del programa "Conoce nuestros pueblos", ataviado para la ocasión con fotos y posters panorámicos del pueblo, libros y folletos turísticos, al margen de una buena muestra de los productos gastrónomicos más típicos. Fue el presidente de la Diputación, Santiago Cabañero, el encargado de dar la bienvenida a los alborenses al pabellón institucional como forma de rendir homenaje a un "bellísimo pueblo, delimitado por el río Cabriel, uno de los más cristalinos de Europa, con bosques y parajes que bien merece la pena visitar y conocer", apuntó. El presidente destacó asimismo en su intervención la importancia "de uno de los grandes motores económicos de Alborea, su excelente vino", y destacó el trabajo de la cooperativa local para conseguir un excelente producto.
Fue el alcalde del municipio, José Luis Vidal, el encargado de repasar la historia de una población en la que destacó la existencia de sus dos más valiosas joyas monumentales: la Iglesia de Nuestra Señora de la
Natividad, "conocida por todos como la Catedral de La Manchuela", subrayó, dada su belleza y una antigüedad que se remonta hasta el siglo 16; y el espectacular Puente Romano, perfectamente conservado. Alborea es un pueblo de 900 habitantes de la comarca de La Manchuela, que se localiza a 58 kilómetros de la capital de la provincia. Aunque existen vestigios muy anteriores, como el mencionado puente, fue en 1226, por un privilegio de Alfonso X, cuando Alborea se agregó como aldea al concejo de Jorquera, integrándose con posterioridad en el Señorío de Villena.
Durante el acto, la Asociación de Bolillos de Alborea realizó una exhibición de encajes, junto a un artesano del esparto que, en vivo, tejió diversos objetos.