El Gobierno de Castilla-La Mancha ha inaugurado un curso de formación para el profesorado centrado en la educación ambiental en las Lagunas de Ruidera. El delegado provincial de Educación, José Caro, destacó la importancia de enseñar en un entorno natural que promueve la comprensión de la biodiversidad y la responsabilidad ambiental. Este programa busca capacitar a los docentes en el conocimiento de los ecosistemas locales, integrando aspectos científicos y culturales para formar ciudadanos críticos y comprometidos con su entorno. La educación ambiental se presenta como una herramienta clave para fomentar la sensibilidad hacia la conservación del patrimonio natural.
Ruidera (Ciudad Real), 17 de abril de 2026.- En un esfuerzo por fortalecer la formación del profesorado en educación ambiental, el delegado provincial de Educación, Cultura y Deportes, José Caro, inauguró el curso titulado ‘Los espacios naturales protegidos de Castilla-La Mancha como recurso para la educación ambiental: Las Lagunas de Ruidera’. Este programa tiene como finalidad mejorar la capacitación docente en los aspectos científicos y didácticos relacionados con los ecosistemas que forman parte del patrimonio natural de la región.
Durante su intervención, Caro subrayó la relevancia de realizar esta actividad formativa en un entorno tan emblemático como las Lagunas de Ruidera. “No es lo mismo hablar de educación ambiental entre cuatro paredes que hacerlo en un espacio que ya enseña por sí mismo”, afirmó. El paisaje local, según el delegado, habla de biodiversidad, fragilidad, memoria geológica e historia humana, además de cultura y responsabilidad.
Acompañado por la alcaldesa de Ruidera, Josefa Moreno; el delegado provincial de Desarrollo Sostenible, Agustín Espinosa; y el director-conservador del Parque Natural de las Lagunas de Ruidera, Ignacio Mosqueda, Caro destacó la importancia fundamental de la educación ambiental. Esta se presenta como una herramienta esencial para ayudar al alumnado a comprender su entorno, interpretar las relaciones entre naturaleza y sociedad y desarrollar una perspectiva crítica e informada.
El delegado enfatizó que este curso no debe limitarse a ofrecer información sobre flora y fauna o geomorfología. Aunque estos contenidos son vitales, también es crucial incluir la dimensión cultural y patrimonial del territorio. “Educar en el ámbito ambiental no solo implica conocer especies o identificar ecosistemas; se trata también de aprender a leer el paisaje en toda su complejidad”, explicó Caro.
Caro expresó su convicción acerca del potencial que tiene la educación ambiental para despertar tanto curiosidad científica como sensibilidad en los estudiantes. “Es fundamental que aprendan a valorar lo cercano y entender que conservar no es solo un lema abstracto”, comentó. Según él, una tarea concreta comienza muchas veces por conocer y apreciar lo que nos rodea.
“Lo que no se conoce difícilmente se cuida; lo que no se cuida termina deteriorándose o perdiéndose”, advirtió. Por ello, valoró positivamente iniciativas como esta que refuerzan la formación docente desde una perspectiva amplia e integradora. “Una escuela que estudia e interpreta su entorno es más fuerte y útil para la sociedad”, concluyó Caro.