Después de más de sesenta años en el mundo de la música, Miguel Ríos continúa brindando conciertos magníficos y llenos de emoción. Esta noche, ha tenido lugar uno de estos espectáculos en Albacete, como parte de una exitosa gira por teatros que abarca todo el país, permitiendo que todos disfruten de su arte.
En Albacete, un concierto de más de dos horas ha sido ofrecido por el artista Granadino, quien ha realizado un recorrido por veintiuna de sus canciones más emblemáticas. Estas se han combinado con temas de su reciente álbum titulado, al igual que la gira, 'El último vals'.
En la noche del sábado 3 de enero, un Teatro Circo repleto de seguidores de todas las edades se llenó de música gracias a Miguel Ríos, el legendario rockero granadino. Este evento marcó una parada en la gira de su más reciente álbum, ‘El último vals’, que continuaba su recorrido por la carretera andaluza. Miguel Ríos estuvo respaldado por la banda Black Betty Boys, integrada por el guitarrista y productor José Nortes; Luis Prado, quien se encargó de los teclados, batería y coros; Jorge Ruiz, al bajo, guitarra y coros; y Samuel Terroso, que también tocó la batería, guitarra y coros.
El espectáculo dio inicio con un cálido “Bienvenidos” - ¿acaso existe una mejor manera? - y continuó su concierto con ‘Mientras el cuerpo aguante’. A continuación, presentó una de las primeras canciones de su nuevo álbum, titulada ‘Oro irlandés’, una hermosa balada folk. Al adentrarse en el mundo de la balada, el cantante de Granada nos volvió a cautivar con ‘No estás sola’, una conmovedora y antigua canción de su disco de 1983. Luego, interpretó ‘Si pudiera parar el tiempo’, donde reflexiona sobre su situación actual; habla de esas averías internas que experimenta su cuerpo, aunque a sus 81 años, como demostró en Albacete, se presenta en excelente estado gracias a un buen cuidado.
Las emblemáticas 'Vuelvo a Granada' y 'El río' lograron que el público se pusiera de pie. Posteriormente, regresaron con su nuevo álbum para interpretar 'No es la Tierra, estúpido. Eres tú', una canción que critica a los negacionistas del cambio climático. A continuación, resonaron los acordes de 'Año 2000' y 'Generación límite'. Para aprovechar unos momentos de merecido descanso, el pianista Luis Prado nos sorprendió con una interpretación titulada 'Estoy gordo', que también encantó a todos los asistentes.
Las canciones ‘Todo a pulmón’ y ‘El último vals’ nos condujeron a la tan esperada ‘El blues del autobús’, que Miguel Ríos quiso interpretar junto al público, creando uno de los momentos más memorables de la noche. A continuación, se presentó una versión especial y muy aclamada del icónico tema ‘Insurrección’, de su querido amigo Manolo García, antes de dar paso a ‘Los viejos rockeros nunca mueren’, lanzada en 1979, que se fusionó con el clásico ‘Rocanrol bumerang’, de 1980. Para cerrar la velada, se escucharon ‘El rock de la cárcel’ y ‘Sábado en la noche’, ambas de 1978, que añadieron un toque nostálgico al evento.
Después de despedirse y dejar el escenario, durante los bises resonaron ‘En la rampa de salida’ y, por supuesto, la hermosa ‘Santa Lucía’. El concierto concluyó tras ‘Oración’ y su emblemático ‘Himno de la Alegría’, con un Teatro Circo que se puso de pie, aplaudiendo durante varios minutos. Fue el cierre de un espectáculo magistral ofrecido por un artista excepcional. Gracias, Miguel Ríos, y hasta pronto, siempre.