propuesto por la dirección de Liberbank, según han informado hoy los sindicatos CSI, CSICA y STC-CIC,.
Podríamos catalogar de ‘paradójico’ que mientras los asturianos, como ha ocurrido en otros lugares de España afectados, están totalmente en contra de este plan, parece que los sindicatos en Castilla-La Mancha son más ‘permisivos’ e incluso se han mostrado casi a favor de la decisión de Liberbank y la forma con la que quiere desprenderse de casi 1.000 trabajadores, de los que casi la mitad están trabajando ahora en Castilla-La Mancha y son de la antigua CCM.
En un comunicado, estos sindicatos explican que han convocado esta asamblea celebrada hoy en Gijón y donde se ha aprobado esta resolución.
Liberbank pretende llevar a cabo un nuevo plan de ajuste en los próximos meses, que afectará a cerca de mil trabajadores de toda España, entre bajas voluntarias e incentivadas, exactamente a 979 trabajadores, 171 en Asturias.
Los representantes sindicales afirman que la asamblea ha rechazado el plan de la dirección por "no aportar ningún tipo de justificación" y aseguran que incluye despidos en el caso, "más que probable", de que no se alcancen mediante bajas voluntarias.
Recuerdan que los trabajadores están padeciendo un ERE temporal de tres años y medio de duración "con brutales recortes de salario hasta mediados de 2017, que en su momento pretendió justificarse, por parte de la dirección y los sindicatos firmantes (CCOO, UGT y CSIF) con el falaz argumento de que se evitaban despidos", han apuntado.
Exigen que la dirección negocie con los legítimos representantes de los trabajadores de Liberbank, "sin incluir en esa negociación al Banco CCM, entidad participada que cuenta con una realidad económica distinta y cuya representación sindical, a raíz de los últimos procesos electorales en los distintos comités, no tiene legitimidad para negociar y, en su caso, firmar acuerdos de eficacia general en Liberbank".
También piden que en esa negociación "se incluyan condiciones dignas para los trabajadores que voluntariamente se quieran adherir al plan de bajas incentivadas" y que se garantice igualmente el futuro de la entidad y de las condiciones laborales de los compañeros que permanezcan en ella.
Han acordado dirigirse a los grupos parlamentarios de la Junta General del Principado de Asturias para solicitar reunión con cada uno de ellos a la mayor brevedad posible.
Por último, han anunciado el inicio de movilizaciones en contra de este nuevo plan de ajuste que "vuelve a cargar sobre los trabajadores el resultado de la nefasta gestión del equipo directivo de Liberbank", subrayan estos sindicatos.
El nuevo plan para echar a la gente
Liberbank pretende llevar a cabo un nuevo plan de ajuste en los próximos meses, que afectará a cerca de mil trabajadores de toda España, entre bajas voluntarias e incentivadas, exactamente a 979 trabajadores, según informa Csif.
El nuevo plan de reducción de empleo del grupo, creado por Cajastur-Banco CCM, Caja Cantabria y Extremadura, fue presentado hace unos días por la dirección de la entidad a los representantes de los trabajadores y busca "las fórmulas más beneficiosas para lograr que los ajustes necesarios se lleven a cabo de manera voluntaria", explica el sindicato en un comunicado.
Aquellos empleados nacidos entre 1959-1960 podrán acogerse a bajas voluntarias de manera progresiva en lo que queda de año y a lo largo de 2017, lo que permitirá la salida de unos 395 trabajadores, mientras que al resto, a 584 trabajadores se les propone marcharse con 30 días de salario y un tope de 20 mensualidades, hasta un máximo de 120.000 euros.
En un comunicado, Csif, la segunda fuerza sindical del Grupo Liberbank, valora el acuerdo alcanzado con la entidad ya que es una oferta "totalmente voluntaria" y beneficia a ambas partes.
El sindicato ya se posicionó la semana pasada para que el plan de ajuste tuviera un carácter voluntario y con el fin de no causar medidas traumáticas para los trabajadores.
Actualmente existía ya en Liberbank un plan de bajas incentivadas, puesto en marcha en septiembre de 2015, que afectaba a unos 500 empleados, nacidos antes de 1959 y que comenzaron a salir de la entidad a finales de 2015.
Ese plan, de carácter voluntario e individual, tenía un coste previsto de 100 millones de euros, cifra que fue dotada en las cuentas del pasado ejercicio 2015.
Pero el nuevo ajuste laboral propuesto ahora por Liberbank se deriva de la implantación del plan comercial y de los planes de descarga operativa, que "supondrán la externalización de un buen número de funciones y tareas operativas y administrativas", según la convocatoria de la reunión consultada por Efe.