El fin de semana de la Feria de Albacete 2015 dejó cientos de miles de personas en la ciudad pasándolo bien, mucho negocio para los locales de restauración y también nos descubrió esos problemas que solo aparecen cuando hay mucha gente y salen a la luz las cosas que se hacen mal.
Nos dejó el fin de semana embotellamientos desesperantes en la ciudad y una mala regulación de tráfico que aparece cuando se multiplican los vehículos alrededor del recinto ferial.
Vamos con algunos ejemplos que hemos visto o nos han llegado a la redacción. El domingo por la mañana, y no solo pasó ese día, hubo gente que tardó alrededor de una hora en autobús desde la Avenida de España hasta el recinto ferial, un trayecto de menos de 10 minutos que se multiplicó por seis y además las personas que estaban en el autobús estaban poco menos que encerradas, puesto que al no haber paradas las puertas no se abrían. El embotellamiento fue insufrible y los autobuses y taxis que se vieron metidos en él no tuvieron más que sufrir como los demás, porque en Albacete el transporte público no tiene ventajas sobre los demás vehículos, tampoco en feria.
Otras trampas para vehículos. Desde la circunvalación por la calle Velarde. Una ratonera porque la gente que no es de Albacete desconoce que Hermanos Jiménez es su único punto final y que al llegar allí se encuentra con una vía de circulación reducida y expulsados hacia el sentido contrario a la feria. Ir por la calle Daoiz es mucho más sencillo y rápido, pero no hay señal que les avise de la ratonera a la que van. Por cierto, Hermanos Jiménez fue siempre una vía de salida de urgencia de la Feria, hoy es una calle en la que la mitad de la calzada (sí la calzada) está ocupada por terrazas, y la otra mitad se la reparten los coches que vienen de la calle Velarde, los que van a sus garajes y la gente. Infumable la idea de sacar dinero con las terrazas y dejar esa calle de la forma en la que está.
Más ejemplos, Avenida de los Torreros entre Julio Carrilero y circunvalación, se cierra el tráfico para vía de emergencia y salida de vehículos autorizados pero resulta que la calzada la ocupa la gente haciendo botellón (sábado por la noche).
Más ratoneras, por el otro lado del Paseo los coches de la calle los Baños o los que bajan por la calle Caba acaban en la calle la Feria, esperando de forma interminable que los peatones pasen al girar en el único sentido que les queda, todo para plantarse en Pedro Martínez Gutiérrez.
Hay muchos más ejemplos, pero lo dejamos en que simplemente no hay regulación del tráfico, nadie se ha preocupado en hacer factible que el transporte pública sea una buena elección. Tampoco en ponerse en la piel del visitante que viene de fuera y no conoce las calles de la ciudad y los lugares que debe evitar.
Restaurantes y bares
Buen fin de semana para los bares y restaurantes de la ciudad, sobre todo los que están cerca del recinto ferial, y para muchos de los puestos de la feria, paseo, recinto, carpas, ejidos, etc. Aquí apuntar que alguna vez hay mucha desvergüenza y no solo pasa en puestos que vienen y se van al acabar la feria, que también. Hay una denuncia de unas personas a las que por unos bocadillos y unas bebidas y algún pequeño plato de aperitivo les quisieron sacar 100 euros, o lo que fuera cuando se quejaron ya que los dueños fueron rebajando. Eso en el recinto, pero es que en algunos bares y restaurantes de la zona hemos visto que quitan el habitual menú diario, lo que no es ilegal pero sí es poco ético, y lo que es peor, hay precios increíbles en cuanto se pide algo que no está en la carta. Un ejemplo, todo normal hasta que una fritura de pescado normal y corriente se multiplica por cuatro comensales y le sacan 22 euros, eso sí, por poco más de medio kilo de pescado más que vulgar. Eso en un restaurante de los de siempre y muy conocido.
Por cierto, esta feria nos ha demostrado que excepto algunos restaurantes del recinto, parece más fácil encontrar un bar o lugar con precios asequibles dentro que en los restaurantes de los alrededores, y no parece normal.
Sin entrar después en que la mayoría de bares y restaurantes de la ciudad tiene la fea costumbre de no dar el ticket, y es una obligación legal. Igual algún día las autoridades de Consumo se ponen a hacer su trabajo y van local por local para comprobar que se hace, y no es necesario que sea en feria, eso lo hacen muchos locales todo el año.
Suciedad
Hemos visto una feria más sucia que la de otros años y eso que lo normal era tropezarte muchas veces por el día y por la noche con el personal de la empresa FCC limpiando el recinto y los lugares cercanos. Había mucha gente y a muchos de nosotros nos falta educación, es más fácil tirar cualquier cosa al suelo que echarlo a una papelera. Por no hablar de que el botellón no ha sido solo en la plaza de toros y ha pasado como otros años, en los ejidos había tanto o más que en el lugar destinado al botellón.
Por no hablar de que después del botellón llega lo que llamamos el ‘mal vino’. Hay vómitos y muchos (y muchas) jóvenes a los que les falta mucho civismo y en lugar de buscar un lugar para sus necesidades fisiológicas lo hacen en cualquier portal o puerta del garaje.
El problema de la limpieza en las calles cercanas a la zona de la feria es importante pero seguramente chocaríamos con que los recortes afectan a poder sumar efectivos a los habituales en las calles que están cerca del recinto, paseo, etc. Desde luego los vecinos de algunas zonas tienen que vivir esta 'otra' feria.