Un jurado popular ha declarado culpable de asesinato a un hombre que mató a su esposa en 2022 por una supuesta infidelidad. La Fiscalía pide entre 20 y 25 años de prisión. No se hallaron pruebas de la infidelidad, y el jurado descartó atenuantes de arrebato u obcecación.
Este viernes, en la Audiencia Provincial de Albacete, el jurado popular ha declarado culpable de asesinato al hombre acusado de haber asesinado a su esposa en 2022 debido a una supuesta infidelidad. La decisión fue unánime y se tomó tras varios días de deliberación en el caso que tuvo lugar en el pueblo cordobés de Montemayor.
El jurado ha llegado a la conclusión de que el enjuiciado no merece ni la suspensión de pena ni el indulto.
La Fiscalía ha pedido que se imponga una condena de prisión de entre 20 y 25 años, optando por la parte más alta de este rango, debido a las circunstancias agravantes de parentesco, alevosía y ensañamiento, las cuales han sido consideradas como probadas por los integrantes del jurado. Además, se ha mantenido la compensación económica de más de 250.000 euros para los familiares de la víctima.
Después del ataque, el esposo la recogió en su automóvil y la dejó gravemente herida en la entrada de su casa. Ante los demás inquilinos, confesó que había "pinchado" a su esposa y que tenía la intención de huir.
El portavoz del jurado ha señalado que no se ha probado que la mujer asesinada tuviera una infidelidad con su sobrino, quien es menor de edad, aunque había rumores al respecto. "Ningún testigo lo ha confirmado, más allá de la declaración de un amigo del acusado cuya declaración es incoherente y contradictoria", ha explicado ante la magistrada.
A pesar de su intento de fuga, el jurado ha determinado que el asesino, una vez que los agentes del operativo lo localizaron en el pueblo conquense de San Clemente, "no se opuso a su detención y que colaboró con la reconstrucción de los hechos de una manera relevante".
En relación al vídeo que el testigo grabó de manera clandestina sobre la supuesta infidelidad, el portavoz ha señalado que "aunque se observa una complicidad entre ambos, no está claro que estuvieran besándose o dándose un abrazo".
El encausado, como ha demostrado el jurado, tomó la decisión de poner fin a la vida de su pareja en el momento en que su amigo le mostró un vídeo que supuestamente evidenciaba su falta de fidelidad. Esa noche, se enfrentó a ella en el hogar que compartían con otros trabajadores migrantes en el pueblo Córdoba.
El jurado ha afirmado de manera concluyente que el acusado fue el responsable de causar "a propósito" la muerte de la víctima. "No presenta ningún trastorno intelectual y era consciente de que acometer 10 cuchilladas podrían causar la muerte de su mujer y no le importó," ha explicado el portavoz.
Desde el inicio del proceso, los hechos fueron reconocidos por la defensa del encausado. Sin embargo, argumentaron que el delito debería clasificarse como homicidio en lugar de asesinato, sosteniendo que todo ocurrió debido a un arrebato.
Una de las conclusiones alcanzadas por el jurado es que no han encontrado evidencia suficiente para afirmar que el asesinato se debió a una cuestión de género. "Si bien ha quedado acreditada la cultura machista del acusado, no se puede saber si este fue el motivo que lo llevó a matar a su mujer", han señalado durante la lectura del veredicto.
Durante la entrega del veredicto, el portavoz ha afirmado que "el informe médico y forense ha demostrado que fueron esas puñaladas las que causaron la muerte" debido a la pérdida de sangre.
La esposa trató de escapar y solicitar asistencia, sin embargo, su esposo la interceptó en un sendero ubicado en las afueras del pueblo. Allí, fue apuñalada "en un ataque rápido y sorpresivo del que no pudo defenderse".
No se ha demostrado que el descubrir la supuesta infidelidad condujera a “un estado de ira que afectara su entendimiento y voluntad”, lo que lleva a descartar los atenuantes de arrebato u obcecación solicitados por la defensa.