Miércoles, 20 Septiembre 2017 03:49

A vueltas con el botellón

En Mayo de este año, la revista “The Lancet”, publicaba los resultados del último informe del Instituto de Evaluación y Métrica Sanitaria de la Universidad de Washintong, que analiza la calidad asistencial y el acceso a los recursos sanitarios de más de 190 países de todo el planeta, y nuestro país, este país, aún hoy, a duras penas, llamado España, ocupaba el número 8 del ranking. Pero, como casi todo en esta vida, cuando no se está al loro, cuando la sociedad en general navega a la deriva, generalmente porque quienes tienen el deber y la obligación de asir con fortaleza el timón de la nave, se quedan dormidos a su frente o porque dejan el mismo en manos de ineptos e incapaces, suele ocurrir lo que, sin remedio, ha ocurrido, y es que en otro estudio sociosanitario publicado hace unos días, en este mismo mes de Septiembre, sufragado por la Fundación Bill y Melinda Gates y también publicado por la revista “The Lancet”, nos ha arrojado un jarro de agua fría y nos ha hecho darnos de bruces con la realidad, pura y dura, cotidiana, que sumerge a España un poco en el fondo del pozo, debido a este nuestro particular “laisser faire, laisser passer”, tan del agrado de nuestros mandamases y que suele acabar con el resultado de que la nave encalle o quede varada, sin que sea posible seguir el rumbo hacia el Estado de la Felicidad, o sea, hacia ese Estado de Bienestar, que tantas veces ocupa la boca de aquéllos, tratando de hacernos creer que vivimos en el mejor de los mundos posibles, o sea, rozando, si no entrando y ubicándonos, ya, con nuestra propia dosis de soberbia, en el Cielo, volviendo al Paraíso Terrenal del que el hombre, por su arrogancia y vanidad, fue expulsado por desobedecer el mandato de Dios Padre. Pues bien, este último trabajo que mide el acercamiento a los Objetivos del Milenio de las Naciones Unidas basado en la mejora de los indicadores de Carga Global de Enfermedades, trata de averiguar si cada uno de los 188 países estudiados se está acercando o se está alejando de los objetivos de eliminar alguna de las enfermedades globales propuestas como erradicables para este siglo, tales como el alzhéimer, dolor de espalda o migrañas. Dicho trabajo recoge datos de cinco estudios mundiales realizados por más de 2.500 colaboradores; este estudio que informa cada año de las causas de mortalidad, esperanza de vida y expectativas de vida saludable, y es catalogado como un atlas mundial de la salud, suspende a España en hábitos saludables, lo que le ha hecho descender del puesto 7 al 23 del ranking, siendo los grandes responsables de este descenso, casi a los infiernos, el “alcohol”, el “tabaco” y la “obesidad infantil”. Los suspensos de España en obesidad infantil han sido de 36 puntos sobre cien, en tabaquismo de 25 puntos sobre cien y el abuso del alcohol, de 10 puntos sobre 100. Lejos quedamos en relación con el país que encabeza la lista, que, como en Educación, es Singapur, seguido de Islandia y Suecia. Y por si fuera poco, o añadiendo más leña al fuego, hace unos meses un informe europeo alertaba de que, en el viejo continente, los ciudadanos nos exponemos a un riesgo de padecer cáncer que duplica el de otras comunidades, por nuestra tendencia al consumo excesivo de alcohol.

Pues bien, en relación con el “bebercio”, o sea, con nuestra adicción a consumir bebidas alcohólicas, el pasado Lunes, día 11 de Septiembre del corriente año, el Diario “La Tribuna de Albacete”, se hacía eco de las declaraciones del Vocal de la Sociedad Española de Medicina del Adolescente, el pedíatra albaceteño, Félix Notario, que lleva años trabajando sobre el problema del alcohol entre los adolescentes, y con ocasión de la permisividad del botellón en nuestra Feria Septembrina, manifestó no ser partidario de la decisión de permitir este tipo de concentraciones durante las fiestas mayores de nuestra capital. E incide en que “hay permisividad total en el consumo de alcohol, la gente joven sigue bebiendo y cada vez más. Lo que más nos preocupa es la edad de inicio, porque es lo que realmente hace más daño. Todos los estudios recientes nos hablan entre los 13 y 14 años cuando empiezan a beber. Un pequeño porcentaje lo hace de forma habitual y un porcentaje mayor lo hace de forma ocasional. Es triste y preocupante que empiecen tan pronto porque la maduración cerebral no está completada a esas edades. El adolescente es muy vulnerable al consumo de alcohol”. Insiste en que “la permisividad de España con el alcohol es total, y destacaba que hasta el 78% de los menores admitían que resulta fácil obtenerlo. Además, señala, que España es el país de Europa en el que los jóvenes empiezan a fumar primero: lo hace el 33% de las chicas y el 29% de los chicos de 14 a 18 años. Y yo, añado, por constatación directa, que ese “fumeque” no suele limitarse al tabaco convencional, sino que por regla general, se sitúa en el porro y lo que venga detrás. Ante esta situación, el propio Dr. Notario, aboga por la familia, como centro neurálgico, para poner en práctica las buenas costumbres e infundir a los menores principios saludables, amén y por añadidura, la educación en los centros escolares, todo ello con el fin de rebajar y llegar a eliminar los miles de jóvenes que acaban en los servicios de urgencias de los hospitales tras los botellones, como consecuencia de los comas etílicos.

Contrasta con los datos arrojados por los estudios e informes señalados al principio y la cordura y sensatez de las reflexiones del Doctor Félix Notario, la ligereza con que nuestras autoridades municipales se toman el problema del alcohol en nuestra capital, que pese a la prohibición tajante proclamada por el artículo 36.1 (“No está permitida la práctica del “botellón” en el ámbito de aplicación de esta Ordenanza definido en el artículo 4”, o sea, “Las prescripciones de la presente Ordenanza son de aplicación en todo el territorio del término municipal de Albacete”) del Texto Refundio de la Ordenanza Reguladora de los Espacios Públicos de Albacete para Fomentar y Garantizar la Convivencia Ciudadana y el Civismo, pomposa denominación, que no casa con la conducta de nuestros munícipes, que contravienen esa Convivencia y ese Civismo, cuando en base al punto 4 de ese mismo artículo 36, hecha la ley, hecha la trampa (“lo dispuesto en el apartado primero se entiende, a su vez, sin perjuicio del régimen de autorizaciones, ... como del que gozan manifestaciones populares debidamente autorizadas, como la Feria, dentro del ámbito de celebración de las mismas”), ha dado permisividad a la práctica del botellón durante cinco días en esta pasada Feria (días 7, 8, 9, 15 y 16), lo que parece ya una costumbre institucional que contradice, además, todas esas proclamas de las consecuencias perversas que el consumo de alcohol en exceso, siempre, y más aún en menores de edad, conlleva, porque no hay que extrañarse de que ese “botellón a la carta” permitido por nuestra autoridad municipal, lo llevan a cabo principalmente hordas de menores de entre 13 y 18 años, porque aunque exista una prohibición tajante de consumo por los mismos, y prohibición de dispensar bebidas alcohólicas igualmente a menores, lo cierto es que se hace la vista gorda y se mira para otro lado, porque ya me dirán Vds. qué control ejerce la policía, sea municipal o nacional, sobre esas, repito, hordas, que, como zombis los ves caminando por las calles cargados de bolsas de plástico, repletas de botellas de alcohol, litronas y mezclas de todo tipo, para desembocar en los aledaños de la Plaza de Toros, pues para averiguar su edad no hay que pedirles el carnet de identidad, sino que su minoría la llevan reflejada en el rostro y en sus fachas. Pero allí convergen miles, con la agravante de incumplir también el punto 3 de la mencionada Ordenanza Cívica (“En cualquier caso, deberán observarse las normas establecidas en esta Ordenanza sobre limpieza y depósito de residuos, estando prohibido arrojar al suelo o depositar en los espacios públicos recipientes de bebidas como latas, botellas, vasos o cualquier otro objeto”). Se ve que la autoridad municipal no se pasea por esos aledaños, una vez terminada la juerga, para concienciarse de que dejan los mismos hechos una auténtica mierda, un verdadero estercolero, un inmenso basurero, de desperdicios, botellas, latas, vómitos, micciones líquidas y sólidas, y un largo etcétera de inmundicia, en cuya limpieza inmediata se afana un batallón de barrenderos y basureros, con el único objetivo de borrar las huellas del crimen, pues ya se sabe, que ojos que no ven, corazón que no siente, dejando, eso sí, un reguero de comas o semicomas etílicos que no se los salta un galgo.

Y no hay que dejar de lado la responsabilidad que en estos hechos y práctica tienen los progenitores de las criaturas, pues son los primeros en poner en entredicho la prohibición del botellón, en aras a que los cubatas en los bares y pubs están muy caros, a lo que habría que argüir, que una persona mayor de edad, tiene derecho a consumir tantos cubatas como le permita el bolsillo, mas a los menores ni una gota de alcohol, por su bien y el bien de la sociedad Y también reseñar que para divertirse no hay que consumir alcohol hasta ponerse hasta el culo y caer víctima de un coma etílico, sin tener en cuenta, además, las molestias que causan a los vecinos circundantes que tienen todo el derecho del mundo a dormir y descansar, tanto si trabajan al día siguiente como si no. Y por lo observado en la actitud de estos menores, el botellón no lo circunscriben a los días permitidos, sino que lo practican toda la Feria entera.

En fin, bien pareciera que la autoridad competente no buscara sino fomentar el alcoholismo, a fin de descerebrar a los jóvenes, buscando en el mañana una docilidad y una sumisión totales e incontestables, al serles extirpada la facultad de pensar y de decidir, manejándolos como una masa de carne con ojos o como un rebaño de corderos aborregados. Si no, no se entiende esa adicción a la permisividad, que, además, oficialmente, se extiende también a otros días, como por ejemplo y por no ir más lejos, el Día de Jueves Lardero.

Parece mentira que nuestros munícipes, que se jactan de ser los más listos y preparados por ser de la capital, no sigan el ejemplo reciente del Ayuntamiento de Fuente Alamo, que recientemente, ha implantado la política de “tolerancia cero” con el “botellón”, medida aprobada por la Junta de Gobierno Municipal para impedir el consumo de bebidas alcohólicas por menores y, además, evitar ruidos y suciedad en la localidad, firmando el Alcalde, Félix Torralba, un bando por el que establece multas que van de los 100 a los 600 euros para las personas que beban alcohol en grupo, en zonas públicas o al aire libre. Y tal es su voluntad de acabar con esta lacra que, al no tener policía municipal ni poder estar la Guardia Civil permanentemente en el pueblo, ha sido contratada seguridad privada. ¡Chapeau, por el Edil de Fuente Alamo! Y a ver si el de aquí toma ejemplo y se pone las pilas, que la tarea de primer regidor de la Capital no se circunscribe única y exclusivamente a abrir y cerrar la puerta de Hierros del Recinto Ferial.

MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

                   20 de septiembre de 2017

La Feria de Albacete 2017 tiene que tener, evidentemente, un balance absolutamente positivo. Ha sido una feria, salvo excepciones, segura y limpia. Una Feria con más visitantes, buena

Jueves, 07 Septiembre 2017 20:11

Una gota en el mar de la Cooperación

Artículo del presidente Emiliano García-Page con motivo del Día de los y las Cooperantes mañana 8 de septiembre

El día 8 de septiembre del año 2000  los Jefes de Estado de 191 países del mundo asumieron la necesidad de un cambio global y suscribieron el Compromiso de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Sus metas y plazos quedaron definidos para 2015 y recientemente se han redefinido hasta 2030, con el nombre de Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Cada año el 8 de septiembre se celebra el Día del Cooperante, instituido oficialmente en nuestro país desde 2006 para reconocer el trabajo de los más de 2.800 españoles y españolas que dedican su esfuerzo profesional diario a la Cooperación para el desarrollo en el exterior. Aprovechemos este día para sensibilizar sobre la necesidad de que existan las personas cooperantes y su trabajo por un desarrollo global, equitativo y sostenible.

Respecto al perfil personal de estos profesionales, según el estudio realizado por la Agencia Española de Cooperación (AECID), la mayoría son mujeres, el 56 por ciento del total, y  el 77 por ciento mayores de 35 años. En cuanto a las zonas geográficas donde trabajan, un 47 por ciento desarrollan proyectos de cooperación en África Subsahariana, mientras que el 22 por ciento están asentados en América del Sur, el 15 por ciento en América Central y Caribe, en tanto que en un cinco por ciento de los casos orientan su labor a las regiones de Asia y Pacífico, Magreb, Oriente Medio y Próximo.

El 37 por ciento de las personas cooperantes son personal religioso. El segundo grupo mayoritario, el 27 por ciento,  trabaja para Organizaciones no Gubernamentales de Desarrollo (ONGD), mientras que el 11 por ciento del total lo hace para organismos internacionales dedicados a la cooperación. El ocho por ciento del personal español destacado en el terreno se encuentra trabajando para la Agencia Española de Cooperación.

En Castilla-La Mancha aportamos el tres por ciento de los cooperantes españoles en el mundo y hemos tratado de contribuir con nuestro “granito de arena” a esa gran obra que es la lucha por un mundo más justo y más solidario, trabajando por aquellos que viven en cualquier rincón del planeta en situaciones de pobreza, exclusión social, desigualdad o asolados por conflictos armados o catástrofes naturales.

Por eso en 2016 hemos recuperado la convocatoria de subvenciones para entidades de cooperación, que se había perdido durante los cuatro años de la anterior legislatura. De este modo ha sido posible dedicar más de dos millones de euros a 23 proyectos, destinados a la construcción y reforma de instalaciones, así como a equipos, materiales y suministros de proyectos de cooperación en 10 países del mundo.

Entre las prioridades geográficas de los proyectos de la cooperación castellano-manchega, se encuentran Centroamérica (El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua), Caribe (Cuba, República Dominicana y Haití), América del Sur (Bolivia) y África Subsahariana (Burkina Faso, Malí y Senegal). Nicaragua y Guatemala, con cinco proyectos cada uno, han sido los países de preferencia de nuestras entidades de cooperación, por el número de proyectos que han recibido; le siguen Senegal con tres proyectos, Bolivia, Mali y El Salvador con dos y Honduras, República Dominicana, Cuba y Burkina Faso, con uno.

Un pequeño grano de arena, para una enorme montaña de necesidades en el mundo. Pero sin duda un buen principio para recuperar la Cooperación en nuestra región. Pues, como decía la madre Teresa de Calcuta, "a veces sentimos que lo que hacemos es sólo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara esa gota".

Un cooperante combate la sed y el hambre, pero también lucha por devolver la adolescencia perdida de millones de niños y jóvenes, por su educación, por su salud, por su dignidad. Al cooperante no le está permitido dudar, cansarse, enfurecerse o desmotivarse. La sonrisa de un niño, el abrazo de un joven o unas simples palabras de gratitud de un adulto son su mejor medicina, son su recompensa y su estímulo para seguir adelante y para evitar dejar en el olvido a todas esas causas justas y a los muchos amigos y compañeros de ideas y profesión que un día se marcharon para no volver. El cooperante es el mundo y nuestro mundo, hoy, les sigue necesitando.

Emiliano García-Page

Presidente de Castilla-La Mancha

 

 

Miércoles, 06 Septiembre 2017 03:13

Yo, “si tin por”

Y no sólo por mí, sino por mi familia, mis allegados, mis convecinos y por cualesquiera personas que pudieren ser objetivo de una masacre como la que sufrimos hace unos días en Barcelona, la Ciudad Condal, entre otras razones porque los hechos que las desencadenan depende de la voluntad de unos animales (con perdón para los bichos que se encuadran dentro de este calificativo), de unos bestias, exaltados, descerebrados, para los que la vida de sus congéneres no vale un pimiento, incluso la propia, cuando están dispuestos a morir en nombre de Alá. Porque está en juego lo más preciado que tenemos que es la vida. Porque les hemos abierto las puertas de par en par y les hemos dado de comer en nuestro mismo plato; y así nos lo pagan, porque no tienen voluntad de integración, sino de conquista y destrucción de todo lo que huela a occidente.

Y esto es, queramos reconocerlo o no, una guerra desencadenada por el islamismo contra la Civilización de Occidente, esa Civilización basada en unos principios éticos y morales, en unos principios fundamentales, de entre los que destaca con luz propia el derecho a la vida y, consiguientemente, el respeto a la misma, la propia y la de los demás. Civilización de siglos que, en realidad, viendo la deriva que van tomando las cosas, tiende a desaparecer, ante el entreguismo, el calzonacismo y la candidez de quienes desde las más altas instancias tienen obligación de conducir el destino de los ciudadanos bajo su mando, procurando su bienestar, no sólo personal, sino también material, pero, a lo que se ve, bien pareciera que esta caterva de máximos exponentes de nuestras instituciones van por otro camino, vendiendo su alma y la de los demás, al diablo, que bien pareciera que con incapaces de asumir el gran reto que la sociedad exige en estos momentos de convulsión.

Todo se fía al buenismo, maniatados por unos Derechos Humanos que les obligan a abrir las puertas del mal a quien tenga por conveniente cometer una barbarie de la índole brutal a la que nos venimos refiriendo y en su lucha contra ella sólo les cabe el lamento y la resignación, bien entendido que los que pagan, como siempre, las consecuencias, son los ciudadanos de a pie, que ellos bien que se preservan y toman las medidas adecuadas para que no les salpique una pizca lo que sufre la calle en sus carnes.

Y todo ello, por estar gobernados por una pandilla de incapaces y calzonazos, tanto a nivel español, como europeo, que, reunión tras reunión, lo único que son capaces de acordar es medidas para atormentar a la ciudadanía con recortes, rebajas y supresión de derechos, me refiero a la ciudadanía normal, a la que trabaja y paga, sobre cuyos lomos se vierten todo tipo de imposiciones para llenar esas arcas de caudales que nuestros gerifaltes, como no les cuesta un duro, que así es, se encargan de dilapidar en obras faraónicas, cuando no en llenarse la faltriquera propia y a quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga, o quien venga el último que cierre la puerta. Sin embargo, contra la mala hierba, esas mismas autoridades se muestran complacientes, encantados de haberse conocido, prodigando todo tipo de dádivas y beneficios sin límite alguno, lo que no sabemos si es por miedo, o si es por inepcia o incompetencia, o ambas cosas a la vez, que ya sabemos que la autoridad competente es muy dada a darle el palo a quien no se lo merece, a fin de que recaiga el escarmiento en cabeza ajena.

Por todo ello, resulta grotesco todo ese aparato que se montó para decir no al terrorismo, usando y abusando de nuestro Jefe del Estado, nuestro Monarca, Don Felipe VI, al que llevaron en volandas a la Ciudad Condal en esa manifestación pergeñada para el día 26 del pasado mes de Agosto, esgrimiendo los eslóganes, tan al uso ya, de “Barcelona somos todos” o “no tin por”, lo que no deja de ser una burda manipulación del pueblo español, que ya sabemos que es muy dado a adoptar toda consigna que provenga del poder establecido, quizás, por miedo, a sufrir represalias, como suele ser habitual por estos pagos, por este país, aún hoy, a duras penas, llamado España. Y lo peor del caso es que todos esos eslóganes, repetidos hasta la saciedad, por nuestros representantes políticos, acaban por desbordar la paciencia del más templado, que ve como se van las fuerzas por la boca y no por los medios que debieran ser los adecuados para luchar y evitar la vileza de los males que se ciernen sobre Occidente, que pareciera que diéramos por bueno todo lo malo que nos pasa y que no nos cupiera otra salida que la resignación y la puesta en escena de la otra mejilla para que sigan golpeándonos donde más nos duele. No es posible pasar página sin más tras las consecuencias horribles y desbordantes que han originado tan repugnantes actos, dejando en el olvido a los fallecidos y a los heridos, así como a sus familiares, amigos y demás ciudadanía de bien que trabaja a diario para vivir y dejar vivir. Si se pone en peligro lo más sagrado que nos ha dado Dios, que es la vida humana, algo habrá que hacer, cualquier cosa, menos cruzarse de brazos y esperar a la próxima. No cabe conformarse con posibles, tal como el Presidente del Gobierno de España, Don Mariano Rajoy Brey, deja entrever, cómo reformar la ley para luchar contra el yihadismo, que legislación hay de sobra en este país y en el mundo entero para luchar contra el mal, sólo hay que aplicarla ejemplar y contundentemente, sin que tiemble la mano y sin remilgos, y no achantarse ante el qué dirán, queriendo ser más papista que el Papa, y si no que se lo pregunten al Sr. Juez que tuvo a bien revocar la orden de expulsión del imán que ha sido el cerebro de estos atentados, según él porque no vió amenaza alguna, estaba arraigado y el delito por el que se le condenó a pena de cárcel estaba “lejano en el tiempo”, cuando todos los antecedentes apuntaban a una fiera esperando su momento. Pero así se las gasta, a veces, la justicia, que ha estado a punto de encarcelar a Juana Ribas por, simplemente, haber luchado con amor de madre por el bienestar de sus dos hijos menores de edad, a la que le pedía la Fiscalía cuatro años de cárcel, y aún no sabemos cómo acabará este culebrón veraniego.

Por todo ello, parecen poco menos que lágrimas de cocodrilo, esos llamamientos a la unidad, como si bastara estar unidos para acabar con el mal que nos acecha día y noche, aunque aquí cada cual a lo suyo, sobre todo los responsables políticos a salvar el culo, como sea y caiga quien caiga, si no, no tiene sentido la manifestación del Ministro del Interior Juan Ignacio Zoido de que “no hubo indicios de radicalización en Es Satty”, y se queda más ancho (que ya lo es), que largo.

Pues bien, todas esas proclamas que desde las altas instancias del poder se hacen llegar, como un mantra, a los ciudadanos, no tienen otra consigna que engañar a éstos, haciendo una faena de aliño y así hasta la próxima. Porque, si de verdad, fuera verdad, valga la redundancia, esa proclama que repiten hasta la saciedad de “no tin por”, o sea, “no tengo miedo” en español contante y sonante de la lengua de Cervantes, no sé yo cómo no predican con el ejemplo y todos esos gerifaltes, desde el primero hasta el último, no renuncian a los guardaespaldas y a las medidas de seguridad que rodean cualquier movimiento en público (y también en privado) de los mismos, amén de al coche blindado que no se inmuta ni ante una bomba. Ahorraríamos un pastón y entonces invitaría a dichos gerifaltes a que se adhirieran, como yo, a ese eslogan, repito, que encabeza el presente artículo: yo, “si tin por”.

MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

                 6 de septiembre de 2017

 

Lunes, 04 Septiembre 2017 14:37

Adiós de un bibliotecario

El 9 de julio de 1973 inicié formalmente mi trabajo en bibliotecas públicas, en uno de los dos bibliobuses que Julia Méndez arrancó al Ministerio de Educación para que los libros llegasen a toda la provincia de Toledo. Fue una experiencia que me marcó: comencé a amar las bibliotecas y a defenderlas. Tras la paralización en 1976 de ese servicio, llegó un período como funcionario de la Seguridad Social destinado en el Hospital Nacional de Parapléjicos, que me ayudó a conocer el sufrimiento fuerte de esos enfermos y sus familias y cómo muchos iniciaban una nueva vida, sin rendirse a la desesperanza. Una atapa que coincidió con la finalización de mis estudios de Geografía e Historia y mis comienzos en la defensa de la cultura y de las bibliotecas a través de los medios de comunicación. Y un bienio apasionante: 1981-1982, en el que puse en marcha el Comité de Defensa de la Biblioteca de Toledo, con la complicidad de una buena muestra de la sociedad civil toledana, en lucha a favor de la Biblioteca, que moría de asfixia. Nuestras voces llegarían al Ministerio tras el triunfo electoral del PSOE en octubre de 1982 y mantuvimos una reunión con el recién nombrado director general del Libro, Archivos y Bibliotecas, Jaime Salinas, editor e hijo del poeta Pedro Salinas. Pero el Ministerio, que entendió nuestras propuestas y valoró nuestra lucha, decidió no decidir nada y los proyectos de ampliación de la Casa de la Cultura y Biblioteca de Toledo quedaron en un cajón.

Por eso, cuando en enero de 1984 me incorporé al gabinete del consejero de Educación y Cultura tenía muy claro que una de las cuestiones pendientes que había que resolver era la Biblioteca. Cuando José María Barreda me preguntó: “¿Y el Alcázar como sede?” me sorprendí pero vi que era una propuesta maravillosa. Y comenzamos a trabajar en el proyecto para convertir el Alcázar en un gran centro cultural que acogiera también la sede de la Biblioteca de Toledo, como germen además de la futura Biblioteca Regional. He escrito sobre las vicisitudes para desarrollar este proyecto, que culminaría con la apertura de la Biblioteca de Castilla-La Mancha el 16 de octubre de 1998, después de diversos proyectos. Tras siete años de director de gabinete presenté mi dimisión en enero de 1990 por razones personales y familiares cesando en septiembre de ese año. Y en marzo de 1991 me hice cargo del Servicio Regional del Libro, Archivos y Bibliotecas, permaneciendo hasta el 31 de enero de 2006, un quindenio fundamental en la gestión de los archivos y bibliotecas de la Junta. No es momento de balances, que ya están hechos en numerosos trabajos e investigaciones. Pero sin duda lo más importante fue el objetivo de democratizar y universalizar el servicio de biblioteca pública en la región, como un reto que era una verdadera utopía en todo el país. El Gobierno regional entendió la importancia del objetivo y nuestra política bibliotecaria se convirtió en un referente nacional. Por ello no acepté dirigir la Biblioteca de Castilla-La Mancha en las diversas ocasiones que me ofrecieron ese puesto: quería seguir luchando por las bibliotecas municipales de nuestra tierra, incluso en pequeñas poblaciones. Uno de los grandes expertos en lectura de nuestro país, Antonio Basanta, director general de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, calificó a Castilla-La Mancha como “motor del sistema español de bibliotecas”. Y con los principios de cofinanciación y corresponsabilidad, Gobierno Regional y Administraciones Locales consiguieron un avance espectacular en las bibliotecas de nuestra región.

Después fui cerca de siete años Jefe del Servicio de Enseñanza Universitaria, en un momento crucial, con los cambios en las titulaciones y las nuevas propuestas de estudios formuladas por el Gobierno Regional. Y el 1 de diciembre de 2012 asumí la dirección de la Biblioteca de CLM, sin duda en el peor momento: con funcionarios interinos cesados, con el departamento de Actividades desmantelado por despido de los profesionales de la Fundación de Cultura y Deporte, y sin presupuesto para actividades ni para adquisiciones, que luego en los primeros meses de 2013 se subsanó mínimamente. Era un proyecto que me apasionaba y que conocía bien, porque había estado cercano a todo lo acaecido en ese centro desde mucho antes de su apertura. Y como Jefe de Servicio de Bibliotecas mantuve un estrecho contacto y colaboración con los dos primeros directores, Carmen Sañudo y Joaquín Selgas, ambos magníficos profesionales y excelentes personas, a los que yo mismo propuse para el puesto.

Estos cinco años en la Biblioteca son sin duda los más apasionantes y fundamentales en mi trayectoria profesional. Diseñar políticas bibliotecarias y ejecutarlas fue una necesidad y un desafío que ha permitido sembrar los valores de las bibliotecas públicas. Incluso en estos largos años de crisis y desierto, desde 2010, las bibliotecas han seguido funcionando de manera ejemplar, a pesar del olvido del Gobierno regional hacia estas casi cinco centenares de bibliotecas, que como escribí en 2006 son una verdadera “constelación de estrellas para Castilla-La Mancha en nuestro tiempo”. Sin subvenciones y sin apenas apoyos, las bibliotecas han actuado gracias a unos profesionales que son un referente en cada municipio y que en conjunto suponen una de las mayores fortalezas de la sociedad y la cultura regionales.

Dirigir esta Biblioteca me ha permitido algo fundamental: estar en contacto directo con los usuarios. Y ello desde un modelo de trabajo muy concreto: la Biblioteca ha trabajo en coalición y complicidad con la sociedad, con todo tipo de colectivos y entidades y con una legión de defensores de esta Biblioteca que me llevo como lo más hermoso de mi tarea: La Asociación de Amigos de la Biblioteca de CLM, los medios de comunicación, las asociaciones vecinales y socioculturales, la Universidad y el conjunto de los centros educativos, el Conservatorio y la Escuela de Música, la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas, el Ateneo, los creadores (artistas, escritores, músicos, historiadores, geógrafos, urbanistas, filósofos…), editores, libreros, Organizaciones no Gubernamentales y otros colectivo del llamado “tercer sector”…. ¡He encontrado tanto apoyo en la sociedad toledana que tendré gratitud de forma permanente y me sentiré comprometido con ella siempre!

Mi trabajo ha sido posible gracias a un gran equipo. Menciono a Carmen Morales, directora adjunta, para mostrar mi reconocimiento a todos los compañeros. He reiterado que aunque la Biblioteca tiene en su sede una gran fortaleza, y también lo son el conjunto de sus instalaciones y de sus importantes colecciones, tanto de fondo antiguo como moderno, la verdadera fortaleza de ésta y de todas las bibliotecas públicas está en su corazón, en realidad un doble corazón formado por los profesionales que trabajan en la Biblioteca y por los ciudadanos, especialmente aquellos que de forma cotidiana vienen a este centro, su segunda casa en muchos casos. La Biblioteca de CLM es de los ciudadanos, que la financian con sus impuestos y espero y deseo que siga siendo un referente en sus vidas.

Digo adiós, y lo hago con gratitud. A la sociedad, en todos sus sectores. A los distintos responsables políticos y técnicos que han confiado en mí a lo largo de todos estos años y a tantos compañeros de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, especialmente del Servicio de Bibliotecas. En un nombre quiero expresar mi agradecimiento a todos los compañeros: Óscar Arroyo, actual Jefe de Servicio de Bibliotecas y que cogió la bandera de su defensa. A archiveros y bibliotecarios de toda España, e incluso de otros países, que he ido conociendo en estos muchos años. Pero especialmente a los profesionales de mi región, a los que tienen un equipo importante y a quienes trabajan en soledad cada día, dejándose su esfuerzo e imaginación para que los ciudadanos puedan ser un poco más felices a través de su centro.

Digo también perdón, a aquellas personas que haya podido ofender, a quienes tal vez se sintieron atacados por mis palabras en mis artículos periodísticos o en intervenciones públicas: confieso que la defensa de mis ideas y especialmente de las bibliotecas la he ejercido de forma apasionada.

Queda mucho camino por recorrer. Seguiré con mis dos pasiones: las bibliotecas públicas y mi tierra, Castilla-La Mancha, especialmente Toledo. Intentaré seguir contribuyendo en la medida que Dios me otorgue fuerzas y sabiduría. Y defenderé la libertad de expresión, el derecho a la vida, la cultura, la regeneración de la política y las instituciones, la participación de la sociedad civil y los valores de respeto, solidaridad, tolerancia y convivencia como necesarios para nuestra vida cotidiana y para una sociedad mejor. Espero que la Biblioteca de Castilla-La Mancha, en el emblemático Alcázar de Toledo, siga siendo un faro de esperanza, un referente del compromiso social, cultural y educativo; la principal puerta de acceso democrático a la información, un centro de propuestas para mejorar la vida local y regional, y un foco en el que cada día se practique la libertad, sin barreras ideológicas, religiosas, sociales o educativas. Las bibliotecas son el gran baluarte de la democracia y, como conquista ciudadana y servicio público, necesitan recursos que las Administraciones Públicas responsables deben consignar en sus presupuestos. Cuando los gobiernos desdeñan a las bibliotecas en sus presupuestos se están olvidando del corazón de la sociedad y por ello no merecen gobernar.

Termino con una palabra, sencilla pero escrita con tinta del corazón: gracias.

Juan Sánchez Sánchez,

Director de la Biblioteca de Castilla-La Mancha

 

 

Nos encontramos aún con la conmoción de los terribles atentados que han tenido lugar en Barcelona y Cambrils  hace unos pocos días.

Este nuevo tipo de terrorismo tristemente se ha instalado no solo en Europa, sino también en decenas de países de todo el mundo con menos impacto mediático.

Tras el tremendo golpe físico y emocional, se desatan pasiones muchas veces furibundas, alimentadas no solo por un sector de la ciudadanía, sino por grupúsculos ultras y prensa de ese mismo corte.

Es justo uno de los objetivos principales de estas organizaciones criminales;  que se generalice, que se criminalice a grandes sectores de población solo por tener en común el lugar de nacimiento, la etnia o la religión. Que se establezca un “ellos y nosotros”; y eso es precisamente lo que debemos evitar, ser correa de transmisión de lo que el Daesh o Al Qaeda quieren.

Sorprende  como en Europa, muchas veces estos terroristas son jóvenes nacidos en nuestras sociedades occidentales, a veces ya las terceras generaciones, muchos de ellos como los de Cataluña, estudiosos, bilingües, etc. ¿Qué puede llevar a un chico joven a sufrir esta transformación y querer asesinar indiscriminadamente a quienes han sido su entorno habitual durante toda su vida?

Es complicadísimo, y sería muy atrevido por mi parte dar en el clavo del problema; pero me gustaría dar una perspectiva, de las centenares que habrá,  desde el trabajo social.

Generalmente las familias migrantes de diversas nacionalidades, por múltiples causas suelen tener rentas bastante bajas que han de dedicar a cubrir necesidades básicas y que los deja fuera del uso y disfrute de recursos comunitarios cuando estos tienen un coste para ellos inasumible. Hablo de excursiones, acceso a espectáculos, o un ejemplo concreto, chavales y chavalas a los que les encanta el futbol o la música, pero que no pueden apuntarse a estas actividades porque no pueden pagarlo.

Nos encontramos con poca participación de estas familias en asociaciones tales como AMPAS, clubes de lectura, asociaciones juveniles, de mujeres, etc. Unas veces es por la barrera idiomática, otras veces por los endiablados horarios laborales, o directamente porque nadie ha ido a ofrecerles la participación.

Hablamos con frecuencia de chicos y chicas que han nacido en nuestros pueblos, incluso que ya han adquirido la nacionalidad, que han ido a Marruecos una vez en su vida, pero que a pesar de todo, cuando hay un problema en cualquier ámbito de su entorno se les califica como los moros, las moras, y lo que no dejan de ser casos de  bullying, adquieren una nueva dimensión, un plus de desprecio por el origen de tu familia.

Estos factores de exclusión, no tienen por qué derivar en un caladero de terroristas, en un 99,99% no lo hará; pero sí que puede ser un cultivo para que alguien aproveche la baja autoestima del que no se siente suficientemente acogido e inocularle ideas radicales que lo lleven a la locura vista.

Podría seguir poniendo ejemplos, pero sería demasiado largo

Por eso, no solo por lo acaecido estos días en Cataluña, pero también por esto; hace falta más y más trabajo social en nuestros pueblos, en nuestros barrios. Han de existir recursos sociales comunitarios en forma de programas  y de profesionales que trabajen no ya la integración, sino la “inclusión” que asegure que todos los ciudadanos sin excepción, puedan ejercer sus derechos, aprovechar sus habilidades y tomar ventaja de las oportunidades que encuentran en su medio.

Trabajo social que busque que todos los vecinos y vecinas participen activamente en su comunidad, en las asociaciones, en las ofertas de ocio, deportivas, y que estas sean accesibles económicamente a todos y todas. Derribando las barreras idiomáticas, culturales y tendiendo puentes hacia el conocimiento mutuo y el diálogo constante.

Este papel lo tiene el trabajo social, y es necesario potenciarlo muchísimo. Es un magnífico trabajo preventivo con réditos sociales.

Por eso desde aquí reclamo a la administración central, autonómica y local una potenciación de los fondos de la dinamización comunitaria y el regreso de profesionales tan necesarios como fueron los SAMI (servicio de atención  mediación intercultural) en Castilla La Mancha, así como los/as Dinamizadores Comunitarios

Y trabajemos con la sociedad que nos rodea, con nuestras familias, amigos, vecinos, usuarios, en las redes sociales; hemos de convencerles que no hay bandos, los terroristas no representan ninguna religión, ni raza, ni etnia.

Con sus actos, estos criminales solo buscan sembrar el odio, la desconfianza.

No dejemos que triunfen sus postulados.

Si por estas acciones criminales en Barcelona, alguien decide dar la espalda a nuestros/as vecinos/as, simplemente por su lugar de nacimiento o por la religión que profesan, estará haciendo triunfar a los objetivos de estos asesinos.

Pero si nuestra respuesta es más trabajo, unión, más diálogo y más vecindad; los terroristas habrán fracasado.

Hoy más que nunca TODOS/AS UNIDOS/AS.

 

Floren Alfaro Simarro

Colegiado 13-461

Trabajador Social de Atención Primaria de Villamalea (Albacete)

Presidente del Colegio de Trabajo Social de Castilla La Mancha.

Miércoles, 30 Agosto 2017 05:00

El despertar de un mal sueño

Otra vez, ante una masacre, se levanta la parafernalia y el montaje presididas por las declaraciones, hueras, huecas y vacías de nuestros políticos, sí, esos señores a los que pagamos para que trabajen en pos del bienestar y la seguridad de los ciudadanos, quizás como un medio de poner distancia por medio, valga la redundancia, como un medio de sustraerse a la responsabilidad que sobre sus cabezas recae firme y contundentemente, tratando de llevar el agua a su molino o acercar las ascuas a su sardina, a fin de que toda la responsabilidad se diluya y disuelva haciéndola recaer sobre la totalidad de la población, de ahí esos actos y manifestaciones carentes de sentido y, en cierto modo, rayanos en el ridículo, de guardar esos minutos de silencio y el encendido de velas y velones, amontonamientos de flores y mensajes, en el lugar de los hechos a toro pasado, y así hasta la próxima y hasta luego Lucas, terminando con un aplauso (no sé yo a santo de qué), tal como si los muertos salieran a hombros como los toreros por la puerta grande de una plaza de toros después de haber hecho una magistral faena, cuando, si de verdad se sintiera todo ese dolor, toda esa pena, en el fondo de cada corazón, lo propio sería guardar un sepulcral silencio, simplemente por respeto a las víctimas y sus familiares, y dejarse de zarandajas y puestas en escena más propias de un café-teatro, utilizando la figura del Jefe del Estado, Don Felipe VI, adobada con sendas féminas musulmanas a diestra y siniestra, visibilizando tolerancia a raudales (¿no serian dos policías nacionales disfrazadas?).

Pero, seguramente, tenemos lo que nos merecemos, sobremanera cuando desde las más altas instancias representativas de la ciudadanía, no sólo nacionales (que aquí ya sabemos cómo las gastamos), sino también europeas, hemos claudicado ante la barbarie, la masacre y la indignidad, cediendo las llaves del país a unos impresentables, a unos delincuentes, a unos asesinos, facilitándoles todo tipo de acción y reacción, como si tuviéramos una deuda impagable con ellos, abriéndoles las puertas de lo más sagrado de nuestra civilización y dejándola a los pies de los caballos y en sus manos. Hemos entregado al enemigo los hilos y la llave de nuestra libertad y de nuestros derechos y, por ello y no es de extrañar, hemos quedado en la posición de unas marionetas, de unos peleles movidos al arbitrio de unos desalmados que nos toman el pelo y que nuestra existencia les importa un bledo. Hemos abdicado de nuestros más altos valores y principios éticos y morales, cimiento de la civilización cristiana de Occidente, en base a un buenismo bobo, necio, estúpido, mameluco, mentecato y zopenco, añadido y adobado de un relativismo moral abyecto, fatuo y bobalicón, que han desembocado en una permisividad y calzonacismo sin límites hacia la morralla humana, basándose en la observancia de unos Derechos Humanos, que se aprobaron y declararon para esos, para humanos, pero no para bestias salvajes, para seres inmundos, para asesinos a sangre fría y caliente, para alimañas que sólo merecen el trato de lo que son, pues para tener derechos humanos hay que ganárselos a pulso, y no pueden ser aplicados a quienes por su acción o inacción, a quienes por su comportamiento se autoexcluyen de la senda de la sensatez, de la cordura, de la más mínima dignidad de considerarse persona con toda la responsabilidad que ello conlleva y del respeto a los demás. Pero, aquí y ahora, hemos abierto las compuertas a que entre en nuestras ciudades la bazofia, la inmundicia, la basura y la cochambre que ha de ser extirpada de nuestra vida normal y ordinaria, y ¡ojo, con decir una palabra más alta que otra! sobre esto, porque enseguida seremos tachados de intolerantes, xenófobos, intransigentes, islamófobos y otros términos de análoga o parecida jáez. Renunciamos a nuestra propia defensa, a nuestros propios derechos, para confiarlos y otorgárselos a quienes, quizás, debieran colgar del palo más alto. Pero, así somos, así nos ponemos en posición de decúbito supino de forma permanente y que nos den y nos sigan dando por la retambufa, que, al parecer, le hemos encontrado el gustillo y nos gusta. Nos han declarado la guerra y ante una declaración de guerra, o claudicas y te entregas (que es lo que parece que hemos hecho) o la combates con todas las armas, legales e ilegales, que tengas a mano. Pero difícilmente lucharemos por recuperar la paz perdida si mantenemos ese buenismo y relativismo antedichos, con que ya nos bautizó y nos inició el inefable ex-Presidente del Gobierno, Don José-Luis Rodríguez Zapatero (con ese monstruo de su Alianza de Civilizaciones, que como se ha probado ha quedado hecho añicos y que acabará devorándonos) y seguido a pies juntillas, por el no menos inefable sucesor de aquél en La Moncloa, Don Mariano Rajoy Brey, buen alumno y, además, aventajado, con ese Dontancredismo que ya ha quedado como marca de su forma de gobernar, no ver, no oír, no hablar, y, consecuentemente, no hacer nada, no mover un dedo ante los graves retos que se le presentan a diario, aunque lluevan y caigan chuzos de punta. Y si no, que se lo digan al Ministro del Interior, Sr. Zoído (con nombre de ópera prima), que, sin comerlo ni beberlo ni encomendarse ni a Dios ni al Diablo, dio, antes de tiempo, por desarticulada la célula catalana islamista (sí, islamista, aunque a nuestros políticos les dé un repelús pronunciar este adjetivo) cuando aún estaban por detener más de uno de sus integrantes,, y que, sin embargo, el pasado martes, aparece en primera plana periodística mostrando la foto del último terrorista abatido, como si él solito, a la manera de un Jhon Wayne o Clint Eastwood cualquiera, hubiere sido el que lo cazó. Poca vergüenza se llama a esto, pero claro, ¿hay algún miembro del actual Gobierno de España que la tenga? ¡Qué diferencia con las declaraciones del Presidente de los Unites States of America, Donald Trump, quien tras solidarizarse con España y los españoles, enfatizó en que a los “terroristas hay que matarlos”. ¡Que salvajismo!, se dejó caer en los medios de comunicación españoles.

Y los medios de comunicación, en general y particularmente televisivos, a lo suyo, a hacer de la desgracia caja y un espectáculo, y junto con los políticos a ver cuál es al que se le ocurre la mayor chorrada, sobre todo cuando se interrogan, muy sensatamente, sobre cómo unos chicos que parecían ser normales, simpáticos, incluso, y educados, han sido capaces de cometer tal barbarie, tratando de buscar las razones etiológicas y fundamentadoras de este modo de actuar, o más bien, de este modo de transmutarse, con lo buenos que parecían. Y mientras tanto, a seguir dando subvenciones, cuando no pagar íntegramente, la instalación de mezquitas. Nada, que siga la juerga.

Pero para la historia ahí quedan algunas perlas, como la manifestación de la Vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, que buscando relevancia, en su visita a Cambrils, elogió a esta población calificándola de “símbolo de defensa de la libertad” y de “ejemplo de seguridad”. Todo en esa vorágine de salir en la foto y, en cierto modo, hacerse acreedora a descubridora de la pólvora.

Y las consecuencias ya han empezado a sentirse en Cataluña: donde se ha desatado una “brutal ola de islamófobia”, de una virulencia inédita en España; el odio al Islam se propaga en Internet, habiéndose registrado también  ataques, al menos a tres mezquitas, y pintadas en locales, como en el pueblo de Ripoll en el que proliferan pegatinas con el lema “basta de islamización, Cataluña catalana” y “asesinos, idos a vuestro país”; y comercios y restaurantes reducen sus ventas entre un 60 y un 80 por ciento tras el atentado y algunos visitantes se marchan antes de tiempo y otros han cancelado sus viajes, o sea, que unos se van y otros no vienen. Y es que tras la masacre, el ambiente es definido por los lugareños como “incierto, tenso y enrarecido”. Y no es para menos.

MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

30 de agosto de 2017

Miércoles, 23 Agosto 2017 00:41

Seguir en la inopia

En este mundo en que vivimos, pasados ya los diecisiete primeros años del siglo XXI, y pese a los avances tecnológicos y científicos, más parece que hayamos retrocedido a la Edad de Piedra, cuando la escritura e, incluso, el habla, aún eran ignoradas por la especie humana. Todo parece que se analiza, como si de una empresa comercial se tratara, desde el prisma del marketing, no importando lo que se venda, sino cómo  y cúanto se vende, a los efectos de hacer caja o de conseguir adeptos cada vez más ignorantes, incultos y hueros de sensatez y sentido común.

De esta guisa, vencida, cautiva y desarmada la recesión y la depresión financiera, alcanzados los últimos objetivos, LA CRISIS HA TERMINADO. Así podemos anunciar lo que anuncia, valga la redundancia, a bombo y platillo, la Unión Europea (la UE). Desde Bruselas se da por superada y cerrada la crisis diez años después de su estallido, o lo que es lo mismo, diez años y dos billones de euros después, la UE entierra la crisis. En resumen, que se volverán a atar los perros con longaniza. Y de esta manera, así lo hace y así lo anuncia, pomposamente, con fuegos de artificio añadidos, destacando que su labor ha sido “decisiva”, o sea, que se pone todas las medallas y se apodera de todos los diplomas, habidos y por haber, y eso, prácticamente, sin despeinarse, sentada cómodamente desde un sillón articulado y con aire acondicionado incorporado, sin haber siquiera competido en los 100 metros lisos con Usain Bolt.

Y, además, sin una sola crítica por su propia acción o inacción en algunos casos, sin que nadie pueda superar tanta inteligencia y sabiduría, ni tanta arrogancia, soberbia y altanería, sin hacer mención y obviando los muertos que hayan quedado sobre el campo de batalla y la innumerable pléyade de heridos, tullidos y mutilados irrecuperables para el futuro.

Y en  medio de ese ánimo triunfal, por lo que refiere a España, ocho de cada diez convenios laborales no garantizan el poder adquisitivo, las familias, en sólo un mes, el pasado Junio, se endeudan en 7.500 millones de euros, y cuatro de cada diez parados mayores de 50 años llevan buscando trabajo, al menos, cuatro años y lo que rondaré morena, sin citar que el descenso de las listas del paro conducen a los que han tenido la suerte de encontrar un trabajo temporal , normalmente estacional, con la agravante de ser mal remunerados y  con horario sin límite. De hecho, el pasado mes de Julio el 92,10% de los contratos que se suscribieron fueron de duración determinada, y de éstos, un 57% tuvieron una duración inferior a los tres meses, pues la mayoría de los contratos temporales son de muy corta duración: el 26% de una semana o menos, el 14% de una semana a un mes y el 17% entre un mes y tres meses, según los datos de contratación publicados por el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), correspondiente al mes de julio de este año, datos que revelan que la situación que no ha mejorado nada respecto al mes de julio del año pasado, cuando el 92,4% de los contratos fueron temporales y el 25% apenas duró una semana o incluso menos. Por su parte la Encuesta de Población Activa (EPA) del segundo trimestre de este año refleja también una tasa de temporalidad en ascenso del 26,8%, siendo España el segundo país de la Unión Europea con más empleo temporal (entre los veintiocho de la UE sólo Polonia nos supera), según datos publicados por Eurostat, casi duplicando la media comunitaria que se sitúa en el 14,2%.

La Compañía Iberia, sin ir más lejos, anuncia su tercer ERE en cuatro años, que afectará a 960 personas, pretendiendo reducir personal en las oficinas centrales y de mantenimiento, y por si fuera poco, éramos pocos (valga de nuevo la redundancia) y parió la abuela, batiéndose en el mes de Junio un nuevo récord de deuda pública, creciendo ésta en 13.938 millones de euros, alcanzando un nuevo máximo histórico al situarse en 1,138 billones de euros, superando el 100% del PIB (100,03 %), lo que supone que cada uno de los 46,52 millones de ciudadanos que viven en el país –según el último censo del Instituto Nacional de Estadística (INE)- debe 24.500 euros. Y lo escalofriante del caso, que parece importarle poco al Gobierno, es que se ha producido un crecimiento de deuda de 31.880 millones de euros en comparación con los datos registrados hace un año, lo que supone un aumento del 2,9 %, según los datos del Banco de España, situándose ya en 1,095 billones de euros. Si se comparan estas cifras con las que según el INE constituye el salario más frecuente en España, ascendente a 16.490 euros, gran parte de la población española necesitaría un año y medio de trabajo para pagar la fracción de deuda que a cada uno de ellos les corresponde, y todo ello sin contar con que en este país, aún hoy, a duras penas, llamado España, trabajamos, al menos, seis meses para nutrir la panza devoradora de la Caja Pública de Caudales, y como dijera, en su día, el maestro Campmany, “áteme esa mosca por el rabo”.

Sin embargo, algo no cuadra con estas fantásticas manifestaciones de euforia, puesto que, en cualquier caso, el Banco Central Europeo (BCE), con su director Mario Draghi al frente, verdadero artífice, en su caso, de la posible incipiente remontada con su política de compra de deuda soberana y de estimulos a la economía, ha sido llevado ante la Corte Europea de Justicia por el Tribunal Constitucional Alemán, al considerar una extralimitación de sus funciones al comprar activos de países endeudados, vulnerando los Tratados Europeos que prohíben expresamente financiar a los Estados. Item más, el Ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, en plena campaña electoral en su país, cargó contra los bajos tipos de interés que proporciona el BCE, al considerarlos dañinos para el bolsillo de los ahorradores alemanes, sin tener en cuenta que, gracias a ese desplome de los tipos de interés, muchos europeos, entre ellos muchos españoles, han podido rebajar el agua que ya les llegaba hasta el cuello, lo que demuestra que el principio de solidaridad, tan pregonado y puesto como baluarte de la Unión Europea, reluce por su ausencia, pues ya se ve que el citado Ministro, mano derecha de Angela Merkel, sólo mira por el interés de sus compatriotas alemanes, importándole una higa el resto de europeos.

En cualquier caso, insistiendo en nuestro país, según datos del mes de Junio revelados  por el INE, la creación de empresas sigue a la baja y se desplomó un 10%. Y ese llamado Impuesto sobre el Patrimonio, confiscatorio donde los haya, prorroga su vida para el año 2.018, cuando según los listos del Gobierno del Partido Popular, léase Cristóbal Montoro, entre otros, se resucitó de forma temporal con la finalidad de reducir el déficit, debiendo haberse derogado de nuevo en el año 2.015, lo mismo que ha ocurrido con el Impuesto del 20% sobre los premios de la loterías y juegos de azar, que igualmente nació para unos años y parece que ya adquirido carta de naturaleza al permanecer en vigor, sin que nadie dé una explicación, al menos, para ver hasta qué punto son capaces de sonrojarse los miembros del Gobierno de España, pero que si quieres arroz Catalina, ya que tienen una cara más dura que el feldespato.

Fíjense cómo estará el país, que hasta al más quieto, al más tranquilo, al más practicante del Dontancredismo del suelo patrio, el Presidente del Gobierno, Don Mariano Rajoy Brey, le ha sobrevenido una lumbalgia, lo que no deja de ser una contradicción y de las gordas, a no ser que su causa sea la propia de practicar ese deporte nacional llamado “sillónbol”. Si no, no se entiende. (O de practicar el salto del tigre, que barbaridades mayores se han visto).

MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

23 de agosto de 2017

      

Miércoles, 16 Agosto 2017 02:49

Nobleza obliga

Esta locución, atribuida al filósofo Ancio Boezio, viene a indicar que cualquier persona que de verdad se precie viene obligada a conducirse en todo conforme a la caballerosidad, honradez y altura de miras que demanda la buena crianza, desoyendo las voces del egoísmo y las seducciones de la comodidad. Así lo pone de manifiesto el Diccionario de Refranes, Dichos y Proverbios de Luis Junceda, y en este sentido dicho el que suscribe se ve compelido en base al referido refrán a entrar al trapo del drama que hoy se cierne sobre una madre, una madre de dos hijos, de 11 y 3 años de edad, que, en defensa de los y jugándose el tipo, se halla en paradero desconocido, a fin de evitar que se dé cumplimiento a la sentencia de un Tribunal Español, y deje que sus dos citados hijos emprendan viaje, junto a su padre, a Italia, país de origen de éste y de adopción, en su día, de la citada Juana, la cual salió huyendo del país transalpino, cobijándose en España, su país, dando un quiebro a su ex-pareja, que, en su día, fue condenada por la Justicia española, por maltrato a su entonces esposa Juana Rivas, en 2.009 y pendiente de otra denuncia por el mismo motivo en 2.016, lo que ya de por sí denota el perfil de una persona a quien difícilmente se le puede tratar de esposo y, de rebote, de padre, porque, seguramente, el infierno vivido por Juana mientras anduvo en compañía de tal joya, no creo que nadie lo quiera para sí ni para persona alguna, siempre que se ande con la sensatez, el sentido común y la moral mínimos adecuados para que a una familia pueda considerársele eso, una familia, dentro de los parámetros normales y ordinarios de las familias en general, salvo que tiremos por el camino de en medio y ya, puestos a destruir, destruyamos el concepto, sin tener en cuenta el más mínimo pudor, honradez y honestidad exigibles a una persona como tal en este pleno siglo XXI, en el que tanto se aboga por el respeto a los derechos humanos (por cierto, haciendo un paréntesis, ahora, ¡a buenas horas, mangas verdes!, la ONU se ha dado de bruces con que en Venezuela, el dictador que aún mantiene mandato supremo, se están violando los derechos humanos. Desde luego, más vale tarde que nunca, pero a estas alturas da la impresión de que la Organización de las Naciones Unidas, con esta declaración y a estas horas, pone de manifiesto que es perfectamente prescindible y quizás, en este caso, ahorraríamos un importante cargo de gasto a cuenta del bolsillo del contribuyente).

Y es que el problema de Juana no puede resolverse con una sentencia, auto, decreto u orden de un Tribunal o de un Juzgado, que le obligue a presentarse ante uno u otro, a fin de hacer entrega de dos vidas, con toda la vida por delante, valga la redundancia, a un maltratador condenado por la propia Justicia, la cual parece mentar la soga en casa del ahorcado. Y aquí nos encontramos, una vez más, con el análisis de para qué sirve la justicia, si ésta se limita simplemente a aplicar la ley al pie de la letra, como un mármol frío e insensible, porque para eso no harían falta jueces, sino que podrían ser sustituidos por máquinas electrónicas, previamente preparadas al efecto, en las que tras introducir los datos y hechos, puros y duros, nos soltaran la sentencia, como un máquina expendedora de tabaco arroja el paquete previamente seleccionado, tras la introducción en la misma de unas monedas. Y es el propio término de Justicia, el que obliga al Juez, como persona encargada de su impartición a interpretar la ley y acomodarla al caso concreto, teniendo en cuenta sus particulares circunstancias, características, elementos y particularidades concretos que lo rodeen, y, por tanto, como el encargado de aplicar esa ley debe buscar que la aplicación de la misma derive en una efectiva conclusión de JUSTICIA, para lo cual debe, como función principal del juzgador, exprimir esa ley, como se exprime un limón o una naranja para sacarle el máximo jugo, retorciéndola, si preciso fuere, hasta la extenuación y, en modo alguno, por comodidad, aplicar dicha ley en su sentido estrictamente literal, porque de hacerlo así, ese juzgador se convertirá en un dispensador, no de justicia, que es lo que se espera de él, sino de INJUSTICIA y para ese viaje no necesitamos, como hemos dado a entender, tales alforjas.

El drama de JUANA se ubica en el drama de lo que llamamos VIOLENCIA DE GENERO, uno de los principales problemas con los que se enfrenta la sociedad actual, en la que el machismo y la preponderancia del varón sobre la mujer, sometiendo a ésta a su voluntad, deseo, afán e interés, considerándola, en cuerpo y alma, como un objeto de su propiedad y que por mucho que se hable de aprobar leyes y buscar consenso, este es un hecho, como otros, que por lo que sea, no existe sobre el mismo una voluntad política determinante, férrea y decidida de acabar con el mismo, porque para atajarlo no se ponen los medios suficientes, personales, materiales y económicos, y no digamos de los legislativos que, en realidad y no es mentira, parecen tratar a la víctima de culpable y provocadora de los males que padece.

La cuestión no es baladí, porque la misma conlleva riesgo para la vida de las mujeres y, en no pocos casos, para los propios hijos. Y hablando de hijos, por la propia ley de la naturaleza, los hijos son más proclives a estar con las madres que con los padres, por cuestiones mil, que no son del caso ahora analizar y especificar y que están en la mente de todos cuantos tengan dos palmos de frente, y sobremanera, cuando esos hijos se hallan en una edad en la que la figura de la madre es trascendental para su formación humana y espiritual, salvo casos muy excepcionales. De hecho, cuando surgen conflictos en la pareja, que abocan en una separación o divorcio, es entonces cuando el padre (el varón), parece acordarse y caer en la cuenta de que tiene hijos y quiere hacer uso de ellos, en muchísimos casos, para hacer daño a su ex-mujer, utilizándolos como arma arrojadiza contra ella, pues sabe que es el punto que más duele a la misma, y la estadística confirma este aserto, pues existen muchos casos en los que para “joder” a la ex-pareja, el propio padre, sí, el propio padre, es capaz de acabar con la vida de sus propios hijos, lo que acaba demostrando el poco interés y amor que por los mismos tenía, cuando las cosas iban bien y peor aún cuando las cosas van mal. Y la estadística me dará la razón: ¿cuántas madres han matado a sus hijos para herir, dañar y lastimar al ex-esposo, y cuántos padres han sido capaces de llegar a la aberración de matar a sus propios hijos con tal de zaherir y hacer sufrir a su ex-esposa?.

He sido testigo de casos en que, cumpliendo órdenes judiciales, de entrega de los hijos a los padres (varones), aquéllos se han mostrado reticentes a abandonar el hogar materno para cumplir, a lo mejor, simplemente, un fin de semana con el padre (varón). No es nada gratificante y da mucho que pensar ver, en pleno invierno, a un niño de cinco años, con su pijama, en casa caliente, un sábado a las 9 de la mañana, para salir de ese querido hogar, donde encuentra todo amor que precisa, amén de cuidados y demás, a fin de irse con su progenitor varón, en compañía del padre de éste, el abuelo, lo que denota que, una vez arrancado el niño de los brazos de su madre, recalará en las manos de los abuelos (que no digo que sea malo) y que el propio padre seguirá haciendo su vida, me parece indigno e injusto.

Desde luego, en el caso de Juana, debe prevalecer el derecho al bienestar de sus dos hijos, lo que tendrán si  se mantienen bajo  su compañía y custodia, y no es de recibo que los Jueces y Tribunales, se laven las manos, como se las lavó Poncio Pilatos, y obliguen a serles entregados a un condenado por maltrato, por muy arrepentido que esté, debiendo primar, además, la seguridad y repito, el bienestar, de esos menores, once y tres años, que, como debiera comprenderse por cualquier persona medianamente normal, encontrarán aquéllas bajo el manto y el amor de una madre, que ha sido capaz de jugarse el tipo y la libertad por los mismos: ¿cabe prueba mayor de amor, cariño y afecto hacia esos hijos?

MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

16 de agosto de 2017

Miércoles, 09 Agosto 2017 01:46

Insisto

Tómese esta insistencia como una llamada, más bien un S.O.S., no sólo al pueblo de Albacete, sino también y principalmente, a esas autoridades que, cuando pintan bastos o surgen problemas poco simpáticos en su resolución, haciendo dejación de sus deberes y obligaciones, o sea, de las funciones que por ley les son inherentes a sus respectivos cargos, se esconden, como los caracoles, en su caparazón, o como los avestruces, su cabeza bajo el ala, dejando a la ciudadanía en general al pairo, inerme, a los pies de los caballos y en manos de la morralla, de los vándalos , de los porreros, de los vagos y maleantes, que pueblan la ciudad, y que no son pocos ni muchos, sino que son los que son y van en aumento ante la pasividad, la dejadez, la incuria, la indolencia y, por qué no decirlo, el miedo que les embarga ante ciertos retos y medidas a adoptar, que parece provocarles una cagalera que no se sujeta ni con Fontanec, Salvacolina, ni con ningún otro de esos productos farmacéuticos dirigidos a cortar en seco el chorro que por la retaguardia acaba escapándose como un río de lava.

Y es que, parece que no todos o acaso ninguno de los que se asientan en la alta esfera de la “Autoridad competente”, al menos por lo que yo aprecio en el día a día, se encuentra a la altura de las circunstancias, de esas circunstancias que rodean los cargos públicos y más cuando han de responder ante la ciudadanía, porque de su buen ejercicio se derivará una muy buena respuesta y base para el bienestar de los ciudadanos, y caso contrario, no harán sino cabrear al personal y dejarle impotente ante la dictadura que marquen los desaprensivos que, por su propia naturaleza, ni están contentos consigo mismos y tratan de trasvasar su malestar y malaleche, su calvario de vivir, a la generalidad de la población que no hace sino cumplir con los mandamientos de la ley natural, de la ley humana, de la ley social y también, en algunos casos, de la ley de Dios.

He de insistir, una vez más, en la imagen tercermundista, barriobajera, miserable, ordinaria y soez, que es, a la postre, la que se llevan de nuestra Ciudad esos pocos personajes que osan poner los pies en nuestras calles y que llamamos turistas que, desde luego no nos van a plantear los problemas que se están alumbrando en otras ciudades más turísticas, por su propia naturaleza, como son, entre otras muchas, Barcelona, Ibiza o Mallorca, lamentablemente, porque ya sabemos que el turismo es una de esas cosas que conlleva, por lo general, riqueza al lugar donde se asienta. Pues eso, esa imagen deplorable es la que se llevarán esos pocos turistas que tengan el valor de visitarnos y que quizás no repitan, al comprobar, cómo se las gastan las autoridades albaceteñas, incapaces de cuidar y mimar lo poco que pueda ser objeto de ser exhibido a los ojos de esos visitantes, entre ello, la Plaza Virgen de los Llanos, es decir, la Plaza dedicada a la Patrona, por antonomasia, de la ciudad de Albacete, ubicada junto a la Catedral, que es visita obligada de esos que llamamos turistas, individualmente o en grupo, como sucede con los viajes en autobús que organizan los Gobiernos Regionales en pro de sus jubilados. El tuerto, dicen, que es el rey en el país de los ciegos, y aquí, en nuestra Ciudad, es posible que los lugareños ya nos hayamos acostumbrados a esa imagen de miseria y de Bronx Manchego en que se ha convertido la meritada Plaza y que pasemos por ella y que, incluso, nos parezca bonita y atractiva y, en el colmo de los colmos, nos sintamos orgullosos de la misma, pues bien es cierto que todavía se halla vigente y pudiera haber sido rodada hoy sin ir más lejos, la famosa película interpretada por el tarazonero, José Isbert, bajo el título “Bienvenido Mr.Marshall”, y que nos creamos tan simpáticos que todo el mundo nos va a perdonar y a comprender nuestras miserias y bajezas. Pero no, no es el caso, hoy ya empieza el pueblo a despertar y empieza el mismo a distinguir entre lo bello y lo feo, entre lo bueno y lo malo, entre lo posible y lo imposible, y aquí y ahora, bien pareciera que nuestras Autoridades hayan llegado a la conclusión de su incapacidad para hacer de la Plaza Virgen de los Llanos el centro de devoción y admiración que debemos sentir ante Nuestra Patrona y Señora, evitando no ofender su dignidad y la dignidad de las gentes de bien que, pese a todo, aún confía en que esa Autoridad de una puñetera vez se arremangue y se ponga a trabajar en pro y beneficio de la Ciudad que todos los albaceteños desean tener y que los comentarios positivos y favorables sobre la misma alcancen tal volumen que acaben acallando el dicho que tradicionalmente se ha consagrado respecto de nuestra Ciudad y que no es otro que aquél que proclama “Albacete, cágate y vete”. Pero a lo que parece, a esas nuestras dichas Autoridades y cuando me refiero y nombro Autoridades en general, me estoy refiriendo a las de todo orden, clase y condición, léanse municipales, eclesiásticas y policiales, por decir las principales que deben preservar el orden y la convivencia en la Ciudad, así como otras arropadas bajo Asociaciones, entre la principal, por lo que le concierne y por constituir uno de sus principales objetivos, cual es velar por la imagen de Nuestra Patrona, o sea, la “Real Asociación Virgen de los Llanos”, pues a la vista está que, o bien por no querer, o bien por no poder, o por ambas cosas a la vez, han abdicado de sus funciones, en una dejación de las mismas vergonzosa y vergonzante, entregando las llaves de la citada Plaza a la inmundicia que hoy por hoy la puebla, a su antojo y libérrima voluntad, sin que se mueva un dedo para acabar con los porreros, los vándalos, los grafiteros, los monopatinadores y demás gentuza de todo orden y condición que han hecho de la mencionada Plaza su campo de tiro, jodiendo, pura y llanamente, a la vecindad de la misma y calles aledañas, a las personas que acuden con más o menos regularidad a la Catedral, para orar o asistir a los actos religiosos que en la misma se llevan a cabo, y a esos turistas a que nos hemos referido que deben llevarse un recuerdo de por aquí “nunca, jamás”, me verán.

Por otra parte, si todas estas autoridades son incapaces de preservar el orden, la limpieza (no olvidemos que en la Plaza se hace de “tó”, y que está convertida en un estercolero, aunque de vez, en vez, se haga pasar la manguera) y la decencia en dicha Plaza, en pro de los vecinos, de los albaceteños en general y de los forasteros que nos visitan, más vale que hicieran mutis por el foro y dejen al frente de las instituciones a personas válidas, valientes, trabajadoras y cumplidoras con sus deberes y obligaciones, que para eso los mantenemos con nuestros impuestos, y que toda esa tropa de haraganes, gandules, ineptos, incapaces, cobardes, acostumbrados a la lisonja, adulación, alabanza, halago, elogio, aplauso, coba, incienso y jabón, hueros, vacíos, indebidos e inmerecidos, vaya desfilando, como he dicho anteriormente, haciendo mutis por el foro. Pero ya puse de manifiesto en el artículo anterior, que ese lameculismo, (sin solución de continuidad), ese pasotismo, ese dontancredismo, que han hecho mella en nuestras Autoridades, convirtiéndolas en marionetas que bailan al son que tocan los asociales y los vándalos, queda patente comparando la reacción de la Vila-Real castellonense, con el Obispo de la Diócesis Segorbe-Castellón al frente, Don Casimiro López Llorente, rebelándose contra el sacrilegio que supuso el robo de un copón de la Iglesia de Sant Pasqual, con la absoluta ninguna reacción que el robo de la corona (y en su día, lo fue de la media luna que la adornaba) de la imagen de mármol de Nuestra Patrona que preside su Plaza, pasando de dicho sacrilegio y, al parecer, dándolo por bueno, pues dicha corona, cuya ausencia pronto llegará al año, ni se ha repuesto ni parece que haya voluntad de reponerla, dejando dicha imagen en una indigna representación de lo que debe ser Nuestra Patrona y Señora y Madre de todos los hombres.

MIGUEL-ANGEL VICENTE MARTINEZ

9 de agosto de 2017

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