Miércoles, 11 Mayo 2016 06:02

El billete de 500 (I)

Según uno de nuestros más reputados y expresivos refranes que integran el refranero español, a la vez, tan certero, como puñetero, “muerto el perro, muerta la rabia”. Así parece ser el parecer, valga la redundancia, de la inmensa mayoría de nuestros políticos europeos, que, al igual que sucede en los Parlamentos de los países miembros de la Unión Europea, sólo se dedican a calentar la poltrona, en la que ufanamente asientan su antifonario, y cuya pérdida les suele costar un trauma de esos de aúpa, de esos que necesitan terapia psicológica, cuando no psiquiátrica, pues se agarran al mismo con algo más que pegamento Imedio y desplazarlos del escaño suele costar Dios y Ayuda. Pues bien, dichos individuos pegados al escaño, como aquel hombre pegado a una nariz, según el soneto de Francisco de Quevedo y Villegas, creen haber descubierto poco menos que la pólvora, el remedio para acabar con el mal dicho, la rabia, matando al perro, como suele ocurrir cuando les pintan bastos derivada de la investigación de los periodistas, que suelen matar al mensajero, mas para ello debieran matar a todos los perros del mundanal mundo o del mundo mundial, que tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando, y, aún así, tampoco acabarían con la rabia, pues bien sabemos que existen otros muchos mamíferos aptos para su contracción y su subsiguiente contagio.

Pero, el que no quiere ver, no ve, aunque no necesite gafas ni para cerca, ni para de lejos, y, además, el que no se consuela es porque no quiere, o mal de muchos, consuelo de tontos, y, así, de esta manera y guisa, asistimos un día sí y otro también al gran espectáculo del mundo, que ya no es el del circo propiamente dicho, aún más desde que se está prohibiendo la exhibición de animales en sus funciones, sino que lo es el que montan nuestros gerifaltes, sin cortarse un pelo y sin resquicio alguno de vergüenza torera.

Ya, por fin, respiran algunos, el Banco Central Europeo, el banco de Mario Draghi, tomó la decisión tan esperada y acordó dejar de imprimir billetes de euros con un facial de 500 del ala, o sean, de 83.193 pesetas, que algunos llaman antiguas, y que no son ni antiguas ni modernas, sino que son la moneda que se ha venido utilizando en este país, aún hoy, a duras penas, llamado España, desde el año 1.869, fecha de impresión de la primera peseta en nuestro país y que ha estado vigente como moneda de cambio entre los españoles hasta el día Uno de Enero del año 2.002, fecha en que España se integró en la llamada zona euro o eurozona, hasta cuya efemérides gozó de plena salud y constituyó una de las llamadas “señas de identidad” de un país, junto con el idioma y la bandera (y si se quiere, en menor medida, el escudo y el himno nacional), que hacen que un país sea reconocido y, a veces, temido, en el concierto internacional, como exponentes de la plena soberanía del país en cuestión, y cuya pérdida supone la pérdida total o una parte importante, de esa soberanía puesta en manos de quienes no buscan sino el bien propio a costa de los ilusos que, como sucede en el cuento, a la vista de una zanahoria el burro corre y corre detrás sin alcanzarla jamás, pero que nos llena de ilusión falsa y efímera y nos convierte en súbditos de quienes nuestro bien común les importa una higa y así nos luce el pelo, con la troika europea, a cuya cabeza se ha situado la nueva cancillera alemana, Ángela Merkel, a fecha de hoy bastante caída en desgracia y a la que se le vio el plumero en el tema de la inmigración siria, que tras convertirse en la adalid y la recepcionista de todos para Alemania, ha sido la inspiradora de cerrar las fronteras y dirigir a los inmigrantes hacia Turquía, poniendo precio al país que no los quiera ver ni en pintura, a razón de 250.000 euros por cabeza, en un remedo de aquellas treinta monedas con las que Judas Iscariote vendió a Jesucristo a los Judíos y que acabó con su crucifixión en el Gólgota entre dos ladrones comunes. No obstante, hubo un período de tiempo de convivencia de la peseta y el euro, y aún no es extraño hoy en día, que algunos comercios anuncien, de vez en vez, que en los mismos se puede pagar en pesetas, con objeto de que los españoles tengamos la oportunidad de desprendernos de las que guardamos en el cajón de la abuela o aquellas que atesoramos y escondimos bajo el colchón, porque no veíamos clara esa renuncia a tal signo de identidad, y al día de la fecha, se calcula que aún existen unos 1.664 millones de euros en pesetas en poder de los ciudadanos españoles, esperando el despertar del sueño de los justos. Y es que la entrada en el euro supuso, de inmediato, la subida de los precios al doble y la general carestía de la vida, como han puesto de manifiesto voces autorizadas, lo que nos impulsó a una de las mayores crisis  que se recuerdan en la historia de la humanidad, si no es la primera o la madre de todas las crisis, cuyas consecuencias se han hecho recaer sobre las espaldas del pueblo de a pie, sobre las que se ha dejado caer todo el peso de la misma, con unos recortes, ajustes y pérdidas de derechos, que han mermado en su centro de flotación, si es que no han acabado con el llamado pomposamente “Estado de Bienestar”, mientras los principales culpables, enrolados fundamentalmente, en la clase política dirigente, se han ido y siguen yéndose de rositas, mientas el pueblo llano ha sido sumido en la miseria, en la pobreza, en el horror y en el espanto, cuando no se ha propiciado el final de su vida, pues no en vano los suicidios ante la desesperada situación han estado y están a la orden del día (aunque por la autoridad competente se quieran silenciar), y como recientemente, ha puesto de manifiesto un estudio publicado por la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie) la crisis ha expulsado de la clase media, que era la que sustentaba la columna vertebral de la economía del Estado, a tres millones, al menos, de españoles, y la renta disponible por hogar se hundió un 20% entre los años 2.007 y 2.013, y el desempleo y la precariedad explican el 75% del aumento de la desigualdad. Pero, para la clase dirigente, esa clase inepta, inútil, rapaz y torticera, España va como una locomotora, dicho vulgarmente de puta madre, y en este país han vuelto a atarse los perros con longaniza, al menos los perros que no acaben siendo exterminados para acabar con la rabia, y así, como botón de muestra, España condona a Cuba 1.492 millones de euros de deuda y aplaza el pago de otros 750 millones, que veremos si no siguen la misma suerte antedicha, y el Presidente del Gobierno, en funciones, Don Mariano Rajoy Brey, a la sazón, aún titular del Registro de la Propiedad de Santa Pola, cuya silla le sigue calentando, desde hace más de treinta años, un sustituto de Elche, ha entregado la medalla de oro al mérito en el trabajo, entre otros, conforme a la propuesta formulada por la Ministra de Empleo, Fátima Báñez, a Cándido Méndez, Secretario General de la UGT desde 1.994 hasta el pasado mes de marzo, y el Papa Francisco I, en el acto celebrado en Roma el pasado viernes 7 de este mes, en que recibió el Premio Carlomagno 2.016, por su contribución a la Paz Mundial y a la Unión del Viejo Continente, en presencia de los grandes líderes europeos, entre otros, los presidentes del Parlamento Europeo, del Consejo de la UE y de la Comisión Europea, respectivamente, Martin Schulz, Donald Tusk y Jean-Claude Juncker, y la mujer más poderosa (ahora en declive) del continente, la cancillera Ángela Merkel, así como ante el monarca español Felipe VI, exhaló un lamento, de esos que recorren eléctricamente el cuerpo de los pies a la cabeza o viceversa, “¿QUÉ TE HA PASADO EUROPA?”, sin que ninguno de los presentes se sintiera aludido y menos concernido por tan flamante, directa y acongojante, exclamación. Allí, nadie se sintió repito, aludido, dicen las crónicas y todos miraron para otro lado, cerrando los ojos a la inmediata desgraciada realidad en que se haya sumida Europa y, por ende, España.

  MIGUEL-ÁNGEL VICENTE MARTÍNEZ

11 de mayo de 2016

 

 

Miércoles, 27 Abril 2016 06:21

La corrupción

Es el tema de moda, sobre ella se escribe y se suceden programas monográficos televisivos, radiofónicos e innumerables tertulias, con voces y opiniones pontificantes y poco menos que “ex cathedra”, en los que se aborda este tema y se trata de analizarlo y de buscar la raíz y las razones de su existencia. Acaso, deberíamos recordar aquella frase con que Hobbes definía al “hombre”: “homo homini lupus est”, el hombre es un lobo para el hombre, que se muestra en su animalidad salvaje y que, por avaricia, sin escrúpulo alguno, apetece lo ajeno y para conseguirlo, a veces, es capaz de pasar por encima del cadáver de su propio padre.

Realmente, en este país, aún hoy, a duras penas, llamado España, bien podría decirse que la corrupción ha tomado carta de naturaleza y que ha arraigado, prácticamente, en todos los estadios de la sociedad, y ya, en realidad, nadie se escandaliza cuando salta a la palestra, en los medios de comunicación, la última, cada vez más sofisticada y más impensable e inesperada, por los sujetos actores de la misma y por la forma en que se ha llevado a cabo. Nadie se sorprende ya, aun cuando la nueva noticia sobre la corrupción afecte a las más altas instituciones del Estado e individuos que el día anterior se ponían como ejemplo de honradez y limpieza denostando a quienes se dejan llevar por el camino fácil y goloso del trinque, a veces, a pecho descubierto, y quedando en bragas cuando son pillados in fraganti formando parte de esa lacra social que ellos ponían a caer de un burro. Y lo más sorprendente es que ninguno de esos sujetos atrapados en su propia tela de araña por la avaricia y la soberbia, enrojece y se siente culpable, antes bien, con un morro que se lo pisan, proclaman su inocencia, de principio al fin, atacan a quienes les han descubierto y se creen víctimas de una confabulación judeo-masónica programada y propiciada por quienes creen ser sus enemigos para acabar con la presunta  brillante carrera en este o aquel puesto o cargo que ocupen en la sociedad.

Pero, lo cierto, es que, en verdad, lo que sale a relucir no es sino la punta del iceberg, del que dicen esconde bajo las aguas nueve veces la altura de lo que deja ver sobre las mismas, así que si multiplicamos la cifra puede llegar a ser escandalosa, de órdago a la grande y a la chica simultáneamente. Mas, como he dicho anteriormente, parece que la enfermedad se ha hecho crónica y nadie parece darle ya más importancia a lo que, un día sí y otro también, amanece sobre nuestros ojos, quizás porque las consecuencias que conllevan las prácticas corruptas, por lo general, acaban en agua de borrajas, o sea, sin consecuencias, valga la redundancia, para los interfectos y concernidos, dejando a la ciudadanía de a pie con cara de tontos, y con un palmo de narices y sobre todo prendida de una impotencia desmoralizadora y lamentable, que acaba haciéndole pasar del caso y dedicarse cada cual a lo suyo, que no es poco, cuando sobre todo concierne al asunto de la sobrevivencia y a la preocupación de saber si llegaremos o no a fin de mes.

La última ha sido la presunta trama concertada entre el pseudo sindicato llamado “Manos Limpias” y la organización sin ánimo de lucro y en defensa de los consumidores y usuarios bancarios “Ausbanc”, con sus cabezas de serie al frente: Miguel Bernad y Luis Pineda, respectivamente, o viceversa, que, al parecer, tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando, los cuales habían pergeñado un sistema para su enriquecimiento ilícito, mediante el chantaje y la extorsión, a las entidades financieras con carácter general y no financieras, como se ha puesto de manifiesto con la pretensión de cobrar tres millones de euros del entorno de la Infanta de España, Cristina, a cambio de retirar la acusación popular que el indicado sindicato ejerce contra la misma en el llamado caso “Nóos”, que viene ventilándose en la Audiencia de Palma de Mallorca, tal como denunció a la autoridad judicial el primer espada de los Abogados defensores de la Infanta, Miquel Roca y Junyent, contra la que, como su propio nombre indica (Roca) se dieron de bruces quienes pretendían hacer el negocio del siglo a espaldas de la legalidad vigente, haciendo un corte de mangas a la justicia y a la sociedad en general, porque habría que haber visto cuáles hubieran sido los motivos y razones alegados por la acusación popular para, tras la pertinaz lucha en pos de lograr la imputación de la Infanta y su comparecencia ante la justicia sentada en el banquillo, de repente y por arte de birlibirloque, hubieran desistido de su empeño. Desde luego, habría sido interesante haber presenciado este final de película, que hubiera puesto de relieve la enorme cara dura y sinvergonzonería de quienes se esconden bajo la faz de la justicia y la impoluta honradez, ejerciendo de justicieros, en un redivivo de los Batman, Jabatos, Guerreros del Antifaz y Capitanes Trueno, entre otros.

Y es que en esta España corrupta por los cuatro puntos cardinales, en la que Dios no encontraría siquiera un solo hombre honrado, a fin de evitarle el destino que le infligió a Sodoma y Gomorra, a las que aniquiló bajo una lluvia de fuego que no dejó piedra sobre piedra, el mal ha sentado cátedra. Y hasta tal punto hemos llegado, en grado de corrupción y degradación, que encajaría perfectamente aquella admonición de Jesucristo a los fariseos que se disponían a apedrear a una adúltera: “El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”. En esta España, repito, corrupta,  ¿alguien podría tirar esa primera piedra?.

Ahora salen a la palestra quienes, por acción u omisión, sabían o, al menos, intuían lo que se escondía bajo esas siglas de misión contra el mal: ¡Manos Limpias y Ausbanc! ¡la madre que los parió! Según todos los indicios, sepulcros blanqueados por fuera, pero negros y llenos de podredumbre por dentro.

Ahora, que se ha descubierto y ha salido a la luz del día el desaguisado, todos los actores concernidos entonan el “mea culpa” y se rasgan las vestiduras, cuando callaron como putos sobre lo que, al parecer, era un secreto a voces, tal como se ha expresado en el reciente XXIII Encuentro del Sector Financiero de ABC.

Ahora, la Presidenta de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, Elvira Rodríguez, extrañada, declara que “no me sorprende el caso”, y Manuel Pardos, Presidente de Adicae, manifiesta “que Ausbanc era un entramado de extorsión se sabe desde hace veinte años, lo que nadie tenía eran pruebas”. Malas excusas o excusas de cobardes, porque las pruebas existían, tal como se deduce de las denuncias llevadas a cabo por el Presidente de CreditServices, Javier López, cuyas denuncias se archivaron y, además, fue condenado a pagarle una indemnización millonaria a Luis Pineda por llamarle extorsionador. Así que, ahora, menos lobos, y es que en este tipo de casos se reproduce la misma situación de los abusos sexuales a menores dentro de la propia familia, que suelen ser callados por las propias familias, y así nos luce el pelo. Aquí, salvo Javier López, nadie tuvo el valor de iniciar acciones legales, siquiera una investigación, para haber acabado hace veinte años, cuando se dice empezaron a cometerse los hechos delictivos, dejando solo al que se atrevió a desvelar el velo.

Ahí queda para el análisis ese Foro de la Justicia, que periódicamente organizaba Luis Pineda, con el fin de asegurarse la confianza de jueces, magistrados y fiscales a los que invitaba (y pagaba) por sus ponencias, a fin de intentar revestirse de la apariencia de una posible justicia a la carta, con la finalidad de ver facilitada la extorsión a las entidades financieras, las cuales han dejado de pagar a Ausbanc sus inserciones publicitarias en las revistas de dicha organización, salvo, de entre los grandes bancos, el BBVA, que, al parecer, no tragó el anzuelo ni se sometió a la extorsión.

En definitiva, todos, o casi todos, callaron y tragaron, lavándose las manos como Poncio Pilatos ante Jesucristo. Así, repito, nos luce el pelo.

MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

27 de abril de 2016

Lunes, 25 Abril 2016 16:47

30 años de la Ley General de Sanidad

Artículo de opinión del consejero de Sanidad con motivo de los 30 años de la Ley General de Sanidad, hoy 25 de abril

30 años de la Ley General de Sanidad: Mucho que celebrar, mucho que defender

Con el legado del ministro Ernest Lluch en la memoria, la celebración de estos 30 años debe estar revestida de una labor pedagógica que parte de hacer extensivo el reconocimiento a la ciudadanía de la Ley General de Sanidad, como uno de los momentos más importantes en la historia de la democracia en España y de la construcción del Estado de Bienestar que disfrutamos.

En primer lugar y como mayor logro, porque esta Ley permitía dar una amplia cobertura legal y política a lo estipulado en el artículo 43 de la Constitución Española en cuanto al reconocimiento del derecho a la protección de la salud. Se desterraba todo planteamiento de tipo caritativo y por el contrario, se reconocía legalmente el derecho fundamental a la salud establecido en nuestra norma jurídica suprema.

A partir de este principio irrenunciable, la Ley General de Sanidad dio forma al Sistema Nacional de Salud, definido como el conjunto de los servicios de salud de la Administración del Estado y de las comunidades autónomas “convenientemente coordinados”.

Además, la Ley General de Sanidad nace como un elemento fundamental en la búsqueda y consecución de la justicia social. Este objetivo, tan necesario en la construcción de nuestro Estado democrático durante los años de la transición, también sería una respuesta al  mandato constitucional de protección de la salud como un elemento básico del bienestar individual y la propia justicia social.

Los fines previstos en la Ley se consiguieron mediante el establecimiento de un Sistema de Salud de cobertura universal, público, de calidad, acceso gratuito y coordinado, y en donde surgen como valores fundamentales la equidad y la financiación solidaria basada en impuestos.

Y es en estos aspectos de equidad y solidaridad, donde debemos detenernos para entender mejor la importancia de la Ley General de Sanidad. En su artículo 3, la Ley General de Sanidad nos explica que “la política de salud estará orientada a la superación de los desequilibrios territoriales y sociales”, y esta explicación no hace sino trasladarnos al momento presente y a los diferentes desafíos que enfrenta el Sistema Nacional de Salud en la actualidad.

Hay que recordar también que a partir de la Ley General de Sanidad, y como fruto de la culminación del traspaso de competencias en materia de sanidad del Estado a las comunidades autónomas en el año 2002, se elabora en el año 2003 la Ley de Calidad y Cohesión del Sistema Nacional de Salud que dotó al Fondo de Cohesión Sanitaria de unas finalidades y presupuesto que servirían para corregir desigualdades y asegurar la cohe¬sión sanitaria.

“Un desafío a enfrentar”

No obstante, muchos de los principios expresados en el articulado de la Ley General de Seguridad han dejado de ser efectivos y de aplicación en los últimos años. Bajo la excusa de la crisis económica, el propio Fondo de Cohesión Sanitaria ha sufrido una continua pérdida de peso presupuestario hasta llegar a su reciente desaparición de los Presupuestos Generales del Estado de 2016.

Esta situación está debilitando la relación y la capacidad de cooperación y coordinación que tienen entre sí los diferentes servicios sanitarios públicos en todo el territorio español. Además, estos recortes ponen en peligro el propio objetivo por el que se estableció este Fondo, que no es otro que de garantizar la igualdad de acceso a estos servicios públicos por parte de los ciudadanos.

Al contrario, esa búsqueda de la equidad se está transformando en una fragmentación y en el establecimiento de unas “barreras sanitarias” entre comunidades autónomas, que no hacen otra cosa sino debilitar los pilares sobre los que está construido nuestro Sistema Nacional de Salud y que eran los inicialmente establecidos por la Ley General de Sanidad.

Por desgracia, hablar de una efeméride positiva como la de hace 30 años con la promulgación de la Ley General de Sanidad, también nos debe trasladar a una efeméride negativa que con estas mismas fechas se dio hace cuatro años. Y es que el 20 de abril de 2012 entró en vigor el Real Decreto-ley 16/2012, de medidas urgentes para garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud y mejorar la calidad y seguridad de sus prestaciones.

Esta ley supuso un auténtico golpe en la línea de flotación de nuestro Sistema Nacional de Salud. Los valores de equidad, solidaridad y universalidad quedaban en suspenso con este Real Decreto, expulsando de la atención sanitaria a más de ochocientas mil personas, además de establecer barreras económicas y copagos a la atención sanitaria y farmacéutica.

Con estas acciones se han roto, o al menos se ha intentado romper, todos los consensos existentes entre administraciones, ciudadanos y profesionales, y que datan precisamente de los años en que se promulgó la Ley General de Sanidad.

Además, se ha hecho recaer el peso de la crisis económica justo sobre aquellos que más la sufren, los colectivos más pobres y vulnerables, mujeres, niños, mayores, desempleados o inmigrantes. En un momento en que las fortalezas del Sistema Nacional de Salud se hacían más necesarias para hacer frente a las consecuencias de la crisis y ser garante de la cohesión social y la solidaridad, hemos sido testigos de un debilitamiento del mismo para ahondar en las desigualdades y en el aumento de la fragmentación en nuestra sociedad.

Algunas voces, equivocadas en mi opinión, han llamado a la importancia de la recentralización del Sistema de Salud como respuesta a los desafíos existentes. Nada más lejos de la realidad, visto lo visto.

La descentralización de los servicios sanitarios es una de las principales características del Sistema Nacional de Salud y ha servido, sin duda alguna, para acercar las prestaciones asistenciales a los ciudadanos, siendo esta característica compatible con los principios de equidad, de solidaridad, de coordinación y de cohesión del conjunto del sistema.

Del mismo modo, han sido los gobiernos de las comunidades autónomas, como el de Castilla-La Mancha, los que han adoptado medidas inmediatas para paliar el deterioro y las medidas retrógradas que venían dictadas desde instancias superiores. No nos vamos a cansar de demandar al Ministerio de Sanidad que convoque al Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, (tal y como escribo a fecha de hoy una carta al Ministro de Sanidad), para dar contenido presupuestario al Fondo de Cohesión Sanitaria.

Del mismo modo, se ha puesto en marcha en Castilla-La Mancha una tarjeta que permite la asistencia sanitaria pública para aquellas personas extranjeras que residan en Castilla-La Mancha de forma "irregular", y a las que injustamente se les había privado de la asistencia sanitaria. Igualmente, en los próximos días en Castilla-La Mancha se va a poner fin al exceso de copago farmacéutico del que se venían haciendo cargo los pensionistas.

Pero han sido también los profesionales y los propios ciudadanos los que con su compromiso, han denunciado y opuesto a estas medidas regresivas. Son muchos los profesionales de nuestro sistema sanitario los que han denunciado estas situaciones y han buscado soluciones para evitar los efectos más graves que sobre las personas tiene la desprotección sanitaria.

“Celebramos para reforzar nuestro compromiso con la Sanidad Pública”

Hay mucho que celebrar, porque el camino ha sido largo y fructífero en estos 30 años. Pero también hay mucho que demandar. Este 25 de abril de 2016 debe ser un punto de inflexión en  esa batalla por defender nuestro Sistema Nacional de Salud y los principios que en su momento inspiraron la Ley General de Sanidad. 

Debemos insistir en el blindaje de la sanidad, considerándola ante todo como un derecho público reflejado en la Constitución, tal y como ha demandado el Presidente del Gobierno regional Emiliano García-Page. Ello implica también el establecimiento de mecanismos que garanticen su financiación y se eviten recortes como los sufridos en los últimos años.

Y eso pasa también por el establecimiento y el refuerzo de las estructuras de gobernanza y cooperación entre autonomías. Debemos dar mayor contenido al Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, haciendo de este foro un garante de los valores y principios de equidad, calidad, carácter público o universalidad de nuestro Sistema.

Pero sobre todo celebrar estos 30 años debe ser un motivo para mirar al futuro con altura de miras. Reforcemos estos valores tan necesarios para poder enfrentar los desafíos que se nos presentan, como el aumento de la cronicidad y los necesarios recursos para enfrentarla, la humanización de la asistencia sanitaria, la disposición de recursos para la renovación tecnológica, o la importancia del desarrollo profesional, la investigación o la transformación de los procesos asistenciales.

Hoy se cumplen 30 años de la Ley General de Sanidad; es un éxito haber llegado hasta aquí y poder disfrutar de uno de los Sistemas de Salud más avanzados del mundo, pero no nos quedemos en la mera efeméride. Trabajemos y luchemos por mejorar y hacer extensivos a toda la ciudadanía los valores y principios sobre los que se sustenta nuestro Sistema de Salud. Todos los días. No habrá mejor celebración.  

Domingo, 17 Abril 2016 13:42

El asesino invisible llamado amianto

Artículo de opinión de José Mª Martín de Madrid, trabajador jubilado de Uralita en Alcázar de San Juan, que fue miembro del Comité de Empresa.

El pasado 20 de marzo fallecía víctima del amianto un trabajador de 62 años, ya jubilado, por mesiotelioma plural consecuencia de la exposición a este cancerígeno. Electricista de profesión, trabajó durante 36 años en Uralita Sistemas de Tubería de Alcázar de San Juan, más de 28 de ellos en contacto con el amianto.

El amianto, el asesino invisible, se ha cobrado una víctima más en nuestra región. Consecuencia de mesiotelioma plural provocado por la exposición al amianto, fallecía el pasado 20 de marzo un trabajador de 62 años, ya jubilado, de Uralita Sistemas de Tuberías de Alcázar de San Juan (Ciudad Real).

Electricista de profesión, hasta su despido por ERE en mayo de 2012 trabajó durante 36 años en esta empresa, 28 de ellos en la fabricación de tubería con amianto, hasta su prohibición en 2002 por la legislación española por ser cancerígeno; más los dos años que duró el desamiantado en la nave.

Tras casi media vida trabajando con el amianto, el pasado 4 de febrero le diagnosticaron un mesotelioma pleural, un tipo de cáncer específico relacionado con la exposición al amianto. Un jarro de agua fría para él, para su familia y para todos los que le conocíamos. Un mes y medio más tarde el amianto nos lo arrebató. A él y a tantos otros trabajadores y trabajadoras que, sin conocer las nefastas consecuencias que estaban por venir, estuvieron día a día en contacto con este cancerígeno.

Y no podemos olvidarnos de sus familias, de sus parejas, de sus hijos e hijas, que también estuvieron en contacto con el amianto, pues en la ropa de trabajo que llevaban a casa iba impregnado polvo de esta maldita sustancia.

A los pocos días de ser diagnosticado, se solicitó al Instituto Nacional de la Seguridad Social que se reconociera el origen laboral de su enfermedad. A fecha de hoy, lamentablemente no tenemos contestación al respecto. La mutua MIDAT Ciclos y la empresa Uralita Sistemas de Tubería, citados para la conciliación el pasado 8 de marzo, en el Servicio de Mediación y Arbitraje de Conciliación de Ciudad Real sobre declaración de enfermedad profesional, no se presentaron, eludiendo así su responsabilidad.

¿Cómo puede ser posible que un trabajador jubilado diagnosticado con un mesiotelioma pleural, enfermedad reconocida en el cuadro de enfermedades profesionales, tenga que mendigar un derecho reconocido y desgraciadamente para él y su familia justificado? No es de recibo que los organismos competentes, el INSS, la mutua y la empresa inhiban cualquier responsabilidad al respecto. Es de justicia con la familia, para evitar mayor sufrimiento al que ya están padeciendo por la muerte, reconocer que ha sido consecuencia de una enfermedad profesional. Lamentablemente este reconocimiento llega en demasiadas ocasiones cuando la persona ya ha fallecido.

Ya han pasado 14 años desde que en nuestro país el amianto fuera prohibido, pero sigue estando entre nosotros, instalado en edificios, viviendas, instalaciones industriales, escuelas, hospitales, edificios públicos. El amianto se utilizó de forma abundante en todos los sectores y a lo largo del tiempo, dadas sus propiedades aislantes, mecánicas, químicas, térmicas y por su bajo coste.

El amianto puede producir graves enfermedades, algunas de ellas pasado mucho tiempo desde la exposición, hasta 30 años después: problemas pulmonares (asbestosis, placas pleurales), alteraciones cardiacas y gastrointestinales. También puede provocar cáncer de pulmón y mesoteliomas pleurales (son cánceres específicamente relacionados con el amianto), peritoneales o pericárdicos, cáncer de laringe, riñón, mama, etc.

En muchas ocasiones un mejor desenlace de las enfermedades relacionadas a la exposición al amianto se debe a un abordaje de éstas en los estados más incipientes. Por ello, es muy importante que ante la certeza o la duda de haber podido estado en contacto con este cancerígeno se acuda al centro de salud pidiendo ser incluido en el “Programa de salud de los trabajadores y trabajadoras post-expuestos al amianto”, en funcionamiento desde 2003.

Así lo recomendamos desde CCOO, que a través de su Federación de Pensionistas, tiene puesta en marcha la campaña “Controlando el amianto envejeceremos más activamente” en la que animamos a las personas que hayan o puedan haber estado en contacto con amianto a pedir su inclusión en el citado programa de salud.

Y reclamamos que todas las patologías por la exposición al amianto en el centro de trabajo sean reconocidas como contingencia profesional (enfermedad profesional o accidente de trabajo), así como la creación de un fondo de compensación para las víctimas.

El amianto, ese enemigo, ese asesino invisible, va a seguir estando detrás de muchas muertes en los próximos años. Según algunos estudios realizados, se estima que hasta 2040 siga el goteo de muertes pese a la prohibición del amianto hace ya catorce años, o que entre 2016 y 2020 se produzca más de 1.300 muertes.

La trágica herencia del amianto seguirá dejando víctimas, como el compañero recientemente fallecido.

Viernes, 01 Abril 2016 17:26

Una sociedad incluyente

Comprender, aceptar y crecer juntos

Hoy, 2 de abril, conmemoramos el Día Mundial del Autismo. Fue la Asamblea General de las Naciones Unidas la que, en 2007, preocupada por la prevalencia del autismo en todas las regiones del mundo, declaró por unanimidad este día como el Día Mundial de Concienciación del Autismo, instando a sus estados miembros y la sociedad civil, incluidas las organizaciones no gubernamentales y el sector privado, al fomento de medidas que posibilitasen la toma de conciencia, a través de la sociedad, sobre los niños y niñas con autismo.

Desde hace varios años el autismo ha tomado un alto grado de relevancia en nuestra sociedad, y los medios de comunicación tomaron este aspecto para poder cooperar en la lucha de miles de padres y madres alrededor del mundo, produciendo películas, entrevistas, notas y artículos sobre autismo. Aún podemos recordar la película “Rain Man” dirigida por Barry Levinson, esta película fue un primer acercamiento de un medio de comunicación, como lo es el cine, a la sociedad, generando un gran impacto por aquel entonces.

Inclusión, tolerancia y respeto son valores que repercuten directamente en nuestra sociedad, siendo responsabilidad de todos su buen funcionamiento.

Como presidente de Castilla-La Mancha sólo puedo garantizar todo el esfuerzo y trabajo que nos permita que, en un futuro próximo, podamos celebrar el Día Mundial del Autismo sin tener que aludir a la necesidad de la concienciación.

Los derechos, las perspectivas y el bienestar de las personas con autismo, y de todas las personas con discapacidad, son parte integrante de mi compromiso con Castilla-La Mancha, un compromiso de no dejar a nadie atrás.

Aprovecho este Día para felicitar y reconocer el trabajo de todas las asociaciones,  a sus responsables, a sus profesionales y a todo el personal voluntario del mundo de la discapacidad.

Si las Naciones Unidas se felicitan de promover el movimiento de concienciación sobre el autismo en buena parte del mundo, Castilla-La Mancha tiene el importante reto de enorgullecerse por lograr una sociedad inclusiva donde las personas con autismo sean esenciales para su desarrollo.

Conocer es comprender, comprender es aceptar, aceptar es crecer.

Artículo de opinión del presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, con motivo del Día Mundial del Autismo, el 2 de abril

Emiliano García-Page

Presidente de Castilla-La Mancha

Miércoles, 30 Marzo 2016 06:53

Mi reino no es de este mundo

 “Entonces Pilato entró de nuevo al pretorio y llamó a Jesús y le dijo: “¿Eres tú el Rey de los Judíos? Respondió Jesús: “¿Dices eso por tu cuenta, o es que otros te lo han dicho de mí?” Pilato respondió: “¿Es que yo soy Judío? Tu pueblo y los sumos sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué has hecho? Respondió Jesús: Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuese de este mundo mi gente habría combatido para que no fuese entregado a los judíos: pero mi reino no es de aquí”. Así relata parte del proceso de Jesús ante Pilato, el Evangelio según San Juan, Capítulo 18, versículos 33 a 36.

Pues bien, ante el panorama que se vislumbra en el estado actual de cosas, tanto a nivel nacional, como internacional y mundial, yo suscribo integra y literalmente las palabras de Jesús de Nazaret ante el inquisitorio de Pilato y como él no tengo más remedio que decir “Mi Reino no es de este mundo”.

Por empezar por una pecata minuta, pero muy expresiva y exponente del estado actual de cosas, tanto a nivel personal, como político, cultural y desde cualquier otro punto de vista que queramos analizar, que el Congreso de los Diputados se haya tomado una “vacatiosemanasantera” de 21 días, 21, excediendo todos los límites exigibles, incluso el de las vacaciones de los maestros, habiendo acordado esta tropelía y disparate la totalidad de los grupos parlamentarios, sin atender a creencias religiosas y de otro tipo , es como para decir que de este autobús yo me bajo, en marcha, pero ya, sin esperar un segundo o minuto más, lo que demuestra el grado de perversión e irresponsabilidad, de unos parlamentarios, con un Gobierno en funciones y que, en cualquier caso, debieran ser extremadamente escrupulosos con la situación que hoy, aún vive, el Estado Español, o la Nación Española, por ser más explícitos, a la que la crisis, cimentada en unos recortes, ajustes y supresión de derechos bestiales, demenciales y criminales, amén de un aparato fiscal que, a través de sus terminales recaudatorias, tiende a no dejar títere con cabeza, ha sumido a la población española en un estado de shock, de penuria, tristeza, pobreza, horror y espanto, como no se había dado en ningún otro momento histórico de la Sociedad Española, en la que la llamada clase media, sustento y columna vertebral de este hoy paupérrimo y depauperado Estado de Derecho y de Bienestar Social, ha quedado dinamitada y ha sido arrumbada al rincón del olvido, dejándola en un estado y situación de la que no va a poder recuperarse en varias futuras generaciones, suponiendo que lo puedan conseguir.

Y si atendemos a asuntos internacionales, no me compres la cría, subsistiendo dentro de  una Unión Europea varada y falta de reacción ante los enormes retos que se le están planteando, no sólo ya en el aspecto económico, sino en el de la migración de los súbditos involucrados en unas guerras que, en no poca medida, han sido propiciadas por la actitud inane, indolente, propias de un calzonacismo impropio de unos jerarcas que, en cierta medida, se habían erigido en una especie de Moiseses, para conducir al pueblo de los judíos a la Tierra Prometida, y en la que el cambio de ideas, opiniones y medidas, si es que se pueden llamar medidas, a lo que se acuerda en la Comisión Europea, están dejando con el culo al aire y están poniendo de manifiesto el perfil antidemócrata, antihumano, egoísta y carente de solidaridad y ayuda humanitaria, pareciendo importarle un bledo que siga la masacre de ahogados, enfermos, hambrientos, con unas deportaciones propias de la época de los Romanos. Desde luego, mientras estos señores que se autoproclaman los salvadores de Europa, mientras se aseguran un bienestar y unas comodidades que se les hurtan al resto de los mortales, propiciado todo por unos medios de comunicación, vientres agradecidos donde los hayan, capaces de mirar para otro lado y dispuestos a tragar carros y carretas, me parece que acabaremos poco menos que como el rosario de la aurora. No es de extrañar en este clima y ambiente de crispación que los partidos llamados de ultra-derecha se hallen en auge en Europa y traten de dar un vuelco a esta situación a la que estamos abocados. Y mientras la UE discute sobre si son galgos o podencos, los atentados yihadistas se suceden, sin solución de continuidad, un día sí y otro también, con la particularidad de que siempre acaban cayendo los ciudadanos de a pie, los que forman parte de la masa popular que es machacada por los gerifaltes que se precian y llenan la boca de derechos pusilánimes y se vanaglorian de  detener a tal o cual terrorista, como si con una detención, muerto el perro, muerta la rabia, hubieran alcanzado el cénit. Y acto seguido la pantomima de nuestros jerifaltes saliendo a la calle, con la careta de pena, a aguardar un minuto de silencio por los caídos, con la sola finalidad de mostrar una vez más su cara a los medios de comunicación y como sin con ello ya hubieran cumplido con los Diez Mandamientos de Díos. Haraganes, hipócritas, fariseos, sacrílegos, impíos, merecedores del final de los libertinos de Sodoma y Gomorra.

Yo, como Jesús de Nazaret, no dejaré de proclamar que “mi Reino no es de este mundo”, al menos, de este mundo que conocemos, insensato, corrupto y mangante, en el que el pueblo, los ciudadanos de a pie, son crucificados día tras día, hasta sacarles la última gota de sangre que sean capaces de dar y el último aliento antes de quedar exánimes ante el cielo infinito.

MIGUEL ÁNGEL VICENTE MARTÍNEZ

30 DE MARZO DE 2016

Me van a permitir que en un mismo artículo resuma unas cuantas cosas que han pasado en los últimos días y que me han puesto los pelos como escarpias. No tienen nada que ver pero sí son el reflejo de este país nuestro.

Comenzando por lo más cercano, Comisiones Obreras nos anuncia a bombo y platillo que ha llegado a un acuerdo con Adveo porque ha conseguido que la empresa reubique a 17 de los 58 despedidos, ¿y los otros 41? ¿dónde está la alegría?

 Me imagino lo que estarán pensando los 41 trabajadores y sus familias, esos que pasan de tener una vida tranquila y ordenada, con las penurias propias de la crisis, pero con un sueldo que llevar a casa, a no tener nada y menos cuando se acabe el paro y no haya trabajo.

Sí, he dicho bien, me lo imagino. Me lo imagino porque yo sufrí algo parecido hace unos años y solo tienen consciencia real de lo sucedido meses o años después. Me enerva este sindicalismo español que solo se defiende a sí mismo y nunca a las personas a las que dice representar.

Me parece otra vergüenza más de Comisiones Obreras llegar a este pacto y estoy a la espera de lo que van a decir los políticos, que se han reunido con la empresa en estas últimas semanas. Imagino la respuesta porque el sindicato que defiende sus intereses les da la coartada para aceptar el pacto.

Siguiendo con los sindicatos, escucho la noticia de que un juez ha dado la razón a algunos sindicatos que rechazaban el acuerdo del gobierno de la Comunidad de Madrid y diversos centros hospitalarios madrileños para operar por la tarde y poder bajar las listas de espera.

Yo le preguntaría al juez en cuestión y a los sindicatos ¿qué mierda están haciendo? Evidentemente no tendrán familiares esperando ser atendidos, no los preocupa la calidad de vida de los pacientes, ni sus problemas ni los de sus familias. El juez atiende a unas razones jurídicas que siempre suelen estar en contra de la lógica y los sindicatos se defiende a sí mismos, parece que tienen que ser ellos los que marquen las políticas sanitarias, y en otros casos las políticas educativas o de convivencia o incluso las que marquen las políticas de empresas, que acaban mandando todo a la mierda y cerrando sus puertas. Aquí la Comunidad no podrá cerrar pero está claro que los enfermos y sus familias querrían conocer ‘de cerca’ a los sindicalistas que presentaron el recurso.

Volveré brevemente a Albacete para un apunte, recibimos hace unos días todos los medios de comunicación una nota de prensa de Ganemos sobre el servicio que se presta en el IMDA. Sólo le diría a los de Ganemos que es importante informarse primero de las cosas, porque queda rematadamente mal no tener ni p… idea de lo que se está denunciado.

Voy a terminar porque me caliento.

Escucho también que la federación andaluza  ha puesto una sanción de cinco euros a cada uno de los dos futbolistas que apuñalaron en el campo a un futbolista del equipo contrario. Me pregunto otra vez ¿son gilipollas? La respuesta me la voy a guardar.

Resulta que luego hay multas millonarias a clubes o cierres de campo por cánticos o tirar una botella de plástico y ahora que le dan una puñalada a un futbolista, y que lo hacen otros futbolistas, este equipo de El Palo no que quedado expulsado de todas las competiciones y expulsado el club de todos los estamentos deportivos. Y a los jugadores no se les prohíbe de por vida estar en un recinto deportivo, ni en el campo ni en la grada.

De política nacional mejor ni tocarla, pero lo que está ocurriendo me parece muy cercano a alguna de las historias aquí comentadas, interesa mucho más el yo y los míos que la colectividad y eso me saca de mis casillas.

Este país va jodidamente.

 

Domingo, 20 Marzo 2016 20:07

Día Mundial del Síndrome de Down

Artículo de opinión del presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, con motivo del Día Mundial del Síndrome de Down, mañana 21 de marzo

En el acto institucional por el que tomé posesión el pasado mes de julio como presidente de Castilla-La Mancha quise dar la palabra a algunos ciudadanos de la región y entre ellos recuerdo especialmente a Estefanía, una joven con síndrome de Down.

Aquello fue un gesto simbólico con el que pretendía lanzar un doble mensaje: la disposición a escuchar, además de a hablar; y la atención social y de recursos públicos que merecen las personas con capacidades distintas.

Un buen indicador de la salud de una sociedad avanzada como la española es comprobar la manera en la que trata a las personas dependientes o con algún tipo de limitación en sus capacidades. La reciente crisis y su gestión no nos permite ser muy optimistas pues a menudo el foco en el ajuste contable ha dejado en la penumbra a las personas.

Aunque debemos reconocer que hemos avanzado, en percepción social y recursos, hay que ir más lejos.

Este 21 de marzo se conmemora el Día Mundial del Síndrome de Down, jornada reconocida internacionalmente hace únicamente cuatro años, fecha en la que Naciones Unidas quiere destacar este 2016 los beneficios de los entornos sociales –“Mis amigos, mi Comunidad” es el lema- para la inclusión de los niños de hoy que serán los adultos de mañana.

Por mis responsabilidades políticas y también por relaciones personales he tenido y mantengo contacto con personas con síndrome de Down que siempre sorprenden por su cercanía y la espontaneidad de sus afectos.

Desde el punto de vista de la actuación del Gobierno regional, en estos primeros meses hemos puesto el acento en ir progresivamente completando la red regional de centros de atención temprana, que permitan dar una respuesta ágil y con el mayor margen temporal posible a los niños que viven cualquier tipo de discapacidad.

Este tipo de centros requieren la coordinación y la intervención integrada de diversos servicios sociales, y mi compromiso es extender la red a lo largo de la legislatura hasta cubrir el último rincón de la Comunidad, fortalecimiento de los recursos públicos que deben permitir el incremento del apoyo a familiares y cuidadores, pues siempre es este entorno cercano el que lleva el mayor peso y el que más sufre las carencias o desinterés del Estado.

Es necesario luchar contra la exclusión, contra las actitudes negativas hacia el diferente, y acompañar el discurso con recursos: en atención temprana, educación inclusiva, inserción laboral siempre que sea posible, y apoyo a familias y organizaciones.

Lo peor en cualquier caso es la indiferencia, muchas veces fruto del desconocimiento, por lo que siempre son bienvenidas estas jornadas internacionales dedicadas a poner en primer plano una causa social y justa, con el fin de ir avanzando hacia una sociedad que integre al diferente, sea por causas naturales o sociales.

Todos tenemos distintas capacidades, todos merecemos el derecho a desarrollar nuestro potencial y autonomía personal, todos formamos parte de la sociedad en Castilla-La Mancha.

Emiliano García-Page

Presidente de Castilla-La Mancha

 

 

Domingo, 20 Marzo 2016 11:53

Amor y Generosidad, ¿son sinónimos?

“AMOR”, posiblemente la palabra que más equívocos provoca y que con demasiada frecuencia es aplicada a conceptos que distan mucho de lo que yo siempre entendí como el auténtico significado de la misma.

Por amor se mata, por amor se muere, con el pretexto del amor se juega para mezclarlo con la patria, con la religión –a menudo para provocar y enfrentar a gentes de buena voluntad-, con la coartada del amor se profieren todo tipo de reproches a quien presumiblemente se quiere.

Quizá algunos ejemplos sobre indudables casos de AMOR, con mayúsculas, nos ayuden a aclararnos sobre el verdadero significado que doy a la palabra.

El primero, no por ser un clásico deja de ser el paradigma de lo que todos pensamos cuando utilizamos tan manido vocablo. Me refiero al amor de la madre y del padre por sus hijos. Sin duda, este sentimiento no tiene condicionamiento ninguno y es tal que  siempre se mantiene inalterable.

Tenemos otros ejemplos de gente que nos ha enseñado a amar. Me refiero a personas como la Madre Teresa de Calcuta, Nelson Mandela, Martin Luther King,… y tantos otros.

“Si ayudo a una sola persona a tener esperanza, no habré vivido en vano” decía Martin Luther King y demostraba con eso su amor por los suyos.

“Una nación no debe juzgarse por cómo trata a sus ciudadanos con mejor posición, sino por cómo trata a los que tienen poco o nada” era uno de los mensajes que Nelson Mandela acostumbraba a lanzar en sus discursos y que prueba el amor por su nación y por los más desfavorecidos.

“No permitas jamás que alguien venga a ti y se aleje sin ser mejor y más feliz” proclamaba Teresa de Calcuta. Sin comentarios.

Hay muchos más, pero estos me parecen suficientes para esbozar lo que quiero decir si utilizo la palabra amor.

Cualquiera que fuere el destino o la trayectoria de aquel educador que nos enseñó a dar nuestros primeros pasos en la vida, no empañará el sentimiento de amor y agradecimiento que le profesaremos para siempre. Esta es también una analogía del amor.

Una de las características que doy a la palabra amor es su permanencia y estabilidad a lo largo del tiempo. No creo en un amor que se acaba y siempre busco otras palabras para calificar determinados sentimientos que nos hacen creernos enamorados.

El enamoramiento no es el amor aunque puede llevarnos a él; el gozo en una pareja tampoco lo es aunque colabore a que éste llegue; la admiración por este o aquel personaje mediático siempre es banal por mucho que creamos habernos enamorado de él o de ella.

Para mí hay un sinónimo del amor mucho menos utilizado pero con un significado mucho más profundo, más irreversible -característica ineludible, como he dicho, para poder hablar de amor- y es la “GENEROSIDAD”.

Amar es dar sin pedir nada a cambio. Amar es estar dispuesto a colaborar con los objetivos de la persona, organización o actividad que se ama. El amor es un concepto transversal que puede aplicarse no solo a las personas sino también a las finalidades o propósitos que dan sentido a nuestras vidas.

No profanemos más este término. Practiquemos el AMOR con mayúsculas con más asiduidad. Con nuestra pareja, con nuestra familia, con nuestros amigos, con quienes nos necesitan (los emigrantes tan maltratados por nuestra temerosa y vieja Europa serían un buen objeto para nuestro amor –pero este sería un tema para otro artículo-).

Para no extenderme más y contestando a la pregunta que me hago al iniciar este escrito, declaro sinónimos al amor y la generosidad.

Miguel López Valles.

Albacete, 20 de marzo de 2016.

Miércoles, 02 Marzo 2016 17:13

Buscando el lado humano de la Economía

“Ahora que están aumentando la exclusión y la desigualdad, debemos redoblar los esfuerzos para que todas las personas, sin discriminación alguna, tengan oportunidad de mejorar sus condiciones de vida y las de los demás”. Éstas son las palabras del Secretario General de la ONU para conmemorar el Día Internacional de la Justicia Social, que se celebraba este pasado 20 de febrero de 2.016.

Precisamente, acerca de eso quiero hablar en este artículo, sobre los mecanismos de corrección de las desigualdades y, además, desde la economía.  Hablo de la Economía Social, hablo de una forma de entender los modelos productivos en los que la economía no es ajena a la realidad social que le rodea. Me refiero a esa economía que genera negocio y beneficios pero que no se olvida de empujar a quien más lo necesita.

Hoy es tremendamente difícil el acceso al mercado de trabajo para casi toda la sociedad, no hay excepciones por razón de edad, de sexo ni tan siquiera por nivel de formación, las puertas para acceder a un empleo están prácticamente cerradas para cualquiera, pues ahora imaginad como lo están para quienes en situación de crecimiento ya las tenían cerradas.

Si ya antes de la crisis la tasa de paro de las personas con discapacidad, por ejemplo, superaba el 60% y tan solo dos de cada diez contratos de trabajo que se firmaban era para personas con discapacidad, imaginaos su situación ahora que su tasa de desempleo roza el 70% en muchas zonas y la proporción de contrataciones laborales con respecto a la globalidad apenas supera el 1,3 por cada 10. Si de lo que hablamos es de drogodependientes en rehabilitación o de personas provenientes de instituciones penitenciarias ya los datos de exclusión laboral son escandalosos.

Pero la economía social no solo es la que se hace desde las empresas de empleo protegido, sino que la empresa privada convencional también puede contribuir, y mucho, a construir un futuro más justo para la sociedad en la que desarrollan su actividad.

Las empresas, a través de la Responsabilidad Social Corporativa, muestran un comportamiento ético y de compromiso social y ambiental. No solo haciendo donaciones a artistas, ongs o clubes deportivos hace RSC una empresa, sino que el mero hecho de tener un Plan de Igualdad de Oportunidades en su empresa, y seguirlo, ya es un comportamiento ético con el que contribuyen a mejorar la sociedad.

La Economía Social, por tanto, existe, pero no puede crecer sin el empuje de los poderes públicos.

Aunque esto reste romanticismo a la idea social de la Economía, parece claro que su subsistencia requiere necesariamente del apoyo y auspicio de la Administración. Hagámoslo.

¿A caso no corresponde a los poderes públicos la garantía del acceso al empleo en condiciones de igualdad de toda la población? Si atendemos a las leyes o a la omnipresente Constitución, si.

Si el Ayuntamiento regula que a la hora de contratar sus servicios primará a aquellas empresas que tengan un comportamiento ético o que empleen a colectivos excluidos, ¿No hará que las empresas se preocupen más por seguir estos comportamientos?

La Economía también tiene lado humano, no solo genera beneficios sino que también puede contribuir a construir una sociedad más justa. Busquemos ese lado. Potenciemos el rostro social que se esconde tras las cifras.

Manuel Martínez. (@Manu_Mtnez)

PSOE Albacete

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