La Asociación de Periodistas de Ciudad Real (APCR) ha lanzado un servicio de atención psicológica para sus miembros, abordando la creciente preocupación por la salud mental en el periodismo, que ha sido calificada como una "pandemia silenciosa". Este servicio ofrecerá dos sesiones anuales gratuitas a los socios y busca mejorar el bienestar emocional de los periodistas, quienes enfrentan condiciones laborales estresantes y situaciones traumáticas. La iniciativa, considerada pionera en España, espera inspirar a otras asociaciones a implementar medidas similares. La psicóloga Catalina Fuster destaca la vulnerabilidad de los periodistas y la necesidad de cuidar su salud mental frente a la presión constante del trabajo.
La Asociación de Periodistas de Ciudad Real (APCR) ha lanzado un nuevo servicio de atención psicológica, diseñado para ofrecer apoyo temprano y confidencial a sus miembros. Este programa permitirá a los periodistas acceder a dos sesiones anuales, completamente financiadas por la organización.
El presidente de la APCR, David Centellas, anunció esta iniciativa durante una rueda de prensa, subrayando que responde a lo que él mismo ha calificado como una “pandemia silenciosa” en el ámbito del periodismo. Según sus declaraciones, tres de cada cuatro periodistas consideran que la salud mental es un problema grave dentro del sector, lo que llevó a la asociación a buscar soluciones para mejorar el bienestar de sus asociados.
Este servicio preventivo comenzará a operar de inmediato y se considera pionero en el contexto español entre las asociaciones de prensa y comunicación. La APCR confía en que otras organizaciones similares puedan implementar iniciativas parecidas en diferentes regiones del país, ya que existe un demandante trabajo por hacer en términos de prevención y cuidado de la salud mental entre los profesionales de la información.
El funcionamiento del servicio es sencillo: los socios interesados deberán enviar un correo electrónico a la asociación, que les proporcionará los datos de contacto de la psicóloga Catalina Fuster. Posteriormente, el periodista y la especialista acordarán directamente la fecha para su cita. Centellas aclaró que este no es un tratamiento psicológico continuado, sino un servicio limitado a dos sesiones anuales por asociado.
Durante la presentación, Catalina Fuster destacó que aunque los periodistas suelen proyectar una imagen de fortaleza, también enfrentan una notable vulnerabilidad debido a las condiciones laborales. Entre estas condiciones se incluyen la cobertura de sucesos trágicos, conflictos y situaciones traumáticas, así como jornadas laborales extensas y críticas constantes recibidas a través de redes sociales.
"Detrás de cada micro, cada firma y cada cámara hay un ser humano cuyo sistema nervioso asimila el impacto emocional de todas estas circunstancias", afirmó Fuster. La psicóloga advirtió que “nadie es inmune” a las repercusiones emocionales derivadas del trabajo periodístico.
Fuster enfatizó que el periodismo no solo se enfrenta a la crudeza informativa, sino también a una constante exigencia por inmediatez. En este sentido, defendió que cuidar la salud mental debe considerarse una necesidad social, no un lujo corporativo. Además, resaltó la importancia de aprender a desconectar del trabajo para evitar situaciones de hiperconexión que dificultan mantener hábitos saludables para el bienestar mental.
Esa falta de desconexión puede conducir al estrés y sobrecarga emocional, así como a problemas más complejos relacionados con la salud mental. Por ello, el nuevo servicio busca proporcionar herramientas preventivas antes de que estas situaciones se agraven.