Según relata el escrito del fiscal, el acusado, D.C.A., volvía el pasado 8 de mayo de 2012 a prisión tras disfrutar de un permiso ordinario cuando despertó las sospechas de la dirección y, al ser sometido a las medidas de control del protocolo de seguridad, reconoció que llevaba drogas con intención de venderlas.
Portaba un trozo de hachís de 4,53 gramos y seis envoltorios de heroína con un peso total de 3 gramos, todo lo cual vendido en dosis, hubiera alcanzado un precio de 140 euros.
El fiscal considera al acusado autor de un delito contra la salud pública y pide la pena de cuatro años de prisión y una multa de 280 euros.
El juicio oral se ha convocado para el miércoles 7 de octubre en la Sección Primera de la Audiencia provincial de Toledo.