Albacete

Sescam implementa protocolo para mejorar la detección y tratamiento de la disfagia en Castilla-La Mancha

Mejoras en el abordaje de la disfagia garantizan una atención más segura y coordinada para pacientes vulnerables en Castilla-La Mancha

Redacción | Martes 17 de febrero de 2026

El Gobierno de Castilla-La Mancha ha finalizado el Protocolo de Detección Precoz y Manejo de la Disfagia Orofaríngea en adultos, una iniciativa clave para identificar y abordar problemas de deglución. Este protocolo busca mejorar la seguridad del paciente y la calidad asistencial, especialmente en poblaciones vulnerables con patologías neurológicas o oncológicas. La directora general de Cuidados y Calidad, Montserrat Hernández, destacó que este documento establece un circuito asistencial común y unifica criterios entre profesionales, favoreciendo la continuidad de cuidados. Además, incluye formación para los sanitarios y educación para pacientes y cuidadores, lo que contribuirá a prevenir complicaciones graves como broncoaspiración y desnutrición, mejorando así la calidad de vida de los afectados.




El Gobierno de Castilla-La Mancha ha concluido el Protocolo de Detección Precoz y Manejo de la Disfagia Orofaríngea en adultos, una herramienta esencial para identificar tempranamente los problemas de deglución. Este protocolo busca estandarizar la valoración clínica y garantizar un enfoque integral y seguro para las personas que padecen esta patología.

Según ha informado el Ejecutivo regional, este protocolo es el resultado de un trabajo coordinado por la Dirección General de Cuidados y Calidad, con el fin de reforzar la seguridad del paciente y mejorar la calidad asistencial, especialmente en poblaciones vulnerables y en aquellos con patologías neurológicas, oncológicas o en situación de fragilidad.



Un enfoque basado en la evidencia



Montserrat Hernández, directora general de Cuidados y Calidad, ha subrayado que el protocolo responde a la necesidad de anticiparse a los problemas de deglución y ofrecer una respuesta homogénea y fundamentada en evidencia dentro del sistema sanitario público regional. La seguridad del paciente se coloca en el centro de esta atención.

Este documento tiene como objetivo detectar precozmente los trastornos de la deglución en diversos ámbitos asistenciales —hospitalarios, Atención Primaria y centros sociosanitarios— para prevenir complicaciones graves como broncoaspiración, desnutrición y deshidratación. Además, busca mejorar la calidad de vida de los pacientes mediante intervenciones adaptadas a sus necesidades específicas.



Circuito asistencial común



El protocolo establece un circuito asistencial común respaldado por herramientas validadas y la mejor evidencia científica disponible. Esto permite unificar criterios entre distintos profesionales y niveles asistenciales, favoreciendo así la continuidad en los cuidados y optimizando el uso de recursos sanitarios.

Hernández ha destacado que "la coordinación desde Cuidados y Calidad ha permitido integrar las perspectivas clínica, organizativa y asistencial", asegurando que el protocolo sea aplicable, útil para los profesionales y coherente con los estándares de calidad y humanización en la asistencia.



Trabajo multidisciplinar



El documento ha sido elaborado por un equipo multidisciplinar que incluye profesionales de enfermería —de hospitales, Atención Primaria y centros sociosanitarios— así como médicos especializados en geriatría y otorrinolaringología, logopedas, nutricionistas, farmacéuticos y expertos en calidad asistencial provenientes de diversas gerencias del SESCAM.

La directora general ha añadido que "este trabajo colaborativo refleja el valor del enfoque multidisciplinario y del papel estratégico de los cuidados en la detección precoz y abordaje de la disfagia", abarcando desde la valoración clínica hasta la educación sanitaria dirigida a pacientes y cuidadores.



Impacto significativo en la atención integral



El Protocolo de Detección Precoz y Manejo de la Disfagia Orofaríngea representa un avance notable en la atención integral a las personas con disfagia. Está alineado con principios fundamentales como calidad, seguridad y humanización. Su implementación tendrá un impacto directo en la salud pública al mejorar la seguridad alimentaria, prevenir complicaciones respiratorias y nutricionales, reducir ingresos hospitalarios innecesarios y promover tanto autonomía como bienestar entre las personas afectadas.

A su vez, el protocolo contempla también la formación continua para los profesionales sanitarios así como educación para pacientes y cuidadores como elementos clave para lograr una atención más segura, coordinada y centrada en las necesidades individuales.

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