actos de perversión e inmoralidad, quizás nunca debieron haber nacido. Así, ha estallado otro caso análogo, si no idéntico, al de “La Manada”, tan ampliamente comentado ya, por activa y por pasiva, por los medios de comunicación y lo que te rondaré morena, cual es el de los tres jugadores de la Arandina, equipo de fútbol de la tercera división de Aranda de Duero, en el que dichos tres, con nocturnidad y alevosía, parecen haber abusado sexualmente y violado a una menor de 15 años, hecho delictivo, haya habido o no consentimiento de la menor, tal como lo sanciona el Código Penal, al considerar delito el mismo aun habiendo consentimiento de una menor de 16 años. La consecuencia lógica, la decisión rápida de la Juez de dictar prisión incondicional preventiva para los encausados. Un hecho más, que pone de manifiesto la zozobra moral y ética que inunda el alma de una inmensa mayoría de jóvenes, que dan rienda suelta a sus instintos más bajos, sin pararse a pensar en las consecuencias, graves y de por vida, que con sus irreflexivos, perversos e infernales actos, dejan en la víctima y en todo su entorno. Y las cerezas siguen saliendo del monumental cesto, pues el día 13 de este mes y año, apareció muerto, junto a un puente en Mount Washington, un pueblo de Kentucky, Dan Jonson, Diputado Republicano del mismo Kentucky, al parecer por suicidio, tras revelarse un episodio atribuido al mismo de abuso a una chica de 17 años en el año 2.013; el director de cine Roman Polanski, que en relación con los abusos se ha convertido en el cuento de nunca acabar, enfrentándose a una nueva acusación de abusos sexuales, pues la policía le investiga por acosar a una niña de 10 años en 1.975 durante una sesión de fotos en las playas de Malibú, en fin, un nuevo episodio en este tema que añadir al “currículum” del Director, al que, según algunos críticos, todo apunta a que el asesinato de su mujer Sharon Tate, en 1.969, le marcó hasta el punto de sacar su lado más salvaje y depravado, lo que no parece ser una excusa razonable para justificar una forma de actuar fuera de las leyes naturales y humanas; o el caso del chef y presentador de televisión Mario Batali acusado el pasado 11 de Diciembre por cuatro mujeres de comportamientos inapropiados y  acoso sexual dentro y fuera del entorno laboral, por lo que ABC que transmite su programa gastronómico “The Chef” le ha pedido que se retire de su posición, o sea, que, de momento, haga mutis por el foro; y es que en esto del apetito sexual parece no haber fronteras ni límites, pues hasta el exmarido de la princesa Marta-Luisa de la Casa Real de Noruega, Ari Benh, relata que el actor Kevin Spacey se sobrepasó con él en 2.007, ratificándose el actor con estos hechos en su depravación moral y haciéndose acreedor al título de “depredador sexual”; y en estos lances, Richard Gere ha entrado al trapo manifestando “nunca me hicieron insinuaciones, pero los abusos han existido siempre”, lo cual nos induce a pensar que esta lacra de la sociedad era conocida por propios y extraños, pero que sobre la misma se corría un tupido velo, se miraba para otro lado y se adoptaba el silencio de los corderos.

Dos hechos dramáticos, feroces y satánicos se han sucedido en fechas recientes: uno de ellos con el saldo de la muerte de dos guardias civiles y un ganadero a manos del serbio Norbert Fehrer, conocido como Igor Vaclavic o, simplemente, como “Igor el Ruso” (amén de otras tres muertes a sus espaldas en territorio italiano y no se sabe si hay más víctimas por el camino) y otro el asesinato en Zaragoza llevado a cabo por Rodrigo Lanza (que ya en su historial delictivo cuenta con haber dejado tetrapléjico a un policía) sobre Víctor Laínez, por el mero hecho de llevar éste unos tirantes con la bandera de España. Todo en un suma y sigue, al parecer, infinito.

MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

                 27 de diciembre de 2017

Martes, 19 Diciembre 2017 03:27

Esta sociedad está enferma (IV)

Y al tran tran de estos nuevos aires, se desvelan nuevos escándalos, como los abusos sexuales imputados al prestigioso director de orquesta James Levin, suspendido de la Opera de Nueva york, a la espera de una investigación, tras ser acusado de mala conducta sexual; o las más de 700 mujeres cantantes de ópera en Suecia que han levantado sus voces para denunciar agresiones sexuales cometidas en un mundo donde la ley del silencio ha imperado durante años, o la denuncia interpuesta por 18 mujeres contra Jean-Claude Arnault, dramaturgo y fotógrafo francés residente en Suecia, uno de los miembros que se encarga de seleccionar los ganadores del Premio Nóbel de Literatura cada año, acusándole de múltiples casos de acoso sexual y violación cometidos entre 1.996 y este mismo otoño, y que ya ha sido vetado por la Academia Sueca para la gala de los próximos premios.

Y en lo que parece un vendaval imparable e inexplicable, constitutivo, desgraciadamente, de la punta del iceberg, empieza a sentar cátedra en el mundo de la moda, con el anuncio de Condé Nast, la editora de revistas como “Vanity Fair”, “Vogue” y “GQ”, de dejar de encargar trabajos a Terry Richardson, polémico fotógrafo, conocido por sus imágenes de alto voltaje sexual, y que ya había sido denunciado en muchas ocasiones por abuso y acoso a sus modelos, y, asimismo, marcas como Valentino y Bulgari, igualmente anunciaron que dejarían de trabajar con el fotógrafo. Y otro fotógrafo que sigue los pasos del anterior, Bruce Weber, uno de los fotógrafos de moda más reverenciados, sobre el que dos modelos, Jason Boyce y Mark Ricketson, relataron casos de abusos, en 2.014 y 2.005, respectivamente, poniendo de manifiesto que toda esta clase de pervertidos sexuales, le dan, tanto al pelo como a la lana. Y por reseñar los más recientes, en este país, aún hoy, a duras penas, llamado España, la denuncia de acoso llevada a cabo por Eva Alcalde, árbitra asistente de Málaga, de 17 años, a través de su cuenta de Twiter, tras los improperios y el acoso de carácter machista que sufrió el domingo 3 de este mes y año, durante el partido entre Alhaurín de la Torre-Fuengirola, de la Segunda Andaluza Juvenil, desde una parte de la grada, compuesta por niñatos entre 13 y 17 años, germen ya del “machismo” que acaba degenerando en los hechos cometidos por “La Manada”, valiéndose del grupo y el anonimato, lo que les da un valor escandaloso y sin límites ni fronteras. Acabaron, como debió ser, expulsados del campo por los responsables del Club Local, en el descanso: o la también denuncia presentada por Carlota de “GH” contra otro miembro del programa, José María, y que bien haría la autoridad competente de mover los hilos oportunos para acabar prohibiendo este programa que emite Telecinco, por aberrante y denigrante para sus intervinientes, especialmente para las mujeres, y vivo ejemplo del mal ejemplo, valga la redundancia, para la juventud y los ciudadanos en general.

Y por si fuéramos pocos, va y pare la abuela, y así nos encontramos con el mal empleo de las nuevas tecnologías, calculándose que los delitos de “grooming” se disparan un 200%, siendo previsible que el ciberacoso de depredadores a menores aumente este año. Confianza, chantaje, abuso: éstas son las tres fases que emplea el depredador para engañar y acosar sexualmente a los menores en la red. Se ha pasado de 77 casos detectados por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en 2.013 a 232 en 2.016, lo que supone un incremento de un 201’3%, y todo apunta a que este año 2.017 este tipo de delito podría aumentar, dado que hasta agosto se contabilizaron 164 casos, o, lo que es lo mismo, 20’5 infracciones al mes. Ante todo este batiburrillo bien pareciera darse a entender que en todas partes cuecen habas, siendo una constante en el mismo que el abuso se produce casi siempre, si no siempre, en un contexto de abuso de poder, de confianza y de dependencia, con esos tintes dramáticos en que se traspasan todas las líneas y se incurre en violación y/o asesinato u homicidio.

Y ahí seguimos, al pie del cañón, esperando la última, que nunca lo será, mientras nuestros mandamases y autoridades gubernamentales, autonómicas, provinciales y municipales, se dedican al triste y deprimente deporte de mirarse el ombligo, creyéndose los reyes del mambo, y ver adonde pueden arrimarse para sacar tajá. Así nos luce el pelo.

Y en el fragor de la batalla, como siempre, dando pábulo al refrán español de que las ramas no nos dejan ver el bosque, se ha entrometido la lucha por lo conceptual que, en principio, sí pudiera ser importante, con matizaciones y razonamientos lógicos, dejando de lado el fondo del asunto que no es otro que la adopción de medidas verdaderas, de calado, incontrovertiles, para acabar o, en su caso, minimizar, los casos de “violencia de género”, englobando dentro de este término o concepto, cualquier actuación hecha una persona sobre otra, particularmente la del hombre sobre la mujer, por la que ésta sufre desprecio, cuando no maltrato físico o psicológico, y, en las más de las ocasiones deseadas, violación o asesinato, sin que en estos casos debiéramos englobar el homicidio.

Y así, Sara Flores Romero, estudiante de Márketing y Turismo en la Universidad de Cádiz, decidió empezar un “change”, al descubrir en las redes el concepto de “sexo débil”, aplicado al conjunto de las mujeres, y su antónimo, “sexo fuerte” al conjunto de los hombres, todo ello según el Diccionario de Real Academia de la Lengua Española, la cual ha reaccionado, según su actual Director Darío Villanueva, no por esta reclamación (que cuenta con más de 160.000 apoyos), sino porque ya la propia RAE en su continuo revisionismo, desde 1.713, cumpliendo su lema de “limpia, fija y da esplendor”, ya tenía previsto matizar el concepto indicado, junto al que aparecerá una marca de uso que especificará que se trata de una expresión que se utiliza “con intención despectiva o discriminatoria”, lo que aparecerá a finales de este mes, pues, aunque la revisión ya estaba aprobada antes de la campaña del “Change”, la RAE no actualiza el Diccionario hasta que no se tiene un grupo de términos y se hace el volcado. Y añade unos cuantos ejemplos de empleo del término “sexo débil” por Espronceda, Emilia Pardo Bazán, el Che Guevara, Ruiz Zafón o Carmen Alborch, y otros tantos que utilizaron el término “sexo fuerte”, en el sentido de “conjunto de hombres”, como Larra, Rosalía de Castro, Rubén Darío, Unamuno o Gonzalo Torrente Ballester, y sin que por este empleo sus obras, algunas, si no todas, joyas de la literatura, desmerezcan un ápice, ni se le cayeron los anillos a sus autores.

En cualquier caso, la enfermedad de esta sociedad no se cuantifica ni se termina con esta ristra de “machismo” indolente, atávico, macabro, a veces, intolerable, degradante y pervertido, sino que existen otros muchos síntomas, lamentables, exponentes de otras muchas enfermedades que afectan a la médula de esta sociedad actual que, en no pocas ocasiones, parecen conducirnos a acatar aquél refrán de nuestro refranero de que “cualquier tiempo pasado fue mejor”.

MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

                        20 de diciembre de 2017

Miércoles, 13 Diciembre 2017 02:46

Esta sociedad está enferma (III)

Abundando en las reiteradas manifestaciones de acusados y defensores de la víctima, de que  la presunta violada múltiple, que se dice pronto, no opuso resistencia a la desaforada actuación de sus agresores, ni siquiera manifestó, alta y claramente, su negativa al aquelarre a que fue sometida, contradichas con la declaración de la interfecta en el sentido de que dentro del portal no dirigió las acciones, ni dijo nada ni se resistió porque entró en estado de shock: “No, simplemente, lo que les he dicho: me sometí. Lo único que quería era que eso acabara y cerré los ojos. Quería que acabara”. Es decir, que ni hubo consentimiento, ni expreso ni tácito, más bien el silencio en este caso habría que interpretarlo como una negativa total, dada la situación y las circunstancias en que se desarrollaron los hechos acaecidos en esa maldita madrugada de los San Fermines de 2.016, y más teniendo en cuenta la filosofía declarada por el más guapo entre los guapos del grupo de cinco malditos varones, o sea, el conocido como el “Prenda” de que “es habitual que una mujer quiera tener sexo con tres que acaba de conocer”, demostrando esa prepotencia propia de quien, parapetado en la “manada”, se cree el rey del universo, el más guapo y atractivo, sin tener que preguntarle al espejo de la bruja del cuento de Blancanieves, y en el derecho, porque sí, de poder entrar a saco en lo más íntimo de una persona, despreciando a la misma, vejándola, humillándola, sometiéndola y utilizándola como quien utiliza un klínex, que acto seguido tira a la basura. Se creían que tenían derecho a hacer lo que hicieron, quizás, porque en anteriores ocasiones salieron impunes de sus vandálicos y maquiavélicos actos, que repugnan al más pintado por su morbosidad y asquerosidad. Pero, eran ellos, los integrantes de “la Manada”, los cinco jinetes del Apocalipsis (uno más, en este caso) ante los cuales no puede cerrarse puerta alguna rayana en la decencia, la moral, la ética o la legalidad. Son vivo ejemplo, haya no haya sentencia condenatoria, que supongo deberá haberla, de esos sepulcros blanqueados por fuera, pero putrefactos y llenos por dentro de miseria y prodredumbre, a que se refiere el Evangelio.

Abundando, repito, en este caso, cabe traer a colación otro supuesto de violación, con final más dramático, cual fue el asesinato (homicidio lo calificó el Tribunal indecentemente), de la joven enfermera, la guipuzcoana Nagore Laffage, ocurrido también en la madrugada de los San Fermines del año 2.008, a manos de Diego Yllanes, médico residente de Psiquiatría en la clínica Universitaria de Navarra, el cual tras despedirse de su novia, también médico, en la madrugada del siete de Julio de 2.008, quiso el azar que se encontrase con su víctima, a la que condujo a su piso, violándola, en contra de su voluntad, y asesinándola después en el cuarto de baño, troceando su cuerpo, metiéndolo en bolsas de basura y trasladándolo al Valle de Erro, a 35 kilómetros de Pamplona. Este juicio, con jurado popular, causó una gran impresión y conmoción, no sólo por la monstruosidad del “modus operandi”, sino por la calificación de homicidio, en vez de asesinato, como correspondía según lo probado, y así, de esta guisa, el asesino ya se halla en la calle, tal cual, mientras la estudiante de segundo de Enfermería, cría malvas desde aquel fatídico día, y sin que su madre y otros parientes hayan tenido un solo día en que no les haya costado pegar ojo.

Este final de la infeliz Nagore, es quizás lo que condujo a la víctima de la “Manada” a no oponer resistencia a sus secuestradores, adoptar una actitud pasiva y desear que todo acabara cuanto antes, viniendo a pelo estos versos de nuestro inmortal poeta Federico García Lorca, en su poema del Romancero Gitano, “Muerte de Antoñito El Camborio”, revelador del destino fatal inesquivable: “Voces de muerte sonaron/ cerca del Guadalquivir./  Voces antiguas que cercan/ voz de clavel varonil./ Les clavó sobre las botas/ mordiscos de jabalí./ En la lucha daba saltos/jabonados de delfín./ Bañó con sangre enemiga/ su corbata carmesí,/ pero eran cuatro puñales/ y tuvo que sucumbir...”. Mutatis mutandi, figúrense la escena: eran cinco canallas, pasándosela como un trapo, y tuvo que sucumbir, para no forzar un peor desenlace, cual hubiera podido ser, no sólo una agresión (además de violación) física, o lo peor de todo, acabar como la infeliz Nagore, dejando su vida en un portal de un edificio cualquiera de una calle cualquiera de la Capital de los San Fermines.

Y ahondando en esta materia englobada bajo la epígrafe de “violencia de género o machista”, una espita nueva se ha abierto camino, con la catarata de denuncias de violación y acoso sexual contra el Director y productor Harvey Weinstein, que ha arrastrado a otros muchos galanes de Hollywood (Kevin Spacey, Steven Sagall, Sylvester Stallone, Oliver Stone, Dustin Hoffman y otros muchos que darían para llenar una página entera o varias, si contamos un sin fin de integrantes de este mundillo), lo que sorprende a estas alturas de la película, nunca mejor dicho, como si la Meca del Cine no fuera y así lo conociéramos, un antro del más salvaje y denigrante comercio de carne humana, en busca de un papel en una película o del lanzamiento al estrellato. Lo que ocurre es que, hasta ahora, se ha estado permanentemente mirando para otro lado y haciéndonos los suecos y, quizás, todo este trajeteo no sirva sino para airear el putrefacto aire que se respira entre bambalinas, mas no por ello se va a cortar el río caudaloso de perversión, depravación, la corrupción e inmoralidad que desemboca en lo que ahora se está denunciando.

Y al socaire de este súper escándalo, que arrastra ya a más de una treintena de figuras del celuloide, parece haberse abierto la compuerta y abandono de prejuicios y se ha destapado un macroescándalo de acoso sexual entre los “tories”, implicando a 36 o más señorías de Westminster, alcanzando a siete Ministros del Gobierno May, viéndose obligado su Ministro de Defensa, Sir Michael Fallon, a pedir disculpas por acosar a una periodista y dando lugar a que la Primera Ministra, Theresa May, haya ordenado una investigación a fondo para ver hasta donde llega el “dossier sucio”. Asimismo, en un efecto dominó desde el estallido del escándalo “Weinstein”, las denuncias de acoso sexual llegan también a la Eurocámara, habiéndose denunciado en el Parlamento Europeo algunos casos en los que algún o algunos eurodiputados habrían abusado del personal que está a su servicio utilizando su enorme capacidad de influencia, principalmente asistentes que son personal de confianza de los parlamentarios y cuyo trabajo depende muchas veces, si no siempre, de sus relaciones con él.

MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

                        13 de diciembre de 2017

 

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