En una nota de prensa, la delegación del Gobierno en Castilla-La Mancha ha informado que la investigación se inició a raíz de que uno de los hijos de la víctima de los robos denunciara la desaparición de un collar de oro valorado en más de 1.000 euros.
Además del collar, la policía también ha intervenido otras cinco joyas que la empleada de hogar había robado del domicilio en el que trabajaba, como una cadena y pulsera de oro, un reloj de oro, un juego de pendientes, un anillo de oro con piedra de aguamarina y otro con una perla.