Miércoles, 13 Septiembre 2017 00:15

Mentir como bellacos

Según el diccionario de Uso del Español, de María Moliner, el verbo mentir significa “decir cosas que no son verdad, para engañar” o “engañar a alguien una cosa haciéndole creer en la existencia de algo que no existe en la realidad”. Como se ve el énfasis de estas definiciones descansan fundamentalmente, en el ánimo de “engañar”, que según el mismo diccionario, significa “hacer creer a alguien con palabras o de cualquier manera una cosa que no es verdad”; y “bellaco”, según el propio Diccionario, es definido como “granuja”, significando este último término, siempre según el Diccionario mentado, “persona que, por hábito, engaña, comete fraudes, etc.”.

Pues bien, en toda democracia que se precie de serlo, verdadera y auténtica, donde los tres poderes que sirven de base y fundamento a la misma, el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial, mantienen una exquisita y real independencia, la mentira de los representantes políticos, elegidos en las urnas por los ciudadanos, se suele pagar, o sea, más bien y a ciencia cierta, se paga, sí o sí, con la dimisión del mentiroso y la exigencia de responsabilidades al mismo, sea por la vía civil o, incluso, por la penal, caso de proceder. Ejemplos de ello hay, no por un tubo, que ya se guardan muy bien los concernidos de no incurrir en la vía mentirosa, en los países en los que, de verdad y sin excepción o límite, existe esa verdadera y auténtica democracia, léanse, los United States of América, o el Reino Unido, verdaderos baluartes de lo que es una democracia con todas las de la ley.

Mas, en democracias virtuales, formales, existentes en la letra de sus Constituciones, pero inexistentes en la realidad pura y dura, esas democracias de papel que han venido en llamarse “democracias bolivarianas o bananeras”, por su origen en la América Latina, en las que la independencia de esos tres Poderes del Estado brilla por su ausencia y en las que, en realidad, quedan reducidos a un sólo Poder, el Ejecutivo, que se arroga bajo su sombra y dicterio, el poder, valga la redundancia, de los otros dos Poderes, al estar éstos sometidos al primero, no dejan de ser, en definitiva, un engaño a la ciudadanía, a la cual se hace creer que vive en un Estado Democrático, de Derecho y de Bienestar Social, porque a la misma se le dispensan unas cuantas migajas, de vez en vez, de las que caen al suelo desde la mesa del rico Epulón, encarnado por los mandamases, los jerifaltes, que gobiernan dictatorialmente al pueblo, aunque sibilinamente bajo maneras democráticas, al se someten a todo tipo de vejaciones y patrañas, en aras de lo que denominan los “derechos Humanos”, convirtiendo a esa ciudadanía, a la que se le priva y secuestra, generalmente, del intelecto y de la voluntad, en una masa de carne con ojos dispuesta a tragar carros y carretas, ruedas de molino y cualquier otro disparatado objeto que, por regla general, en condiciones normales, no cabrían por las fauces ciudadanas. Y a ello tienden, irremisible, irremediable e indefectiblemente, las políticas emanadas de esos altos órganos e instituciones del Estado, Autonomías, Provincias y Municipios, sobre los que se ha creado una tela de araña y que son, por tanto, instrumento para abonar el terreno y allanar los caminos a quienes desde la Jerarquía más alta llevan la gobernanza (es un decir), porque más bien deberíamos hablar de desgobernanza, que se hallan encantados de haberse conocido y que se apoderan no sólo de los bienes de los ciudadanos, via impuestos confiscatorios, expropiatorios y abusivos,  sino, incluso, a veces, de su propia vida, porque qué les importan a ellos los ciudadanos, mientras puedan seguir gozando de las canonjías, de las prebendas, privilegios y bicocas por doquier y a mayor gloria de los dirigentes, como, por ejemplo, gozar de una alta protección, vía guardaespaldas por los cuatro puntos cardinales, y desplazarse en coches blindados, mientras a los ciudadanos les instan a desplazarse en bicicleta o en el coche de San Fernando, unas veces a pie y otras andando, con la agravante de que todo ese sistema protectoral lo pagamos éstos últimos.

Pero, aquí y ahora, en este país, aún hoy, a duras penas, llamado España, la oligarquía gobernante, en cualquier estrato, sedimento, franja o ubicación, se frota las manos y los ojos, ante un pueblo que cada más se rebela contra el que cantara nuestro inmortal poeta Miguel Hernández, en su poema “Vientos del Pueblo me llevan”: “No soy de un pueblo de bueyes,/  que soy de un pueblo que embargan/ yacimientos de leones,/ desfiladeros de águilas/ y cordilleras de toros/ con el orgullo en el asta./ Nunca medraron los bueyes/ en los páramos de España.../yugos os quieren poner/ gentes de la hierba mala,/ yugos que habéis de dejar/ rotos sobre sus espaldas...”. Pues, pareciera que queramos dar pábulo a todo eso que Miguel decía no serlo del pueblo de España, pues, moros y cristianos, decimos “amén” a todo lo que salga por la boca del preboste mandamás, que sólo piensa en su bienestar y salud y al pueblo que le den por la retambufa. Así estamos, lamentablemente, y no sólo ya a nivel local (¿España?), sino también a nivel Europeo o “Uropeo”, como “prenuncian” este tajo de gobernantes, ineptos, incultos y zafios, que nos hemos echado a las espaldas, buenos yugos a que se refiriera nuestro compatriota oriolano, Miguel Hernández.

Dejando de lado, la delictiva amnistía fiscal, que pergeñó nuestro Ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, con el respaldo de todo el Gobierno de España, que como ya en más de una ocasión, la equiparo (y no yo, también el Tribunal Constitucional, sobreentendidamente) a uno de los tres puntos más negros que nuestra mal llamada democracia, de pacotilla, bolivariana y bananera, a saber, el intento de golpe de Estado del 23-F, el terrorismo de Estado de los GAL, y esta ilegal, anticonstitucional, amnistía fiscal, con la agravante de que sus urdidores (a fin de beneficiar a paniaguados y conmilitones) siguen en sus puestos de gobierno, pasándose por el arco del triunfo la Sentencia del Constitucional, lo que no deja de sorprender, cuando, ahora, cargados o (¿cagados?) de razones y sinrazones, con un prurito de machitos integrales, reiteran cotidianamente al Molt Honorable President de la Generalitat Catalana, Carles Puigdemont y a la Presidenta de la Mesa de dicho Parlament, Carme Forcadell, que desoyen las sentencias del Constitucional sobre el proceso de desconexión. O sea, haz lo que yo te diga, pero no lo que yo haga. Lo cual supone una total desligitimidad por parte de este Gobierno de España, sustentando por un partido, el Partido Popular, que está enfangado de corrupción más allá de las cejas. Con estos mimbres tan chirriantes y devastadores no se puede seguir gobernando, ni un minuto más, este País, repito, aún hoy, a duras penas, llamado España.

Y por si faltara más aceite para engrasar la felonía de un Gobierno fuera de la Ley por sus actos, ahí tenemos la última (que no lo será desgraciadamente para este país y sus ciudadanos), cual es el anuncio hecho por el Gobernador del Banco de España, Luis María Linde, en un informe que revela que el Estado solo recuperará 14.275 millones de euros de los 54.353 millones del llamado rescate bancario, al que si sumamos unas partidas que andan por ahí sueltas, bien podríamos llegar, sumando la factura del riesgo contraido en el llamado “banco malo” “Sareb” (otros 40.000 millones de euros del ala), nos acercaríamos, si es que no sobrepasamos, los 100.000 millones de euros que vamos a tener que reintegrar, o sea pagar, sin haberlo comido ni bebido, los 47 millones de españolitos, de esos que, según otro inmortal poeta, Antonio Machado, “venimos al mundo, y nos guarde Dios”, ¡y tanto que nos haya de guardar Dios! ¡Y la Macarena, la Virgen en todas sus denominaciones y advocaciones y Todos los Santos!, porque esto es traca y palabras mayores. Y ahí están, en las hemerotecas, las multitudinarias comparecencias de nuestros miembros del Gobierno de listos del PP, que hay que reseñarlo, del PP, o sea, del Partido Popular, propalando, como en Fuenteovejuna, todos a una, que ese rescate, que como tal se negaban a nombrar, nos iba a costar a los ciudadanos “cero patatero”. El primero, el aún Ministro de Economía, Luis de Guindos, en declaraciones hechas el 12 de Junio de 2.012: “Las ayudas no suponen ningún coste para la sociedad, sino todo lo contrario”, o sea, que aventuraba incluso beneficios para la sociedad, ¡menudo ojo para echar lluecas! (¿y este sujeto es el que se postula para vicepresidir el BCE?. ¡Que Dios nos pille confesados y Santa Lucia nos guíe y alumbre el camino! ¿No tuvimos ya bastante con Rodrigo Rato?)”. Y en este mismo sentido, nuestro aún Presidente del Gobierno, Don Mariano Rajoy Brey, la Vicepresidenta del mismo, Doña Soraya Sáenz de Santamaría, y un largo etcétera de adláteres, acólitos, corifeos, paniaguados y mamandurrieros, mintiendo como bellacos y engañando al pueblo español y sin que estas mentiras, graves y con el fin clamoroso de engañar, vayan a tener consecuencias algunas. Pero ya hemos dicho, que en este país, aún hoy, a duras penas, llamado España, gozamos de una democracia de pacotilla, bolivariana y bananera, pues con todo lo que ha llovido y sigue y seguirá lloviendo sobre un Partido Popular, enfangado de corrupción más allá de las cejas, y ahí tenemos el último informe de la UCO, que señala claramente a Alfonso Grau como “cobrador” de la “caja B” de la malhadada Rita Barberá, nos sigue gobernando, y mientras, nuestro, aún, Presidente del Gobierno de España, Don Mariano Rajoy Brey, sigue negando la mayor, con el aditamento de esa declaración bochornosa y lamentable y execrable, ante el Tribunal de la Audiencia Nacional que juzga la parte del caso “Gürtel”, el pasado 26 de Julio, lo que demuestra que este país no tiene remedio.

MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

                   13 de septiembre de 2017

Lunes, 28 Agosto 2017 21:21

¡Qué cierren las Cortes!

Este es el grito, así de fuerte y sorprendente, que escuché hace unos días en una conversación que un grupo de personas mantenía a escasos metros de mí. Aunque ahora “a mar revuelto, ganancia de pescadores”, no seré yo quien tome partido en contra del Estado de las Autonomías o de la existencia de gobiernos autonómicos y Cortes regionales. Creo y defiendo la estructura territorial que la Constitución de 1978 diseñó; pero, sin duda, deben corregirse los desequilibrios y desigualdades de todo tipo que el sistema ha generado, algunos preexistentes a aquella fecha mágica. ¿Qué grado de responsabilidad tienen los políticos españoles en la generación de esa corriente de opinión contraria al mantenimiento de estas administraciones e instituciones autonómicas?

He escrito en varias ocasiones sobre la irresponsabilidad de la clase política cuando está en Instituciones que deben ser un espejo para la sociedad española: el Congreso de los Diputados, el Senado, las Cortes autonómicas… Así en septiembre de 2007, hace una década, escribí en el periódico ya desaparecido Noticias de Toledo un artículo titulado “El sueño de la libertad”, en el que entre otras palabras decía: “... Hace años en España se clamó por la regeneración política, por el cambio de talantes, por una vida pública al servicio realmente de la sociedad. Hoy, buena parte de la clase política es cómplice de un sistema de valores en el que se ha perdido el respeto al otro y en el que vale todo, lanzando mensajes muy negativos a todos los sectores sociales, especialmente a los más jóvenes. Se exhibe la confrontación, se ataca demagógica y sistemáticamente al otro, aunque luego se tomen afables cafés; y así convierten la sociedad española de nuevo en dos Españas. Grave irresponsabilidad de quienes tienen la obligación de construir en lugar de sembrar destrucción y rencor. Y aunque presumen de libertad, convierten a ésta en un sueño.”

Desgraciadamente, diez años después, la situación no sólo no ha mejorado sino que es crítica. Nacieron nuevos partidos que parecía lucharían contra las viejas “castas” políticas, pero pronto han sido absorbidos por el sistema e intentan “tocar poder” como la única de las vías posibles. Todos los escándalos de corrupción son mala cosa para el propio sistema democrático, y un murmullo de reprobación se escucha de labios de buena parte de los ciudadanos. La crítica –injusta cuando se dirige hacia el conjunto de la clase política- se difunde como salpicadura de aceite de la vida española. Esperemos que los procesos judiciales se vayan terminando y pueda pasarse página, una desgraciada página que duele a España y mancha a España.

Pero junto a los problemas estructurales de la vida pública, difíciles de resolver con políticos de tan corta talla como los que abundan hoy, está la vida cotidiana que nos muestran nuestros diputados y gobernantes. Y esa sí que resulta también  absolutamente censurable. He clamado contra unos parlamentos –nacional o autonómico- convertidos en un circo mediático y con unos parlamentarios que se comportan más que como próceres de la Patria o de la Región como irresponsables títeres de un espectáculo partidista que en nada beneficia a la vida pública española o regional y que es un torpedo contra el sistema democrático. Pero parece que no aprenden, y en los últimos días han protagonizado unos espectáculos en las Cortes de Castilla-La Mancha que me parecen bochornosos. Desde luego estoy contento de no ser parlamentario pues si me hubiera envuelto en ese sainete político me habría visto obligado a presentar mi dimisión con carácter irrevocable.

Hoy escribo al margen de mi dolor como bibliotecario al comprobar cómo ni el gobierno regional ni los partidos gobernantes (PSOE y PODEMOS) han escuchado mi clamor pidiendo que las bibliotecas públicas estuvieran dentro de las prioridades políticas y se plasmara en los acuerdos o en las enmiendas. ¡Allá ellos!, que no desoyen al director de la Biblioteca de Castilla-La Mancha sino a un tercio de los castellano-manchegos que son socios de la Red de Bibliotecas. Un día se iniciará una rebelión de los bibliotecarios y de los usuarios y todos los políticos que ahora dan la espalda a las bibliotecas comprobarán que no serán votados por los ciudadanos en próximas elecciones. Y se lo habrán ganado a pulso…

Me siento indignado por ver cómo hasta los más “progres” se aferran al sistema de rodillo, de mayorías absolutas. No soy partidario de las mayorías absolutas sino de la búsqueda de acuerdos y consenso; y de la declaración de algunos de los grupos políticos de nuestras Cortes podría desprenderse que también son de esa opinión. Pero, ¿ninguna de las enmiendas de la oposición merecía la pena ser aprobada? Había un acuerdo previo entre PSOE y PODEMOS para aprobar los presupuestos de 2017, y resulta que las únicas enmiendas aprobadas son las acordadas por estos dos grupos que forman el gobierno. ¡Rodillo, rodillo, rodillo, como en los mejores tiempos de mayoría absoluta!

Pero hay mucho más. Yo no quiero juzgar, pero invito a todos los diputados a mirarse en un espejo. Que ellos mismos juzguen sus comportamientos de patio de colegio (perdón) o de bronca callejera. Un día un grupo político o varios grupos, salen de la sede. Otro día son expulsados uno a uno hasta una decena de diputados. Un presidente de comisión es separado y asume esa presidencia el de las Cortes. Y no digamos cuando el insulto se convierte en el discurso parlamentario más elocuente o se comienzan a mostrar pequeñas o no tan pequeñas pancartas que no son propias de un parlamento democrático.

Se van a aprobar los presupuestos, pero se ha perdido una nueva oportunidad de regeneración de la vida democrática. Otra vez estamos en un sistema partitocrático en lugar de democrático. Y no se ven nuevos tiempos por ningún lado.

Los tres grupos políticos de las Cortes de Castilla-La Mancha tienen que comprometerse a un ejercicio parlamentario limpio, digno, constructivo y de consenso. No me resisto a no citar la declaración del grupo de PODEMOS en la web de las Cortes, hoy sin ninguna credibilidad, al menos para mí: “La responsabilidad de Podemos, en esta situación política excepcional, es continuar siendo un agente social estructurador del proceso de cambio político y social en marcha. Nuestro horizonte de expectativa está claramente definido: ¡no podemos defraudar la ilusión de cientos de miles de ciudadanos y ciudadanas de nuestra Región!”  Creo que no necesita comentarios: que dos profesores universitarios se presten a un juego político de tan bajo fuste me sorprende.

Ustedes, parlamentarios de Castilla-La Mancha, serán responsables por sus actitudes caciquiles e irresponsables, del comportamiento de muchos ciudadanos. ¿Qué pensarán jóvenes y adultos de unos políticos que utilizan la sede de la soberanía popular de nuestra región para el insulto y el esperpento? ¿Cómo van a pedir diálogo y consenso a los ciudadanos si ustedes desprecian esas actitudes que dicen defender? ¿Cómo van a invitar a la participación en la vida pública y política si sólo envían mensajes de partidismo e intolerancia?

Las Cortes de Castilla-La Mancha deben ser una garantía para la sociedad regional. Pero se necesitan parlamentarios que estén dispuestos a trabajar por un verdadero consenso, a aprovechar las posibles buenas ideas de la oposición, a construir nuestra región con la colaboración de todos. Las barreras ideológicas tienen que desecharse cuando de lo que se trata es de buscar una sociedad mejor para todos, sin tener en cuenta su credo político y las etiquetas.

Juan Sánchez Sánchez.

Académico Numerario de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo

Director de la Biblioteca de Castilla-La Mancha

Miércoles, 19 Julio 2017 07:23

Delirium Tremens

Este parece ser el mal que se ha apoderado de nuestros más altos mandamases y representantes de las instituciones de este país, aún hoy, a duras penas, llamado España, y acaso lo sea por este también delirante clima que nos ha azotado y sigue azotándonos, durante los meses de mayo, junio y lo que llevamos de julio, y lo que te rondaré morena, con frío cuando debía hacer calor y un calor sofocante, no cuando debiera hacer frío, que no es propio de esta época, sino que escala en el termómetro hasta un cierto grado (40 a 44 ó 45 grados) que, en realidad, pudiera tener su efecto sobre las cabezas pensantes  de nuestro país, y que viene, además, como anillo al dedo o miel sobre hojuelas, para los agoreros del cambio climático, que todo lo achacan a la “malsanía” del ser humano, dejando de lado la ciencia y sobre todo la historia, porque si hace unos cuantos millones de años, lo que hoy es mar, era tierra, y viceversa, si lo que era tierra, era mar, está claro que la naturaleza se mueve como pez en el agua y va a su bola, importándole poco o nada la acción del hombre, el cual, por cierto, es el peor enemigo de la misma y es, quizás, por lo que la propia naturaleza se venga de cuando en cuando de la indolencia y la “vesanía” humanas. Dicho lo cual, no descarto que ciertas acciones humanas, puedan influir negativamente en ese llamado cambio climático, pero que sean cualesquiera que sean, la naturaleza en general, en su ámbito vegetal y animal, descartando dentro de este último tramo al ser humano, que pretendidamente se arroga la categoría de ser inteligente, sin perjuicio de reconocer que dentro de esa categoría militan o se alinean muchos pretendidos seres humanos que son más animales y más irracionales que la mayoría de esos animales que pueblan la tierra, y que dejan unas muy serias dudas de poder ser calificados como “personas”, de conformidad con el artículo 30 del Código Civil, en su redacción originaria de 1889: “para los efectos civiles, sólo se reputará nacido el feto que tuviere figura humana y viviere veinticuatro horas enteramente desprendido del seno materno”. ¡Ay, si se hubiera aplicado a rajatabla el primer requisito!. Despoblada estaría España.

Pues bien, dicho lo dicho, bien pudiera ocurrir que estas sensaciones climáticas estén influyendo muy negativamente, sobre las cabezas de quienes tienen sobre sus espaldas el deber y la obligación de evitar que este barco, llamado España, quede varado, o zozobre y naufrague en alta mar, dejando a propios y extraños a la Luna de Valencia.

Y así, nos encontramos con situaciones, propiciadas por sujetos que, acaso, debieran tomarse unas vacaciones (si es que no lo están todo el año) o, por lo menos, debieran dejar sus cargos, haciendo mutis por el foro y dejando que se pongan al frente de las instituciones a verdaderos artífices, válidos, trabajadores, honrados y generosos, valientes, probos, decentes, íntegros, justos, incorruptibles, diligentes, intachables (epítetos de los que parecen la casi totalidad de quienes se dedican a la cosa pública) para ver la forma de volver a hacer de España un país respetable, primeramente dentro de nuestras propias fronteras, y a la vez, o después, si se quiere, allende las mismas, porque la verdad, repito, en este país, aún hoy, a duras penas, llamado España, pareciera que nos encontráramos en la  “Casa de Tócame Roque”, o en un “patio de porteras”, o cualquier parecido idéntico o análogo a ello, mientras los españolitos de a pie, esos que “duermen y callan”, como cantaran Mocedades en sus años mozos, y que trabajan, prácticamente, en muchos casos de sol a sol (no olvidemos que en nuestro país, cada ciudadano trabaja más de seis mese al año para engordar  la faltriquera del Estado, de las Autonomías, de las Diputaciones Provinciales o no, y de los Ayuntamientos), y con ese trabajo y ese sudor, a veces, incluso, con sangre, logra a penas llegar a fin de mes, y que son maltratados, a modo de delincuentes, por la Administración Pública en general, que carga contra ellos, como cargaban los Mamelucos contra la población madrileña el dos de Mayo de 1808.

Y de esa guisa, se presenta un Cristóbal Montoro, a la sazón y aún pese a todo lo que sobre su cabeza recae, tanto de ilegalidad como de indignidad, en su puesto de gerifalte, más fresco que una lechuga, y con más cara que un saco de perras, y tiene la osadía de espetar en el Congreso de los Diputados de que ya por fin, sí, ya ¡por fin!, allá para el año 2.020, habremos dejado definitivamente la crisis como una enfermedad que se posó sobre la piel de toro, a la manera como cayeron las siete plagas sobre el Egipto de los Faraones, lo que, por otra parte, aparte (valga la redundancia) del triunfalismo del Ministro, contradice lo que ya hace años viene predicando el Gobierno y el Partido Popular de que la recuperación ya ha hecho mella en el territorio nacional, que vamos como iba Alonso, en su época buena, a pijo sacado, siendo los que más rebajamos las cifras del paro, en relación con Europa, lo que no puede ser de otra manera, teniendo en cuenta que España es el país que más alto porcentaje de paro arroja y sigue arrojando, mas pese a ello, aún se ven locales comerciales que siguen cerrando, en los que los emprendedores echando un órdago a los pares, y a la chica y a la grande, se han dejado el poco patrimonio de que hacían gala, y las familias que están sumidas en la pobreza siguen en ella, y las que tienen verdaderos problemas para llegar a fin de mes aumentan, sin tener en cuenta el alto porcentaje que ni siquiera puede gozar de una semana de vacaciones (periodo mínimo que se considera necesario para oxigenarse y recargar las pilas), con la agravante de que con las medidas restrictivas de este Gobierno de listos de España, con sus recortes, ajustes y supresión de derechos ciudadanos, se ha dinamitado, o sea, hablando en romance paladino, se ha cargado a la “clase media” sobre la que se sustentaba el potencial económico y de bienestar de este país, y cuya recuperación va a costar Dios y Ayuda.

Y para echar más leña al fuego, aparece en la palestra la inefable Ministra de Empleo y Seguridad Social, Doña Fátima Báñez, mandando un mensaje de esperanza y tranquilidad a todos aquellos que ya gozan del estatus de jubilado y a los que aspiran a gozarlo de aquí al futuro, y ni corta ni perezosa, proclama que las “pensiones son sostenibles hoy y mañana”, o sea, que no habrá problema alguno para pagar a los pensionista sus haberes, incluidas sus pagas extras, ni hoy, a los que ya lo son, ni mañana, tanto a los que los que hoy lo son como a los que lo serán , sin tener en cuenta que este Gobierno de listos de España, se ha laminado la hucha de las pensiones, que la ha dejado más seca que la mojama, y que la recaudación por los afiliados a la Seguridad Social (la mayoría con sueldos ridículos que apenas cotizan) no da para más, habiendo tenido ya que echar mano del endeudamiento, vía préstamos (6 mil millones de euros para la paga extra de julio), para subvenir a las necesidades de los pensionistas y poder hacer frente a sus pensiones. Y como, al parecer, no tiene abuela, ella misma se da un baño de egolatría al manifestar que, en la actualidad, el modelo de Seguridad Social “es un referente de lo que nos une a los españoles, de la unidad entre generaciones y del compromiso entre territorios. Y es el mejor ejemplo en España de lo que hemos sabido construir a lo largo del tiempo en los territorios, el corazón de nuestro Estado de Bienestar”. Y añade, que nuestro sistema de Seguridad Social es “una de las instituciones más valoradas por los españoles, pero también de las más reconocidas fuera de nuestras fronteras. Es un referente para toda Iberoamérica de cómo hacer protección social e incluso está sirviendo de asesoramiento para países como China”. Aquí, debe venir otro ¡Toma del frasco Carrasco! Y los españolitos de a pie tan poco comprensivos y agradecidos con el Trabajo de la Ministra de Trabajo y toda su cohorte. ¡Desagradecidos que somos!.

Y apuntar, finalmente, la monstruosidad que se ha ejercido sobre el Banco Popular, que ha sido vendido por un euro el Banco Santander, con la connivencia, no sólo del Gobierno de España, sino de la propia Unión Europea, pasando por encima de los cadáveres de los más de 305.000  accionistas del Banco, que, o yo estoy tonto, o me parece que son los verdaderos propietarios de la Entidad Financiera, a los que se les ha expropiado, sin indemnización alguna, sus títulos, acciones, de propiedad, y a los que, para mayor inri y en un espectáculo dantesco y, a mi juicio, contrario a derecho, ni siquiera se les ha oído en Junta General Extraordinaria, que es lo procedente en un Estado de Derecho, porque algo, creo yo, tendría que decir más de uno. En fin, sobre este tema, volveremos, porque me parece que en el mismo “algo huele a podrido”.

No sé yo, si este “delirium tremens”, lo será de acuerdo con su  determinación psiquiátrica, como efecto del “bebercio”, pero, a lo que se ve, sus efectos se despliegan aun cuando la causa pueda ser otra.

MIGUEL ANGEL VICENTE MARTINEZ

19-Julio-2017

Miércoles, 12 Julio 2017 05:40

El manirroto

Según el Diccionario de Uso del Español, de María Moliner, “manirroto” “se aplica al que gasta más dinero del que es prudente gastar”, o sea, quien es “derrochador” o “malgastador”.

Pues bien, un ejemplo claro y contundente de persona a la que se le puede aplicar tal concepto, es a nuestro Ministro de Hacienda, Don Cristóbal Montoro, que de no dar ninguna explicación sobre sus affaires, para no gastar, ahora se ha puesto a tirar la casa por la ventana, y de qué manera.

Así, en cuarenta y ocho horas, y como si le hubiere dado un telele, un desconocido Cristóbal Montoro, ha tirado del ala (presupuestaria) y ha lanzado 5.400 millones de euros, como si estuviera en el país de Jauja, donde, según cuentan los más veteranos, ataban a los perros con longaniza.

Rebaja el IRPF para las rentas más bajas: dejarán de tributar por este concepto aquéllos que no alcancen a ganar más de 14.000 euros, y para los que lleguen a los 17.500, llevarán una rebaja en el tipo impositivo del 2%; concede una propina a las Comunidades Autónomas, a las que permite rebajar el objetivo del déficit (0’4%, en lugar de 0’3% para el año 2.018, 0’1% en lugar de 0’00% para el año 2.019), además de repartirles 1.200 millones de euros de la liquidación del ejercicio del año 2.015; también sube el techo de gasto, que aumenta un 1’3%, y ya, para remate, la eclosión festiva de la creación de 28.249 nuevas plazas en la Administración Pública, que supone la traca final de esta, digamos, enajenación mental temporal, transitoria y pasajera, de nuestro ínclito Ministro.

En cualquier caso, y como el propio Ministro ha reconocido, no hace lo que ha hecho por gusto y convicción, sino que justifica tal laxitud y rebajas por “necesidad política”, o sea, que en caso de gozar el Partido Popular, que es el que parapeta al Gobierno, de una mayoría absoluta, como la que tuvo en la Legislatura 2.011/2.015, nos hubiera hecho un corte de mangas y una pedorreta. Pero compelido y forzado por las circunstancias actuales de no gozar y disfrutar de esa mayoría absoluta, para hacer de su capa un sayo, como hizo en la legislatura mentada, y necesitado de apoyos para seguir subido en el machito, fundamentalmente de ese partido gaseoso, vaporoso y melifluo, cual es el Ciudadanos de Albert Rivera, pues no ha tenido más remedio que hacer de la necesidad virtud y actuar en contra de todos sus principios fundamentales, que no eran y son y seguirán siendo, que el de oprimir al ciudadano de a pie, al españolito para más señas, a impuestos, amén de recortes y ajustes y supresión de derechos si se tercia, lo que está en la médula de este individuo que, además, se regodea en ello y disfruta como un enano, viendo jodido al ciudadano y del que, además, con un morro que se lo pisa, se cachondea y se ríe, gozando de las penurias y los males, económicos se entiende, por lo que ante tal cambio radical y cuando esa “necesidad política” haya pasado a mejor vida, no le arriendo la ganancia a nadie sobre lo que posiblemente nos espera. Al tiempo, que el tiempo, dicen, pone a cada uno en su sitio.

En cualquier caso, volvemos a las andadas, pues si por un lado, algunas de esas plazas convocadas de empleo público, no sólo son necesarias, sino que son angustiosamente exigibles (pongamos, justicia, por ejemplo), por otro, otras, como las que se ofrecen para la Administración General del Estado, concretamente 6.994 nuevas plazas (pues otras 4.850 lo son para promoción interna), no acaba de casar con una de las obligaciones y promesas que el Partido Popular asumió allá por 2.011, que no era otra que la reducción de la elefantiásica Administración Pública, con supresión de organismos públicos que no son sino cobijo de adláteres, corifeos, acólitos, paniaguados y mamandurrieros del Partido de turno en el poder, que no sirven para nada y que, sin embargo, suponen un importantísimo gasto para las arcas públicas (sí, esas que se nutren del esfuerzo y el trabajo con el sudor de la frente y, a veces, también, con sangre, de los ciudadanos), debido a las generosas remuneraciones que se les ofrecen. Pero ya sabemos y esto no es nuevo, que las promesas electorales están para no cumplirlas, según nos vaticinara, con indudable acierto y no menos veracidad, “el Profesor”, o sea, el que fuera Alcalde de Madrid, Don Enrique Tierno Galván. Y así, creo, seguiremos, per “saecula, saeculorum” (amén), en esta España de “charanga y pandereta” tal como la calificara otro Profesor e inmortal poeta, Antonio Machado.

Desde luego, con tales disparos de salvas, el Gobierno nos querrá hacer comulgar con ruedas de molino, una vez más, achacando este despilfarro, este derroche, esta dilapidación, este dispendio, a que lo peor de la crisis ya ha pasado, o, más bien, que ya estamos en el meollo de la recuperación, cuando la realidad es que aún siguen muchas familias, más de las deseables, que no pueden llegar a fin de mes, cuando los emprendedores, sobre los que tanta énfasis pone este Gobierno, pierden lo poco que tenían ahorrado abriendo un negocio que a los pocos meses cierran, o la cantidad de locales comerciales, vacíos, tras cerrar su negocio los comerciantes instalados en ellos, abundan como setas, tras las lluvias de otoño, con el cartel de “SE ALQUILA”, y así, aunque me llamen agorero, una tras otra.

Porque ese baño de euforia que se da el Gobierno, y especialmente la Ministra de Trabajo, Fátima Báñez, sobre las cifras del paro, no están apuntaladas sino sobre pies de barro, pues ese aumento de trabajo es temporal (por las rebajas y por el verano), de mala calidad y con sueldos escasos (porque, además, es que no se da para más) y con jornadas, a veces, interminables, y esto es como siempre: o lo coges, o lo dejas, que otro vendrá y lo cogerá. Así, que menos lobos y más estar a pie de calle, conociendo y auscultando el verdadero estado de la ciudadanía. Y, por si fuera poco, aún tiene la desvergüenza la Sra. Bánez, de instar a los empresarios a subir los sueldos: ¿sabe esta señora lo que es tener una empresa, un comercio o un despacho, lo que es pagar las nóminas cada mes, con las retenciones oportunas, ingresar el IVA no cobrado y que no sabemos si se cobrará, haciendo de recaudador y de financiero, “gratis et more”, del Estado, y pendiente siempre la espada de Damocles sobre la cabeza del interfecto, en espera de lo que se le exija, “manu militari”, por la Administración?. Otro gallo cantaría, si todos estos miembros del Gobierno, de chaqueta y corbata y otras prendas de lo más caro del mercado, de manos blancas y lisas por no haber pegado, en su vida, un palo al agua, hubieran pasado por la turmix de haber tenido una empresa o negocio. Desde luego, que, seguramente, otro gallo cantaría, y no estarían, como están mayormente, a la Luna de Valencia, exigiendo a los demás lo que ellos son incapaces de exigirse a sí mismos.

Otro gallo cantaría, y no habría que esperar a que dicho gallo cantara tres veces, como en el pasaje Evangélico en el que San Pedro negó a Jesucristo.

He dicho, bueno, mejor ha dicho el principal implicado, Cristóbal Montoro, que toda esta traca de fuegos artificiales, lo son por imperativo de “necesidad política”, más yo creo también, que con todo ello, y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, nuestro ínclito Ministro trata de echar tierra sobre los tres asuntos que han oscurecido, si no lo estaba ya, su imagen, tales como el super varapalo que le dio el Tribunal Constitucional sobre su “amnistía fiscal”, de la que es corresponsable todo el Gobierno de aquel, digamos ya fatídico 2.012; y sobre todo y ante todos, el Presidente del Gobierno, Don Mariano Rajoy Brey, que aún sigue machito proclamando su “apoyo absoluto” a Montoro en estas horas bajas, en lo que constituyó una infracción, si no delictiva, rozando el larguero, de una tropelía descomunal tal como la calificó el Tribunal Constitucional, y cuyo hecho, creo y no me equivoco, que constituye uno de los hitos más deplorables, vergonzosos  y vergonzantes, ocurridos en nuestro país, aún hoy, a duras penas, llamado España, que junto con el intento de golpe de Estado el 23 de Febrero de 1.981 y el terrorismo de Estado que, bajo el Gobierno de Felipe Gónzalez, se fraguó con los GAL, son tres hitos que jalonan la historia negra de esa presunta reinstaurada democracia en España. ¿Con qué moral, el Gobierno de España osa instar a Puigdemont y demás independentistas catalanes a acatar la Constitución Española?.

Por si fuera poco, ahí está la reciente “reprobación” de que fue objeto Montoro por el Congreso de los Diputados, lo que, aunque se ría, es casi decir, vete (que es lo que debiera haber hecho) que aquí estás de más. Y ya la guinda, el asunto de la sociedad “Montoro y Asociados”, o “Equipo Económico” ¡y qué equipo, integrado por toda la cúpula de la Agencia Tributaria y algún refuerzo, de la época de su ministerio en el Gobierno de Aznar!.

Si todo esto pasa, y nadie se inmuta, y nadie se pregunta nada de nada, y se deja pasar el tiempo, que, dicen, todo lo cura, pues el resultado lo tenemos a la vuelta de la esquina, una democracia bananera, una república bolivariana, y el españolito de a pie a trabajar más de seis meses al año para engordar la faltriquera del Estado, de las Autonomías,  de las Diputaciones y  de los Municipios. Sólo nos queda el consuelo de que a cada cerdo le llega su San Martín.

MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ                 

   12 de julio de 2017

Miércoles, 05 Julio 2017 16:17

Serrano, alcalde. La oposición de vergüenza

Ya tiene Albacete nuevo alcalde, Manolo Serrano, del PP. Sustituye a Javier Cuenca, que dejó el cargo por diferentes motivos, personales y relacionados con su partido (PP), tras dos años de cierta tranquilidad institucional, con una oposición que sacó adelante diferentes propuestas ante la minoría de gobierno, pero que en muchos casos no han tenido reflejo en nada de lo cotidiano.

Ahora llega Manolo Serrano, un hombre de partido, con muchos años en el Ayuntamiento. Dicen que el alcalde en la sombra desde hace cuatro años o más. Serrano es seguramente el mejor alcalde que ahora mismo podía tener Albacete, primero porque se da continuidad al mandato de los ciudadanos con su voto, tras dos años en los que no ha habido nada que avalase un cambio de gobierno, más allá del de las ideas y la forma de gobernar, pero para ese cambio debía haber oposición, que no la hay.

El PP pasa el pleno de elección de Serrano con un 7, ha sabido mantener lo suyo y ‘ganarse’ a Ciudadanos. Saca adelante con solvencia su candidatura y Serrano lo hace mostrándose como lo que ha sido siempre, un buen negociador, más allá del color político con que se quiera ver a este hombre del PP.

La oposición ha sacado otro cero, como en la elección de Javier Cuenca. Cada uno vota su ‘ombligo’ y ya han cumplido. Ganemos, como siempre, queriendo más de lo que puede exigir por sus votos y sus concejales y el PSOE como un partido a la deriva, sin rumbo y sin fondo, al menos en este Ayuntamiento. Los ‘estrechos’ de PSOE y Ganemos no han querido ni hablar con Pedro Soriano, el concejal no adscrito, por una cuestión de ego personal, porque les ha llamado lindezas como ‘pagafantas’ o ‘tontos útiles’. Por ese enfado personal no ha habido ni propuesta, ni negociación, para un cambio de gobierno. 

Yo no diré que son lo que dice Soriano que son, pero sí diré que su oposición no ha servido para nada, que les está siendo muy fácil ser oposición, hablando mal del alcalde o votando en contra de lo que propone el PP, pero sin que ni una propuesta con tres dedos de frente haya salido adelante. Sí, ya sé que han salido muchas, pero ¿han servido de algo? ¿Se ha mejorado en algo? Una respuesta para la doble pregunta. NO.

El PSOE, sobre todo el PSOE, y me fijo en la persona de Modesto Belinchón como cabeza visible, ha estado lejos de ser un partido con ganas de gobernar. Decía hoy Belinchón que él quería ser alcalde “pero no a cualquier precio”. Faltando el respeto así a Soriano, que seguramente será un ‘bocas’ pero que en lo concerniente al Ayuntamiento, ni ha robado, ni ha malversado ni se ha llevado un euro, por tanto no sé a qué tanta inquina contra Soriano, tantos ascos a un concejal que sí, se le va la lengua y las teclas cuando escribe notas de prensa, pero también tendrían que mirarse al ombligo el resto de concejales, los que va de importantes y serios, que a este señor le han negado desde un teléfono a un lugar físico en el Ayuntamiento donde ejercer una labor para lo que fue elegido, no nos olvidemos. En las filas de Ciudadanos sí, pero este señor es un cargo electo y merece un respeto.

Pues, termino, por ese empecinamiento de querer demostrar que están por encima de Soriano, en el PSOE han dejado la oportunidad de gobernar. Y ahí sí se pueden hacer cosas, ahí las decisiones llegan a los ciudadanos. Los votantes del PSOE querían un PSOE que gobernara, no uno en la oposición, un lugar muy cómodo para los políticos de medio pelo, y, lo siento mucho en lo personal, pero han demostrado en PSOE y Ganemos que son de medio pelo, que no tienen madera ni arrestos para llevar el gobierno municipal. Y como ha valido más su ego personal que el resultado final, seguirán en la oposición, con sus sueldos, sus liberaciones y sus casetas de la feria…, que esa es otra.

 

Miércoles, 05 Julio 2017 07:33

El alguacil alguacilado

O el nuevo DON TANCREDO del solar patrio. Si repasamos la Historia de la Tauromaquia, en su capítulo relativo al espectáculo que protagonizaba el llamado DON TANCREDO, o sea, aquel individuo que, subido a una silla, aguantaba, estoicamente, el paso y las arremetidas del toro en su derredor, sin mover un músculo ni una ceja. Como pone de manifiesto el Diccionario de Uso del Español, de María Moliner, se trata de una “suerte del toreo introducida en España por un torero llamado Tancredo López, quien la vió ejecutar en La Habana, la cual consiste en permanecer el que la ejecuta sobre un pequeño pedestal resistiendo en absoluta inmovilidad la aproximación y contacto del toro. Se prohibió en 1.908, pero todavía se ha repetido alguna vez con posterioridad”. Y añade el citado Diccionario: “se emplea también en sentido figurado, especialmente en política: “Dontancredismo, tancredismo”. Ahí hemos llegado ya donde íbamos.

Y así, en el ámbito de la política ya podemos decir que tenemos muchos Don Tancredos, si consideramos como tales a los políticos que se aferran a la poltrona como una lapa y permanecen quietos, impávidos, ajenos, a todo lo que les caiga encima, aunque sean carros y carretas, pero que tienen como dogma no ser despegados de la dicha poltrona, así caigan rayos y truenos, resistiendo, como buenos Dontancredos, las embestidas que desde todos los ángulos reciben, pero, como en aquella canción de Melody, “antes muerta que sencilla”.

Y para solaz y divertimento del coliseo patrio, hemos hallado a un político, en actitud de Dontancredismo , excepcional y que va camino de superar todas las marcas habidas hasta la actualidad y hacerse con todas las medallas de oro allá donde compita. Me estoy refiriendo a un Ministro, capaz de encaramarse a una silla o a un pedestal , más bien a una poltrona, que resiste sin descabalgarse de ella, pese a las arremetidas y embestidas que el toro le arrea, manteniéndose firme en la susodicha como un pelele de feria.

Este nuevo DON TANCREDO, no es otro que el Ministro de Hacienda, el ínclito, Don Cristóbal Montoro, que si se sintió concernido cuando el Tribunal Constitucional, en su sentencia de 8 de Junio del corriente año, lo corneó, ¡y qué cornada!, por la incostitucionalidad de su “amnistía fiscal”, reiterada y eufemísticamente, calificada o bautizada por el citado, como “regularización fiscal”, pasándose la Constitución Española por el forro o la entrepierna, conculcando principios fundamentales afectantes a los derechos y libertades de los españoles, y poco menos que reduciendo la dicha Constitución a un klínex que, una vez usado, se tira a la papelera (aunque esto es un decir, o, al menos, lo deseable, porque en este país, aún hoy, a duras penas, llamado España, lo normal sería tirar el mentado klínex directamente al suelo).

El Tribunal Constitucional, cumpliendo, bien y fielmente, en este caso, con su obligación de guardar la virginidad de la Carta Magna Española, puso al Ministro de hoja perejil, dejándolo temblando como un junco en medio de un huracán, a los pies de los caballos, desnudo en toda su desnudez (esto último en sentido figurado, porque de lo contrario a más de uno le hubiera dado un yuyu), llamándole de todo lo que se pueda llamar a un inepto o, más bien, a un infractor de la Ley de Leyes, poco menos que reo de delito de lesa majestad.

Pues bien, en esta carrera de Dontancredismo iniciada por el Ministro Montoro, el pasado jueves tuvo su epítome, y lo que te rondaré morena, con la reprobación de su persona por el Congreso de los Diputados, en el que todos los Grupos Políticos lo baldearon como se baldea una alfombra, salvo su propio partido, el PP, ¡cómo no!, y la abstención del PNV, que sigue a lo suyo, esperando que caigan más peras del olmo.

No obstante, no hay que olvidar ni pasar de soslayo sobre este tema que, acaso, sea uno de los más graves que hayan sucedido en nuestra reinstaurada democracia (si es posible seguir llamando democracia a este sucedáneo de que gozamos en España), marcando un hito, posiblemente sólo comparable al intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1.981, o al terrorismo de Estado (los GAL), en el que el Ministro Montoro ha estado arropado por el Gobierno en pleno (y aún le siguen arropando, especial y efusivamente el Presidente Mariano Rajoy) y por el Partido Popular, como no podía ser de otra manera, teniendo en cuenta que la “amnistía fiscal” fue aprobada por Decreto Ley, emanado del Gobierno de España, y ratificado parlamentariamente por el rodillo del PP, vigente en aquellos momentos (año 2.012). Aunque, teniendo en cuenta que el citado Decreto Ley fue amparado por el Gobierno en pleno, bien podría decirse que la responsabilidad recayó sobre todos sus miembros y que la dimisión, en cualquier caso, debería ser del Gobierno en pleno, máxime teniendo en cuenta que tanto el Presidente, Mariano Rajoy Brey, como la generalidad de sus miembros han defendido públicamente y en sede parlamentaria, contradiciendo la doctrina del Tribunal Constitucional, tomándosela a choteo, poco menos que halagando la hazaña perpetrada con la vejación de la Constitución Española.

Bien es cierto, que la reprobación, aunque no lleva en sí misma pena alguna, pues el reprobado puede regodearse y así lo hace, mofándose de los reprobadores y de la ciudadanía en general, debería, por dignidad, aplicarse el cuento y presentar de inmediato su dimisión, o por lo menos ser obligados a la pena de Sambenito y coroza, a la manera como se utilizaba sobre los condenados por la Inquisición Española, porque la reprobación supone un estigma sobre la cabeza del reprobado y un síntoma de desprecio por parte de todos hacia su persona.

Pues bien, ya tenemos al Ministro, de una parte “CONCERNIDO”, y, de otra, “REPROBADO”, ¿cuál será la próxima? Pues bien, podría ser la de pasar a investigado (o imputado como se ha denominado toda la vida), por sus tejemanejes y enjuagues llevados a cabo, en un clarísimo caso de tráfico de influencias y de uso de información privilegiada. Y ello, a través de la Sociedad que constituyó en 2.006, bajo la denominación de “Montoro y Asociados”, a caballo entre su salida del Gobierno en 2.004 y su regreso a la política en 2.008, pasándole las acciones a su hermano Ricardo y cambiando la denominación de la sociedad, para evitar rastreos y malentendidos, por el de “Equipo Económico”, sobre la que la titular del Juzgado de Instrucción número 22 de Madrid ha admitido la querella presentada por la Fiscalía Anticorrupción contra la citada Sociedad. En concreto, la querella se dirige contra la propia Sociedad, como persona jurídica, y siete personas físicas: Ricardo Martínez Rico, Secretario de Estado de Presupuestos con Cristóbal Montoro durante el mandato de José-María Aznar como Presidente del Gobierno; Salvador Ruis, ex-Director General de la Agencia Tributaria; Francisco Piedras, que fue Director General del Gabinete Técnico en el Ministerio de Hacienda; Manuel de Vicente-Tutor, exdirector del Gabinete del Director General de la Agencia Tributaria; Ricardo Montoro, hermano del Ministro; Manuel Teruel, entonces Presidente de las Cámaras de Comercio; y Carmen de Miguel, Directora General. O sea, un elenco de primera división y de tentáculos arraigados en la columna vertebral de la Administración Económica y Tributaria del Estado, o sea, la élite de la cúpula de la Agencia Tributaria para más señas, sin olvidar las cenas que les organizaba su conmilitón Rodrigo Rato (¡menuda pieza!) con importantes empresarios, incluso del IBEX-35, para ponerles al día de las políticas económicas del PP, para cuando llegara al Gobierno, lo que se preveía. No son baladíes los delitos, presuntos, que se les imputan: prevaricación administrativa, malversación de caudales públicos, tráfico de influencias y falsificación de documentos mercantiles y certificados. Desde luego, que el despacho en la Subdelegación del Gobierno en Andalucía ve “mien mano” de Alfonso Guerra se queda en mantillas.

¡Dios mío!, y el recién nombrado Presidente de la Republique Francaise,  Emmanuelle Macron, ha hecho dimitir, sin llevar en el cargo más de veinte días, a dos de sus Ministros: Richard Ferrand, mano derecha del Presidente francés durante la campaña electoral, lastrado por sospechas de nepotismo; y a Sylvie Gaulard, ya ex-Ministra de Defensa, por posibles irregularidades en el pago de los sueldos de sus asistentes cuando era eurodiputada. Simples sospechas, que podrían arrastrar a más Ministros, dando ejemplo de lo que es una verdadera democracia y donde se aplica que “el que la hace, la paga”, y no como en este remedo de democracia española, en el que los culpables, aun pendientes de ser declarados así por los Tribunales, se toman a chacota sus incumplimientos de la ley, porque se consideran investidos de un poder divino análogo al que sostenía a los Reyes Absolutos de la Edad Moderna, y entonando dicho aserto como un mantra los prebostes del Partido Popular, que aplican el mismo a los demás, pero que parece que para ellos el que la hace no la paga, sino que aún se encumbra mucho más.

En fin, esto es hacer política, en este País, repito, aún hoy, a duras penas, llamado España, o como bien dijera nuestro inmortal Antonio Machado, “la España de Charanga y pandereta” y, en este caso, el Alguacil Alguacilazo (o endemoniado) como nos dejara escrito el irónico Francisco de Quevedo y Villegas .

MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

5 de julio de 2017

Como ya es sabido, Albacete no tiene alcalde desde que en el Pleno Municipal del jueves 29 de junio se aceptara la dimisión de Javier Cuenca, anunciada por el propio dimisionario el pasado día 24, para sorpresa de solo unos pocos.

Inmediatamente, el PP designaba, por supuesto a dedo, sucesor en la Alcaldía como si de uno de sus congresos se tratase. Se olvidaba el PP de que hay que someter la decisión a un Pleno de investidura y que además, su partido está en minoría, muy minoritaria, en el Ayuntamiento.

En ese momento, nos pusimos los grupos políticos de la oposición a trabajar en una alternativa para el gobierno de la ciudad. Y es que además esa era nuestra obligación. ¿Qué credibilidad tendríamos si después de criticar, de forma muy merecida, la gestión del PP no presentábamos en este momento una alternativa a su gobierno?

Trabajamos el PSOE y Ganemos Albacete en un proyecto cimentado en aquellos aspectos que nos pudieran unir a ambas formaciones y que sin duda mejorarían la situación de parálisis que vive la ciudad. Albacete no avanza, no se mueve. Y si lo hace es gracias a la iniciativa privada, no hay impulso o dirección pública en la ciudad. El Ayuntamiento no hace nada por favorecer el desarrollo del tejido industrial de la ciudad o facilitar la actividad de nuestro comercio y hostelería, no sabemos qué criterios urbanísticos tienen para el crecimiento futuro de la ciudad y no hablemos de la inexistente y en el mejor de los casos desorganizada política social o participativa. Teníamos que cambiar las cosas.

Con alguna crítica de quien se creyó en la capacidad de designar sucesor sin pasar por un Pleno, comenzamos a trabajar en un proyecto que sumaba 13 concejales y más de 37.000 votos, es decir, 3 concejales y 8.000 votos más que el partido del gobierno. Para que nos aclaremos, un gobierno municipal con más respaldo popular y más fuerte, al contar con más concejales para darle un impulso a la ciudad en lo que resta de mandato municipal.

Trabajamos en la alternativa con una fuerte ambición por gobernar la ciudad y mejorarla, pero sin ansiedad por hacerlo a cualquier precio y desde luego, no íbamos a permitir que el gobierno de Albacete pasara por los intereses personales de un concejal expulsado de su grupo y de varias organizaciones más, caracterizado por insultar a diestro y siniestro y que aún mantiene el marcador de propuestas serias a cero. Queríamos poner en funcionamiento un proyecto estable y de progreso para mejorar Albacete, ese es nuestro único objetivo y ello, evidentemente, no pasaba por el no adscrito. 

El proyecto de cambio necesitaba a los concejales del tercer grupo de la oposición: Ciudadanos.  Y el cambió chocó contra Ciudadanos. Como ya pasara en Murcia o Madrid.

El cambio chocó con la sacrosanta premisa de que dejarán gobernar a la lista más votada, aunque dicha lista está impregnada de corrupción como en Murcia o Madrid o haya demostrado ser incapaz de sacar ni una sola medida adelante, como ocurre en nuestro Ayuntamiento. Y es una pena, ya que los concejales y concejalas de la oposición en Albacete hemos generado una buena relación de trabajo, sin duda mejor que la existente entre los concejales populares entre sí, y una capacidad de acuerdos en común muy importante y que vendría bien a la ciudad y por ello a sus vecinos y sus vecinas.

Pero el cambio no será. Los polígonos, el comercio o la hostelería no tendrán un ayuntamiento que piense en sus necesidades presentes y opciones que mejoren sus oportunidades futuras. La política social seguirá sin atender a quien lo necesita y las bibliotecas seguirán sin abrirse. Al menos de momento. El sucesor designado tampoco cuenta con lo necesario para liderar Albacete, aquello, que sin saber cómo nombrarlo, ya demostraran tener alcaldes y alcaldesas valientes como Manuel Pérez Castell o Carmina Belmonte y que era necesario para hacer progresar a una ciudad. Esa amplitud de miras y ganas de cambio de la que han carecido los últimos regidores albaceteños que han sumido a la ciudad en un letargo del que, desde luego, no esperamos que salga de la mano del nuevo sucesor.

El cambio tendrá que esperar.

Pero llegará.

Manu Martinez. PSOE Albacete.

 

 

Miércoles, 28 Junio 2017 00:34

Políticos ineptos

Desde luego esta calificación, lamentablemente, bien puede decirse que puede predicarse de la generalidad de los políticos que pueblan la piel de toro, tanto a nivel Estatal, como Autonómico, Provincial o Municipal. Indiscutiblemente, llegados a este punto, podría certificarse que, al menos, sobran la mitad de nuestros políticos, pues su papel, en función de las funciones, valga la redundancia, que les son encomendadas por el Ordenamiento Jurídico, viene a ser de encefalograma plano, fundamentalmente porque su preparación, en principio y como principio, siga valiendo la redundancia, de partida, deja bastante que desear, pues la mayoría, quizás, incluso, deberían volver a primaria, a ver si con este nuevo rebozado son capaces de aquilatar algún conocimiento, por nimio y básico que sea, pues, repito, la preparación intelectual y de conocimientos en todos los ámbitos de la ciencia y de la cultura, nos daría como resultado una serie de tarugos que harían temblar el basto y pondrían al descubierto el por qué de muchas cosas que pasan, o que no pasan, que tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando, ante la cortedad y escaso nivel de conocimientos y preparación de los mismos. Y no nos quedemos en que sean licenciados en esto o en aquello, incluso que fueran peritos en lunas, pues bien es sabido que, desgraciadamente en nuestro sistema educativo básico, medio y superior, incluso en el universitario, los títulos, en numerosísimas ocasiones, pareciera que los dieran como en los sorteos de la lotería, entre otras razones, porque hay que alabar hasta la extenuación nuestro sistema educativo y hacer ver que triunfa, y porque, a mayor inri, muchos de estos políticastros han obtenido, en algunos casos, sus títulos sin acudir siquiera a clase, en base al encufismo y la endogamia que preside todo nuestro sistema de Educación. Y así, con estos mimbres, nos luce el pelo y no hay que esperar que del olmo salgan peras.

En base a ello y porque el sistema de representación, a través de las elecciones, puede acoger a cualquier nefasto personaje que pase por allí y por mor de ese sistema llegue a ocupar quien nunca ni jamás debiera de haber dejado de picar piedra (y que me perdonen los picapedreros de profesión), resulta que tenemos a la mayoría con la única vocación de agarrar lo que puedan mientras dure el chollo y es por ello que se aferran a la poltrona con algo más que pegamento imedio y no hay quien los descabalgue, así caigan rayos y truenos, que ellos perseveran, hasta el último aliento, pegados como una lapa a esa poltrona, en la mayoría de los casos inmerecida. Y de este sistema de que nos hemos revestido, llamado eufemísticamente, democrático, no quedan ni siquiera las raspas de las sardinas, pues nuestros gerifaltes pasan, como plaga de langosta o de marabunta, arrasando todo lo que se les pone por delante, dejando la patria hecha un solar o un erial, en el que jamás volverá a crecer la hierba, sin que para ello sea necesario que pasen por ellos Atila en su caballo.

Este sistema democrático español que, con tanto énfasis nos restriegan por los ojos, nuestros jerifaltes y los medios de comunicación, adictos al poder de turno, y nos lo venden como una democracia ya consolidada, que da vergüenza oír a tanto adláter, acólito, corifeo, paniaguado y mamandurriero, proclamarla a los cuatro vientos, con ese mantra, palurdo y falso, de que “España, ya es una democracia consolidada”, y después de pronunciar tal aserto, quedarse abiertos de patas, y resoplando, como cuando la gallina acaba de poner el huevo o la parturienta ha dado a luz al fruto de sus entrañas.

Y sólo vale, a día de hoy y por su actualidad, un botón de muestra que diferencia a una verdadera democracia, así, con todas las letras y para mayor definición, con mayúsculas (DEMOCRACIA) de lo que es una pantomima, de una apariencia de tal, un remedo, una parodia, una caricatura, una mímesis, la tenemos en el termómetro que nos va a dar la temperatura que, como las personas, debe tener una democracia de tal guisa, verdadera, verídica, real, veraz y auténtica. Basta este botón de muestra: nuestro propio Gobierno de España, el encargado, previo cumplimiento de las leyes, de hacérnoslas cumplir al resto de la ciudadanía, incluso, “manu militari”, ha recibido, en toda la cresta, un varapalo, un bastonazo, un estacazo, un trancazo, de muy padre y señor mío, de órdago a la grande, a la chica y a los pares, un toque de atención capaz de sonrojar al más sinvergüenza del mundanal mundo, al declarar inconstitucional, o sea, señores del Gobierno de España, contraria a la Ley de Leyes, a la Carta Magna, a la Constitución Española, la amnistía fiscal, disfrazada bajo el eufemismo de regularización, decretada (y digo bien, porque lo fue a través del vehículo o instrumento de un  indebido y anticonstitucional Decreto-Ley), auspiciada por, nada más y nada menos, que por el Ministro de Hacienda (ese que debe velar por el cumplimiento de las obligaciones fiscales de los ciudadanos), Sr. Cristóbal Montoro, allá por el año 2.012, en base a la hecatombe u holocausto que según él mismo y el Gobierno en pleno se cernía sobre España, vulnerando los artículos 31.1 y 86.1 de la Carta Magna, afectante el primero a derechos fundamentales de los españoles, dando lugar a una discriminación intolerable entre los españoles cumplidores de la ley y los defraudadores, a quienes se les puso puente de plata, pagando un ridículo 3% sobre lo puesto al descubierto, sin mirar el origen, presumiblemente delictivo en la mayoría de los casos, y oprimiendo a los primeros aplicándoles hasta el 45% en muchos casos. Pues bien, conocida la sentencia del Tribunal Constitucional de 8 de junio de 2017, el Gobierno se ha llamado andana, ha negado la mayor, se ha hecho el loco y ha salido en tromba a defender lo indefendible, poniendo a parir al Alto Tribunal, incluso el propio Sr. Presidente, Mariano Rajoy Brey, sí, ese mismo, que cuando le preguntan por otras muchísimas decisiones jurisdiccionales proclama que él no comenta las sentencias judiciales, que las respeta y que las acata. ¡Pues menos mal, que las respeta y acata!, porque poco le ha faltado, ganas no le han faltado, para haber enchironado a los miembros del Alto Tribunal que, por unanimidad, sí, por unanimidad, le han recriminado tal tropelía. Consecuencia de ello, en un país real y verdaderamente democrático, hubiera sido la dimisión en pleno del Gobierno, sin dejar fuera a ninguno. Pues aquí, a mantenerla, a sostenella y no enmendalla, y tomándose a chacota y cachondeo la meritada sentencia.

Pues bien, si pasamos a un real y verdadero país democrático, cual es la República Francesa, en la que el Gobierno que preside Enmanuel Macron, desde hace un mes escaso, ya han presentado la dimisión dos Ministros (ante la amenaza de ser cesados) por estar bajo “sospecha” (esto es importante, sólo por estar “bajo sospecha”) de “conducta irregular”. Se trata de Richard Ferrand, mano derecha del Presidente francés durante la campaña electoral, lastrado por sospechas de nepotismo, y de Sylvie Goulard, ya ex Ministra de Defensa, por posibles irregularidades en el pago de los sueldos a sus asistentes cuando era eurodiputada.  Y es que la mujer del César, además de honesta, ha de aparentar serlo. ¡Chapeau, Monsieur Macron, que podrá quedar libre para poder entonar, en alta voz, la Marsellesa: Allons, enfant de la patrie...!.

Ahí está el meollo, ahí está la diferencia entre la auténtica, real y verdadera democracia allá los Pirineos, y esta meliflua apariencia de democracia o democracia bolivariana y bananera que rige en nuestro país, España, donde el Gobierno entero, sin dejar fuera a ninguno de sus miembros, se salta la Constitución a la torera, dejándola como un klinex después de su uso y siguen viento en popa como si hubieran ganado la decimotercera champion.

Y ahora Montoro, el aún Ministro de Hacienda, sale por peteneras, proponiendo a todos los grupos políticos del Parlamento que se prohíban por ley nuevas amnistías fiscales, riéndose del Tribunal Constitucional y de la generalidad de los españoles, pues bien claro ha quedado, que la sentencia del Tribunal Constitucional ya prohíbe, de cara al futuro, esas nuevas amnistías, pillándose los dedos, pues reconoce el ínclito Ministro de Hacienda “nuevas amnistías”, lo que supone que la suya, la del año 2.012, de Regularización “res de res” que diría Pigdemont, y que consistía en una verdadera, real y auténtica “amnistía fiscal”. Recordándome este epítome a los ridículos Códigos de buen Gobierno del Gobierno,  puestos en vigor por Zapatero y Rajoy, como si no existiera legislación en España que obligue a los Gobiernos a cumplir la Ley.

MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

28 de junio de 2017

Miércoles, 21 Junio 2017 07:45

¿Quién puede fiarse de este Gobierno?

Parece de cajón que un Gobierno de cualquier País del mundo mundial, tiene como función, primordial e indelegable, la de velar por el bienestar de sus ciudadanos, sí, de esos ciudadanos que, al menos en este país, aún hoy, a duras penas, llamado España, son asaeteados a impuestos, tasas y obligaciones, sin que el esfuerzo fiscal que se les exige revierta en su bienestar, antes al contrario, una gran masa de las cantidades que, en definitiva, acaban siéndoles confiscadas, revierten en el bienestar de los políticos. Sí, esos sujetos que se hartan de proclamar que se desviven por el citado bienestar de la ciudadanía, pero que, por fas o por ne fas, acaban viviendo a costa de la citada ciudadanía, sin dar un palo al agua y poco menos, o quizás, más, que un marajá.

De todas maneras esto que digo y reseño no es un escape para aligerar mi frustración, una salida de pata para consolarme del cabreo que me producen estos señores, políticos, que visten de guante blanco y cuyas manos brillan, como si diariamente se desparramaran sobre las mismas varias y variopintas  vaselinas y pócimas, y que asoman blancas como la patita de la madre del cuento de los tres cerditos. Manos blancas, brillantes, lisas, que revelan, de largo, no haber dado un palo en su vida al agua y que, repito, viven a tren de duques y marqueses, cuando no de reyes, mientras sangran al españolito de a pie, al que vejan y al que extraen hasta el último céntimo de euro de su bolsillo, tal como demuestran más de un estudio que sentencian que en este País, vuelvo a repetir y no me cansaré, aún a duras penas, llamado España, el españolito, digo, tiene que trabajar, al menos 181 días para satisfacer la hambruna de parné que exigen el Estado, Las Autonomías, los Municipios y las Diputaciones Provinciales. Es decir, la mitad del calendario anual, o, según alguno, más de esa mitad, por amor al arte para que nuestros mandamases, en cualquier estadio de la Administración Pública, nos pulan y nos dejen en la puta miseria, mientras ellos tiran con pólvora del rey y viven a cuerpo de ídem. Me parece un esfuerzo exagerado, viendo luego a dónde va toda esa ingente cantidad de dinero que supone la exacción fiscal a que es sometido el españolito de a pie, simplemente por ser ciudadano. En cualquier caso, a esa mitad de año, trabajando para otros, sin remuneración a cambio, habría que tener en cuenta la cantidad de tiempo que dicho españolito emplea para satisfacer las demandas de la Administración Pública (autoliquidaciones, impresos por doquier, etc., etc.), lo que supone un importantísimo coste económico, no evaluado por ninguna empresa destinada a estas estadísticas. Pero si alguna se decide y lo lleva a cabo, el montante dinerario que supone esa pérdida de tiempo empleado en la maraña burocrática oficial para satisfacer las demandas de la Administración Pública y volcar sobre la misma hasta las veces que uno hace el amor, la mayoría de las veces, incluso, lo que aún indigna más, haciendo el trabajo que le corresponde hacer a los funcionarios (que para eso están y para eso les pagamos) de las distintas Administraciones Públicas, con la agravante de que tienes que ser un Licenciado Vidriera, o sea, un Supermán en todos los ámbitos, porque a poco que desbarres, la maza que “manu miliari” aplican las distintas Administraciones, sobre tu cabeza, puede llegar a dejarte tetrapléjico, lo que nunca tiene su correlación cuando el error o la actuación, incluso, prevaricadora, de los órganos de la Administración despliegan sus efectos sobre la masa amorfa ciudadana, que tiene que tragarse carros y carretas y aguantar toda la basura que sobre la misma se expande.

Pero, a lo que vamos, ¿quién puede fiarse de este Gobierno? La semana pasada pasé, valga la redundancia, sobre el asunto que debiera tener unas consecuencias demoledoras para un Gobierno, que siendo el primer obligado a cumplir la Ley y que, además, por mandato constitucional está obligado a exigir ese cumplimiento a los ciudadanos, resulta que se salta no la Ley, que ya sería grave, sino la propia Constitución Española, a la torera, se la pasa por el forro o por la entrepierna y, poco menos, que se caga en la misma. Me estoy refiriendo a la recentísima sentencia del Tribunal Constitucional, del pasado 8 de Junio, a través de la cual le da un varapalo de órdago a este Gobierno de listos, que lo deja al pie de los caballos, mordiendo el polvo y desarmado, por atentar gravemente contra los artículos 31.1 y 86.1 de la Carta Magna, amén de utilizar un vehículo inadecuado (El Decreto Ley) para llevar a cabo lo que, a todas luces, fue la amnistía fiscal que pergeñó en el año 2.012, disfrazada, para mayor inri, bajo el eufemismo de “regularización”, en aras a salvar a la Patria del infierno y del subsiguiente fuego eterno que se intuía iba a acabar con nuestras vidas y bienes, por lo que para evitar este holocausto, se abrió la puerta a los defraudadores mayores del reino para aflorar el fruto de sus rapiñas (delictivas o no, que aquí no se miraba la matrícula del vehículo), pagando un miserable 10%, que al final se quedó, en un ridículo 3%, recaudando menos de la mitad de lo que se previó. Excusas que no excusan nada, antes al contrario ponen de manifiesto la arrogancia, la soberbia, la prepotencia y la petulancia de unos señores que se creen los reyes del mambo, porque por la misma regla de tres y en base a esa salvación in extremis del país, bien podrían haber aprobado un decreto ley (convalidado en el Congreso por la mayoría aplastante del PP) en virtud del cual se decretará la condena a muerte de todos los jubilados pensionados: ¿esto sería lícito y legal?.

Pues bien, acto seguido y aún no estando repuestos de las verdades del barquero que el Constitucional cantó a Don Mariano Rajoy Brey y sus secuaces conmilitones del Gobierno, en el que, como puso de manifiesto el día 13 en el Diario “El País”, parece mentira la metedura de pata siendo el Gobierno con más Abogados del Estado por centímetro cuadrado de la historia, lo cual da bastante que pensar, en cómo algunos, a veces, ganan la oposición. Pues bien, ya casi sin capacidad de asombro, ahí tenemos el caso del Banco Popular que por decisión de la Junta Única de Resolución (JUR), dependiente del Banco Central Europa (BCE) y en connivencia con el Gobierno de España, se lo han cargado, dejando a 305.000 inversores (accionistas) en la ruina, ya que han perdido toda su inversión, y todo ello cuado dos días antes el propio Gobierno, a través de su Portavoz, y Ministro de Educación, Iñigo Mendez de Vigo, y del más listo de la clase, el Ministro de Economía, Luis de Guindos, juraban y perjuraban que no había riesgo alguno, tratando de dar confianza a los dichos inversores, y a mayor inri, cuando cuatro días antes, el citado banco había pasado con éxito, los test Estress que Europa impone a la Banca.

Y ya, por si fuera poco y hubiera pocas pruebas de que este Gobierno, o está conformado por un puñado de ineptos, o por un puñado de sinvergüenzas, o ambas cosas a la vez, (recordemos que en el cara a cara en las elecciones de 2.011, el candidato del PSOE, Pedro Sánchez, no tuvo ningún recato para llamar con todas sus letras, al Sr. Rajoy, INDECENTE), ahora el Banco de España desvela que el “rescate” (Sí, Sr. Rajoy, el “rescate”) de las Cajas de Ahorro superará los 60.000 millones de euros tras privatizar Bankia, concretamente da por perdidos exactamente 60.613 millones de euros, considerando dicha cantidad como una cantidad irrecuperable, o sea, que pagaremos o ya estaremos pagando el conjunto de los españolitos, y no parece que el Banco de España esté por la labor de ir contra este Gobierno, porque a su Gobernador lo ha nombrado este Ejecutivo. Y, ahora, aquí y ahora, vienen a nuestras mentes aquellos mensajes de nuestro aún Presidente del Gobierno de España, Don Mariano Rajoy Brey, y del Ministro de Economía, Luis de Guindos, amén de toda la pléyade de adláteres, corifeos, acólitos, paniaguados y mamandurrieros de este Gobierno, que son legión, incluidos medios de comunicación adictos al poder, que se degañitaban, jurando y perjurando, que lo que no era un rescate, sino simplemente un préstamo en condiciones muy ventajosas, no costaría un céntimo de euros a los contribuyentes. Pues bien, ya la tenemos otra vez liada, que ese montante de los sesenta y pico mil millones de euros del no-rescate, vamos  tener que soportarlos el conjunto de españoles, contribuyentes o no. En fin, otra chapuza más de un Gobierno, que por todo lo que se viene viendo y conociendo, y por los tejemanejes del Partido Popular que lo sustenta con los casos de corrupción, por tierra, mar y aire, debería ir haciéndose el harakiri o, más suavemente, debería ir haciendo mutis por el foro, pero sin escaquearse de sus responsabilidades y de su exigencia ante los Tribunales de Justicia.

¿Cuál será la próxima?.

MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

21 de junio de 2017

Miércoles, 14 Junio 2017 02:27

La catadura del Gobierno de España

Según el diccionario de Uso del Español, de María Moliner, “catadura” es definida como “aspecto de una persona por su cara” y añade que “se usa con adjetivos que expresan cualidades negativas, como fea, mala, etc.., y pone como ejemplo el siguiente: “No me gusta la catadura de ese hombre”.

Pues bien, esa catadura en cuanto al aspecto de una persona fea, mala, impresentable, perversa, vil, canalla, execrable, infame, injusta, aciaga, funesta, infausta, etc., etc., habría de ser predicada de los miembros del Gobierno de España y, especialmente, del Ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, vigente durante la legislatura 2.011/2.015, y, quizás, extensible al actual, donde repiten varios de aquellos miembros que lo conformaron durante aquél cuatrienio.

Pues, al estigma de estar cimentado sobre la base de un Partido, el Partido Popular, del que numerosos miembros y cargos públicos se hallan inmersos en un muy numeroso elenco de casos de corrupción ya en vía judicial (recordemos los más relevantes, la Gürtel, Taula, Púnica, Lezo, y los que te rondaré morena), estando el propio Partido, como tal Partido, imputado, aunque lo sea a título de simplemente beneficiario, lo que ya es de por sí bastante relevante, y con el propio Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy Brey llamado a testificar como testigo, el próximo día 26 de Julio (fecha elegida por el propio interfecto, constituyendo una anomalía de no poca dimensión), a las nueve horas y treinta minutos, y que tendrá que comparecer “en persona”, o sea, presencialmente, vis a vis, ante los Magistrados de la Sala de la Audiencia Nacional que juzga la trama Gürtel, en su primera época, obligado a tal por la propia Sala, ya que pretendió escaquearse al anunciar que lo haría mediante video-conferencia, es decir, a través del “plasma”, tan del gusto del Presidente, y quizás para evitar que su comparecencia lo sea con la ayuda asistida mediante este último sistema, y como tal testigo con la obligación legal de decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, ahora, aun no repuesto de este contratiempo, un nuevo varapalo le sobreviene al Gobierno, con la Sentencia del Tribunal Constitucional, recién salida del horno, o sea, de fecha 8 de Junio del presente año 2.017, adoptada por unanimidad, lo que ya de por sí legitima aún más la decisión adoptada, y de la que ha sido ponente el Magistrado Andrés Ollero, ex –Diputado del propio Partido Popular, por la que declara contraria a la Carta Magna, es decir a la Ley de Leyes Española, a la Constitución de 1.978, la disimulada “amnistía fiscal” llevada a cabo por el Gobierno del Sr. Rajoy, a través de la Disposición Adicional Primera del Real Decreto-Ley 12/2012, de 30 de Marzo, no sólo por la utilización de un vehículo impropio y totalmente “ilegal” para disponer la repetida amnistía, cual es el Real-Decreto-Ley, instrumento normativo indebidamente utilizado en un caso en el que resultaba afectado de forma relevante el deber de contribuir al sostenimiento de los gastos públicos, contraviniendo flagrantemente los artículos 31.1 y 86.1 de la Constitución Española (31.1: “Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad que, en ningún caso, tendrá alcance confiscatorio”; y 86.1: “En caso de extraordinaria y urgente necesidad, el Gobierno podrá dictar disposiciones legislativas provisionales que tomarán la forma de Decretos-Leyes y que no podrán afectar al ordenamiento de las instituciones básicas del Estado, a los derechos, deberes y libertades de los ciudadanos regulados en el título I, al régimen de las Comunidades Autónomas ni al Derecho electoral general”.), todo lo cual, en su caso, por afectar a la forma legal en que se llevó a cabo; pero no queda ahí la cosa, como parece que quieren dar a entender los madamases peperos, cuya sentencia les ha pillado con el pie cambiado, que se quedan en ese simple, que no es pequeño, defecto de forma, que parece mentira que alardeando de ser tan listos y cumplidores de la ley, hayan caído en este lapsus tan garrafal como inadmisible, y todo ello por hacer uso y abuso de la mayoría absoluta de que gozaba el Partido en aquella legislatura, plagada de Decretos-Leyes a punta pala, con el único objetivo de imponer su santa voluntad contra todos los demás partidos parlamentarios y evitar el diálogo, el debate y la discusión de las propuestas que eran aprobadas directamente por el Gobierno en la mesa camilla del Consejo de Ministros, y ello que presumen de tener en sus filas a los mejores cerebros en todos los ámbitos. Pues bien, con esta chapuza han quedado retratados en cuanto a su solvencia y cumplimiento de sus deberes y obligaciones fundamentales, entre las que ocupa un lugar preeminente y primera el de dar ejemplo “cumpliendo la ley” que luego, “manu militari” obligan a cumplir los ciudadanos españoles.

Pero no es sólo ese defecto de forma, que, como he dicho y repito, es un gravísimo error, una ilegalidad flagrante, alevosa, temeraria y cuasi delictiva, sino que el Tribunal Constitucional, por una vez y repito de manera unánime, ha hablado claro y contundentemente, pues considera la regularización, expresión bajo la que el Sr. Montoro y todos sus adláteres, trataron de desfigurar lo que en verdad y puramente constituía una “amnistía fiscal en toda regla, como una medida que en lugar de servir a la lucha contra el fraude se aprovecha del mismo so pretexto de la obtención de unos ingresos, lo cual comprota “la abdicación” del Estado de su obligación de hacer efectivo el deber de contribución a los gastos del Estado, y legitima la conducta del defraudador”,  y, a mayor abundamiento, incide el Alto Tribunal, de que el objetivo de conseguir una recaudación que se consideraba imprescindible no puede ser, por sí sólo, causa suficiente que legitime la quiebra del objetivo de justicia del sistema tributario, motivo alegado por el Gobierno, ante el estado de pauperidad del Estado para afrontar el déficit público, motivo que queda totalmente desmontado por el Tribunal Constitucional, que viene a decir, entre líneas, que el fin no justifica los medios, o sea, que no se justifica el incumplimiento de la ley, con la agravante de que se infringe la Carta Magna, en aras de esa lucha contra el déficit, o dicho en román paladino, que no todo vale. Es decir, que con la excusa de la urgente necesidad recaudatoria “con el fin de reducir el déficit público, se establece una declaración tributaria especial para determinadas rentas”, y que no puede aceptarse, y así lo asume el Tribunal Constitucional, con notable y evidente acierto, que establecer medidas como las anuladas pueda constituir “una opción válida de conducta de quienes, de forma insolidaria, incumplieron su deber de tributar de acuerdo con su capacidad económica, colocándolos finalmente en una situación más favorable que la de aquellos que cumplieron voluntariamente y en plazo su obligación de contribuir”. Y ello, con la agravante de condonar todo tipo de sanción o recargo y los intereses de demora, y, en principio, aplicando un tipo reducido del 10% que, por arte de birlibirloque, quedó reducido a una media del 3%. Y, además y para mayor inri, los resultados obtenidos dejaron mucho que desear, al obtener sólo una recaudación de unos escasos 1.200 millones de euros, menos de la mitad que se pretendía, lo que ya, por si sólo, hubiera sido suficiente causa para que el Sr. Montoro, en aquellas fechas, hubiese dimitido como Ministro.

Pues bien, ahora, con el varapalo que el Tribunal Constitucional, recordemos que por unanimidad, que esto es muy importante, ha dejado al Gobierno de España al pie de los caballos, con el culo al aire, dejando al descubierto una infracción mayúscula y un incumplimiento de la Ley, que ya, de por sí sólo, valga la redundancia, debiera acarrear, no solo la dimisión en pleno de este Gobierno de España, sino quizás la exigencia de responsabilidades solidarias en vía judicial.

Después de este varapalo, este Gobierno queda deslegitimizado para iniciar acciones legales contra Puigdemont y el independentismo catalán, porque ¿quiénes son los miembros de este Gobierno, incumplidores de los mandatos de la Carta Magna, para exigir a nadie el cumplimiento de la ley?.

En definitiva, una chapuza más a la que nos tiene acostumbrado este Gobierno, que se cree por encima del bien y del mal, tomando a los españoles por el pito del sereno, tomándoles el pelo cuando no como tontos del haba.

MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

  14 de junio de 2017

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