El Gobierno de Castilla-La Mancha ha declarado la Casa de la Tercia en Campo de Criptana como Bien de Interés Cultural (BIC) con categoría de Monumento. Este edificio renacentista del siglo XVI, que originalmente servía para el almacenamiento de cereales, destaca por su arquitectura y su importancia histórica. La declaración garantiza su protección legal y preservación, asegurando que cualquier intervención en el inmueble requiera autorización. La Casa de la Tercia se suma al Inventario del Patrimonio Cultural de Castilla-La Mancha, promoviendo su conservación y disfrute público.
El Gobierno de Castilla-La Mancha ha tomado la decisión de declarar la Casa de la Tercia, ubicada en Campo de Criptana, como Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Monumento. Esta información fue presentada por el consejero de Educación, Cultura y Deportes, Amador Pastor, durante una rueda de prensa tras la reunión semanal del Consejo de Gobierno.
Amador Pastor subrayó que esta declaración representa el más alto reconocimiento patrimonial para un inmueble del siglo XVI, que ya forma parte del Inventario del Patrimonio Cultural de Castilla-La Mancha. La Casa de la Tercia es un edificio renacentista que originalmente se utilizaba para almacenar cereales y otros productos agropecuarios, recaudados a través de las Tercias Reales, un impuesto relacionado con el diezmo eclesiástico.
La arquitectura del edificio refleja los elementos distintivos de este tipo de construcciones: presenta una planta rectangular, robustos muros de mampostería, amplios espacios interiores diáfanos, arcos de medio punto y grandes vigas de madera. Además, cuenta con elementos diseñados para asegurar la ventilación y conservación de los productos almacenados.
A pesar de las diversas reformas a las que ha sido sometido a lo largo de los siglos, la Casa de la Tercia conserva sus valores históricos, arquitectónicos y patrimoniales. Su imagen sólida representa fielmente este tipo de edificaciones asociadas a la administración real.
El consejero también destacó que la declaración como BIC garantiza protección legal al inmueble y su entorno. Esto implica que cualquier intervención o cambio en su uso deberá contar con la autorización correspondiente por parte de la Consejería competente en materia de Patrimonio Cultural.
Además, se promoverá su conservación y puesta en valor para el disfrute público, considerándolo una parte esencial del patrimonio cultural de Castilla-La Mancha.