Provincia

El impacto de la nueva PAC y el cambio a cultivos leñosos afectan la superficie agrícola dedicada a cereales

Redacción | Jueves 10 de julio de 2025
La campaña de cereales y leguminosas en la provincia muestra mejores rendimientos que el año anterior, pero con precios en descenso. La superficie cultivada es de 285.051 hectáreas, afectada por la escasez de lluvias y condiciones climáticas adversas. Se espera una producción total de casi 700.000 toneladas, inferior a la media histórica.

El desarrollo de la campaña de cereal y leguminosas en la provincia ha sido informado por el delegado provincial de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Ramón Sáez. Este ha señalado que “la campaña se está desarrollando, en general, con unos mejores rendimientos con respecto a la anterior, pero con unos precios de los productos a la baja”.

De acuerdo con lo que ha señalado el delegado provincial, durante el trienio 2022-2024, la superficie promedio destinada a cereales de invierno y leguminosas en la provincia alcanzó un total de 285.051 hectáreas. Esta cifra se distribuye de la siguiente manera: 204.246 hectáreas corresponden a cereales de invierno; 47.766 hectáreas, a cereales de regadío; 30.180 hectáreas, a leguminosas de secano; y finalmente, 7.859 hectáreas están dedicadas a leguminosas de regadío.

Al recordar que, después del periodo de 2015-2020, se observó una disminución constante en la superficie dedicada a cereales y leguminosas debido a la plantación masiva de almendros y pistachos, Sáez ha señalado que durante las campañas de 2021 y 2022, la superficie se mantuvo estable alrededor de las 280.000 hectáreas anuales. “En 2025, la superficie ha ido ligeramente a la baja con respecto a la campaña 2024, con algún trasvase de superficie entre cultivos y hacia el barbecho”, ha detallado.

En relación a los factores que han tenido un mayor impacto en la variación de superficies, el delegado provincial de Agricultura ha subrayado la escasez de lluvias, que afectó negativamente la siembra de trigo y cebada en secano. También ha mencionado la notable disminución en la siembra de avena, las limitaciones en las dotaciones de riego del Sistema Júcar, así como los efectos derivados de la implementación de la nueva PAC, que ha llevado a un aumento en la superficie dedicada a leguminosas de casi 50.000 hectáreas debido al ecoregimen de rotaciones en tierras cultivables.

“Asimismo, en 2025 se han plantado 1.335 hectáreas de pistacho y muy poco almendro, lo que significa que no han restado mucha superficie destinada a herbáceos. A pesar de ello, más de 57.000 hectáreas de estos dos cultivos se han establecido en los últimos doce años, lo que ha sido a expensas de cereales, leguminosas y barbechos. No hay antecedentes de un cambio tan significativo en las superficies agrícolas provinciales”, ha precisado el delegado.

Un aspecto favorable que ha señalado Sáez son las temperaturas del mes de Mayo, las cuales resultaron ser considerablemente más suaves de lo habitual. Esto contribuyó a prevenir el común asurado de los cereales. Sin embargo, ha indicado que “por el contrario, aunque ya con poca trascendencia sobre el secano, la temperatura media de junio 3,64ºC por encima de la media, aceleró la senescencia de los cultivos en riego”.

Las precipitaciones son un factor clave en el desarrollo de diversas actividades. Sin embargo, su impacto puede variar significativamente dependiendo del contexto.

Por ejemplo, Juan Pérez mencionó: "Las lluvias han afectado nuestra producción este año". Esto subraya la importancia de las condiciones climáticas en la agricultura.

  • Impacto positivo: En algunas regiones, las lluvias pueden revitalizar cultivos y mejorar la calidad del suelo.
  • Impacto negativo: En otras áreas, las inundaciones y el exceso de agua pueden causar daños severos a las cosechas.

Por lo tanto, es evidente que las lluvias juegan un papel determinante en el éxito o fracaso de muchas actividades económicas.

En otro orden de cosas, Sáez ha señalado que las campañas relacionadas con los cereales y las leguminosas están siempre influenciadas por las condiciones meteorológicas, siendo las pluviometrías el factor más crucial en los resultados de producción. En este sentido, de acuerdo con los datos disponibles en la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, se ha registrado un total acumulado de 288,9 milímetros de precipitación para el año 2024-2025, en comparación con una serie histórica que muestra 293,8 milímetros. “Sin embargo”, aclara Sáez, “el reparto a lo largo de los meses no ha sido muy favorable para los cultivos herbáceos de secano”.

En términos generales, la campaña de siembra se vio afectada negativamente debido a la escasez de humedad en el suelo, lo que provocó que la nacencia se extendiera más de lo habitual y ocurriera de manera irregular. Con la llegada de diciembre, enero y febrero, las lluvias fueron mínimas, alcanzando solo 17,9 litros en esos tres meses. Esto resultó en un retraso significativo en el desarrollo y el ahijamiento de los cereales, un aspecto fenológico crucial para los rendimientos finales. Más adelante, cuando las condiciones para los cultivos en secano ya eran críticas, las precipitaciones de marzo hicieron su aparición. Estas lluvias fueron generalizadas y superaron los 100 milímetros en diversas áreas de la provincia.

Gracias a estas lluvias, el estado de los cultivos mejoró considerablemente; sin embargo, esto ocurrió con una falta de ahijamiento adecuado y un desarrollo limitado de las leguminosas. En abril y mayo, las precipitaciones variaron mucho según las regiones, y este factor ha influido en el resultado final de la campaña, que también ha mostrado una notable variabilidad entre diferentes zonas”, explicó el delegado provincial.

El 2025 ha sido un año particularmente complicado en lo que respecta a tormentas con granizo, según ha señalado Sáez. Durante los meses de abril, mayo y junio, se han registrado episodios de gran gravedad que han impactado, en diferentes grados, a los cultivos herbáceos en numerosos municipios de la provincia. Entre ellos se encuentran La Roda, Fuensanta, Minaya, Munera, El Bonillo, Tarazona de la Mancha, Madrigueras, Mahora, Navas de Jorquera, Golosalvo, Fuentealbilla, Abengibre, Cenizate, Villamalea, Casas Ibáñez, Hellín, Tobarra, Albacete, Valdeganga, Pozohondo, Alcadozo, Pozo Cañada, Higueruela y Fuenteálamo.

En relación a los regadíos, Sáez ha señalado que la situación puede calificarse como “normal” y con rendimientos típicos. “Aunque las temperaturas en mayo fueron frescas, en junio se registraron valores muy altos, lo que ha llevado a un secado acelerado de los cultivos”, añadió.

“Frente a esta circunstancia, los rendimientos en las comarcas de La Manchuela y La Mancha son superiores en comparación con años previos, mientras que la zona Centro y Alcaraz se sitúan por debajo de la media. Por otro lado, la comarca de Hellín presenta producciones que son menores a las de ejercicios anteriores”, ha comentado el delegado provincial.

Respecto a los precios, Ramón Sáez ha indicado que las optimistas previsiones de cosecha influyen en los mercados. Desafortunadamente, los precios de los cereales no se alinean con estas expectativas, situándose en niveles medios nacionales que son los más bajos de las últimas tres campañas.

En total, se espera una producción de casi 700.000 toneladas de grano de cereales de invierno, lo que representa una disminución del 10 por ciento en comparación con una campaña considerada “normal”. Sin embargo, al comparar con el año 2024, que fue impactado por la sequía, la cosecha ha aumentado un 49 por ciento.

Cosecha de leguminosas

La recolección de leguminosas es un proceso fundamental en la agricultura que requiere atención y cuidado. Durante esta etapa, los agricultores deben asegurarse de que las plantas hayan alcanzado el grado óptimo de madurez para garantizar una buena calidad en la producción.

Según el experto en agricultura Juan Pérez, “la clave para una buena cosecha radica en conocer el momento exacto en que las leguminosas están listas para ser recolectadas”. Esto implica observar factores como el color, la textura y el tamaño de las vainas.

  • Preparación del terreno: Antes de iniciar la cosecha, es crucial preparar adecuadamente el terreno para facilitar el proceso.
  • Técnicas de recolección: Utilizar herramientas adecuadas puede hacer una gran diferencia en la eficiencia del trabajo.
  • Almacenamiento adecuado: Una vez cosechadas, las leguminosas deben ser almacenadas correctamente para evitar pérdidas por deterioro.

Asimismo, es importante tener en cuenta las condiciones climáticas durante la cosecha. El agricultor Carmen López menciona: “Las lluvias inesperadas pueden arruinar toda una temporada si no se toman precauciones”. Por lo tanto, estar atento a los pronósticos del tiempo es esencial.

En resumen, la cosecha de leguminosas no solo depende del esfuerzo físico, sino también del conocimiento y la planificación estratégica por parte de los agricultores. Con un enfoque adecuado, se pueden obtener resultados exitosos y sostenibles.

El delegado provincial ha señalado que “la importancia de este sector es fundamental para la provincia de Albacete”. De las más de 732.000 hectáreas dedicadas a cultivo, se distribuyen 343.000 a cultivos herbáceos, 161.800 a barbechos y 227.200 a cultivos leñosos. Esto significa que el grupo de cereales y leguminosas representa el 88 por ciento de la superficie total.

A continuación, el responsable del área de Agricultura en la provincia ha indicado que la prevención de la cosecha de leguminosas está influenciada por los mismos factores que se mencionaron para los cereales. Sin embargo, en este caso, la escasez de agua hasta marzo ha tenido un impacto más significativo, ya que, “en líneas generales, las parcelas se han quedado muy cortas de desarrollo y los rendimientos han sido bastante mediocres”, explicó. No obstante, Sáez destacó que “se duplica la producción respecto a 2024, estimándose unas 39.000 toneladas”.

En conclusión, Sáez ha afirmado que “a pesar de que la climatología no acompañó en la época de siembra, las lluvias de primavera mejoraron la situación en general de los cultivos, lo que ha dado lugar a una cosecha algo inferior a la media de los últimos años. Sin embargo, las dificultades para este sector han surgido por el hundimiento de los precios en origen y el aumento de los costes de producción”.

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