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España, un país de tontos (I)

viernes 14 de agosto de 2020, 20:06h

El covid solo es peligroso por la noche, por el día no hay peligro. Esa es la reflexión de nuestros políticos

Eso al menos es lo que podemos pensar tras la decisión de Sanidad y las Comunidades. Cierran discotecas y lugares de ocio nocturno. No es extraño pensando que desde el primer día se les echa la culpa de todo. Una mentira más (y van miles) de estos gobernantes nuestros en España, en las regiones y en los ayuntamientos. Solo hay que mirar los brotes diarios que da la Junta en Castilla-La Mancha para ver que ese no es el foco principal, ni de lejos.

En este país de tontos, y ya hablaremos de Albacete y de la gestión de los ilegales y temporeros, una auténtica vergüenza que sigue y sigue. Por cierto, ¿a quien representan los presidentes de los barrios donde se habilitan pabellones para personas que han estado infectadas y que ya le han dicho al Ayuntamiento que están de acuerdo? Creo que a muy poca gente. Simple, no le han preguntado a nadie y como son serviles y dóciles con los que mandan dan el visto bueno a lo que les digan.

Pero me desvío y no quiero hoy tocar mucho el tema local.

Solo unas cuantas cosas, cosas que veo yo y ve cualquiera y que no parecen ver nuestros responsables políticos y de sanidad. Igual un día se dan cuenta y toman medidas.

Mascarillas

Todos vemos que mucha gente no cumple.

Todos sabemos que mucha gente lleva las quirúrgicas horas y horas y por tanto no valen para nada.

Sabemos que esas ‘preciosas’ mascarillas que se hacen o compran para que queden bien en la mayoría de los casos no sirven para nada.

Sabemos que las mascarillas quirúrgicas (las que recomienda Sánchez, el ‘engañabobos’ y Simón ‘no doy una’) no valen cuando alguien no la lleva, cuando se está en un trabajo con gente sin mascarilla, cuando se está en un trabajo con gente con mascarilla pasada. Resumiendo, solo sirven para evitar multas.

En resumen, en el tema mascarillas lo estamos haciendo mal, todo el mundo lo ve y nadie pone remedio. Además nos sirve para que se pueda pensar que con ella estamos ‘salvados’ y no cumplamos con la distancia.

Menos pulcros con las manos

En los supermercados se ha bajado de manera alarmante el nivel de seguridad. Ya no se obliga a llevar guantes, no hay nadie que regule la ocupación del local y nadie obliga a utilizar gel hidroalcohólico.

En las tiendas, en general, también se ha bajado todo la pulcritud que teníamos al principio.

Tampoco es normal que en estos locales, desde un supermercado a una panadería a una tienda de ropa o a una farmacia no sea obligatorio para los trabajadores mascarillas que a ellos también les protejan, las FFP2.

Bares y restaurantes

No parece lógico que se permite gente en la barra a medio metro su boca de la boca de un camarero al que no se obliga a llevar mascarilla FFP2.

En muchísimos sitios la distancia de 1,5 metros entre comensales de mesas diferentes no se cumple ni de lejos.

Se ha ido perdiendo en muchísimos casos la pulcritud de la limpieza de mesas y sillas. Es cierto que hay muchísimos locales que lo hacen pero también hay otros que al principio ya tenían ‘problemas’ para hacerlo y ahora ni se preocupan.

Ante esto y para que no haya tabla rasa con la gente que cumple sería necesario más presencia de policías locales. Y ojo porque esto deberían pedirlo a gritos los propios hosteleros porque viendo como funcionan las cabezas pensantes de los que nos mandan ellos pueden ser los siguientes en ser obligados a bajar otra vez las persianas.

Ocio nocturno y botellón

Es fácil hablar de ‘boquilla’ y echar la culpa a los locales que acogen a gente que sale por la noche, cuando realmente muchísimos locales, la gran mayoría, han sido los que más han insistido en tener todas las medidas de seguridad activas. Antes de tomar la decisión tomada este viernes tendrían que haber vigilado más. Así pagan justos por pecadores.

Se prohíbe el botellón, que en la gran mayoría de ciudades ya estaba prohibido.

La pregunta con estas decisiones sobre el ocio de la gente, seguramente de los más jóvenes, sería si los políticos piensan que a partir de ahora la gente que solía salir de noche y estar con sus amistades dejará de hacerlo o de hacer botellón. La respuesta ya se la podemos dar cualquiera, lo harán a escondidas o lo harán en pisos y casas.

Por cierto, aquí la Junta de Castilla-La Mancha había hecho un importante esfuerzo con la app de registro de la gente que acude a locales de ocio nocturno, lástima que de momento no sirve para nada. Cuando se ponga en marcha, que en algún momento llegará, tampoco pasaría nada porque ese registro fuera desde las 10 u 11 de la noche, que sepamos el coronavirus también existe antes de la media noche.

Limpieza general de las calles

Acaso no nos hemos dado cuenta todos que el nivel de limpieza y desinfección de nuestras calles ha bajado muchísimo con respecto a los meses de decreto de alarma. Ya no vemos camiones ni trabajadores desinfectando pueblos y ciudades como veíamos hace meses.

Habría que volver a los niveles de marzo y abrirl, volver a desinfectar las calles, bancos, etc. Ahora es más esencial que nunca porque resulta que ahora hay muchisima más gente en la calle que cuando nos teníamos encerrados en nuestras casas.

Comportamientos personales y medidas disciplinarias

Luego tenemos el comportamiento personal de mucha gente, unas veces de vergüenza, otras veces irresponsable y otras veces muy ‘pasota’.

Cansados estamos todos de ver gente sin mascarilla o con ella por la barbilla, y ojo porque no solo son los jóvenes, ni mucho menos. No es justo ‘criminalizar’ siempre al mismo grupo.

Igual de mal lo hacen los que llevan una mascarilla que no cumple para su labor y lo saben. Aquellas personas que llevan una mascarillas semanas saben de sobre que eso no sirve para nada. No basta con evitar multas.

Luego tenemos al grupo de contagiados, irresponsables, insensatos y asesinos en potencia. El otro día veíamos en la televisión a varias personas que iban a un mercadillo sabiendo que estaban contagiados, y les daba igual. Por no hablar de los ilegales y temporeros que tenemos en Albacete y que se han saltado confinamientos y cuarentenas porque solo pensaban en ellos mismos y les daba igual poder contagiar a otras personas, y eso incluye a la gente que estaba conviviendo con ellos.

Luego está la segunda parte, que medidas hay contra los que no cumplen. Pues me van a permitir aquí apuntar que muchas veces las multas por no llevar mascarillas parecen muy altas y desmedidas y en cambio no sabemos de nadie que estando contagiado haya salido a la calle, haya puesto en peligro a otras personas, y esté en la cárcel.

Y como final de la reflexión. Parece que los políticos están encantados de mangonearnos, de prohibirnos y de hacernos la vida difícil. Que la gente esté en sus manos les encanta. Privar de libertad, cerrar negocios, cerrar centros públicos, eso se les da muy bien y lo peor es que le han tomado el gusto.

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