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720.000 euros y la voluntad

martes 10 de junio de 2014, 23:20h
Miguel Ángel Vicente
Miguel Ángel Vicente

Soy consciente y así lo pongo de manifiesto, antes de adentrarme en el meollo del presente artículo, que voy a pecar de “políticamente incorrecto”, o, quizás, o, a la vez, de “deportivamente incorrecto”.

Recuerdo de mis años mozos, universitarios incluidos, bajo la dictadura del Generalísimo, Don Francisco Franco Bahamonde, el mantra que se repetía, como una cantinela, por los progres de la época, de que en aquel país, que también era España, como ahora sigue siéndolo, aún a duras penas, el régimen se encargaba de entretener al pueblo, comiéndole el coco, a base de recurrir a todo lo recurrible, con el fin de abstraer de los cerebros de los ciudadanos, no sólo todo atisbo de inteligencia, sino también, la capacidad de pensar y la capacidad de raciocinio, incidiendo en las conciencias y persiguiendo con ello cortar de cuajo toda posibilidad de criticar y, aún menos, atacar y contradecir, los paradigmas proclamados en aquella España, concebida como unidad de destino en lo universal. Dicho mantra, o uno de ellos, aunque acaso el más eficaz, y, a la vez, el más utilizado, era el de “al pueblo, pan y toros”, o el análogo, “al pueblo, pan y fútbol”, lo que vino y viene a llamarse “el opio del pueblo”. Y eso que, por aquél entonces, no había más cadena de televisión que la Televisión Española, con la posterior segunda cadena, llamada “la 2”. Por este camino, a un paso estamos de imitar a la Presidenta Argentina, Cristina Fernández, que ha creado la Secretaría de Coordinación Estratégica del Pensamiento Nacional, remedo de la “Formación del Espíritu Nacional” del Franquismo y de la “Educación para la Ciudadanía” del Zapaterismo, que aún parece que sigue vigente en algunas comunidades, y cuyo fin primordial es el adoctrinamiento, más bien idiotización, de la ciudadanía.

Pues bien, ahora, tras cuarenta años de haber abandonado aquél régimen del que abominaron los más fieles servidores y abanderados del mismo, para recolocarse, negándolo como negó San Pedro tres veces a Jesucristo antes de que cantara el gallo, y aunque nos digan que estamos y vivimos bajo la sombra de un Estado de Derecho, con una plena democracia, bendecida por la Constitución Española de 1.978, ello deja mucho que desear, ya que el principal principio que debe regir en una democracia es el que proclamara Charles Louis de Secondat, Señor de la Brède y Barón de Montesquieu, a saber, el de la separación de poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial), lo que brilla por su ausencia en España, dando formulación a nuestra democracia formalmente, pero inexistente materialmente, resulta que aquél mantra ha ido “in crescendo”, de una manera continua, sucesiva y subliminalmente, como si de una vacuna se tratara inoculada a la ciudadanía en general y que está acabando, si no lo está ya, de convertirla en una verdadera “masa de carne con ojos”, con probados tics de zombis, ante el espectáculo deportivo del fútbol, y, en menor medida, del taurino, confluyendo en los campos de fútbol y en los cosos taurinos, esa masa social convertida e integrada por auténticos autómatas, y donde, una mayoría muy cualificada, hará valer su catarsis  de irracionalidad, retratándose como un verdadero rebaño de ovejas y borregos. Conviene aquí, hacer una pequeña reflexión en relación con el espectáculo taurino, que también se nos ofrece como medio depredador de la voluntad y la inteligencia, aunque en menor medida, como hemos apuntado, con importantes excepciones, tal como ocurre con nuestra Televisión Regional, la llamada Televisión de Castilla La Mancha, sí, esa que durante el proceso electoral de las últimas elecciones autonómicas, prometía, una y otra vez, nuestra ínclita Presidenta de la Junta de Comunidades, María-Dolores de Cospedal, que iba a cerrar, entre otros argumentos y razones, para ahorrar en gasto público y, un poquitín con la boca pequeña, para evitar el sectarismo en la utilización por parte del Partido Gobernante y dueño, por tanto, de la Caja Tonta, mas, una vez pasado el rubicón de aquellas elecciones, si te vi no me acuerdo, como en tantas otras cosas, pues una cosa es predicar y otra dar trigo, y a ver quién es el guapo (o guapa, para no ser sexista), que entronizado en el poder, y constatando la conveniencia y los beneficios de tener a su disposición un arma tan letal, como difusora, cual es la “voz de su amo”, renuncia a darse varios baños de masas al día, a la vez que se desprestigia y ningunea falazmente a la oposición, que queda acorralada sin posibilidad de respuesta, y, por tanto, con estos antecedentes, a ver quién deja escapar esta pera en dulce y esta arma tan eficaz para ahormar los cerebros y, por ende, las voluntades de los castellano-manchegos.

Y que conste que no tengo nada contra el Fútbol ni los Toros (incluso podría haber sido torero), en su justa medida y dentro de un orden racional de sentido común y de sensatez.

Y hablando de trigo, entremos en el tema o cuestión o noticia, que ha corrido como un reguero de pólvora, de los SETECIENTOS VEINTE MIL EURETES del ala (casi CIENTO VEINTE MILLONES de las antiguas pesetas) que, por barba, se van a embolsar todos los jugadores de La Roja, o sea de la Selección Española de Fútbol, caso de que vuelvan a repetir el triunfo del año 2.010 y vuelvan a ser Campeones del Mundo, sin que sean baladíes las cantidades que igualmente se apuntalan, según el estadio o fase en que nuestros héroes sean abatidos o, sea, eliminados (72.000 euros por cabeza en cuartos, 180.000 por alcanzar las semifinales y 360.000 por ser simplemente finalistas). Y no sabemos lo que le espera al seleccionador Vicente del Bosque, supongo que, como mínimo, el doble de las indicadas cantidades y en cuanto a título (recordemos que por el triunfo del año 2.010 le fue concedido el Marquesado de “Del Bosque”, que ya hay que tenerlos “cuadraos y con punta”) no sabemos por donde desbarrarán las cabezas pensantes de quienes rigen el destino personal y patrimonial de casi cuarenta y siete millones de ciudadanos españoles. Con esta vara de medir, proporcionalmente, no me atrevo a aventurar qué hubieran merecido Cristóbal Colón, por descubrir las Américas, o el escocés Alexander Fleming por descubrir la Penicilina o la franco-polaca, Marja Salomea Sklodowska, conocida como  Maríe Curie por descubrir el polonio, el radio y la radioactividad del torio, amén de los Premios Nobel de estos dos últimos, o Thomas Alva Edison, por inventar la Lámpara Eléctrica Incandescente, entre otros descubrimientos…

Desde luego, con ser de por sí sola ya la indicada cantidad abultada, excesiva y desproporcionada, adquiere tintes de escandalosa, obscena, inmoral y reprobable, cuando la comparamos con los 330.000 euros o los 300.000, que no son moco de pavo, que están dispuestos a dispensar a los seleccionados de Brasil y Alemania, respectivamente, por el citado triunfo final. Al fin y al cabo se trata de un deporte profesionalizado consistente en simplemente dar puntapiés a un balón, consistiendo la obligación de los jugadores en jugar e intentar ganar en los campeonatos en que participen. Si este es el ejemplo a seguir y el futuro que se preconiza para nuestros jóvenes, ¡aviaos estamos!.

Teniendo en cuenta que el incentivo, para los españoles, se ha incrementado en un 20% en relación con la prima pagada en 2.010 (va a resultar esta prima peor que la prima de riesgo), la reacción en el ámbito político no se ha hecho esperar, con calificativos del siguiente tenor: “desproporcionada” (Pablo Martín Pere, diputado del PSOE), “absoluta desmesura” (Carlos Martínez Gorriarán, de UPyD), “impresentable e indignante” (Isabel Sánchez Robles, portavoz del PNV en la Comisión de Educación y Deportes en el Congreso), e ICV que fue más lejos al registrar una proposición no de ley ante algo que considera “inaceptable” y porque “tales primas van en sentido contrario a la realidad que viven muchos ciudadanos”, pidiendo la intervención del Gobierno para meterle la tijera al premio.

Indudablemente, no han faltado defensores a ultranza de este trato privilegiado que entroniza una nueva casta, la “casta futbolera”, alegando que la Selección es la que mejor expande y lleva la “marca España”. (¿aún estamos soñando con esto?) por todo el mundo y que constituye un venero o filón de ingresos para la Federación Española de Fútbol y para todo lo que rodea al balompié, lo cual no ponemos en duda.  Siendo una de las principales valedoras de este desafuero, la propia Federación Nacional de Fútbol, a cuyo frente se halla otro ínclito, Ángel Villar, del que sí puede decirse que morirá con las botas puestas, al alegar que las primas no salen de los Presupuestos Generales del Estado, sino que proceden del montante que la propia FIFA va a entregar a la Federación del equipo ganador, veintidós millones de euros, de los que 20, nada más y nada menos, se repartirán los jugadores y todo el staff técnico de la Selección y que, por consiguiente, que diría Felipe González, no le va a costar un sólo euro al contribuyente, lo que supone un craso error y una temeraria y falaz interpretación, pues dé el dinero quien lo dé, está claro que de algún sitio ha de salir y es obvio que, como siempre, repercutirá en el bolsillo del contribuyente a quien le tocará rascarse el mismo, puesto que se sepa, la FIFA no tiene, entre sus facultades, la de imprimir papel moneda, y aunque la tuviera.

 

Querámoslo o no, como siempre y como en todo, estas decisiones disparatadas recaerán sobre las sufridas espaldas del españolito de a pie, que acabará pagando, por activa y por pasiva, por la derecha, por la izquierda y por el centro, por arriba y por abajo, las ocurrencias, dispendios y despilfarros de nuestros regidores, o es que, ¿aún nos creemos que los niños vienen de París?

Y no cuela el argumento que utilizan quienes aducen que de esas descomunales cantidades, los jugadores tributarán a Hacienda por el tipo máximo, cosa que no parece que ocurriera en el anterior campeonato y aún no sabemos de éste, porque por esa regla de tres, multipliquemos por ciento dicha prima y así los hipotéticos emolumentos de Hacienda crecerán exponencialmente como la espuma. Y también contradice esta hipócrita postura la de los demás países, siendo sus mayores exponentes, por su lejana aproximación a las primas de España, Brasil y Alemania, que, caso de ser campeón alguno de ellos, se supone que recibirán esa cantidad aducida de veintidós millones de euros de la FIFA, y, sin embargo, aplicarán lo sobrante de las dichas primas a algo más productivo, tal como pudiera ser inversiones deportivas, apoyo al deporte base, o a fines sociales, que es lo que hoy toca.

Y mientras esto fluye, cunde la alarma ante la pobreza infantil en España, obligando a la Defensora del Pueblo, Soledad Becerril, a salir a la palestra a rogar a todas las Comunidades Autónomas que mantengan abiertos sus comedores escolares, durante el verano, aunque ya han respondido algunos jerifaltes autonómicos alegando la inexistencia de desnutrición en sus feudos, reconociendo, acaso, malnutrición por la forma poco saludable de alimentarse (como siempre la culpa del propio ciudadano y, en su caso, del mensajero), tales como el Presidente de La Rioja, Pedro Sanz para quien abrir los comedores escolares en verano sería tanto como “estigmatizar” a los niños que acudieran a ellos, que quedarían señalados con el dedo de por vida como “pobres”, negando la mayor también la Comunidad de Madrid y La Xunta de Galicia, a cuyos dirigentes los pondría yo a dieta y les impondría, como condena ejemplarizante, a que vagasen los tres meses de verano por las calles de sus respectivas ciudades alimentándose de lo que pudieran recoger de los contenedores, ¡Valiente tropa de indignos y de trepas! Para ellos sería preferible ver a los niños en el estado físico terminal en que se hallan en la mayor parte del África Tropical, muriendo millones al día, antes de que se les estigmatice con un presunto estigma de “pobre”, cuando los que de esta manera opinan y lo que es peor, actúan, son los que verdaderamente quedan estigmatizados de por vida.

En fin, como escribiera Antonio Machado y cantara Joan Manuel Serrat: “Españolito que vienes al mundo, te guarde Dios”.

MIGUEL ANGEL VICENTE MARTINEZ

 

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