Miércoles, 23 Agosto 2017 00:41

Seguir en la inopia

En este mundo en que vivimos, pasados ya los diecisiete primeros años del siglo XXI, y pese a los avances tecnológicos y científicos, más parece que hayamos retrocedido a la Edad de Piedra, cuando la escritura e, incluso, el habla, aún eran ignoradas por la especie humana. Todo parece que se analiza, como si de una empresa comercial se tratara, desde el prisma del marketing, no importando lo que se venda, sino cómo  y cúanto se vende, a los efectos de hacer caja o de conseguir adeptos cada vez más ignorantes, incultos y hueros de sensatez y sentido común.

De esta guisa, vencida, cautiva y desarmada la recesión y la depresión financiera, alcanzados los últimos objetivos, LA CRISIS HA TERMINADO. Así podemos anunciar lo que anuncia, valga la redundancia, a bombo y platillo, la Unión Europea (la UE). Desde Bruselas se da por superada y cerrada la crisis diez años después de su estallido, o lo que es lo mismo, diez años y dos billones de euros después, la UE entierra la crisis. En resumen, que se volverán a atar los perros con longaniza. Y de esta manera, así lo hace y así lo anuncia, pomposamente, con fuegos de artificio añadidos, destacando que su labor ha sido “decisiva”, o sea, que se pone todas las medallas y se apodera de todos los diplomas, habidos y por haber, y eso, prácticamente, sin despeinarse, sentada cómodamente desde un sillón articulado y con aire acondicionado incorporado, sin haber siquiera competido en los 100 metros lisos con Usain Bolt.

Y, además, sin una sola crítica por su propia acción o inacción en algunos casos, sin que nadie pueda superar tanta inteligencia y sabiduría, ni tanta arrogancia, soberbia y altanería, sin hacer mención y obviando los muertos que hayan quedado sobre el campo de batalla y la innumerable pléyade de heridos, tullidos y mutilados irrecuperables para el futuro.

Y en  medio de ese ánimo triunfal, por lo que refiere a España, ocho de cada diez convenios laborales no garantizan el poder adquisitivo, las familias, en sólo un mes, el pasado Junio, se endeudan en 7.500 millones de euros, y cuatro de cada diez parados mayores de 50 años llevan buscando trabajo, al menos, cuatro años y lo que rondaré morena, sin citar que el descenso de las listas del paro conducen a los que han tenido la suerte de encontrar un trabajo temporal , normalmente estacional, con la agravante de ser mal remunerados y  con horario sin límite. De hecho, el pasado mes de Julio el 92,10% de los contratos que se suscribieron fueron de duración determinada, y de éstos, un 57% tuvieron una duración inferior a los tres meses, pues la mayoría de los contratos temporales son de muy corta duración: el 26% de una semana o menos, el 14% de una semana a un mes y el 17% entre un mes y tres meses, según los datos de contratación publicados por el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), correspondiente al mes de julio de este año, datos que revelan que la situación que no ha mejorado nada respecto al mes de julio del año pasado, cuando el 92,4% de los contratos fueron temporales y el 25% apenas duró una semana o incluso menos. Por su parte la Encuesta de Población Activa (EPA) del segundo trimestre de este año refleja también una tasa de temporalidad en ascenso del 26,8%, siendo España el segundo país de la Unión Europea con más empleo temporal (entre los veintiocho de la UE sólo Polonia nos supera), según datos publicados por Eurostat, casi duplicando la media comunitaria que se sitúa en el 14,2%.

La Compañía Iberia, sin ir más lejos, anuncia su tercer ERE en cuatro años, que afectará a 960 personas, pretendiendo reducir personal en las oficinas centrales y de mantenimiento, y por si fuera poco, éramos pocos (valga de nuevo la redundancia) y parió la abuela, batiéndose en el mes de Junio un nuevo récord de deuda pública, creciendo ésta en 13.938 millones de euros, alcanzando un nuevo máximo histórico al situarse en 1,138 billones de euros, superando el 100% del PIB (100,03 %), lo que supone que cada uno de los 46,52 millones de ciudadanos que viven en el país –según el último censo del Instituto Nacional de Estadística (INE)- debe 24.500 euros. Y lo escalofriante del caso, que parece importarle poco al Gobierno, es que se ha producido un crecimiento de deuda de 31.880 millones de euros en comparación con los datos registrados hace un año, lo que supone un aumento del 2,9 %, según los datos del Banco de España, situándose ya en 1,095 billones de euros. Si se comparan estas cifras con las que según el INE constituye el salario más frecuente en España, ascendente a 16.490 euros, gran parte de la población española necesitaría un año y medio de trabajo para pagar la fracción de deuda que a cada uno de ellos les corresponde, y todo ello sin contar con que en este país, aún hoy, a duras penas, llamado España, trabajamos, al menos, seis meses para nutrir la panza devoradora de la Caja Pública de Caudales, y como dijera, en su día, el maestro Campmany, “áteme esa mosca por el rabo”.

Sin embargo, algo no cuadra con estas fantásticas manifestaciones de euforia, puesto que, en cualquier caso, el Banco Central Europeo (BCE), con su director Mario Draghi al frente, verdadero artífice, en su caso, de la posible incipiente remontada con su política de compra de deuda soberana y de estimulos a la economía, ha sido llevado ante la Corte Europea de Justicia por el Tribunal Constitucional Alemán, al considerar una extralimitación de sus funciones al comprar activos de países endeudados, vulnerando los Tratados Europeos que prohíben expresamente financiar a los Estados. Item más, el Ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, en plena campaña electoral en su país, cargó contra los bajos tipos de interés que proporciona el BCE, al considerarlos dañinos para el bolsillo de los ahorradores alemanes, sin tener en cuenta que, gracias a ese desplome de los tipos de interés, muchos europeos, entre ellos muchos españoles, han podido rebajar el agua que ya les llegaba hasta el cuello, lo que demuestra que el principio de solidaridad, tan pregonado y puesto como baluarte de la Unión Europea, reluce por su ausencia, pues ya se ve que el citado Ministro, mano derecha de Angela Merkel, sólo mira por el interés de sus compatriotas alemanes, importándole una higa el resto de europeos.

En cualquier caso, insistiendo en nuestro país, según datos del mes de Junio revelados  por el INE, la creación de empresas sigue a la baja y se desplomó un 10%. Y ese llamado Impuesto sobre el Patrimonio, confiscatorio donde los haya, prorroga su vida para el año 2.018, cuando según los listos del Gobierno del Partido Popular, léase Cristóbal Montoro, entre otros, se resucitó de forma temporal con la finalidad de reducir el déficit, debiendo haberse derogado de nuevo en el año 2.015, lo mismo que ha ocurrido con el Impuesto del 20% sobre los premios de la loterías y juegos de azar, que igualmente nació para unos años y parece que ya adquirido carta de naturaleza al permanecer en vigor, sin que nadie dé una explicación, al menos, para ver hasta qué punto son capaces de sonrojarse los miembros del Gobierno de España, pero que si quieres arroz Catalina, ya que tienen una cara más dura que el feldespato.

Fíjense cómo estará el país, que hasta al más quieto, al más tranquilo, al más practicante del Dontancredismo del suelo patrio, el Presidente del Gobierno, Don Mariano Rajoy Brey, le ha sobrevenido una lumbalgia, lo que no deja de ser una contradicción y de las gordas, a no ser que su causa sea la propia de practicar ese deporte nacional llamado “sillónbol”. Si no, no se entiende. (O de practicar el salto del tigre, que barbaridades mayores se han visto).

MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

23 de agosto de 2017

      

Miércoles, 16 Agosto 2017 02:49

Nobleza obliga

Esta locución, atribuida al filósofo Ancio Boezio, viene a indicar que cualquier persona que de verdad se precie viene obligada a conducirse en todo conforme a la caballerosidad, honradez y altura de miras que demanda la buena crianza, desoyendo las voces del egoísmo y las seducciones de la comodidad. Así lo pone de manifiesto el Diccionario de Refranes, Dichos y Proverbios de Luis Junceda, y en este sentido dicho el que suscribe se ve compelido en base al referido refrán a entrar al trapo del drama que hoy se cierne sobre una madre, una madre de dos hijos, de 11 y 3 años de edad, que, en defensa de los y jugándose el tipo, se halla en paradero desconocido, a fin de evitar que se dé cumplimiento a la sentencia de un Tribunal Español, y deje que sus dos citados hijos emprendan viaje, junto a su padre, a Italia, país de origen de éste y de adopción, en su día, de la citada Juana, la cual salió huyendo del país transalpino, cobijándose en España, su país, dando un quiebro a su ex-pareja, que, en su día, fue condenada por la Justicia española, por maltrato a su entonces esposa Juana Rivas, en 2.009 y pendiente de otra denuncia por el mismo motivo en 2.016, lo que ya de por sí denota el perfil de una persona a quien difícilmente se le puede tratar de esposo y, de rebote, de padre, porque, seguramente, el infierno vivido por Juana mientras anduvo en compañía de tal joya, no creo que nadie lo quiera para sí ni para persona alguna, siempre que se ande con la sensatez, el sentido común y la moral mínimos adecuados para que a una familia pueda considerársele eso, una familia, dentro de los parámetros normales y ordinarios de las familias en general, salvo que tiremos por el camino de en medio y ya, puestos a destruir, destruyamos el concepto, sin tener en cuenta el más mínimo pudor, honradez y honestidad exigibles a una persona como tal en este pleno siglo XXI, en el que tanto se aboga por el respeto a los derechos humanos (por cierto, haciendo un paréntesis, ahora, ¡a buenas horas, mangas verdes!, la ONU se ha dado de bruces con que en Venezuela, el dictador que aún mantiene mandato supremo, se están violando los derechos humanos. Desde luego, más vale tarde que nunca, pero a estas alturas da la impresión de que la Organización de las Naciones Unidas, con esta declaración y a estas horas, pone de manifiesto que es perfectamente prescindible y quizás, en este caso, ahorraríamos un importante cargo de gasto a cuenta del bolsillo del contribuyente).

Y es que el problema de Juana no puede resolverse con una sentencia, auto, decreto u orden de un Tribunal o de un Juzgado, que le obligue a presentarse ante uno u otro, a fin de hacer entrega de dos vidas, con toda la vida por delante, valga la redundancia, a un maltratador condenado por la propia Justicia, la cual parece mentar la soga en casa del ahorcado. Y aquí nos encontramos, una vez más, con el análisis de para qué sirve la justicia, si ésta se limita simplemente a aplicar la ley al pie de la letra, como un mármol frío e insensible, porque para eso no harían falta jueces, sino que podrían ser sustituidos por máquinas electrónicas, previamente preparadas al efecto, en las que tras introducir los datos y hechos, puros y duros, nos soltaran la sentencia, como un máquina expendedora de tabaco arroja el paquete previamente seleccionado, tras la introducción en la misma de unas monedas. Y es el propio término de Justicia, el que obliga al Juez, como persona encargada de su impartición a interpretar la ley y acomodarla al caso concreto, teniendo en cuenta sus particulares circunstancias, características, elementos y particularidades concretos que lo rodeen, y, por tanto, como el encargado de aplicar esa ley debe buscar que la aplicación de la misma derive en una efectiva conclusión de JUSTICIA, para lo cual debe, como función principal del juzgador, exprimir esa ley, como se exprime un limón o una naranja para sacarle el máximo jugo, retorciéndola, si preciso fuere, hasta la extenuación y, en modo alguno, por comodidad, aplicar dicha ley en su sentido estrictamente literal, porque de hacerlo así, ese juzgador se convertirá en un dispensador, no de justicia, que es lo que se espera de él, sino de INJUSTICIA y para ese viaje no necesitamos, como hemos dado a entender, tales alforjas.

El drama de JUANA se ubica en el drama de lo que llamamos VIOLENCIA DE GENERO, uno de los principales problemas con los que se enfrenta la sociedad actual, en la que el machismo y la preponderancia del varón sobre la mujer, sometiendo a ésta a su voluntad, deseo, afán e interés, considerándola, en cuerpo y alma, como un objeto de su propiedad y que por mucho que se hable de aprobar leyes y buscar consenso, este es un hecho, como otros, que por lo que sea, no existe sobre el mismo una voluntad política determinante, férrea y decidida de acabar con el mismo, porque para atajarlo no se ponen los medios suficientes, personales, materiales y económicos, y no digamos de los legislativos que, en realidad y no es mentira, parecen tratar a la víctima de culpable y provocadora de los males que padece.

La cuestión no es baladí, porque la misma conlleva riesgo para la vida de las mujeres y, en no pocos casos, para los propios hijos. Y hablando de hijos, por la propia ley de la naturaleza, los hijos son más proclives a estar con las madres que con los padres, por cuestiones mil, que no son del caso ahora analizar y especificar y que están en la mente de todos cuantos tengan dos palmos de frente, y sobremanera, cuando esos hijos se hallan en una edad en la que la figura de la madre es trascendental para su formación humana y espiritual, salvo casos muy excepcionales. De hecho, cuando surgen conflictos en la pareja, que abocan en una separación o divorcio, es entonces cuando el padre (el varón), parece acordarse y caer en la cuenta de que tiene hijos y quiere hacer uso de ellos, en muchísimos casos, para hacer daño a su ex-mujer, utilizándolos como arma arrojadiza contra ella, pues sabe que es el punto que más duele a la misma, y la estadística confirma este aserto, pues existen muchos casos en los que para “joder” a la ex-pareja, el propio padre, sí, el propio padre, es capaz de acabar con la vida de sus propios hijos, lo que acaba demostrando el poco interés y amor que por los mismos tenía, cuando las cosas iban bien y peor aún cuando las cosas van mal. Y la estadística me dará la razón: ¿cuántas madres han matado a sus hijos para herir, dañar y lastimar al ex-esposo, y cuántos padres han sido capaces de llegar a la aberración de matar a sus propios hijos con tal de zaherir y hacer sufrir a su ex-esposa?.

He sido testigo de casos en que, cumpliendo órdenes judiciales, de entrega de los hijos a los padres (varones), aquéllos se han mostrado reticentes a abandonar el hogar materno para cumplir, a lo mejor, simplemente, un fin de semana con el padre (varón). No es nada gratificante y da mucho que pensar ver, en pleno invierno, a un niño de cinco años, con su pijama, en casa caliente, un sábado a las 9 de la mañana, para salir de ese querido hogar, donde encuentra todo amor que precisa, amén de cuidados y demás, a fin de irse con su progenitor varón, en compañía del padre de éste, el abuelo, lo que denota que, una vez arrancado el niño de los brazos de su madre, recalará en las manos de los abuelos (que no digo que sea malo) y que el propio padre seguirá haciendo su vida, me parece indigno e injusto.

Desde luego, en el caso de Juana, debe prevalecer el derecho al bienestar de sus dos hijos, lo que tendrán si  se mantienen bajo  su compañía y custodia, y no es de recibo que los Jueces y Tribunales, se laven las manos, como se las lavó Poncio Pilatos, y obliguen a serles entregados a un condenado por maltrato, por muy arrepentido que esté, debiendo primar, además, la seguridad y repito, el bienestar, de esos menores, once y tres años, que, como debiera comprenderse por cualquier persona medianamente normal, encontrarán aquéllas bajo el manto y el amor de una madre, que ha sido capaz de jugarse el tipo y la libertad por los mismos: ¿cabe prueba mayor de amor, cariño y afecto hacia esos hijos?

MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

16 de agosto de 2017

Miércoles, 09 Agosto 2017 01:46

Insisto

Tómese esta insistencia como una llamada, más bien un S.O.S., no sólo al pueblo de Albacete, sino también y principalmente, a esas autoridades que, cuando pintan bastos o surgen problemas poco simpáticos en su resolución, haciendo dejación de sus deberes y obligaciones, o sea, de las funciones que por ley les son inherentes a sus respectivos cargos, se esconden, como los caracoles, en su caparazón, o como los avestruces, su cabeza bajo el ala, dejando a la ciudadanía en general al pairo, inerme, a los pies de los caballos y en manos de la morralla, de los vándalos , de los porreros, de los vagos y maleantes, que pueblan la ciudad, y que no son pocos ni muchos, sino que son los que son y van en aumento ante la pasividad, la dejadez, la incuria, la indolencia y, por qué no decirlo, el miedo que les embarga ante ciertos retos y medidas a adoptar, que parece provocarles una cagalera que no se sujeta ni con Fontanec, Salvacolina, ni con ningún otro de esos productos farmacéuticos dirigidos a cortar en seco el chorro que por la retaguardia acaba escapándose como un río de lava.

Y es que, parece que no todos o acaso ninguno de los que se asientan en la alta esfera de la “Autoridad competente”, al menos por lo que yo aprecio en el día a día, se encuentra a la altura de las circunstancias, de esas circunstancias que rodean los cargos públicos y más cuando han de responder ante la ciudadanía, porque de su buen ejercicio se derivará una muy buena respuesta y base para el bienestar de los ciudadanos, y caso contrario, no harán sino cabrear al personal y dejarle impotente ante la dictadura que marquen los desaprensivos que, por su propia naturaleza, ni están contentos consigo mismos y tratan de trasvasar su malestar y malaleche, su calvario de vivir, a la generalidad de la población que no hace sino cumplir con los mandamientos de la ley natural, de la ley humana, de la ley social y también, en algunos casos, de la ley de Dios.

He de insistir, una vez más, en la imagen tercermundista, barriobajera, miserable, ordinaria y soez, que es, a la postre, la que se llevan de nuestra Ciudad esos pocos personajes que osan poner los pies en nuestras calles y que llamamos turistas que, desde luego no nos van a plantear los problemas que se están alumbrando en otras ciudades más turísticas, por su propia naturaleza, como son, entre otras muchas, Barcelona, Ibiza o Mallorca, lamentablemente, porque ya sabemos que el turismo es una de esas cosas que conlleva, por lo general, riqueza al lugar donde se asienta. Pues eso, esa imagen deplorable es la que se llevarán esos pocos turistas que tengan el valor de visitarnos y que quizás no repitan, al comprobar, cómo se las gastan las autoridades albaceteñas, incapaces de cuidar y mimar lo poco que pueda ser objeto de ser exhibido a los ojos de esos visitantes, entre ello, la Plaza Virgen de los Llanos, es decir, la Plaza dedicada a la Patrona, por antonomasia, de la ciudad de Albacete, ubicada junto a la Catedral, que es visita obligada de esos que llamamos turistas, individualmente o en grupo, como sucede con los viajes en autobús que organizan los Gobiernos Regionales en pro de sus jubilados. El tuerto, dicen, que es el rey en el país de los ciegos, y aquí, en nuestra Ciudad, es posible que los lugareños ya nos hayamos acostumbrados a esa imagen de miseria y de Bronx Manchego en que se ha convertido la meritada Plaza y que pasemos por ella y que, incluso, nos parezca bonita y atractiva y, en el colmo de los colmos, nos sintamos orgullosos de la misma, pues bien es cierto que todavía se halla vigente y pudiera haber sido rodada hoy sin ir más lejos, la famosa película interpretada por el tarazonero, José Isbert, bajo el título “Bienvenido Mr.Marshall”, y que nos creamos tan simpáticos que todo el mundo nos va a perdonar y a comprender nuestras miserias y bajezas. Pero no, no es el caso, hoy ya empieza el pueblo a despertar y empieza el mismo a distinguir entre lo bello y lo feo, entre lo bueno y lo malo, entre lo posible y lo imposible, y aquí y ahora, bien pareciera que nuestras Autoridades hayan llegado a la conclusión de su incapacidad para hacer de la Plaza Virgen de los Llanos el centro de devoción y admiración que debemos sentir ante Nuestra Patrona y Señora, evitando no ofender su dignidad y la dignidad de las gentes de bien que, pese a todo, aún confía en que esa Autoridad de una puñetera vez se arremangue y se ponga a trabajar en pro y beneficio de la Ciudad que todos los albaceteños desean tener y que los comentarios positivos y favorables sobre la misma alcancen tal volumen que acaben acallando el dicho que tradicionalmente se ha consagrado respecto de nuestra Ciudad y que no es otro que aquél que proclama “Albacete, cágate y vete”. Pero a lo que parece, a esas nuestras dichas Autoridades y cuando me refiero y nombro Autoridades en general, me estoy refiriendo a las de todo orden, clase y condición, léanse municipales, eclesiásticas y policiales, por decir las principales que deben preservar el orden y la convivencia en la Ciudad, así como otras arropadas bajo Asociaciones, entre la principal, por lo que le concierne y por constituir uno de sus principales objetivos, cual es velar por la imagen de Nuestra Patrona, o sea, la “Real Asociación Virgen de los Llanos”, pues a la vista está que, o bien por no querer, o bien por no poder, o por ambas cosas a la vez, han abdicado de sus funciones, en una dejación de las mismas vergonzosa y vergonzante, entregando las llaves de la citada Plaza a la inmundicia que hoy por hoy la puebla, a su antojo y libérrima voluntad, sin que se mueva un dedo para acabar con los porreros, los vándalos, los grafiteros, los monopatinadores y demás gentuza de todo orden y condición que han hecho de la mencionada Plaza su campo de tiro, jodiendo, pura y llanamente, a la vecindad de la misma y calles aledañas, a las personas que acuden con más o menos regularidad a la Catedral, para orar o asistir a los actos religiosos que en la misma se llevan a cabo, y a esos turistas a que nos hemos referido que deben llevarse un recuerdo de por aquí “nunca, jamás”, me verán.

Por otra parte, si todas estas autoridades son incapaces de preservar el orden, la limpieza (no olvidemos que en la Plaza se hace de “tó”, y que está convertida en un estercolero, aunque de vez, en vez, se haga pasar la manguera) y la decencia en dicha Plaza, en pro de los vecinos, de los albaceteños en general y de los forasteros que nos visitan, más vale que hicieran mutis por el foro y dejen al frente de las instituciones a personas válidas, valientes, trabajadoras y cumplidoras con sus deberes y obligaciones, que para eso los mantenemos con nuestros impuestos, y que toda esa tropa de haraganes, gandules, ineptos, incapaces, cobardes, acostumbrados a la lisonja, adulación, alabanza, halago, elogio, aplauso, coba, incienso y jabón, hueros, vacíos, indebidos e inmerecidos, vaya desfilando, como he dicho anteriormente, haciendo mutis por el foro. Pero ya puse de manifiesto en el artículo anterior, que ese lameculismo, (sin solución de continuidad), ese pasotismo, ese dontancredismo, que han hecho mella en nuestras Autoridades, convirtiéndolas en marionetas que bailan al son que tocan los asociales y los vándalos, queda patente comparando la reacción de la Vila-Real castellonense, con el Obispo de la Diócesis Segorbe-Castellón al frente, Don Casimiro López Llorente, rebelándose contra el sacrilegio que supuso el robo de un copón de la Iglesia de Sant Pasqual, con la absoluta ninguna reacción que el robo de la corona (y en su día, lo fue de la media luna que la adornaba) de la imagen de mármol de Nuestra Patrona que preside su Plaza, pasando de dicho sacrilegio y, al parecer, dándolo por bueno, pues dicha corona, cuya ausencia pronto llegará al año, ni se ha repuesto ni parece que haya voluntad de reponerla, dejando dicha imagen en una indigna representación de lo que debe ser Nuestra Patrona y Señora y Madre de todos los hombres.

MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

9 de agosto de 2017

Miércoles, 02 Agosto 2017 03:47

Lo que marca la diferencia

No todos los pueblos de España, y menos del mundo, son iguales, sino que entre los mismos existen diferencia y, en algunos aspectos, muy notables y sobresalientes, dependiendo todo, en el último caso y extremo, de las personas que conforman los mismos, de sus virtudes, de sus aciertos, de sus esfuerzos, de sus creencias, de sus talantes, en definitiva, del modo de ser de esas personas, que si todo es positivo, harán de su pueblo un pueblo relevante, digno y objeto de envidia por sus homólogos, y que si son negativas, harán avergonzarse a sus componentes, si es que a los mismos, les queda un ápice de responsabilidad y de decencia.

Por todo ello, y aunque el artículo 14 de la Constitución Española, proclame ampulosamente que “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”, lo cierto y aunque se trate de un principio respecto al tratamiento que las personas deben recibir en relación a su pertenencia a un país, en este caso, España, es, acaso, uno de los principios más falsos que puedan predicarse de nuestra Ley de Leyes, pues, a la vista de lo que cada uno se merece por su buen o mal hacer, ese aspecto legal de considerar a todos iguales ante la ley es más falso que las treinta monedas con que Judas vendió a Cristo en el Huerto de los Olivos, y bajo ningún concepto, en otros campos o supuestos, podemos seguir hablando de igualdad entre los pueblos, pues la calificación de cada uno de ellos, como hemos apuntado, dependerá del espíritu que se halle configurado en los mismos en relación con su masa humana, o sea, en relación con el conjunto de las personas o ciudadanos que conforman su población, de los que dimanarán los valores y principios positivos, deseables en todo conjunto de convivencia, o los valores y principios negativos que harán de esa masa humana una masa amorfa de carne con ojos, irresponsable, inhumana al fin, que se moverá por los instintos más bajos, nauseabundos, criminales, incluso, y desaprensivos, de los que la generalidad de los humanos deben huir y ponerse a buen recaudo, existiendo una obligación moral y espiritual de transmitir esos principios y valores, propios de la civilización cristiana de Occidente a las futuras generaciones, a fin de si, fuera posible, que éstas mejoren y suban el listón de sus antecesores para mayor gloria y avance de los pueblos en general y de las sociedades que los integran, todo hay que decirlo, con sus virtudes y sus no pocos defectos.

El pasado día 14 de Julio del presente año 2.017, fue detectada la sustracción de un “copón” de la Basílica de San Pascual, patrón de la ciudad castellonense de Vila-Real, o Villareal, amén de patrón de los Congresos Eucarísticos y Asociaciones Eucarísticas y de la Diócesis de Segorbe-Castellón. Constituyó un acto sacrílego, llevado a cabo por algún o algunos desaprensivos, que generó una alarma social y una indignación sin límites entre la población  de tócame y no te menees. Así como también entre las autoridades de todo orden y condición, hasta el punto de que el también pasado 24 del mismo mes y año, el Obispo de la Diócesis de Segorbe-Castellón, Monseñor Casimiro López Llorente, ofició una solemne misa, en desagravio por tan lamentable, bochornoso y repudiable acto sacrílego y vandálico, en la propia basílica del Santo, San Pascual, a cuyo acto asistieron centenares de ciudadanos de la Villa en cuestión, así como de las aledañas, representantes de la Corporación Municipal y movimientos y congregaciones religiosas, dejando pequeña la citada Basílica, en la que bien podría decirse que no cabía un alfiler.

En un emotivo discurso, Monseñor Casimiro, destacó que el mismo estaba fundamentado en tres términos a saber: reparación, presencia y adoración, apelando a no dejar a Cristo “abandonado” y planteó reflexionar “personalmente” si se hace lo suficiente por propiciar las visitas al Santísimo, reprobando que, en ocasiones, los fieles encuentren cerradas las puertas de las iglesias. También reprochó la actitud de algunas personas que acuden a los oficios “para saludarse”, sin recordar que la Eucaristía es lo más importante. Por ello, consideró que “estos hechos deben hacernos cuestionar nuestra fe para vivirla con mayor intensidad”. O sea, que, no se dejó nada en el tintero, con una valentía inusual.

Pues bien, esta reacción del pueblo y autoridades de la Villa de Villareal (Castellón de la Plana), con el Obispo de la Diócesis Monseñor Casimiro López Llorente a la cabeza, es lo que marca las diferencias entre un pueblo con arraigados principios y valores naturales, morales y espirituales, un pueblo con dignidad, un pueblo herido en lo mas hondo de su corazón y de su alma, con las agallas suficientes para reivindicar y hacer profesión de su fe y de su valor para no negar a Cristo, ni aunque el gallo cante más de tres veces, orgulloso de su manera de ser, de sus costumbres, de sus hábitos y de su saberse con la fuerza suficiente para hacer públicas y predicar a los cuatro vientos, sin tapujos ni medias verdades, sus creencias, sus convicciones y sus certidumbres.

Esa reacción, digo, es la que marca la diferencia entre esos pueblos de “chapeau”, y esos otros pueblos de bueyes que doblan mansamente su cornamentada frente ante los castigos y con el yugo prendido de su cuello, impotentes para afrontar las realidades y los retos que se presentan en el día a día y que hacen gala de unas tragaderas más anchas que las fauces abiertas de un hipopótamo. De esos pueblos en los que las Autoridades, eclesiásticas,  municipales y policiales, esconden la cabeza bajo el ala, y que en vez de proteger al ciudadano decente y honrado y procurar su bienestar (que para eso están y para eso los mantenemos con los impuestos que pagamos los españoles de a pie), se dedican a la adulación recíproca, encantados de haberse conocido y ahítos de gloria de mirarse a diario al espejo para contemplar lo guapos que son. De esos otros pueblos en los que las Autoridades, de cualquier clase y condición, destacan por su mediocridad, su indolencia, su ineptitud, su incapacidad manifiesta y su lameculismo, pasotismo y dontancredismo, y a las que sólo preocupan la manera de llenar la panza, a ser posible, gratis, y de los mejores manjares, siempre a costa del ciudadano.

Y en este parangón, no me quiero ir muy lejos, pues aquí y ahora, en nuestra propia Ciudad, Albacete, la Nueva York de La Mancha, que dijera Don José Martínez Ruiz “Azorín”, tenemos una prueba palpable y real de ejemplo de estos últimos pueblos, con la Plaza de la Virgen de los Llanos,  de la Patrona por excelencia de nuestra Ciudad, así como la del Patrono, San Juan, por la ubicación de la Catedral junto a la misma, Plaza convertida en un estercolero por la inacción, el “laisser faire, laissez passer”, tan típico de nuestra autoridad municipal y su correligionaria la policial, convertida la misma en un zoco de porreros, de vagos y maleantes, de vándalos, de gentuza en definitiva, que la tienen en un abandono impropio de una Ciudad decente, hasta el punto de que el sacrilegio cometido sobre la imagen de Nuestra Señora y Madre, de mármol, que preside dicha Plaza, al haberle sido sustraída la corona, dejando a la misma en un patética situación, pareciendo más que una imagen sagrada, la imagen de un cachalote, y ello va ya para un año, amén de las pintadas grafiteras que adornan las fachadas de ciertos locales que dan a la dicha plaza un aire de tercermundismo, que dañan la imagen y la marca de lo que sea la ciudad  de Albacete, si es que con estos lamentables hechos podemos llamarla Ciudad, y todo ello bajo la indolencia y la inacción, a mi juicio, rayana en Juzgado de Guardia Penal, de esas Autoridades que no se sabe si están para servir a la ciudadanía o, más bien, para putearla y sodomizarla.

Pues bien, esto es lo que marca la diferencia entre unos pueblos y otros,  aunque, lamentablemente, nos toque estar situados entre los que no son dignos de reseñar y destacar, sino por sus notas más negativas y lamentables.

MIGUEL ANGEL VICENTE MARTINEZ

2 de Agosto de 2017

 

La celebración del ‘Día de los Abuelos’ el 26 de julio viene siendo impulsada en España por la Fundación Mensajeros de la Paz, que lleva 18 años reivindicando el papel de los abuelos y abuelas en la sociedad.

Es innegable que los mayores transmiten cultura y afecto, en el papel que desempeñan los abuelos y abuelas en la educación de los nietos y, a causa de la reciente crisis económica, la impagable labor que llevan a cabo con los hijos y nietos en momentos en los que falta el trabajo y crecen las dificultades económicas.

A ambas cuestiones quiero referirme en este ‘Día de los Abuelos’, en el que rendimos homenaje a su figura tan entrañable. Sobre el rol de los mayores como “colchón familiar”, encontramos que según datos del Informe sobre exclusión y desarrollo social en España 2014 de la Fundación FOESSA, los mayores de 65 años son el grupo que más ayuda a hijos y nietos y que esa ayuda se ha incrementado con la crisis, pasando de un 9,7% en 2007 a un 10,3%  de los casos en 2013.

Es visible, por  tanto, la importancia de la solidaridad intergeneracional que se ha ido tejiendo durante la crisis, que evidencia que, tanto el cuidado que llevan a cabo los abuelos y abuelas de sus respectivos hijos y nietos como el sustento frente a la vulnerabilidad de las familias jóvenes, son dos características de la sólida estructura familiar en España.

Según una encuesta sobre los mayores publicada por el IMSERSO, el 37% de los abuelos cuidan diariamente de sus nietos, el 28% varias veces por semana, el 15% una vez por semana y sólo uno de cada diez dice no mantener contacto con ellos. Cuando cuidan de sus nietos, los abuelos y abuelas ponen en práctica una educación no formal, basada en el ejemplo y en el cariño de quienes teniendo todo el tiempo del mundo lo dedican a atender a los hijos de sus hijos.

Los abuelos y abuelas, en esa crianza sin prisa que llevan a cabo respecto a sus nietos, ejercen como transmisores de la historia de la familia, les cuentan sus vivencias y les trasladan sus experiencias. Se convierten, de este modo, en depositarios de la cultura familiar y los encargados de confiarla a las siguientes generaciones. De ahí la importancia cultural de la casa de los abuelos y abuelas, en la que los nietos se sumergen en ese otro mundo, el de la historia de la familia, que sienta en los nietos las bases de la identificación personal de pertenencia a un grupo familiar.

Quienes han dedicado toda su vida al trabajo y a la crianza de sus hijos, cuando acceden a la jubilación y al tiempo del merecido descanso, deben recibir del resto de la sociedad el agradecimiento por habernos entregado un entorno social mejor. En Castilla-La Mancha lo sabemos y por eso hemos creído que la mejor forma de reconocerles su esfuerzo es ofreciéndoles la posibilidad de acceder con facilidad a servicios y momentos que les recompensen ese esfuerzo.

Por eso en los centros de mayores de la red regional hemos incrementado la oferta de actividades para adaptarla a los gustos actuales de las personas mayores, que ahora son más activas y más inquietas. El Marco de Envejecimiento Activo, con sus distintos programas, les ha ofrecido unas 120.000 plazas en decenas de actividades, algunas muy concurridas, como las Rutas Senderistas o los talleres de formación en nuevas tecnologías.

Además, hemos recuperado el Programa de Termalismo Social, con estancias muy económicas para tratamientos termales, de las que se han beneficiado el pasado año más de 3.000 personas mayores en la región. Sin olvidar su vertiente terapéutica para personas afectadas por Párkinson o Alzheimer y sus familias.

Como sociedad agradecida que debemos ser con nuestros mayores, hoy más que nunca, debemos recompensar la generosidad de los abuelos y las abuelas, por darlo todo a cambio de nada, por su comprensión y por su cercanía. Por ser hoy como somos gracias a su trabajo. Feliz día para los abuelos y abuelas de Castilla-La Mancha.

Emiliano García-Page

Presidente de Castilla-La Mancha

 

 

Miércoles, 26 Julio 2017 02:53

Algo huele a podrido

Con esta expresión se trata de poner en almoneda alguna actuación llevada a cabo, quizás, incluso, bajo la forma más exquisita de legalidad, pero que, en su fondo e interior, alberga alguna o algunas anomalías que, en definitiva, acaban provocando un daño a terceros a los que, por lo general, se les ningunea, se pasa por encima de sus cadáveres y se quedan, por así decirlo, a la Luna de Valencia.

Pues bien, dicho lo anterior, y en relación con la reciente venta del Banco Popular a la también Entidad Financiera Banco Santander, por un euro (que supongo habrá debida y cumplidamente pagado, aunque mueva un tanto a chacota), en base a una Resolución, la primera que se adoptaba en estas lides a nivel europeo, sirviendo el citado Banco Popular, de alguna manera, de conejillo de Indias, a fin de evitar rescates bancarios y proteger a los Gobiernos y a los órganos de fiscalización cuando, probablemente, y, más bien, sin probablemente, se les van las cosas de las manos, por su indolencia, su dontancredismo y su saber “no hacer, no tocar”, filosofía que acatan a rajatabla y a quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga. Y es que, una vez más, nuestros órganos supervisores, incluido el propio Gobierno de España, han estado, mirando para otro lado, silbando y pasando de sus obligaciones y responsabilidades, como si la cosa no fuera con ellos, que no sé yo para qué se invierte tanto dinero en sostener unos órganos que, a poco que se descuida uno, lo dejan más seco que la mojama, sin darse por enterados, o, quizás, bastante enterados, pero que, por intereses, espurios e inconfesables, de toda índole se llaman andana y que cada cual aguante su vela.

No soy un experto en Derecho Bancario, ni siquiera en Derecho Financiero, y mucho menos, en asuntos macroeconómicos, que todos, sin excepción, me suenan a chino y no sé yo, si quizás (valga otra vez la duda) con unos mimbres más de andar por casa fuera posible resolver los interminables problemas económicos que acaban asolando a un país, hasta el punto de poder dejar en la miseria, en la pobreza, en la indigencia a la inmensa mayoría de sus ciudadanos, a los que, con claridad, aunque no literalmente, parecen decirles “sálvese quien pueda”. Pues bien, en esa ignorancia (que no digo sea supina), yo me hago la siguiente pregunta: ¿quién es el dueño de una Sociedad Anónima? Creo, sin temor a equivocarme, que son los accionistas, que si la entidad va viento en popa pueden recoger suculentos dividendos, pero que si la cosa se tuerce y da por pintar bastos, puede que lleguen a no ganar, al no poder repartir dividendos, caso de no haber beneficios, o, en el peor de los casos, perder su inversión. Ahora bien, vuelvo a  repetir la pregunta ciñéndome al caso concreto del Banco Popular, S.A.: ¿Quiénes son (o eran) los dueños del Banco Popular, Sociedad Anónima?. Pregunta , de Perogrullo, cuya contestación ya ha sido dada anteriormente, o séase, los titulares de las acciones en que se divide su capital social, es decir, los accionistas.

Sabiendo que los dueños del Banco Popular, S.A. eran los titulares o poseedores de esas acciones representativas del capital social, ¿cómo es que, ante la drástica y dramática decisión de vender el mismo por un euro, no fueron convocados a una Junta General Extraordinaria, antes de adoptar tal decisión (lo fuera o no por la Autoridad Europea), para, no digo ya que ellos tomaran una decisión al respecto, que también, sino, al menos, para oír su voz en relación con tan contundente decisión? Decisión que ha supuesto la “expropiación” forzosa, con nocturnidad y alevosía, lo que ha supuesto la reducción del capital social a “cero” y el valor de sus acciones reducido también a “cero”. Yo, si fuera accionista, exigiría, como mínimo, el reparto entre todos los accionistas de ese “euro” conseguido por la venta, que ya son ganas de mentar la soga en casa del ahorcado, de la Entidad en cuestión.

En fin, por esa decisión adoptada allende nuestra fronteras, pero con la connivencia y complicidad de nuestro Gobierno de España y demás organismos de vigilancia, supervisión, inspección y control, más de 305.000 accionistas del Banco Popular, S.A., han perdido toda su inversión en el Banco por el que apostaron, tanto grandes, como medios y pequeños inversores, algunos de los cuales tenían todos sus ahorros (conseguidos durante toda una vida de trabajo, con sudor y también con sangre), quedándose al pairo, y este Gobierno de listos de España, que dice gobernarnos, bailando la yenka y zafándose de cualquier responsabilidad al respecto. En realidad, nos encontramos ante una “expropiación, pura y dura, sin indemnización alguna”, lo que supone una “violentación” del Ordenamiento Jurídico, incluida nuestra Carta Magna, o sea, la Constitución Española, en toda regla, y dejando, de la noche a la mañana, a los accionistas con el papel en la mano y con un valor “cero, patatero”, lo que nos lleva a cuestionar el hecho de en qué Estado de Derecho nos encontramos, en el que la seguridad jurídica, uno de los pilares fundamentales del mismo, campa por su ausencia.

Se trata de explicar, una vez cometida la tropelía, esta acción tan fuera, a mi juicio, de la ley, en que de un día a otro se había producido una fuga de capitales, dejando sin liquidez  a la entidad bancaria, fuga de capitales llevada a cabo de un martes a un miércoles, incluidos depósitos de las Administraciones Públicas, por lo que Bruselas trata de lavarse las manos, como Poncio Pilatos, culpando la caída del Banco a la mala gestión de sus directivos y a la prensa por su  “continuada cobertura negativa” de la citada fuga, como siempre, culpando al mensajero. Aunque no deben de estar muy tranquilos, con la decisión adoptada, cuando la propia Bruselas ha anunciado que asumirá las demandas contra el FROB por el Popular, y es que las demandas al respecto ya han empezado a salir a la luz, no solo contra los antiguos gestores del Banco, entre ellos, Ángel Ron y Emilio Saracho,  sino contra el FROB y la propia JUR (Junta Única de Resolución, a cuyo frente, como presidenta, está Elke Kónig), y también ha dejado entrever la vía para compensar a los accionistas de alguna manera, lo cual delata un importante cargo de conciencia que puede dejar a los pies de los caballos, caso contrario, a las Autoridades Europeas, que tanto se jactan de transparencia, cumplimiento de la ley y protección del ciudadano. Desde luego, la transparencia, brilla por su ausencia, ya que dicha Autoridad se niega a hacer público el informe elaborado por Deloitte, en el que se ha basado la JUR para adoptar una decisión tan atrevida y osada, como dramática y trágica. Y en ello insisten muchas Editoriales de los periódicos de nuestro país (por ejemplo, Expansión, en fecha 1 de Julio, y El Mundo, el 21 de Julio). Por ello, a toro pasado, y digo yo, que para lavar sus malas conciencias, la Presidenta del Mecanismo Europeo de Supervisión (MUS), Daniêle Nouy, ha declarado que hay “margen” para investigar la retirada masiva de depósitos por parte de grandes clientes del Banco Popular, sobre todo del sector público como Ayuntamientos y Comunidades Autónomas, por si “algunas personas usaron información privilegiada para tratar de protegerse mejor que los pequeños depositantes”, así como la ya indicada posible indemnización o compensación a cargo de Bruselas para los “expropiados accionistas”, porque cuando pueda probarse que cuando hayan recibido “menos de lo que habrían recibido con arreglo a procedimientos de insolvencia ordinarios, deben tener derecho al pago de la diferencia”. Y asimismo, la Unión Europea pide “vigilar de cerca” la compra del Banco Popular por el Banco Santander, o sea, que esa mala conciencia está atormentando, al menos, formalmente o algo, a quienes han tomado parte en lo que podría calificarse como la ejecución de César por los senadores romanos, incluido el protegido Bruto (¿Tú también, Bruto?). Aunque es posible, que todo esto sean fuegos de artificios para callar la boca a más de uno, aunque difícil va a ser callar a esas bocas a las que se les ha expropiado el medio que tenían para subvenir alimentos  a sus poseedores. En cualquier caso, ocurra lo que ocurra, que cosas y gordas han de ocurrir, ante este atropello, chirría que esta “expropiación sin indemnización, con nocturnidad y alevosía”, se haya llevado a cabo sin siquiera oír la voz de los verdaderos y auténticos propietarios de la Entidad Financiera “Banco Popular, S.A.” (antaño, Banco Popular Español, S.A.). Y es que , este caso, traerá cola y no pequeña.

MIGUEL ANGEL VICENTE MARTINEZ

26 de Julio de 2017

Miércoles, 26 Julio 2017 06:42

Los abuelos: fuente inagotable de experiencia

‘Los abuelos: fuente inagotable de experiencia y pilar fundamental de la familia’

Para nosotros son nuestros padres, y para nuestros hijos son los padres de sus padres. La palabra abuelo, implica mucho más que una relación familiar, más que una definición de lo que lleva consigo el salto de dos generaciones, va mucho más allá y por eso es de ley que tengan un día en el que se reconozca su labor callada, sencilla y entrañable.

La figura de los abuelos es para nuestros hijos, al igual que para nosotros, una figura paternal, en la que refugiarse y en la que buscar y, sin duda, encontrar, respuestas, soluciones y consejos en momentos de la vida en los que parece que el rumbo se ha perdido, ellos son capaces de enderezar ese rumbo con unas pocas palabras.

Dicen que la experiencia es un grado, y ese grado se encuentra en su punto álgido en los abuelos y abuelas, que tienen su mochila de la vida llena de conocimiento y sabiduría, de saber encontrar la palabra adecuada en el momento perfecto y de conocer el consejo que necesitamos en cada segundo.

No puedo olvidar esa función de los abuelos de muleta de apoyo en la que los que somos padres descargamos el peso del día a día y que ayuda a la conciliación en estos tiempos en los que no es sencillo. Sabemos que, cuando nuestros hijos se quedan con ellos, están perfectamente cuidados y podemos continuar con nuestra actividad sin la preocupación que nos provocaría que estuviesen con otra persona.

Por todas estas razones es por lo que, desde el Ayuntamiento de Albacete, hemos decidido rendir un homenaje a esa figura entrañable, que tantos recuerdos nos evoca, esas figuras paternales, fuentes del saber a las que todos hemos acudido en algún momento y que, cuando faltan, tanto echamos de menos.

Finalizo esta breve reflexión deseando a todos los albaceteños que son abuelos que tengan un excelente día hoy porque es su celebración, y al resto, que sigan celebrando a diario el día de los abuelos, ya que lo merecen por estar siempre ahí y hacernos la vida un poco más fácil.

Manuel Serrano.

Alcalde de Albacete.

Viernes, 09 Junio 2017 17:01

Trabajo Social y “Tecnofobia”

Imagino que has oído últimamente: “Se acabó el trato personalizado, los robots nos van a dejar sin trabajo, los Smartphone nos están atontando y distanciando” .

¿Alguna excusa más? Todo esto tiene un nombre, miedo. El miedo a enfrentar una realidad digital, que desconocemos, que nos genera incertidumbre, y esto, motivador para unos pocos, crea temores en muchos otros.

Estamos en la Sociedad de la Información y la Comunicación, donde los avances tecnológicos, en particular desde la llegada de internet, han cambiado nuestra realidad.

 Nuestro “esto es así y lo ha sido siempre” toca su fin. Al igual que se vivió en épocas pasadas, cuando vivir en ciudades era de locos y los aviones eran de ciencia ficción, la realidad digital ha llegado para quedarse.

Pero la tecnología no puede ser el chivo expiatorio. Sólo es un medio que vamos creando para resolver necesidades del ser humano y mejorar nuestra calidad de vida, pero la cuestión se halla en el cómo la utilicemos, para saber la deriva que pueda tomar.

Y, ¿cómo está el trabajo social en todo esto? Me atrevo a decir que a traspiés. El Trabajo Social es una profesión centrada en la persona y sus relaciones. Esta característica de la profesión, ha sido durante las últimas décadas, un factor clave para no integrar la tecnología en nuestro quehacer profesional. Esto, con el paso del tiempo está siendo un lastre. Asumir que al trabajar con personas no se requiere de tecnología, es una excusa que ya “huele”, y que tenemos la obligación moral de enfrentar.

Y argumento, trabajamos para acompañar a las personas, para ayudarles a enfrentar sus baches, y en este camino superar factores de exclusión social. Para combatir esta exclusión, y hablar de inclusión social, las personas o los colectivos tienen que poder participar de pleno derecho en la sociedad.

La alfabetización digital, el acceso y el aprovechamiento de la tecnología, cumplen hoy por hoy un papel fundamental. Por ello, las tecnologías digitales pueden conectar a personas y democratizar el acceso a la información. Con ello alcanzamos una vida plena, o por el contrario, se convierte en un factor de exclusión.

¿Y qué profesionales trabajamos para evitar la exclusión? Nosotros los trabajadores sociales.

Por tanto, tenemos que trabajar para que las personas aprovechen la tecnología para mejorar sus vidas, realizando un uso responsable y crítico de la misma. Y es aquí, donde estamos algo cojos, y debemos ponernos las pilas.

Las redes sociales e internet conectan a personas, y construyen una red de relaciones que pueden mejorar las posibilidades de encontrar trabajo, amistades, apoyo entre iguales… Siempre que se les dé un uso adecuado.

Y antes de que nadie diga “las personas se tienen que conocer cara a cara, no por cacharritos”, os diré que las tecnologías son complementarias a las relaciones tradicionales. Es decir, un uso crítico genera una complementariedad entre estos medios y los tradicionales, no los sustituyen.

Otro elemento importante son las competencias digitales. Estas han pasado a ser un requerimiento indispensable para las empresas que buscan nuevos trabajadores. Por tanto, son claves en el acceso al empleo, uno de los principales factores de socialización que tenemos.

Las oportunidades que aporta internet son infinitas, pero también los riesgos, ¿estamos preparados para educar en un uso responsable de las tecnologías digitales?

El  Trabajo Social tiene un reto importante, su transformación digital. Esto no consiste en atender a las personas por videoconferencia. Sino que debemos entender la realidad digital que nos rodea, y que ha generado un entorno cambiante y acelerado, en el que muchas personas están teniendo dificultades de adaptación.

Y es nuestro deber profesional acompañarles para superar las dificultades,  y esto no será posible si antes no hemos enfrentado nuestros  propios miedos y dificultades.

Sonriamos a la tecnología, no a sus marcas, sonriamos al avance de la sociedad mediante una “tecnología social”, desde una acercamiento crítico y responsable, no consumista.  Aprovechemos los beneficios de la tecnología, trabajando por su democratización, procurando así una sociedad libre, informada e inclusiva.

 

José María Regalado, es Trabajador Social y formador, especializado en Tecnologías de la Información y la Comunicación. Bloguero y miembro del Colegio Profesional de Trabajo Social de Madrid, ha fundado su propio proyecto “Inmersión TIC Academy”, acompañando a personas y profesionales en su transformación digital. http://inmersiontic.es

 

Miércoles, 07 Junio 2017 06:38

¡Ojala y te citen de testigo!

Ante los casos galopantes de corrupción que, día a día, se van destapando dentro del Partido Popular, los mandamases de este Partido no cejan de propalar que el PP es el Partido que más leyes ha aprobado para luchar contra la corrupción y, por activa y por pasiva, que el Gobierno y sus integrantes respetan el trabajo de la Justicia sobre cuyos derroteros en estos casos no debe opinar; y, por si fuera poco, ese mantra repetido hasta la saciedad de que “el que la haga, la paga” y ese otro, no menos trepidante, de que “la justicia es igual para todos”.

Pues bien, llegados a este punto y en relación con una de las piezas separadas sobre la trama Gürtel, en su primera época, la Audiencia Nacional ha desbaratado la pretensión del Presidente del Gobierno, Don Mariano Rajoy Brey, en su afán de declarar como testigo “por videoconferencia”, desatendiendo los argumentos del cuerpo jurídico del Partido, en su oposición a la comparecencia presencial, por razones de agenda, ahorro y seguridad. Sobre la primera, agenda, porque, entre otras razones, la fecha (que esto ya es una anomalía), 26 de Julio, la puso el propio Presidente; respecto de la segunda, ahorro, por, en su caso, constituir el chocolate del loro, ya que La Moncloa respecto de la Sala donde debe testificar, se halla a unos escasos 18 kilómetros, sin que el desplazamiento acarree un despliegue importante de recursos públicos; y sobre la tercera, seguridad, porque la sede de la Audiencia Nacional donde se desarrolla el juicio contra la trama corrupta liderada por Francisco Correa “cuenta con mayores garantías que las que pueden ofrecer otras sedes empresariales o institucionales” donde el Presidente “ha protagonizado actos y reuniones, y más aún tratándose de “mercados y otros foros populares” donde se llevan a cabo actos electorales con su presencia. Estos razonamientos ni qué decir que han irritado a toda la plana pepera y rápidamente se han puesto a criticar la decisión, que la consideran como la utilización de una doble vara de medir, porque al ex President de la Generalitat, Artur Mas, así como al ex alcalde socialista de Estepona (Málaga), Antonio Caba, entre otros, se les permitió tal  forma de declaración y porque su comparecencia presencial contraría el carácter institucional del Presidente, sin tener en cuenta que éste no comparece como tal, sino como “uno más”. Asimismo, los medios de comunicación adictos al poder (ahora, lógicamente, al PP) han puesto a caer de un burro a los dos Magistrados del Tribunal (Julio de Diego López y José Ricardo de Prada) que votaron a favor de este comparecencia física, contra el criterio del Presidente del órgano, Angel Hurtado, que emitió un voto particular a favor de la práctica del interrogatorio mediante video-conferencia.

Es indudable que el resultado de la comparecencia no sería igual si la misma se realiza por Videoconferencia, que si se realiza presencialmente en persona, pues a nadie se oculta que la inmediatez entre el testigo y la Sala, mirándose a los ojos, arrojará unos más ciertos y claros resultados derivados de la testificación. Y, en cualquier caso, nuestro Presidente siempre y reiteradamente ha manifestado “estar a disposición de lo que decidan los tribunales”. Pues ahora es el momento de ratificar tal aserto sin paliativos. Por otra parte, el Tribunal resalta que no comparece como Presidente del Gobierno sino como ciudadano español, por lo que el ciudadano Rajoy tendrá que ir a juicio de la Gürtel en persona.

Y en relación con este asunto y, dedicado al Presidente, en esta tesitura, le dedico el artículo que, bajo el título que encabeza el presente, publiqué el Viernes, 6 de Octubre de 2.006, en el desaparecido Diario “El Pueblo de Albacete”, pero que goza de una muy relevante actualidad:

 “Esta puede ser desde ahora una nueva expresión para desear el mal a tu vecino, integrándose dentro de las locuciones que conforman nuestro rico, variado y certero refranero español, a la manera, por ejemplo, de ¡ojalá y te dé un dolor de muelas!.

Y es que la condición de TESTIGO en el ámbito procesal, tanto civil como penal, lleva consigo la supresión de todos los derechos de garantías procesales y, por tanto, constitucionales, de una persona, de tal manera que cuando un ciudadano es citado como testigo en una causa civil o penal, sea de oficio, sea a instancia de parte (salvo cuando ésta te lo haya propuesto con anticipación y te haya informado del asunto y demás cuestiones relacionadas con el mismo), resulta que te encuentras en la más absoluta situación de desamparo y de indefensión, pues la película de los hechos podría ser la siguiente: estás tan tranquilo con tus quehaceres y diversiones cotidianos hasta que te llega la citación judicial para comparecer tal día y tal hora en el Juzgado o Tribunal que sea, con la amenaza correspondiente a que nos tiene acostumbrada, con carácter general, la Administración Pública de que de no atender el mandato ni alegar causa justa te parará el perjuicio a que hubiere lugar en Derecho, sin que en muchas ocasiones se especifiquen cuáles sean tales perjuicios, y entrándote el canguelo correspondiente pues de la citación no se infiere la cuestión para que se requiere tal comparecencia y sin información acerca de las partes contendientes, ni de los pormenores sobre los hechos o cuestiones que recaban tu colaboración con la Justicia, con la agravante, a veces, de tener que desplazarte a remotos lugares, con la pérdida de tiempo y dinero consiguientes; y para mayor inri sin poder recabar la asistencia de un letrado, cuestión esencial por las negativas consecuencias que de la propia declaración pueden derivarse para uno mismo. Pero no para ahí la cosa: el testigo es sometido poco menos que a la prueba del polígrafo, pues debe prestar juramento o promesa de decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, con la conminación, o sea, la intimación por parte de la autoridad judicial, de las penas establecidas para el delito de falso testimonio o de obstrucción a la Justicia, sin que prácticamente, se te permita equivocarte o, simplemente, dudar por no recordar bien los hechos o no responder y guardar silencio sobre cuestiones que, en todo caso, podrían ser utilizadas contra el mismo declarante, contraria y paradójicamente a lo que sucede con las partes contendientes, por lo que el imputado de un delito (por muy execrable que sea) tiene derecho a no declarar contra sí mismo, a no confesarse culpable, en definitiva a mentir cuanto y cuando le pete, así como, insultar y amenazar, incluso de muerte, al Juzgador, como hace poco ha ocurrido respecto de un etarra, sin que pase nada, y siempre con la asistencia de letrado, pues cualquier actuación sin la presencia de éste originará la nulidad de las actuaciones. O sea, que el testigo se halla en una situación semejante a la de un toro cuando sale a la plaza o se le desencajona tras traerlo del campo, con posibilidad de ser baqueteado y vapuleado por todos los implicados.

Y además con el aditamento de que pueda suceder que se entre en calidad de testigo y se salga como imputado, al utilizarse la declaración testifical como inculpatoria del propio testigo y ser sorprendido en una ratonera, tal como ha ocurrido con los peritos del informe 48-Q3-05, tras la actuación irregular, si no incursa en prevaricación, del Juez Estrella Garzón, al haber acometido unas diligencias que la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional había ordenado evacuar a los Juzgados de Instrucción competentes, sorprendiendo la celeridad y la contundencia con que ha arremetido contra aquéllos, imputándoles un delito de falsificación de documento público y todo ello con una nítida y espuria intención de arrimar el ascua a las sardinas del Gobierno, tratando de denigrar a dichos peritos, y ya se sabe denigra o injuria que algo queda y quien da primero da dos veces.

Y en relación con lo acontecido, cabe preguntarse: ¿es lícito, o al menos razonable, que un Juez que se presentó a Diputado Nacional en las listas de un Partido Político, lo fuera como militante o como independiente, intervenga en asuntos judiciales en que sea parte o que puedan afectar al Partido bajo cuyas siglas concurrió a aquellas elecciones?. La respuesta nos la da un viejo adagio: la mujer del César, además de honesta, ha de parecerlo. O sea, que no; ni en x años, ni nunca, aunque simplemente sea para salvaguardar la independencia, la dignidad y el honor de la JUSTICIA como tal, si es que queremos seguir manteniendo que nos hallamos ante un verdadero Estado de Derecho.

Es necesaria una reforma urgente de las Leyes de Enjuiciamiento Civil y Criminal y hacen falta Jueces que actúen con prudencia, cautela, sobriedad y serenidad, con independencia y con estricta sujeción a la Ley; y sobran Jueces Estrella cuyo sitio está, más bien, en todo caso, en Hollywood”.

        MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

                     7 de junio de 2017

Miércoles, 31 Mayo 2017 08:44

¡Estás más buena que el pan!

“Más bueno que el pan”, aplicado a personas es sinónimo de “muy bueno”, según se expresa el Diccionario de Uso del Español, de María Moliner, y en una segunda entrada, según el mismo Diccionario, con el verbo “estar” y aplicado a personas, “muy atractivo físicamente”, y en una tercera y última entrada, aplicado a alimentos, “muy bueno de sabor”. Por tanto, aplicado a personas y dentro de éstas, a las del género femenino, hay que concluir que es un dicho o piropo, si se quiere un tanto basto, zafio y barriobajero, para referirse al porte de una mujer, que rozando la perfección o no tanto o más bien, incluso, casi, y siempre dependiendo del gusto y la apreciación del “piropeante”, se lanza al aire al paso de una mujer de bandera para expresar que no pasa desapercibida para el sujeto activo, pudiendo considerarse como un cumplido, si se dice con gracia y ayuno de soez. Y siempre que no encalle con una feminista de pacotilla que se sienta ofendida, pues ya sabemos los intentos por parte de este movimiento de acabar con el arte del piropo.

Por tanto, ya lo tenemos, al paso de una mujer de bandera, no es de extrañar que algún sujeto pueda agasajarla con un puro y duro “estás más buena que el pan”, por referencia a ese producto comestible que, en principio, no parece ser desdeñado por nadie y que, incluso, ejerce un poder o vis atractiva hasta el punto de que no podríamos rechazarlo.

Y ello es así, sin caer en ningún escándalo o exageración desde “in illo tempore”, es decir, desde que tenemos uso de razón y desde que, si lo recordamos, nos empezaron a salir los dientes, y el que se rasgue las vestiduras es porque es un pincelín y quiere comportarse como si, un Petronio cualquiera, fuera el árbritro de la elegancia, o porque está ciego, o porque carece del coraje, valor y arrojo suficientes para dirigir un piropo de tal calibre a una mujer, o porque sus gustos tiran hacia otro lado.

Pues bien, ahí tenemos, como tantos refranes, dichos o frases contenidos en el Refranero Español, tan certero, como a su vez, tan puñetero, en el que sale a la palestra el PAN, que según el propio Diccionario de Uso del Español, de María Moliner, del que tanto tiro o echo mano, es “comida hecha con harina, generalmente de trigo, amasada con agua y levadura y cocida al horno después de fermentada, en piezas de distintas formas y tamaños”.

Hay multitud de clases de PAN, yo diría que tantas como bocas para comerlo o deglutirlo. Así, pan ácimo (o ázimo), macerado, de azúcar, bendito, candeal, cenceño, de higo, integral, de molde, perdido, pintado, quemado, rallado, sin sal, de centeno, sobado, tostado, de pueblo, etc., etc.

Y no digamos de su uso en numerosos refranes, frases o dichos, como pone de manifiesto el tantas veces mentado diccionario de María Moliner: “contigo pan y cebolla”, expresión más bien humorística que se atribuye simbólicamente a los que se casan o piensan casarse sin tener con qué vivir, o sea, típica frase del superenamorado que para lograr los favores de su presa reconoce no tener donde caerse muerto, pero que es tanto el amor que le profesa, que está dispuesto a casarse con ella aunque finalmente muera de inanición o sujeto a un menú diario de cebolla y pan (sin preguntarse si la susodicha está dispuesta a alimentarse de tal guisa y a sufrir tal tormento), y que queda muy bien para la galería, pero que en la realidad y a la larga, acabaría con dar al traste con ese amor proclamado tan desinteresado que hasta uno puede olvidarse del comer mínimamente decente, aunque la cebolla la pusiera en el cielo el amor paternal de un gran poeta español, el oriolano Miguel Hernández, en sus celebérrimas NANAS DE LA CEBOLLA, dedicadas a su hijo, a raíz de recibir una carta de su mujer en la que le decía que no comía más que “pan y cebolla”: “La cebolla es escarcha/ cerrada y pobre./ Escarcha de tus días/ y de mis noches./ Hambre y cebolla,/ hielo negro y escarcha/ grande y redonda.../, poema musicado y cantado, con notable acierto, por el cantautor Joan Manuel Serrat; “dame pan y llámame tonto”: frase que dice alguien o con que se comenta conducta de alguien que no se da por ofendido con los insultos o las desatenciones, si con ello obtiene una ventaja material; “de toma pan y moja”: expresión ponderativa, especialmente para una buena comida o una persona muy atractiva físicamente, o sea, más o menos, el caso referido en el título de este artículo; “el pan nuestro de cada día”: cosa que se repite con mucha frecuencia y a la que se está acostumbrado; “ganarse el pan”: trabajar y ganar lo necesario para vivir, al que se puede y suele añadir “con el sudor de su frente”: “hacer un pan como unas hostias”: hacer algo que resulta muy mal hecho o de muy malas consecuencias; “negar el pan y la sal”: no reconocer a alguien ningún mérito; “no pedir pan”: no estorbar algo que puede tener utilidad más adelante; “no sólo de pan vive el hombre”: frase que expresa que para que el hombre alcance su plenitud deben cubrirse otras necesidades además de la manutención; “por mucho pan nunca es mal año”: refrán que expresa que lo que abunda, cuando es bueno, no perjudica; “por un pedazo de pan”: por una remuneración miserable; “quien da pan a perro ajeno, pierde el pan y pierde el perro”: refrán con el que se comenta lo inútil que resulta beneficiar a una persona desconocida; “es pan comido”: ser muy fácil de hacer o de conseguir”; y posiblemente otros muchos quizás no recogidos en los manuales de refranes, pero existentes en el acerbo popular, pues ya he dicho en más de una ocasión, que el refranero es el compendio de la filosofía parda del pueblo, que recoge o recopila las vivencias reales y verdaderas del día a día, de la cotidianidad, en más de una ocasión en plan burlesco o faltón, para resaltar con más amplitud y miras de comprensión lo resultante de las relaciones humanas en el vivir cotidiano y que suelen comprender verdades como puños e irrefutables.

Pues bien, de consuno, o sea, a posta, como suele decirse y con toda la picardía posible, he dejado para lo último ese refrán, según el cual “pan con pan, comida de tontos”, frase que, además de su sentido material, se emplea en sentido figurado para expresar “lo soso o falto de interés que resulta algo que se hace entre cosas o personas iguales, particularmente una reunión de personas del mismo sexo”. Y es que, en relación con este refrán, más de 650 maestros panaderos en España han declarado la guerra a la Real Academia de la Lengua Española (RAE) y al Instituto Cervantes, pidiéndoles que eliminen dicho refrán de todos sus manuales, por ser un refrán que denigra a toda la profesión, a un gran producto y a todos los amantes del PAN; habiendo reunido en una semana casi 3.800 rúbricas en ese sentido, habiéndose adherido, como no podía ser menos, algún personaje que está agazapado a la espera de que surja algo así, en realidad una nimiedad, para salir del ostracismo y dar señales de vida (¡oiga, que aquí estoy yo!), tales como la presentadora de televisión, Tania Llasera, o el cómico Luis Piedrahita, a través de sus cuentas en Twiter, proponiendo la primera su sustitución por “Pan con pan, no es comida para tontos”, o el segundo “pan con pan, comida de todos”. El colectivo ha criticado a la RAE alegando que es “responsable de velar por el buen uso de la lengua” y al Instituto Cervantes por editar “el refranero multilingüe”, pidiéndoles que eliminen este dicho, ya que “no dignifica” un oficio que es “muy sacrificado”. Ni qué decir que la alta institución, la RAE, a través de un portavoz ha asegurado que “como es habitual” en otros casos no entrará a valorar este tipo de peticiones, lo que es una manera educada y fina de hacer oídos sordos y no entrar al trapo cuando se trata de majaderías, a la manera como se expresa José Mota, en el sentido de que, si hay que ir, se va, pero ir “pa ná”, es tontería.

Mas, vayamos por partes: yo me considero un fan acérrimo del PAN, hasta el punto de que no sería capaz de comer sin acompañar la comida con este producto. Es más, creo que,  además, seré tonto de remate, pues en no pocas ocasiones, esperando las viandas me he entretenido comiendo pan a solas, o sea, pan con pan.

Es más, creo que este refrán, en realidad, más certero sería diciendo “PAN CON PAN, COMIDA DE POBRES”, pues en mi niñez fui testigo de aquellos compañeros que, por escasez de medios económicos, deglutían media barra de pan con una sola onza de chocolate o una barra entera sin siquiera media onza.

Y un trozo de pan, para el hambriento ha sido, en no pocas ocasiones, un manjar y un medio para combatir el hambre extrema.

Quizás los panaderos, contra los que nada tengo y me caen bien, pues ya he dicho que para mí el PAN es algo casi sacramental en mis comidas, quieran llamar la atención, en atención, valga la redundancia, a que en los últimos diez años este sector ha perdido  un 20 por ciento de cuota de mercado y los panaderos panaderos venden un 47 por ciento menos en sus establecimientos.

Y es que, las grandes superficies aglutinan un importante porcentaje de consumidores de pan, al encontrar éste a un  muy bajo precio, mientras que hay panaderías en el que el precio del continente supera con creces al del contenido.

MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

    31 de mayo de 2017

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