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La casa de tócame Roque (III)

Por Miguel Ángel Vicente
miércoles 17 de febrero de 2021, 07:14h

Anda nuestro Vicepresidente Segundo del Retroprogresista Criminal Gobierno de España, zaherido y sin vivir en sí propalando ante cualquier medio de comunicación que se le ponga a tiro y se avenga a dar altavocía a sus dicterios y sofismas Pseudo-Políticas, el mantra de que España no goza de una normalidad democrática plena, poniendo en duda la vigencia del Estado de Derecho en nuestro país, entre otras razones, aduce, porque existen presos políticos, en referencia a los golpistas del 1-O de 2.017, que proclamaron la independencia de Cataluña respecto del Estado Español, o sean, Oriol Junqueras y compañía, con un Puigdemont fugado de la justicia, sin reconocer que, salvo éste último, los demás líderes independentistas se mueven como pez bajo el agua, dando mítines a cuenta de las Elecciones Catalanas del pasado Domingo 14 de febrero. Compungido y con esa cara y tono de cordero degollado que adopta cuando entra en harina, o sea, cuando quiere darnos una lección ideológica, a fin de adoctrinarnos cuales bachilleres ignorantes de primaria, sobreentendiendo nuestra falta de capacidad e inteligencia (que son las que le faltan al interfecto), creyendo que ignoramos todo, incluso que no sabemos lo que son los juguetes.

Y, en verdad, que Pablito Iglesias, por una vez en su puñetera vida, está deciento una verdad como la copa de un pino, pues cierto es que desde que el PSOE de Felipe González, allá por 1.985, le dio al Poder Judicial una primera estocada en todo lo alto, en orden a su independencia respecto de los otros dos poderes del Estado, el Ejecutivo y el Legislativo, inmiscuyendo a estos dos últimos en herramienta para el nombramiento de los vocales del Consejo General del Poder Judicial, desde el advenimiento al Poder del actual Retroprogresista Criminal Gobierno de España, empanado entre PSOE y Podemos, liderados, respectivamente, por el Pseudo-Doctor-Sánchez, alias Pinochón (ya saben, un Falcón para su nariz, o, quizás ya dos o tres, y otro para él y su señora) y por el propio Pablito Iglesias, alias, entre otros muchos, “El Moñas”, España ha tomado una deriva hacia la deconstrucción acelerada del régimen constitucional y democrático basado en la Constitución Española del 1.978, cúspide de la alabada y adorada llamada Transición pacífica del Franquismo a la Democracia. Y, a este respecto, hay que señalar que dicho Gobierno, con esos dos personajes reencarnación del mismo Lucifer, le ha venido de perillas el advenimiento de la pandemia derivada del Coronavirus, ya que, con la declaración de los estados de alarma, con o sin confinamiento, han aprovechado para revertir el régimen constitucional antedicho, mediante el uso y abuso del Decreto Ley (que no es sino un medio por el que Gobierno, o sea, el Poder Ejecutivo, asume las riendas y funciones del Poder Legislativo por razones de urgencia, aunque éste tenga la última palabra, en cuanto a la convalidación de aquél, lo cual en las circunstancias actuales en que los dichos dos Partidos, PSOE y Podemos, con la inestimable ayuda de la escoria parlamentaria, a la que se sumó, inexplicablemente, el Partido de Fernando Abascal, VOX, a cuenta de dar el visto bueno a que el propio Gobierno sea el encargado de repartir y controlar el Maná que ha de llover desde la Unión Europea, o sea, la lluvia multimillonaria para la reconstrucción nacional, creyendo que cumplían con una razón de Estado, que, en este caso, no es sino dejar las manos libres a quienes hacen de su capa un sayo, incumpliendo las normas más elementales, de usos y costumbres, y legales para gobernar democráticamente y con el consenso necesario en un estado, como el actual, en el que está en juego la pervivencia y sobrevivencia de miles de empresas y, por ende, de puestos de trabajo, tal como marcan los cánones más primigenios y elementales) saltándose a la torera cualquier tipo de control, aunque sólo lo sea a modo de informe o dictamen no vinculantes, y, en modo alguno, exentos de relación con el tema que podría justificarlos, o sea, con la pandemia que nos asola.

Quizás, lo democrático para Pablito será que la Fiscala Generala del Estado ascienda a tal cargo desde la poltrona ministerial que el día anterior a su nombramiento dejó caliente en el Consejo de Ministros. Lo democrático para Pablito deber ser que los condenados por golpismo y sedición por la declaración unilateral de independencia de Cataluña, gocen de libertad habiendo cumplido una mínima parte de su condena y se les haga un homenaje, sin arrepentimiento alguno y con declaraciones de que lo volverán a hacer, choteándose la Generalitat Catalana del mismísimo Tribunal Supremo. Lo democrático para Pablito debe ser que los miembros del Consejo General del Poder Judicial, órgano supremo de dirección y gobierno de los jueces, los nombre el propio Ejecutivo, directamente, o mediante el Legislativo que controla, tal como se pretende con la proposición de Ley (no proyecto de Ley, que requeriría el dictamen o informe, del Consejo Fiscal, del Consejo de Estado y del propio Consejo General del Poder Judicial) que ya ha recalado en el Senado para su aprobación, en contra de las más mínimas normas legales, éticas y morales y de las llamadas de atención de la propia Comisión Europea o del propio Comisión de Venecia (órgano dependiente de la UE y creado para vigilar la toma del Poder Judicial por el Poder Ejecutivo). Lo democrático para Pablito será su pretensión de expropiar la propiedad privada sin razón ni fundamento, sino porque sí, en base a su propia arbitrariedad y con la sola intención de castigar a los que él llama “ricos”, de cuya especie él y su señora se excluyen. Lo democrático para Pablito será que el Presidente de Rusia, Vladimir Putin, ordene asesinar mediante envenenamiento a un opositor, pongamos Navalni, y no consiguiendo su propósito, le encarcele nada más poner pie en tierra rusa (que también habría que reconvenir al interesado por tamaña osadía), sin ton ni son. Lo democrático para Pablito serán los regímenes totalitarios, dictatoriales y tiránicos bolivarianos, tipos de la Venezuela de Nicolás Maduro, de la Cuba de los Castro, de la Bolivia de Evo Morales y, si se tercia, por qué no, de la Corea del Norte de Kim Jong-Un, en los que no existen respeto alguno por los Derecho Humanos y en los que se sume a la población a un modus vivendi incardinado en la pobreza, la rutina y la miseria. Todo ello, en ese afán, de rememorar los peores tiempos del régimen comunista-marxista-leninista-estalinista, que se apropió del cuerpo y del alma de la población sometida y sobre la que infligió el mayor genocidio que se conoce en la Historia de la Humanidad.

Y es que, en verdad, este tipo de gente (más bien gentuza), con el cuento de no dejar a nadie atrás, de velar por el bienestar de los más desvalidos, desfavorecidos y, como se ha puesto de moda últimamente, de los más vulnerables, no han hecho otra cosa que medrar en beneficio personal propio, tal como el propio Pablito está demostrando un día sí y otro también, pues lejos quedan aquéllas manifestaciones de que él jamás abandonaría Vallecas, a fin de estar al lado de sus fieles seguidores y en un visto y no visto se ha instalado en un casoplón en una de las zonas más guay y emblemática de Madrid (y donde, por cierto, bien podría dar albergue a tanto desvalido, desfavorecido y vulnerable) y con vigilancia, a costa de todos los españoles, las veinticuatro horas del servicio permanente de la para él ignominiosa Guardia Civil, y sin dejar de lado sus múltiples litigios sobre la corrupción, que como bien advenedizo a la “casta política”, que tanto depaupera él mismo, le acosan a él personalmente, así como a su partido y miembros de alto estanding del mismo.

En fin, sí, cierto es, y una verdad como un templo, que con este PSOE y este Podemos integrados en el Retroprogresista Criminal Gobierno de España, no existe una verdadera y auténtica democracia, ni plena ni siquiera menos plena, en este país, aun hoy, a duras penas, llamado España, y cada día que pase con este Gobierno a la cabeza del País, la dicha democracia se irá deteriorando y desapareciendo, a menos que nuestro Monarca, el Rey de España, Don Felipe VI, tome cartas en el asunto, deje de estar a la Luna de Valencia, y adopte una decisión similar, análoga o, incluso, igual a la adoptada por el Presidente de la República Italiana, Sergio Mattarella, que con un par, usando de las facultades y obligaciones inherentes a su cargo, ha mandado a hacer puñetas a los politicastros de turno que hacían ingobernable el país, precisamente, en tiempos de urgencia y emergencia actuales, y ha encargado la formación de Gobierno a un señor que no ha sido elegido en las urnas, nada más y nada menos, que a una figura de las finanzas y del buen hacer, cual el exdirector del Banco Central Europeo, Mario Draghi, que ya ha formado Gobierno y en poco espacio de tiempo veremos cómo el país transalpino resurge de sus cenizas como lo hiciera, en su día, el Ave Phoenix. Mas, me temo, que nuestra majestad siga mirando para otro lado, mientras el país sobre el que reina se desmorona y queda sumido en la pobreza, la ruina y la miseria.

MIGUEL ÁNGEL VICENTE MARTÍNEZ

17 de febrero de 2021

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