Arranca una nueva campaña de excavación y puesta en valor de las Cuevas Sepulcrales de Carcelén en Albacete, promovida por el Ayuntamiento y financiada por la Diputación. Este proyecto, dirigido por Santiago David Domínguez-Solera, busca investigar y gestionar este importante patrimonio arqueológico. Las cuevas, datadas entre finales de la Edad del Cobre y la Edad del Bronce, han revelado hallazgos significativos como piezas de marfil y cerámica decorativa. A pesar de los daños sufridos por furtivos, las cuevas ofrecen valiosa información sobre prácticas funerarias de hace 4400 años y se están preparando exposiciones permanentes con los restos recuperados.
Una nueva campaña de excavación y puesta en valor de las Cuevas Sepulcrales de Carcelén, ubicadas en Albacete, ha comenzado esta primavera. Este proyecto, impulsado por el Ayuntamiento de Carcelén y financiado por la Diputación de Albacete, está bajo la dirección de Santiago David Domínguez-Solera, del Gabinete de Investigación y Difusión Heroica Arqueología y Patrimonio Cultural.
Desde su inicio en 2023, el proyecto ha dado lugar a la publicación de un libro, la producción de un documental y la creación de una ruta de senderismo que conecta el pueblo con el yacimiento. Además, en colaboración con la Junta y el Museo de Albacete, se han realizado dos exposiciones temporales sobre los materiales arqueológicos recuperados, según ha informado Heroica Arqueología.
Las Cuevas Sepulcrales de Carcelén, especialmente la conocida como Pepe/Pedro Roque, son cementerios que datan desde finales de la Edad del Cobre hasta la Edad del Bronce, alrededor del 2400 a.C. En estos lugares se han encontrado materiales rituales correspondientes a la Época Ibérica. Entre los hallazgos destacan piezas decorativas de marfil y cerámica tipo Dornajos. Los restos mortales eran inicialmente colocados en hoyos antes de ser depositados junto a ajuares en fosas comunes.
Un aspecto notable es la ausencia, hasta ahora, de restos infantiles en el área excavada de la Cueva de Pepe Roque, así como la falta de cráneos. Estos detalles son significativos para entender las prácticas religiosas que se llevaban a cabo hace aproximadamente 4400 años.
Domínguez explica que estos hallazgos ofrecen información sobre el tratamiento diferenciado en las prácticas funerarias entre niños y adultos, así como sobre el proceso y alteración que sufrían los cadáveres durante los rituales mortuorios. Esto incluye varias fases y una consideración simbólica hacia distintas partes del cuerpo.
A pesar del daño sufrido por actividades furtivas, las cuevas siguen proporcionando valiosos restos que permiten conocer mejor la Prehistoria Reciente e incluso épocas más antiguas. Este año se han recuperado herramientas líticas elaboradas por Neandertales, sugiriendo niveles de ocupación del Paleolítico en profundidades mayores dentro de la cueva.
Este descubrimiento abre nuevas oportunidades para investigar estos yacimientos. Además, se está preparando una exposición permanente en el Castillo del Conde de Casal que exhibirá los restos arqueológicos más relevantes obtenidos en campañas anteriores.