La Policía Nacional ha registrado ayer en Toledo tres llamadas comunicando falsos secuestros virtuales que en realidad se trata de una modalidad de estafa telefónica en la que se hace creer que un familiar cercano ha sido raptado
y que será torturado si no paga de forma inmediata un rescate.
En uno de los tres casos denunciados en Toledo, ha señalado la Delegación del Gobierno en Castilla-la Mancha en un comunicado, se dio el hecho de que la víctima no tenía hijos y en ninguno de las tres llamadas se llegó a efectuar pago alguno, fin último de los falsos secuestradores
Estos intentos de fraude siguen el mismo patrón que los detectados hace más de un año, cuando la Policía Nacional localizó a los miembros de esta trama en Santiago de Chile.
Así, los supuestos secuestradores realizan llamadas generalmente por la tarde -entre las 16.00 y las 23.00 horas-, desde teléfonos ocultos o con el prefijo 0056 (Chile), e intentando desde el primer momento intimidar a la víctima para que, ante su situación de nerviosismo, les facilite más información sobre el supuesto familiar secuestrado y hacer incluso más creíble la situación.
El objetivo es que, ante frases como "mamá, estoy secuestrado" o "me quieren matar", la víctima no pueda colgar para comprobar la veracidad de los hechos y pague el rescate que oscila entre los 10.000 y 20.000 euros.
El modus operandi consiste en efectuar llamadas indiscriminadas, preferiblemente a teléfonos fijos, de potenciales víctimas españolas y en el momento en que estas descuelgan les comunican que su hijo/a u otro familiar están secuestrados.
Los investigadores apuntan a que cuando una llamada les produce resultados positivos, los delincuentes siguen telefoneando a los números sucesivos lo que explica que numerosas víctimas se concentren en los mismos barrios o localidades, en este caso en Toledo, aunque en uno de los casos se dio el hecho de que la víctima no tenía hijos.
Para dar más credibilidad a la amenazas, los delincuentes, con marcado acento suramericano y que se identifican como miembros de bandas criminales, llegan incluso a imitar la voz de los presuntos familiares secuestrados, y también recurren a efectos sonoros que despierten terror en los interlocutores y les atenace.
Los autores de este tipo de estafas prolongan la llamada durante bastante tiempo con dos objetivos: evitar que la víctima pueda corroborar la veracidad de la información y conseguir que realice un pago rápido, por ejemplo a través de un locutorio.
La Policía Nacional ha alertado de estas llamadas y ha difundido periódicamente unas pautas de prevención a través de los medios de comunicación y sus canales en redes sociales, y ha recomendado que "desconfíe de este tipo de llamadas y contacte de inmediato con la Policía Nacional (091 o en cualquier comisaría)" si recibe una de estas comunicaciones desde un número privado o desconocido.