Sociedad

María José Fuenteálamo explora la ética del consumo de carne en su nuevo libro 'La hija del carnicero'

Un análisis profundo sobre la relación entre el consumo de carne, la ética y la tradición en la sociedad contemporánea

Redacción | Miércoles 18 de febrero de 2026

María José Fuenteálamo, periodista y escritora de Albacete, presenta su primer libro 'La hija del carnicero', un ensayo que explora la intersección entre ruralidad, feminismo y filosofía a través de la carnicería familiar. En esta obra, Fuenteálamo reflexiona sobre el consumo de carne, el respeto por los animales y las dinámicas de poder entre grandes superficies y pequeños comercios. A través de sus experiencias personales y referencias filosóficas, aborda la ética del consumo cárnico y critica la desconexión actual entre los consumidores y su relación con los alimentos. Además, destaca la importancia del pequeño comercio en la sostenibilidad alimentaria y reivindica el papel fundamental de los carniceros en la alimentación del país. Con una mirada crítica hacia las tendencias modernas, Fuenteálamo aboga por un regreso a prácticas más cercanas a la ganadería extensiva y al conocimiento profundo de lo que consumimos.




La periodista y escritora María José Fuenteálamo, originaria del pueblo albaceteño que lleva su nombre, ha lanzado su primer libro titulado 'La hija del carnicero' (Círculo de Tiza, 2026). En este ensayo, la autora utiliza la carnicería familiar como hilo conductor para reflexionar sobre temas como la ruralidad, el papel de la mujer, el consumo de carne, el amor y el respeto hacia los animales, así como la relación de poder entre las grandes superficies y el pequeño comercio.

En una conversación desde la biblioteca donde trabaja, situada a pocos metros de la 'Carnicería Antón', que sirvió a toda la comarca durante años, Fuenteálamo destaca el papel fundamental de su padre en el trato hacia los animales. Resalta cómo este enfoque noble ha marcado su vida y su obra. “El término carnicero tiene una connotación negativa debido a una concepción errónea; es quien está más cerca del animal”, reflexiona. Para ella, trabajar con carne implica “querer y cuidar a los animales”, defendiendo que ser carnicero es un motivo de orgullo.



Una búsqueda filosófica



Su investigación también abarca las ideas del filósofo griego Plutarco, quien ya abordó el debate sobre el consumo de animales. En la actualidad, Fuenteálamo observa un resurgimiento en la defensa del mundo cárnico, subrayando que hay una dimensión ética en el consumo de carne que forma parte de nuestra herencia cultural. Este diálogo sobre la carne es uno que probablemente perdurará indefinidamente, ya que se relaciona con nuestra esencia misma.

Al analizar diversas fuentes para dar forma a su obra, ha encontrado estudios que concluyen que es necesario regresar a prácticas como la ganadería extensiva y acercarse más a los animales. Sin embargo, lamenta que esta conexión se esté perdiendo debido a regulaciones excesivas. “Ahora se etiquetan como 'ecológicos' productos que antes eran comunes”, critica.



La relación con lo sagrado



A lo largo de su ensayo, Fuenteálamo también examina cómo las religiones influyen en nuestra relación con la carne. Según ella, no se habla suficientemente sobre otros alimentos fuera del ámbito carnívoro. Considera que ciertas posturas sociológicas y religiosas nos alejan de nuestra verdadera conexión con los animales.

La autora recuerda cómo surgió su libro durante una estancia en Bélgica cuando tuvo dificultades para identificarse como hija de carniceros debido a la barrera del idioma. Fue entonces cuando comenzó a gestarse un fuerte discurso político en contra del consumo de carne. A juicio de Fuenteálamo, estos mensajes carecen de contexto y perjudican especialmente a pequeños ganaderos y carniceros.



Calidad frente a tendencias



En un contexto actual donde se recomienda aumentar el consumo de proteínas, Fuenteálamo recalca que la mejor calidad se encuentra en la carne. “Nos dejamos llevar por modas y hemos perdido nuestra soberanía alimentaria”, sentencia. La manera en que se trata el producto en carnicerías tradicionales resulta en un producto final que hoy solo puede considerarse un lujo.

A pesar de haberse distanciado inicialmente del negocio familiar al optar por el periodismo, ahora reconoce similitudes entre despiezar información y preparar carne para su venta. Cita al periodista César González-Ruano: “Escribir una columna es como hacer morcillas”. Para ella, el periodismo implica elegir cuidadosamente qué mostrar al público.



Reflexiones sobre desperdicio



Fuenteálamo también aborda el papel histórico de las mujeres en la cocina y su habilidad para evitar el desperdicio alimentario. Mientras hoy dependemos mucho de etiquetas informativas sobre nuestros alimentos, generaciones anteriores compraban sin necesidad de saber exactamente cuánto tiempo duraría un producto fresco.

“Nuestras madres compraban pescado y carne directamente; ahora todo es rápido y elegido por colores de etiquetas”, lamenta. Esta dependencia ha llevado a un aumento en el desperdicio alimentario.



Cambio cultural y comercial



La autora critica cómo la publicidad ha transformado nuestra percepción alimentaria moderna: “Hemos aniquilado la pirámide alimentaria tradicional”. A pesar del auge de aplicaciones nutricionales e influencers dietéticos, muchos aún desconocen principios básicos para comer bien. Sugiere centrarse en la sostenibilidad como guía universal para nuestras elecciones alimentarias.

El pequeño comercio sigue siendo vital en entornos rurales; sin embargo, enfrenta desafíos significativos ante grandes superficies comerciales. Aunque las carnicerías tienen sus clientes leales dispuestos a pagar por calidad, este modelo se vuelve cada vez más difícil frente a las presiones económicas actuales.



Un llamado a reconocer al carnicero



A medida que avanza su análisis, Fuenteálamo reivindica injusticias históricas hacia los carniceros: “Han hecho mucho por la alimentación en este país sin recibir reconocimiento”. Esta preocupación se extiende también hacia ganaderos y agricultores quienes enfrentan desafíos similares.

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