Sociedad

Cómo coordinar el modelo 180 de Hacienda con la presentación del modelo 303

Martes 30 de diciembre de 2025
La gestión tributaria exige coherencia entre declaraciones que, a primera vista, responden a impuestos distintos. En el ámbito de los alquileres vinculados a la actividad económica, esa coherencia resulta especialmente relevante.

El cruce de información entre retenciones e IVA forma parte de los mecanismos habituales de control de la Agencia Tributaria, por lo que entender la relación entre el modelo 180 y el modelo 303 ayuda a reducir incidencias y aclaraciones posteriores.

Función del modelo 180 en las retenciones por alquiler

El modelo 180 de Hacienda es una declaración informativa anual que recoge el total de retenciones practicadas durante el ejercicio por el alquiler de inmuebles urbanos destinados a actividades económicas. No implica ingreso adicional, pero sí exige exactitud en los datos declarados.

Este modelo actúa como resumen de lo declarado de forma periódica, permitiendo a la Administración contrastar la información con la del arrendador del inmueble. La coherencia entre ambas partes es uno de los elementos que se revisan de manera sistemática.

Alcance del modelo 303 en operaciones de alquiler

La presentación del modelo 303 se realiza con periodicidad trimestral y sirve para liquidar el IVA de la actividad. En el caso de los alquileres sujetos a este impuesto, el inquilino declara el IVA soportado correspondiente a las facturas recibidas.

Aunque el modelo 303 no incluye información sobre retenciones, sí refleja la base imponible y el IVA asociado a una operación que también genera obligaciones en otros modelos. Por ese motivo, la consistencia entre datos adquiere especial relevancia.

La factura de alquiler como elemento común

La relación entre ambos modelos se articula a través de la factura de alquiler. En un único documento se concentran distintos conceptos fiscales que se declaran por vías separadas:

Importe base del alquiler.
IVA repercutido que se incluye en el modelo 303.
Retención de IRPF que se informa en los modelos de retenciones y, de forma anual, en el 180.

Cualquier discrepancia en la información de origen puede trasladarse al conjunto de declaraciones, generando diferencias que resultan visibles en las comprobaciones automáticas.

Revisión y control de los datos declarados

Una gestión adecuada pasa por revisar que las bases imponibles coincidan en todos los modelos afectados, con independencia del impuesto al que se refieran. Esta revisión no es un trámite adicional, sino una parte del control contable ordinario.

La Agencia Tributaria cruza datos de manera sistemática, por lo que pequeñas diferencias pueden dar lugar a requerimientos de información. Mantener registros claros y actualizados facilita responder a estas comprobaciones sin incidencias.

Coherencia fiscal en un entorno de mayor control

El incremento del control automatizado ha reforzado la necesidad de coherencia entre declaraciones informativas y liquidaciones periódicas. El modelo 180 y el modelo 303 no se sustituyen ni se duplican, pero sí se complementan dentro del sistema tributario.

Una coordinación correcta reduce el riesgo de errores formales y aporta mayor seguridad en la gestión fiscal, especialmente en actividades donde el alquiler de inmuebles forma parte habitual de los gastos deducibles. La claridad en los datos se ha convertido en un elemento central del cumplimiento tributario.

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