por el obispo Gerardo Melgar y en la que participan enfermos, familias, jóvenes y niños.
Melgar, ya afirmó en su carta pastoral del pasado sábado, que la peregrinación a Lourdes "es una oportunidad para los enfermos de actualizar su fe, de descubrir y de vivir que Dios no se olvida de nosotros".
"El encuentro con la Virgen y con la fe de otros, que como ellos acuden a María pidiendo su protección, reaviva su fe y les ayuda a vivir su enfermedad con un espíritu renovado y de fe", aseguró el obispo de Ciudad Real.
Con el obispo viajan 180 enfermos, 45 jóvenes, 54 niños, 200 camilleros y enfermeros, 12 sacerdotes y decenas de peregrinos que vivirán una experiencia de fe y oración en torno a la Virgen María.
Hoy, sábado, según ha informado la Diócesis de Ciudad Real, la mañana comenzará con el viacrucis, que celebran por turnos los hospitalarios, los niños y los peregrinos, y después el grupo pasará por la puerta jubilar para celebrar la misa de apertura, durante la que tendrá lugar la unción de enfermos, mientras que por la tarde se dedicará al acto penitencial y a la procesión de antorchas.
Mañana, domingo, los peregrinos de Ciudad Real participarán de la misa internacional, pasando después los enfermos por las piscinas del santuario.
El último día de la peregrinación será el lunes, 27, y tras la misa en la Gruta los peregrinos visitarán los lugares de Bernadette, y después de la comida celebrarán la conocida como "fiesta de los enfermos".
Durante toda la peregrinación, los niños y preadolescentes disfrutan de actividades distintas, con juegos y momentos de aprendizaje y oración especialmente adaptados para ellos.