El próximo sábado 29 de marzo, a las 2:00 de la madrugada, se producirá el esperado cambio de hora, momento en el que los relojes deberán adelantarse una hora para dar inicio al horario de verano. Este ajuste temporal sigue generando un intenso debate en Europa sobre su conveniencia y posible abolición.
Expertos como los físicos José María Martín Olalla, de la Universidad de Sevilla, y Jorge Mira Pérez, de la Universidad de Santiago de Compostela, han manifestado su apoyo a continuar con esta práctica, que se extenderá hasta el 25 de octubre. En contraste, la Asociación para la Racionalización de los Horarios Españoles (ARHOE) aboga por mantener fijo el horario de invierno.
Un debate en curso
El Gobierno español intentó reavivar el debate sobre la eliminación del cambio horario al presentar una propuesta en una reunión del Consejo de Ministros de Transporte, Telecomunicaciones y Energía (TTE) de la UE. Argumentaron que este cambio apenas contribuye al ahorro energético y puede tener un “impacto negativo” en la salud y bienestar ciudadano.
Para llevar a cabo esta modificación, es necesario que el Consejo de la UE respalde tal iniciativa. Sin embargo, tras un intento fallido en 2019 bajo el mandato de Jean-Claude Juncker, donde se propuso permitir que cada Estado decidiera si mantener su horario actual o fijar uno definitivo sin ajustes bianuales, el tema quedó aparcado debido a las discrepancias entre los países miembros.
Argumentos a favor y en contra
La propuesta del Gobierno se sustentó en tres pilares: el respaldo mayoritario tanto en España como en Europa; la falta de evidencia científica que demuestre un ahorro energético significativo; y las consecuencias negativas sobre la salud pública. A pesar de esto, aún no se han concretado avances desde Bruselas respecto a esta cuestión.
El comisario europeo de Transportes, Apostolos Tzitzikostas, expresó su apoyo a poner fin al sistema bianual por las “complicaciones innecesarias” que genera. Sin embargo, desde entonces no ha habido novedades significativas al respecto.
Perspectivas científicas
Martín Olalla sostiene que el cambio horario “funciona bastante mejor de lo que se suele pensar”, aunque reconoce que resulta engorroso. Este mecanismo permite ajustar las actividades humanas a las variaciones estacionales, facilitando así jornadas más largas durante el verano.
Mira Pérez coincide en señalar que cada cinco años se evalúa el impacto del cambio horario, pero hasta ahora siempre ha sido prorrogado. Ambos expertos coinciden en que es necesario encontrar un equilibrio entre las necesidades específicas de cada país dentro del marco europeo.
Propuestas alternativas
Aunque algunos países como Finlandia han solicitado abolir este ajuste horario debido a sus particulares condiciones geográficas, otros como España consideran beneficioso mantenerlo por razones prácticas. La historia también respalda esta práctica; ya en 1811 las Cortes de Cádiz discutieron cómo regular su horario antes de que fuera reintroducido en los años 70 con fines energéticos.
Por otro lado, ARHOE ha abogado por dejar atrás este sistema y optar por un horario invernal permanente. Su presidente, César Martín, ha expresado su apoyo a esta idea y ha instado al Consejo Europeo a considerar seriamente la supresión del cambio horario.