Viernes, 02 Septiembre 2016 14:16

Los políticos piensan que somos tontos

No me cabe ninguna duda, nuestros políticos piensan, en general, que los españoles somos tontos, gilipollas e imbéciles. No hay más. Llevamos dos meses y medio escuchando las mismas ‘cantinelas’. Los del PP que la culpa es del PSOE porque no apoyan a Rajoy o porque no se abstienen, los de Podemos, Izquierda Unida y demás familias separatistas porque el PSOE no quiere “explorar”, dicen, un gobierno de izquierdas. A esto se suman seudo periodistas que siguen los pasos de los políticos que pagan a sus empresas o simplemente hablan por rencores personales, que también los/las hay, y además se les nota mucho. Acabo de ver a una de estas ‘opinadoras’ en televisión y lo único que lleva haciendo desde hace meses es hablar mal de Pedro Sánchez, sin más, esa parece ser su misión en la vida. El nombre ni lo digo porque no merece tanta propaganda.

Para tener todo en la misma sartén tenemos a unos socialistas divididos y además con poca energía a la hora de defender sus decisiones. A la ejecutiva del PSOE le falta tener más contundencia y salir todos los días y a todas horas.

Voy a darles alguna idea a los del PP.

Al PP le diría. Miren con todos los respetos, ¿por qué no decían todo eso de que es indispensable un gobierno y que la recuperación se puede quebrar si el PSOE no deja gobernar al PP cuando en marzo también hubo otra investidura? ¿Por qué entonces no dejó el PP gobernar al PSOE tras el acuerdo con Ciudadanos?

A los  de Podemos e Izquierda Unida nadie va a tener dos ….  de una vez en el PSOE para decirles que no suman para un gobierno de izquierdas, porque Convergencia y el PNV que se sepa no son de izquierdas y que los otros son independentistas, con los que la mayoría de votantes del PSOE en España no estarían dispuestos a gobernar junto a ellos. Tampoco les van a decir que si ahora hay una investidura de Rajoy y hubo segundas elecciones es porque PODEMOS VOTÓ CON EL PP en contra de Sánchez (PSOE y que se sepa él y su partido de izquierdas).

Los de Podemos son los que más claro tienen que repetir una mentira lo convierte en verdad. Así son. A ellos se sumas el ‘amigo’ Garzón, que ha enterrado a Izquierda Unida para caer en brazos de Podemos.

Pero el PSOE también tiene mucha culpa de lo que le está pasando. Primero porque no todos piensan igual y tienen por costumbre hablar demasiado fuera de los comités y poco dentro. Y la ejecutiva actual no sabe ‘venderse’ entre la prensa. No hay gente capaz de dar una voz y parar las tonterías que se escuchan sobre la postura del PP una y otra vez.

Finalmente. Entiendo aquello de que otras elecciones sería un fracaso de todos, y lo pensaba ya en enero pasado. También entiendo que haya muchos votantes del PSOE que puedan taparse las narices y que estuvieran a favor de dejar al PP gobernar, pero para eso habría que ver ‘algo’ en el PP, algún movimiento interno. Pero entiendo igual o más a los votantes del PSOE que no entenderían ni en esta vida ni en la siguiente que el PSOE, con su voto o su abstención, dejara gobernar al PP.

Por cierto, no me molesta votar cada medio año o cada mes. 

 

Miércoles, 31 Agosto 2016 08:03

Políticamente incorrecto

Han terminado los Juegos Olímpicos “Río de Janeiro-2016”, para disgusto de muchos aficionados al deporte, y para relax de otros muchos ciudadanos para los que aquéllos no dejan de ser sino un fasto que afecta y debe importar a los concernidos, a los familiares de éstos y, sí, como digo, de muchos aficionados al deporte, la mayoría de los cuales lo han practicado dejándose la espalda sobre el sofá, adoptando posturas médicamente incorrectas, que como poco les hayan producido un importante lumbago, y si a ello le añadimos una buena ración de aperitivos y bebidas (cervezas, vinos, etc.) rematando la faena con un buen copazo de coñac o un gin-tonic Premium, o varias/os, respectivamente, nos lleva a sumergirnos en una bomba que también hará llegar sus consecuencias, más temprano que tarde, y que habrán hecho agrandar la cintura de los interfectos algunos centímetros de difícil solución o eliminación.
Pero, en fin, hay que respetar que la ciudadanía, ante el panorama político que se nos ofrece a la vista y la contracción económica, que digan lo que digan sigue erre que erre, pueda echar una cana al aire y abstraerse del problema diario a que nos someten nuestros mandamases, que parecen estar de guardia permanente, para ponernos al borde de un ataque de nervios o, simplemente, para darnos la puntilla a quienes aún podemos respirar aunque sea con mascarilla de oxígeno.
En cualquier caso y dejando a cada cual el uso y, en su caso, el abuso de su propia libertad, no sé yo si lo que han conseguido nuestros atletas en los recién terminados Juegos Olímpicos, es para tirar cohetes y para andar en alharacas desmedidas, tales como, desde los propios medios de comunicación, se propalan y se difunden, amén de los recibimientos en los lugares de donde son oriundos nuestros esforzados competidores. Me parece muy bien la alegría y satisfacción por conseguir, en el deporte en que se compite, el mejor y mayor resultado posible. Al fin y al cabo, para ello es a lo que se va a competir. Pero sacar de madre los resultados obtenidos ya es harina de otro costal, sencillamente porque puede producir la perplejidad en más de uno, y puede contribuir a engordar ese cuerpo que, con toda la razón del mundo, Juan-Manuel de Pradas, llama la “demogresca”, que viene a ser como una masa amorfa de carne con ojos en que la ciudadanía queda convertida para regocijo de nuestros gobernantes, que a la postre lo que quieren es eso, un rebaño estabulado, que no plantee problemas o que, al menos, plantee los menos posibles y sea fácil reconducirles hacia la línea oficial del pensamiento único o casi único, permitiendo, eso sí, que quienes se adscriben a tal estado de cosas, crean vivir en el mejor de los mundos posibles y gozando de su libertad, que, generalmente, vendrá predeterminada por los dicterios de quienes ejercen de pastores del rebaño.
Y es que, si bueno es animar a nuestros esforzados deportistas a encauzar su acción por los caminos del éxito, a través de la preparación, el esfuerzo y el trabajo continuo y continuado, malo es el elogio excesivo y complaciente, reseñando nuestros triunfos o logros sin tener un punto de comparación, porque a los Juegos Olímpicos recién terminados han acudido casi la totalidad de los países del mundo conocido, y tanto en la comparativa propia, digamos interior, como en la externa o exterior, la actuación de los deportistas y representantes españoles, en realidad, deja bastante que desear.
Veamos, internamente, nuestra evolución, desde los Juegos de 1.992, los de Barcelona, que fueron los que despertaron a las autoridades políticas acerca de que había que hacer algo para no caer en el ridículo en unos Juegos jugados en casa, a lo que respondió el famoso plan ADO, y en los que se obtuvieron 22 medallas (13 de oro, 7 de plata y 2 de bronce); en los de Atlanta 1.996 se obtuvieron 17 medallas (5 de oro, 6 de plata y 6 de bronce); y en los de Sydney 2.000 las preseas obtenidas fueron 11 (3 de oro, 3 de plata y 5 de bronce); en los de Atenas 2.004 los metales sumaron 20 (3 de oro, 11 de plata y 6 de bronce); por su parte en Pekín 2.008 se obtuvieron 18 medallas (5 de oro, 10 de plata y 3 de bronce); en Londres 2.012 se lograron 17 medallas (3 de oro, 10 de plata y 4 de bronce); y, finalmente, y por el momento, en Río de Janeiro 2.016, se han conseguido 17 medallas (7 de oro, 4 de plata y 6 de bronce). Como se ven en estas últimas ediciones de los Juegos Olímpicos, España, desde su repunte del año 1.992, ha mantenido un cierto equilibrio en cuanto a los metales conseguidos, con un bajón en Sydney 2.000. Por tanto, no es que pueda hablarse de progresión de nuestros atletas de oca a oca, es decir, de unos Juegos a otros, por lo que por este lado no podemos estar muy orgullosos de los logros conseguidos. Más bien, nos hallamos ante una línea media y mediocre de logros y triunfos.
Desde el punto de vista externo, debemos entrar en el medallero general de los Juegos y ahí es donde nos damos de bruces con un baño de realidad. España se coloca en el puesto 14º del ránking general, pero es que la comparación con nuestros pares, es decir con los países con los que España se codea de tú a tú, la cifra es decepcionante, pues empezando de abajo hacia arriba nos hallamos con que Italia consiguió 28 medallas, Francia 42, Alemania 42 y Reino Unido 67, sin contar ni comparar con Japón 41 medallas, Rusia (tras la poda a que ha sido sometida) 56, China 70, y Estados Unidos 121. O sea, que en este aspecto, menos lobos.
Y, finalmente, también incide en la calibración del éxito el peso de las medallas, no los gramos, que supongo que todas han de pesar lo mismo, sino en la calidad del deporte o competición obtenidas, pues ya sabemos que la sabia y el origen de los Juegos, la base fundamental la integran el atletismo, sobremanera, y, en los modernos, la natación. No despreciamos los demás deportes, pues al fin y al cabo, son casi todos los que están, pero algunos de ellos, en su peso específico, dejan bastante que desear para compararlos con aquéllos dos mencionados.
Por tanto, recibir, como dicen los medios de comunicación, a nuestro héroes, es un tanto, como poco, de exageración, aunque también es cierto que no hay más cera que la que arde y debemos estar orgullosos de nuestros representantes, pero reconociendo nuestros límites y nuestras posibilidades, al menos, por el momento.
De Berlanga y de “Bienvenido Mr. Marshall”, fue la aparición de nuestra medallista Mireia Belmonte el pasado domingo en el Santiago Bernabeu, para realizar el saque de honor del partido Real Madrid-Celta, con las dos medallas conseguidas en Río colgadas al cuello.
Lo dicho al principio, políticamente incorrecto, o también podría decirse ¿impolíticamente correcto?.
 
MIGUEL-ÁNGEL VICENTE MARTÍNEZ

 

31 de agosto de 2016
Miércoles, 27 Julio 2016 07:29

Todos contra el Brexit (III)

Decíamos en el artículo anterior, poniendo de manifiesto y de relieve, cómo el principal “culpable”, si es que hay que buscar culpables, del éxito del Brexit, habría que buscarlo dentro del número 10 de Downing Street, residencia del primer Ministro del Reino Unido, David Cameron, quien, para atraerse el voto de la inmensa mayoría de los ciudadanos británicos, en las últimas elecciones que le auparon al poder, el pasado 7 de mayo de 2.015, incluyó en su programa electoral la consulta a la ciudadanía inglesa, a través de un referéndum, acerca de si el país regentado por la Reina Isabel II de Inglaterra, deseaba continuar dentro de la llamada Unión Europea, sujeto a los dicterios de la Comisión Europea, a cuyos miembros no les ha elegido nadie, y dominada y domeñada por la Cancillera Alemana Angela Merkel, o si, por el contrario, los ciudadanos manifestaban su voluntad de abandonar “esa” UE, y, por ende, recuperar su libertad, su identidad y su independencia, valores que, en aras de esa entelequia perseguida por los llamados “28”, en su afán de conformar unos teóricos “Estados Unidos de Europa” que confrontar al amigo americano, o sea, a los United States of America, habían sido entregadas en almoneda a Bruselas, quedando, en definitiva, en estado de esclavitud, zafándose, de esta manera, de la misma, recuperando, en última instancia, su plena soberanía, que ya sabemos que la soberanía de los ciudadanos británicos, del Estado Británico, es mucha, mucha soberanía, que diría o mascullaría nuestro actual Presidente, en funciones, del Gobierno, Don Mariano Rajoy Brey, quien, por cierto, se ha convertido en el primer alumno y, además, aventajado, de esa ficción de Gobierno Europeo que constituye la Comisión Europea, ante la que inclina la cerviz cual fiel vasallo, en un remedo, más o menos, de vender su alma al diablo.

Bien es cierto, como también ya he comentado, que los United Kindong jamás llegaron a transferir su total idiosincrasia y soberanía a Bruselas, pues listos anduvieron cuando se pergeñó la idea de la moneda única, conservando, contra viento y marea, la propia, o sea, su querida libra esterlina, haciendo un corte de mangas a esa moneda única, que, en realidad, dejaba de ser única, no sólo porque Inglaterra conservaba su libra esterlina, sino porque también, otros dos países fundadores, Suecia y Dinamarca, conservaron y siguen conservando la suya, es decir, la corona. Y prueba de que en este enredo de unificar a todo el mundo bajo el mismo patrón y tratar por igual a tirios y troyanos, era un engendro pergeñado por Alemania, con su nueva Káiser, la Cancillera Angela Merkel a la cabeza, es que, en ese cambio de moneda, consiguió que la equivalencia del marco alemán fuera pura y dura, o sea, a pelo, y coincidiera con el euro, también puro y duro, y cómo no a pelo. Y no debemos dejar de lado, que en ese maremágnun cambiario y monetario, la equivalencia de la peseta al euro hay que situarla como uno de los principales focos desencadenantes, junto con otros, pero no menos relevante, de la terrorífica crisis económica que ha venido azotando y sigue azotando, pese a los augurios de los arúspices, a este país, aún hoy, a duras penas, llamado, España, pues no en vano las cien pesetas se convirtieron, de la noche a la mañana, en un euro, que bien sabemos que alcanza, al cambio, las 166’386 pesetas, de manera que, por arte de birlibirloque, se encareció la vida en nuestro país, en general, en un 66’386%, subida que no se equiparó con la subida de los salarios y las pensiones, de manera que pudimos aguantar dos o tres años, porque en el bolsillo teníamos, entonces, un remanente que gastar, pero en cuanto este remanente hizo aguas, nos vimos con el agua (valga la redundancia) al cuello o más secos que la mojama, y así un año tras otro, con los salarios cada vez más bajos o sin salario por pasar a engrosar las listas del paro, o consiguiendo unos trabajos o empleos basura, por meses, semanas, días o incluso horas, con una remuneración de miseria, lo que  ha repercutido en la ruina de la Seguridad Social, que el año pasado alcanzó un agujero o déficit de más de 16.000 millones de euros y con la hucha de las pensiones hecha unos zorros, pues de los más de 64.000 millones de euros que el cerdito ahorrador guardaba en su barriga y que el Gobierno del Sr. Rajoy recibió en herencia (tanto que las huestes populares se han afanado en propalar y promulgar la maldita herencia), nos hallamos, hoy, con poco más de 24.000  millones de euros y con unas perspectivas de quedar bajo cero, a este ritmo, allá por el año 2.017, o sea, mañana mismo, debido a los terribles hachazos y mordiscos que a la misma le ha venido zumbando el Gobierno de España, o sea, el Gobierno de Don Mariano Rajoy Brey y de su Partido Popular, mientras la corrupción ha seguido galopando, descaradamente y sinvergonzonamente, por los páramos, ya secos, de esta España de nuestros sobresaltos y sinsabores. Que para pensiones no habrá, pero lo que es para satisfacer los estipendios, caprichos y antojos de sus señorías y demás arrebatacapas que posan sus manos y sus pies en los órganos de la “cosa pública”, acaban dejando su sello y a las arcas públicas de caudales titiritando y más vacías que el estómago hambriento de Carpanta.

Pues bien, tal como dice el refrán de que “a cada cerdo le llega su San Martín”, a la Cancillera Alemana, Angela Merkel y a la propia Comisión Europea, como apéndice de la misma, le ha llegado el suyo, pues en el número 10 de Downing Street, se ha instalado una primera Ministra de armas tomar, una tal Theresa May, que ha tomado las riendas, sin que le tiemble el pulso un ápice, para llevar a buen fin el Brexit y dejar a Inglaterra en el sitio que le corresponde, y, por lo visto hasta ahora, que ha sido poco, los tiene mejor puestos que el propio David Cameron, que ha salido huyendo como una lagartija, sin querer hacer frente a lo que él mismo impulsó y que, en el último tramo, no hizo otra cosa que cambiar de criterio, de paso y de pensamiento, dejando en la estacada lo prometido y no queriendo enfrentarse al miura que le tocaba en suerte.

Por cierto, sintomático, para el propio devenir de la UE y como síntoma de aviso a navegantes, es que la Primera Ministra Británica, Theresa May, la primera visita que ha girado al Viejo Continente, no ha sido a esa incalificable Comisión Europea, en Bruselas, sino que se ha dirigido, con paso y determinación firmes, al centro de flotación de ese monstruo o hidra de 28 cabezas que constituye la UE, y ni corta ni perezosa, sin miedo y citando de frente, poco menos que a portagayola, ha iniciado su faena en terrenos del 10, y ha mostrado la muleta hacia el hocico del verdadero miura de la Unión, o sea, hacia Angela Merkel, ante la que no ha tenido pelos en la lengua, pues le ha espetado, fría, cruda y firmemente, lo que ya puede ser el eslogan del verano: “Brexit es Brexit”, defendiendo ante la misma la indeclinable voluntad de salida de Inglaterra de la UE, lo que, desde luego, está dispuesta a llevar adelante y de la mejor forma para su país, pese a todos los vaticinios que los vocingleros de turno hacen recaer sobre los males que aguardan a los ingleses por este desplante, como si fuera de la Unión no hubiera vida, ni sol, ni luz. A este respecto los ministros del G20, en su reciente reunión, aparte de instar a una solución rápida, también la tildan y desean de “amistosa”.

En esta primera salida a Europa, además de visitar a Angela Merkel, la premier británica ha rendido visita a Francia, para entrevistarse con el Presidente de la República, François Hollande, quien ha urgido a aquélla a mover ficha lo más rápido posible, mas no creo que le haya hecho caso aquélla a éste, y más parece que esta visita sea debida a la curiosidad de la Sra. May de observar in situ las habilidades del peluquero de Hollande, a fin de calibrar si los casi diez mil euros mensuales del ala que cobra por atender al Presidente de los galos por hacerle la “permanente” diaria, están justificados o no. Y sin dejar de lado que, hablando del filamento capilar, nuestro Presidente, en funciones, Don Mariano Rajoy Brey, debe tener también un peluquero “ad hoc”, que le aplique diariamente una capa de tinte al pelo de la cabeza, no así al de la barba que luce tan blanca como la de Papá Noél, mientras aquél lo luce tan negro como el puro azabache. Parece ser que, en las cosas del Estado, hoy en día, la función del peluquero es primordial y decisiva. Bien, ¡pues vayamos todos a la peluquería!.

 MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

  27 de julio de 2016

Sábado, 23 Julio 2016 18:27

Un año de diálogo social

Un año de diálogo social y recuperación de derechos de los empleados públicos

Artículo del consejero Juan Alfonso Ruiz Molina con motivo mañana 24 de julio de la celebración de la primera Mesa General de Negociación de los Empleados Públicos hace un año

Hoy hace un año presidí por primera vez en esta legislatura la Mesa General de Negociación de los Empleados Públicos, que me sirvió para tener una primera toma de contacto con los representantes de los trabajadores de la Junta y presentarles las líneas generales de actuación que iba a llevar en estos próximos cuatros años en materia de recursos humanos.

Ha sido un año en el que hemos avanzado bastante en recuperar el diálogo social, así como las condiciones laborales y retributivas de los empleados públicos que les fueron arrebatadas en los cuatro años anteriores.

Y desde esa voluntad política de alcanzar el máximo grado de acuerdo con la parte social suscribimos el pasado día 1 de febrero en la Mesa Negociadora un acuerdo para mejorar las condiciones retributivas y laborales de los empleados públicos sin que afectase a la recuperación social y económica de Castilla-La Mancha.

Un calendario claro para recuperar la paga extra suprimida en 2012 por el Gobierno de Mariano Rajoy; de la cual ya hemos abonado en las nóminas de octubre y mayo un 50% pendiente; la rebaja de un 3% de las retribuciones de los empleados públicos de la Junta, conocida como la Tasa Cospedal porque fue la única comunidad autónoma que adoptó esa medida en la anterior legislatura; los días de libre disposición y antigüedad y permiso por incapacidad laboral temporal o la posibilidad de retener el talento permitiendo la prolongación en el servicio activo a los mayores de 65 años.

Este acuerdo llegó después que el Gobierno de García-Page hubiera adoptado otras medidas que reparaban el daño causado en la anterior legislatura no solo a los empleados públicos sino también a la calidad de los servicios públicos, especialmente de aquellos que sustentan el Estado del Bienestar Social, como son la educación, la sanidad, los servicios sociales y la dependencia.

Así, restablecimos la jornada laboral de 35 horas semanales a partir del 1 de enero de 2016, cumpliendo el compromiso adquirido por el presidente García-Page con los empleados públicos, y que tenía como objetivo generar más empleo público, una mejora en la prestación de los servicios públicos y una mayor conciliación de la vida laboral y familiar de los 70.000 empleados públicos de la Junta.

Lamentablemente, este derecho recuperado bajo el paraguas de una ley aprobada en las Cortes de Castilla-La Mancha, está en estos momentos suspendido cautelarmente por el Tribunal Constitucional tras un recurso interpuesto por el Gobierno en funciones de Rajoy ante el Alto Tribunal contra esta medida.

También cumplimos con nuestro compromiso de readmitir a los 189 interinos despedidos ilegalmente por el Gobierno de Cospedal en agosto de 2012 tras el allanamiento a los recursos presentados por el anterior Gobierno para evitar su reincorporación.

Y hemos acabado este primer año de legislatura con la convocatoria de dos ofertas de empleo público en Educación, Sanidad y Administración General, con un total de 2.244 plazas;  la contratación de 1.755 nuevos profesionales, en 2016, de los cuales 1.042 en sanidad; 404 en Educación; 189, interinos despedidos en 2012; 120, técnicos de empleo; y el inicio de las negociaciones del nuevo convenio del personal laboral de la Junta.

Quizás, alguno entienda que ese ritmo debía haber sido más rápido, pero para el Gobierno de García-Page su principal premisa es compatibilizar la recuperación de los derechos de los empleados públicos con la recuperación de los derechos también arrebatados en la anterior legislatura a los colectivos más vulnerables de la sociedad y los más castigados por la crisis económica, como son los desempleados, dependientes o pensionistas, respetando siempre el equilibrio presupuestario tan necesario en la Junta.

Ese es nuestro objetivo y estoy convencido de que lo vamos a cumplir al cien por cien en esta legislatura, desde el diálogo y el consenso con los empleados públicos de la Junta.

Porque si algo ha demostrado el Gobierno de García-Page en este año que casi con los mismos mimbres que en 2015 se pueden hacer cosas muy distintas y beneficiosas para esta tierra, como es iniciar la senda de la recuperación social y económica de Castilla-La Mancha

Juan Alfonso Ruiz Molina

Consejero de Hacienda y Administraciones Públicas

Miércoles, 22 Julio 2015 15:01

Aprender del pasado

Para despedir la temporada, quiero recordar un pasaje de nuestra historia sobre la que reflexionar estas vacaciones.
En 1873, Pi y Margall, el primer presidente de la 1ª Republica, defendía el estado federal, más o menos como hacen ahora algunos iluminados.
Esta veleidad propició la declaración de repúblicas independientes en Cataluña, Valencia, o Sevilla, pero también en Alcoy, Algeciras, o Almansa, entre otras muchas.
Así, Cartagena se declaró Cantón Independiente y Soberano, obligando a las Cortes españolas a cesar a Pi y Margall, por negarse a actuar contra los sublevados.
Nombraron a Nicolás Salmerón, que envió tropas a Cartagena para abolir su rebelión.
Los cartageneros al mando de Antoñete Gálvez, alias “Toñete”, natural de Torreaguera, no solo resistieron, navegaron hasta Alicante, la bombardearon y tras desembarcar en la ciudad y recibir 8.000 duros de plata, se retiraron.
Intentaron lo mismo en Almería, pero al desembarcar fueron rechazados.
Llegaron a pedir su ingreso en los Estados Unidos de América, como un estado más, pero su entonces presidente, Ulises S. Grant se lo denegó.
Los éxitos militares animaron a “Toñete” a marchar para tomar Madrid, pero derrotado en Chinchilla, se vio obligado a regresar al Cantón.
Esto no fue un hecho aislado.
Granada y Jaén se declararon la guerra.
La república de Jumilla se enfrentó a la de Murcia.
Utrera se independizó de Sevilla, Coria de Badajoz y Betanzos de La Coruña, enfrentándose entre ellas.
Jerez proyectó su cantón, pero optó por rendirse a Madrid antes que someterse a Cádiz.
Todo esto hasta que el presidente Salmerón decidió enviar al General Martínez Campos a sofocar militarmente el desmadre.
Tras los consejos de guerra, las paletas aspiraciones independentistas acabaron en los paredones.
Aquella época tan surrealista sufría una gran crisis económica; unos niveles de paro insoportables; una población al límite de su resistencia política, económica y moral; y la incompetencia y falta de voluntad política para afrontar las reformas estructurales que se necesitaban.
Les suena?
Y es que, quien olvida su historia, corre el riesgo de repetirla.
Buen verano a todos.
 
Viernes, 22 Julio 2016 15:01

Aprender del pasado

Para despedir la temporada, quiero recordar un pasaje de nuestra historia sobre la que reflexionar estas vacaciones.
En 1873, Pi y Margall, el primer presidente de la 1ª Republica, defendía el estado federal, más o menos como hacen ahora algunos iluminados.
Esta veleidad propició la declaración de repúblicas independientes en Cataluña, Valencia, o Sevilla, pero también en Alcoy, Algeciras, o Almansa, entre otras muchas.
Así, Cartagena se declaró Cantón Independiente y Soberano, obligando a las Cortes españolas a cesar a Pi y Margall, por negarse a actuar contra los sublevados.
Nombraron a Nicolás Salmerón, que envió tropas a Cartagena para abolir su rebelión.
Los cartageneros al mando de Antoñete Gálvez, alias “Toñete”, natural de Torreaguera, no solo resistieron, navegaron hasta Alicante, la bombardearon y tras desembarcar en la ciudad y recibir 8.000 duros de plata, se retiraron.
Intentaron lo mismo en Almería, pero al desembarcar fueron rechazados.
Llegaron a pedir su ingreso en los Estados Unidos de América, como un estado más, pero su entonces presidente, Ulises S. Grant se lo denegó.
Los éxitos militares animaron a “Toñete” a marchar para tomar Madrid, pero derrotado en Chinchilla, se vio obligado a regresar al Cantón.
Esto no fue un hecho aislado.
Granada y Jaén se declararon la guerra.
La república de Jumilla se enfrentó a la de Murcia.
Utrera se independizó de Sevilla, Coria de Badajoz y Betanzos de La Coruña, enfrentándose entre ellas.
Jerez proyectó su cantón, pero optó por rendirse a Madrid antes que someterse a Cádiz.
Todo esto hasta que el presidente Salmerón decidió enviar al General Martínez Campos a sofocar militarmente el desmadre.
Tras los consejos de guerra, las paletas aspiraciones independentistas acabaron en los paredones.
Aquella época tan surrealista sufría una gran crisis económica; unos niveles de paro insoportables; una población al límite de su resistencia política, económica y moral; y la incompetencia y falta de voluntad política para afrontar las reformas estructurales que se necesitaban.
Les suena?
Y es que, quien olvida su historia, corre el riesgo de repetirla.
Buen verano a todos.
 
Miércoles, 13 Julio 2016 06:33

Todos contra el brexit (I)

Tras la decisión tomada libre, voluntaria y democráticamente por el Reino Unido de recobrar su plena soberanía, o sea, su libertad, por la que Braveheart luchara como un titán, a través del Referéndum que llevó a las urnas a los británicos el pasado 23 de Junio y cuyo resultado fue del 51’9 al 48’1 por ciento a favor de la salida del país de su Majestad la Reina Isabel II de Inglaterra, de una moribunda, estática, indolente y artificiosa Unión Europea (la UE), se han desatado todo tipo de conjeturas acerca de los males que tal decisión (errónea para los europeístas y los defensores del “Remain”) acabarán acarreando al país que ha tenido la osadía de subirse a las barbas de la Comisión Europea, haciéndole un merecido corte de mangas, una peineta del tamaño de la catedral de Westminster, dejando atónitos y con un palmo de narices a los gerifaltes de Bruselas, que se las prometían muy felices y que jamás, en su fuero interno, previeron el  intento de un país miembro (y comprometido sólo a medias, que todo hay que decirlo) de escapar y liberarse de las cadenas del engendro europeísta, y por la magnitud, la economía y la idiosincrasia del país del Big-Beng, bien podríamos decir que el mismo ha puesto una pica en Flandes (recordando el hecho de que, en tiempos de Felipe IV y bajo la privanza del Conde-Duque de Olivares, conseguir el reclutamiento de un “mozo de pica” para situarlo en los Países Bajos, costaba Dios y ayuda, por lo que la dicha frase vino a usarse como imagen comparativa de todo aquello que de suyo ofrece extrema dificultad) para asombro y sorpresa mayúscula de la Comisión Europea y de los demás Estados miembros de la Unión, de ese pretendido Estados Unidos de Europa que confrontar a los Estados Unidos de América, sobre todo de los fundadores e ideólogos de este monstruo de 28 cabezas en que ha derivado el llamado proyecto europeísta.

Y es que la susodicha Comisión se creía, al igual que creyó el Generalísimo de los Ejércitos, don Francisco Franco Bahamonde, que estaba todo atado y bien atado. Pero, hete aquí,  que la especial naturaleza de los británicos, tan suyos y de tan su Majestad la Reina, han abierto la Caja de Pandora, y han dicho hasta aquí hemos llegado y no damos un paso más en este malsana compañía, han dicho basta ya de seguir, como perros falderos, los dicterios de la Comisión Europea, o séase, de la Comisión manejada como un títere por la Cancillera Alemana Ángela Merkel, y han vuelto a respirar el aire puro y fresco de su independencia.

¿Quién pensó y creyó ser posible poner vallas y enjaular a la verdecida campiña y estepa británicas? Habría de calificar de iluso a quien de tal guisa pensara y esperara de la sangre británica una dócil sumisión a los Tratados de la Unión.

Mas lo que ha sucedido, tenía que suceder. Todos recordamos aquellos ya lejanos, bueno, no tan lejanos, referéndums llevados a cabo y convocados para aprobar aquella primera mamotrética Constitución Europea (por sus 448 artículos), un compendio de normas y declaración de intenciones que eran incomprensibles para la mayoría de los ciudadanos (y no pocos dirigentes) a los que iban dirigidas y a ser aplicadas, y que puso a prueba, una vez más, el carácter quijotesco del pueblo español, pues no en vano la España del Sr. Rodríguez Zapatero fue la primera en entrar al trapo (quizás queriéndose dar un baño de europeísmo del bueno), aprobando aquel engendro, sobre el que el entonces Presidente de la Comunidad Autónoma de Extremadura Juan Carlos Rodríguez Ibarra, llegó a decir que él no se la había leído ni sabia de lo que iba, pero que si su Presidente del Gobierno le decía que había que votar sí, él lo haría poco menos que con los ojos cerrados. ¡Machitos que somos!, ¡Una faena para haberle dado las dos orejas y el rabo del morlaco! ¡Así se escribe la historia de un país hacia su decadencia! Y por si fuera poco y para demostrar la valentía del matador, el Sr. Rodríguez Zapatero, ni corto ni perezoso, ante el éxito obtenido en España, se dirigió, tan campante y más contento que unas castañuelas, a la France de la Torre Eiffel, para notificar la buena nueva a los franceses y animarles a seguir el camino de Spain, en aquella inolvidable comparecencia ante la Asamblea Francesa, donde puso de manifiesto su nulo conocimiento e ignorancia supina del idioma francés, pues dirigiéndose en este idioma a los gabachos, para, de inmediato, y me imagino que ante la risa contenida de los parlamentarios franceses, exclamar: ¡voy al español! No era sino el vaticinio del rotundo NO francés a esa Constitución, seguido por el también NO del país de los tulipanes, Holanda, lo que hizo encallar aquel primer proyecto de Constitución Europea, y pasar, deprisa y corriendo, a aprobar, en cuestión de días, una nueva Constitución, mas para evitar los fiascos francés y holandés, sin necesidad de aprobación en Referéndums por los respectivos ciudadanos de los diferentes países comunitarios, para evitar un nuevo desbarre, bastando su aprobación, simplemente, por las Cámaras Parlamentarias de los Estados miembros, pues ya sabemos que cuando al pueblo se le concede la “voz”, se puede sufrir un revolcón de muy padre y señor mío.

Y aunque todos a una, como en Fuenteovejuna, clamen contra el éxito del “Brexit” y la decisión “soberana” del Reino Unido, al que aventuran todo tipos de males, poco menos que con las siete plagas de Egipto, condenándolo al fuego eterno del infierno, la realidad es que a los mandamases europeos la valentía británica les ha pillado a contrapié, o con el paso cambiado, que tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando, poco menos que en bragas, y han considerado la separación, el Bye, Bye, de Reino Unido poco menos que una bofetada en todo el carrillo, más bien diría yo que un gancho de derecha contra el mentón, que prácticamente les ha llevado a besar la lona y, como poco, les ha dejado groguis, como un desplante imperdonable, armándose de valor, eufemísticamente hablando, para intentar aparentar firmeza, exigencia y dureza ante el pueblo británico, que todo hay que decirlo les ha dado una lección magistral de coherencia y determinación, por mucho que, ahora, a toro pasado, se convoquen manifestaciones multitudinarias contra el Brexit y la premier escocesa, Nicola Sturgeon, quiera pescar en río revuelto, hasta el punto de querer convocar un nuevo referéndum para darle la vuelta al marcador, en argot futbolístico, nada más y nada menos, que en la cuna del fútbol, a fin de lograr la independencia de Escocia del Reino Unido que no hace mucho certificó con una holgada mayoría su unión y adhesión al mismo. Esto recuerda un poco, o un mucho, diría yo, a aquellas palabras de Groucho Marx, sobre que “tengo estos principios, pero si no le gustan, tengo otros”.

MIGUEL ÁNGEL VICENTE MARTÍNEZ

13 DE JULIO 2016

Jueves, 07 Julio 2016 15:54

Sorpresa, no sorpasso

El resultado de las pasadas elecciones fue que hubo sorpresa, pero no sorpasso.

Hubo sorpresa por los resultados obtenidos por el PP, que ni el más optimista había vaticinado.

Y no hubo sorpasso al no cumplirse todos los sondeos que auguraban que los podemitas superarían a los socialistas.

Pero los resultados no aventuran muchas facilidades para la formación de un gobierno estable que afronte las necesarias reformas y retos que se nos presentan.

En cualquier país democrático, moderno, la gran coalición sería la opción más razonable.

En España, esa posibilidad es solo un sueño de algunos ingenuos.

Ya lo dije hace quince días, el odio fratricida y cainita entre unos y otros lo  hará imposible.

Descartada esa posibilidad, solo queda la abstención de los socialistas para permitir un gobierno en minoría de los populares, con o sin el apoyo de ciudadanos.

Dudo mucho que los dirigentes socialistas se presten a ello.

Y además, esa opción no nos libra de una inseguridad política nada beneficiosa para nuestro futuro.

Sea como sea, el PSOE y Ciudadanos saben perfectamente que si impiden la formación de gobierno y nos obligan a ir a unas terceras elecciones, el resultado que cosecharían sería catastrófico para ellos.

Siendo malvados, ir a esos nuevos comicios es lo mejor que le podría ocurrir a PP, aunque también es lo peor que le conviene a España.

Pero como cada momento tiene su tiempo y la necesidad obliga, les daré un voto de confianza.

De momento llega la hora de elegir la composición de la mesa de las Cortes.

Ésta está compuesta por un Presidente, cuatro Vicepresidentes y cuatro Secretarios.

Por número de diputados, los populares ocuparían cuatro puestos, dos más serían para los socialistas y otros dos para los podemitas.

Con lo cual solo quedaría uno a elegir y como decía que la necesidad obliga, lo lógico es que los populares cedan uno de sus cuatro puestos a Ciudadanos a cambio de que éstos los voten para hacerse con la Presidencia del Congreso.

Podría ser éste el primer paso para tragarse los vetos y descalificaciones emitidas, y recuperar los puentes destruidos.

Pronto lo sabremos.

Hasta la próxima.

Miércoles, 06 Julio 2016 08:37

Una asignatura que sigue pendiente

Pasan los días, las semanas, los meses, los años, desde 1.996, al menos, y la Plaza Virgen de los Llanos, la Plaza dedicada a la Patrona de Albacete, Nuestra Señora la Virgen de los Llanos y también al Patrón de la ciudad San Juan Evangelista, por asentarse en dicha plaza la Catedral del mismo nombre, languidece ante la pasividad y la actitud indolente y vergonzante de la autoridad municipal competente, que se llama andana y que mira, como en tantos otros asuntos, para otro lado, sin importarle el grandísimo perjuicio que esta dejadez causa, no solo a los vecinos de la zona, sino a la ciudad en general.

Si damos una vuelta, a lo que invito a los ciudadanos de la Capital, por la susodicha Plaza, constatarán el estado de abandono tercermundista a que la misma es sometida, pareciendo encontrarse uno en el centro del Bronx Neoyorquino, y ello, repito, con la connivencia y la complacencia, cuando no con el aliento, de nuestros munícipes, con el Equipo de Gobierno a la cabeza.

No sé yo, si los propietarios de los locales comerciales recayentes a dicha Plaza deberían declararse en huelga respecto del pago del Impuesto sobre Bienes Inmuebles de Naturaleza Urbana, el IBI, como vulgarmente se le conoce, pues la contraprestación a cambio de su pago casi millonario, es dejar en manos de los bastardos vándalos su deterioro paulatino, sin que nadie al respecto parezca querer mover un dedo ni medio, para hacer de dicha plaza un espacio resplandeciente y de convivencia social, dada la naturaleza y ubicación de la misma.

En realidad, se ha llamado en numerosísimas ocasiones a la Policía Local, reclamando sobre los monopatinadores y los grafiteros, pero, o bien porque tengan orden de no hacer nada o por su propia dejadez  o atonía (pues el que suscribe ha sido testigo directo de que en alguna ocasión la unidad que ha acudido a instar a los patinadores a dejar de hacerlo, se ha despedido de los mismos con “un lo siento”) la cuestión no se resuelve, sino que se agrava, habiéndose convertido, incluso, dicha Plaza en Albergue de porreros y gandules, de esos que ni estudian ni trabajan, pero que permanecen casi todo el día asentados en la misma, dando el coñazo y ofreciendo un panorama de dicha plaza lamentable y tercer mundista.

Denuncias al Juzgado, a la Policía Local, incluso a la Nacional, no sirven sino para aumentar la bilirrubina de los vecinos de dicha Plaza, que observan, atónitos, cómo se le consiente a esta chusma que campe por sus respetos, sin que la normativa legal, léase, Ordenanza Cívica, se le aplique y caiga sobre sus cabezas.

Los escasos turistas que osan dejarse caer por la Plaza que nos ocupa, en visita a la Catedral de San Juan, patrón, asimismo, de la Ciudad, observarán con estupor el estado semirruinoso, material y moral, por el estado de la misma, y se preguntarán si es que no hay autoridad alguna en la ciudad y se echarán las manos a la cabeza y se llevarán un recuerdo de la Nueva York de la Mancha, tal como José Martínez Ruiz “Azorín” llamara a la Capital Manchega, de ineptitud e incapacidad de quienes tienen la obligación de velar por el orden, la seguridad, la convivencia pacífica y el ornato de la Ciudad.

Contrasta esta desidia con la admiración que el primer munícipe de la capital pone de manifiesto cada 7 de septiembre en la apertura de La Feria Albaceteña, asiendo la imagen de Nuestra Señora la Virgen de los Llanos, con avaricia, como si se la quisieran quitar otros, lo que no se compadece con la actitud ante la situación en la Plaza dedicada a la misma, o bien, ese acto de amor y humildad, lo sea fingido y falso, buscando solamente la fotografía.

Desde la Concejalía de Medio Ambiente, de vez en vez, se ha publicitado en la prensa local las multas impuestas a botelloneros, a quienes miccionan en la vía pública, a los propietarios de perros, por no recoger los excrementos de sus canes o por el simple hecho de pisar el césped, etc.. Pero jamás de los jamases hemos constatado la imposición de multas a monopatinadores o grafiteros, que parecen tener licencia municipal a la manera como se le concedió al propietario de Local chaflán a las calles Marqués de Molíns y Concepción, para desgajar las rejas de sus diez ventanales, cometiendo una tropelía urbanística de gran calado.

Como se ve, cuando se quiere, se puede, aunque haya que saltarse la ley a la torera o pasársela por el forro, con tal de dar goce y placer a un “por ser vos quien sois”. Pero cuando se trata de ciudadanos de a pie, y con todas las de la ley a su favor,  allá se las compongan y que se apañen como puedan, poniendo al límite su paciencia, la cual perdida en un caso extremo bien pudiera dar lugar a hechos de los que luego haya que arrepentirse, y no quiero mentar los que son; entonces, será cuando la incompetente autoridad municipal se embarcará en el llanto y el crujir de dientes y se rasgará las vestiduras.

Pero aquí lo principal es la foto, aunque sea viendo cómo doblan el espinazo los miembros de la cuadrilla rápida, con una sonrisa de oreja a oreja, mientras los deberes y las obligaciones de nuestros munícipes duermen el sueño de los justos, sin darse cuenta de que la autoridad municipal está para algo más que para ir de fiesta y para hacerse fotos placenteras.

Esperemos que los responsables municipales de todas las categorías tomen nota de una puñetera vez y antes de irse de vacaciones den una solución y dejen resuelto el problema que se expone, pues esta asignatura la tienen pendiente desde el año 1.996 como he expuesto al principio y me parece que ya va siendo hora de que hagan los deberes, que trabajen, que estudien para de una vez aprobar esta asignatura al día de la fecha pendiente.

MIGUEL ÁNGEL VICENTE MARTÍNEZ

6 DE JULIO 2016

                

Viernes, 01 Julio 2016 17:37

La concejala que no amaba a las mujeres

Ayer, en el convulso Pleno Municipal, me sentí violentada, intimidada  y excesivamente incomoda.  Y es que el coro de ultras mal llamadas “provida” con sus constantes interrupciones a los concejales de la oposición y sus gritos furibundos no dejaron que el pleno se desarrollara en la normalidad a la que estamos acostumbrados. Se oyeron consignas absurdas como “¡Yo doy la teta!”, como si esta acción conllevara una especie de superpoder que te convierte en más mujer, en una mujer de argumentos invencibles; eso sí, lo que no conlleva es una pizca de educación. Así lo demostraron.

La que se mostró encantada con estas actuaciones fue la concejala de la Mujer, que con su sempiterno gesto de “aquí huele algo mal”, se dedicó a dirigir cual directora de orquesta este peculiar grupo de coristas.

Lo más grave de todo, es que una persona que ostenta la representación de la Concejalía de la Mujer del Ayuntamiento de Albacete acuse a los profesionales de la sanidad pública de saltarse la Ley, de no informar a las mujeres sobre el proceso de interrupción voluntaria del embarazo y de no realizar bien su trabajo. Para ella la verdadera información  la dan un grupo de personas exaltadas en la puerta de una clínica.

Por supuesto cada uno tiene derecho a manifestarse y defender lo que estime oportuno, pero no es menos importante que una mujer pueda recibir cualquier prestación sanitaria sin recibir presiones ni coacciones de ningún tipo. Si los grupos provida de la ciudad quieren salir a la calle con sus pinturas de dedos rojas y sus rezos, perfecto. Pero que lo hagan en otra ubicación, permitiendo así que los dos derechos sean perfectamente compatibles.

Martinez Paños, que ayer se vino arriba, llegó a afirmar que la interrupción  voluntaria del embarazo era una forma de violencia hacia la mujer.  ¿De verdad una persona que piensa algo así está legitimada para defender los derechos de las mujeres de esta ciudad? Se le olvida que está dentro de los derechos reproductivos y sexuales recogidos en legislación internacional, y sobre todo, la  Ley Orgánica 2/2010 de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo que sigue vigente en nuestro país y que está consiguiendo que el número de interrupciones voluntarias del embarazo baje más cada año.

Siento verdadera lástima al comprobar que a la encargada de representar y defender a las mujeres de esta ciudad le interese más crear situaciones que son un caldo de cultivo para la violencia, la intolerancia y el fanatismo, que  proteger los derechos que tenemos por el simple hecho de ser ciudadanas de este país.

No me gustaría que  acabáramos viviendo situaciones como las que se reflejan en la película de Todd Solondz  “Palíndromos”, pero aplaudir el fundamentalismo y los fanatismos es lo que trae.

A esta concejala que quiere poco o nada a sus congéneres, le rogaría que el rosario lo dejara en casa junto con  sus gustos personales y procure velar más por los derechos que por Ley (aunque le pese), nos asisten a todas.

Tendré que rezar yo también para que se obre el milagro, porque su cese por parte del Señor Alcalde necesitaría intervención divina.

Marian Gabardino.

Miembro de la ejecutiva local del

Partido Socialista de Albacete

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