Editorial

¿Para qué me vacuno?

Marino Martínez | Jueves 23 de diciembre de 2021

Los políticos deberían plantearse las restricciones para que los ciudadanos no se tengan que hacer esa gris pregunta.



Diciembre de 2021, estamos mejor que el año pasado por estas fechas, en temas de covid. La pregunta es cuanto mejor y qué ha cambiado en un año.

Si un año después los políticos hablan de restricciones, de evitar contactos, de evitar la movilidad, de reducir aforos, de cerrar establecimientos y de poner otra vez el toque de queda, la pregunta es simple ¿para qué me vacuno?

Si los políticos que nos han tocado, diría que desgraciadamente en la mayoría de los casos, no son capaces de dar soluciones eficientes al actual problema. Si nos habían dicho que con vacuna, con certificado covid y con cierta prudencia podríamos acercarnos a la vida normal, ¿por qué nos amenazan directa o indirectamente con volver a un año atrás?

¿De qué sirve la vacuna? ¿Para qué me vacuno? Si todo está igual, si nos privan de esa libertar personal que parece habíamos recuperado en parte, ¿merece la pena vacunarse?

Al final, con sus decisiones nefastas lo van a conseguir, van a conseguir que la gente pase de los políticos, que no crean en la vacuna y que dejen de hacer caso a tanto político imprudente (el adjetivo que le va a la frase lo vamos a dejar).

Ahora resulta que todo se arregla con más dinero para las comunidades, comenzó Cataluña y le han seguido todas las demás. Dinero ¿para qué? Para volver a matar a los empresarios de hostelería, restauración y ocio. Me parece que simplemente son inútiles.

Por qué ninguno de estos políticos de tres al cuarto se atreve a decir que se cierran colegios varias semanas porque es ahí donde está el foco de contagios, más allá de las mentiras que nos digan todo dios que tiene niños o familias con niños saben que los colegios están hasta arriba de contagios y que los niños lo ‘transportan’ a sus casas. Eso no, eso ni tocarlo. Por dios cuanto inútil.

No faltaba nada más que el ‘listillo’ de turno con mando en comunidad, y ahí incluso a Page, diciendo que lo que hay que hacer es volver a restringir la movilidad. ¿Qué les pasa en la cabeza? Como les fue bien la primera vez y la gente aguantó carros y carretas, acatando que se nos privara de la libertar de movimientos, esa que pone en la Constitución que esta gente se pasa por el culo.

Puedo entender que con el inicio de la pandemia nos encerraran, con dificultad pero lo entendí. Desde luego no entendí que más de medio año después nos privarán de movernos por el territorio español, como si cada comunidad fuera un país. Ese ‘juego’ a mi me parece irreal, demencial y nauseabundo. Resulta que yo no puedo cambiar de comunidad, o de localidad, pero las fronteras nacionales siguen abiertas.

¿De verdad que los políticos que piden esto, entre ellos Page, piensan que se pueden pisotear así los derechos fundamentales de las personas?, ¿de verdad? ¿En qué clase de tercer mundo vivimos? Por cierto, ¿con no dejarnos salir de una provincia o una región ya no tenemos contacto con nadie?

No sé, nos hemos vuelto gilipollas, nos quieren volver imbéciles o piensan (desgraciadamente con razón) que somos corderitos que llevan al matadero sin rechistar. Vaya un país de gente de mierda estamos todos hechos.

Asco, repugnancia, incredulidad, impotencia…, no sé que palabra utilizar ante esta situación de mierda que vivimos por tanto inútil con buen sueldo, chofer y poquita masa gris.