En Albacete cotiza esta semana a 2,99 euros el hectogrado, por encima del resto de la región y de Murcia y Valencia
Los vinos tintos a granel se recuperan de las últimas caídas sufridas y se revalorizan un 2,14 % de media en la semana comprendida del 7 al 13 de diciembre respecto a la anterior, según los últimos datos que difunde el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama).
De media, esta categoría se paga a 2,86 euros por hectogrado en España, aunque con variaciones dependiendo de la lonja.
Este producto -referido al granel de 12 puntos de color, pago al contado y sin IVA-, cotiza a 2,99 euros/hgdo en Albacete; 2,87 en Ciudad Real; 2,97 en Cuenca; 2,84 en Badajoz; 3,22 en Murcia; 2,65 en Toledo y 2,62 en Valencia, de acuerdo con esta fuente oficial.
El vino blanco repite a 2,12 euros por hectogrado de media, aunque con dispar evolución en las plazas: la categoría cotiza a 2,65 euros/hgdo en Albacete; 1,84 en Badajoz; 2,39 en Ciudad real; 2,14 en Cuenca y 1,80 euros/hgdo Toledo, según el Ministerio.
Con una controlada situación de los stocks y buen comportamiento de las ventas exteriores, se descartan tensiones y dificultades tanto en la comercialización como en las cotizaciones en origen.
La actual campaña de comercialización 2015-2016 arrancó con una reducción del -3,6 % en las existencias de vino.
Se situaron en 32,1 millones de hectolitros -datos que se han hecho públicos son a 31 de julio- frente a los 33,2 millones del año pasado, 1,2 millones de hectolitros menos.
La caída de las existencias registrada en Castilla-La Mancha de 1,6 millones de hectolitros, arrastró al conjunto, con datos FEGA.
Respecto a la evolución en otros países productores, no hay variaciones en Italia entre el 7 y el 13 de diciembre, según Ismea, de manera que los blancos de mesa rondan los 3,16 euros/hgdo y los tintos y rosados comunes se sitúan en 3,69 euros.
Con estas cifras, los productos italianos en origen acumulan devaluaciones del -9,4 % y el -11,5 % interanuales, respectivamente.
Mientras tanto, en Francia, los valores oscilan entre los 6,06 y los 7,88 euros por hectogrado.
Respecto a la evolución de la comercialización del vino, llegan buenos datos en el mercado interior. Así por ejemplo, las ventas en valor de los espumosos y los vinos tranquilos en el canal de supermercados, autoservicios e hipermercados subieron (+4,7 % y 1,9 % respectivamente) entre enero y noviembre y se consolidan como el segundo y el tercer producto que más crecen entre las bebidas.
Así lo destaca el último informe "Market Trends" de Nielsen, analizado por el Observatorio del Mercado del Vino.
Luces y sombras, en el comercio exterior. España acapara el 75 % de todas las importaciones francesas hasta septiembre -el 90 % es granel- aunque el precio bajó un 8,2 % para el conjunto, después de la caída registrada a cierre de 2015, que fue el -32,7%.
Por contra, Rusia aumentó un 20,3 % su gasto en vino español, que gana cuota como primer proveedor en volumen (-1,3 %) y tercero en valor (+20,3 %), después de Italia (-3,3 %) y Francia (-17 %).
El precio de venta de vinos español a Rusia mejoró el 22 %, aunque sigue siendo muy inferior a la media de mercado en el citado período, según esgrimen los expertos del citado Observatorio.
Precisamente el bajo valor añadido de buena parte de la producción enviada al exterior es el gran talón de Aquiles.
Un estudio de la aseguradora Coface advierte de la vulnerabilidad del modelo vitivinícola español, debido al "posicionamiento bajo y medio" de sus líneas de producto, más aún si se compara con Italia o Francia, que cuentan con referencias de mayor valor añadido.
El documento recuerda que los acuerdos de libre comercio de China con Australia, Chile y Nueva Zelanda proporcionan ventajas a los exportadores vinícolas de estas últimas naciones, que no deben pagar aranceles por sus vinos. Esto significa -añaden los expertos- que los exportadores tradicionales -caso español- se enfrentan a una competitividad mayor en los mercados de nivel medio y bajo.
Tipos de interés bajos en Chile y Sudáfrica aumentan la competitividad de sus precios. Y esto no es bueno para España.
Nuestras bodegas, que tienen como principal baza en la exportación la óptima relación calidad-precio, "se la juega".
Potenciar la venta exterior de vinos envasados y referencias "premium" -para depender menos del granel-, ganar nuevos mercados americanos, asiáticos y africanos y recuperar el bajísimo consumo nacional son prioridades que tendrá que afrontar el sector vitivinícola. Y el tiempo, apremia.