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Un gobierno fuera de la ley (XVII)

miércoles 20 de mayo de 2020, 03:34h

LA HISTORIA SE REPITE: O no tenemos memoria, u olvidamos fácilmente o lo hacemos a sabiendas, sobre los hechos que convulsionaron la historia de la humanidad y que supusieron el establecimiento de unos regímenes políticos atroces bajo los cuales se pisotearon los derechos humanos en general, aplastando principalmente la libertad y la vida de los ciudadanos, sumiendo a la sociedad en un estado de miseria, ruina y pobreza económica y moral, contemplando al individuo como un esperpento, una marioneta, un pim pam pum de las veleidades de unos gobernantes que se ciscaban en la maldad para extirpar del hombre, del ciudadano de a pie, todo ápice de inteligencia y voluntad, así como de dignidad.

El año pasado se celebró el 30º aniversario de la caída del Muro de Berlín, ese Muro de la Vergüenza que dividió a Alemania en dos, la Oriental o del Este (llamada República Democrática Alemana –RDA-, que de democrática tenía casi lo que empezamos a contemplar en esta España de nuestros desamores) y la Occidental o la del Oeste (llamada República Federal Alemana –RFA-) y que tuvo su origen en los Tratados que pusieron fin a la Segunda Guerra Mundial, suponiendo un pastel para, de una parte, los soviéticos respecto de la Oriental, y los Aliados respecto de la Occidental, más o menos, diríamos que un trofeo para las fuerzas soviéticas, que ponían su pie y su bota aplastante sobre el extremo de Europa, de esa Europa que pretendían someter y que también dio lugar a otro Muro, en este caso llamado Telón de Acero, que separaba a los territorios o países que igualmente, digamos, que se adjudicaron, en los que después del feroz totalitarismo del nazismo, acabaron siendo sometidos por otro no menos feroz totalitarismo que constituía el régimen soviético comunista-marxista-leninista-estalinista, con el que las libertades de los ciudadanos quedaron igualmente aherrojadas y maltrechas.

Por otra parte, este año se ha celebrado, en fecha 8 de Mayo, el 75º Aniversario de la derrota de la esvástica, es decir, el fin del sueño alemán representado por Adolf Hitler, con su locura de querer dominar Europa por las bravas, es decir, por la fuerza militar, a fin de conseguir lo que barruntaba en su desnortada cabeza, el imperio de los Mil Años. Ese 8 de Mayo de 1.945 hace 75 años, se puso fin a uno de los episodios más lacerantes y criminales de la historia de la humanidad, con la rendición incondicional del almirante alemán Karl Doenitz, como representante del III Reich, ante los aliados y el suicidio de Adolf Hitler, aun cuando la apocalipsis desatada en 1.939 duraría unos meses más, hasta la capitulación del Imperio Japonés, tras la explosión de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, lo que supondría el inicio de un nuevo orden mundial. Ahora bien, no conviene olvidar el origen de la monstruosidad que supuso la llegada de Adolf Hitler a la cima del poder. El historiador Álvaro Lozano explica que “en tiempos de crisis, la gente quiere soluciones y acciones enérgicas y la República no ofrecía ninguna” y como señala De la Guardia en su obra “Historias Contemporáneas de Alemania”, hay una tendencia a que el Poder Ejecutivo se haga cada vez con más poderes para poder garantizar el orden público. Y Adolf Hitler encontró la mecha (nunca mejor dicho) en el incendio del Reichstag, el Parlamento Alemán, la noche del 27 de Febrero de 1.933, responsabilizando del mismo a los comunistas y premonitorio fue el comentario del propio Fuhrer: “Es como una antorcha del cielo… que precede a una nueva era en la historia de la humanidad”. El incidente lo utilizó Hitler para que el Presidente de la República, un apocado y superado Hindenburg, firmara un decreto de emergencia atribuyendo al Gobierno del Reich plenos poderes para reprimir delitos políticos. Medidas de excepción para suprimir la libertad e ilegalizar partidos. Y la puntilla vino el 23 de Marzo de 1.933, con la llamada Ley Habilitante que permitiría a Adolf Hitler promulgar legislación y poner punto y final a la República de Weimar, a través de una Constitución que favoreció el acceso al poder del líder nazi, instaurando una dictadura totalitaria cuyos resultados todos sabemos cuáles fueron: el Holocausto Judío y la Segunda Guerra Mundial.

En cualquier caso, no todo el horror y la denigración del ser humano se acabaron con la victoria aliada sobre el nazismo, ya que, aparte de en la República Democrática Alemana y en los países del Telón de Acero (Polonia, Checoslovaquia, Hungría, Rumanía, Bulgaria y la propia Alemania del Este) a un régimen totalitario y de terror, cuál era el hitleriano, les sobrevoló otro no menos dramático y espantoso, cual es el de la dictadura totalitaria comunista, satélites de la antigua URSS de Stalin. Y sintomático fue lo ocurrido en las dos Alemanias, pues el Muro de Berlín fue construido por la Alemania del Este (y que estuvo en pie desde el 13 de Agosto de 1.961 hasta el 9 de Noviembre de 1.989), con la finalidad de evitar la sangría que suponía el trasvase de ciudadanos de esta Alemania a la del Oeste, donde estaba implantado un verdadero Estado Democrático, buscando la libertad, y que supuso la muerte de muchas personas que cayeron asesinadas por los Guardianes del Muro en su intento de saltárselo. Por cierto, ¿alguien es capaz de poner un ejemplo al revés, es decir, de alemanes occidentales que intentaran saltar el Muro para introducirse en el paraíso de una Alemania estado-carcelario?

Pues bien, vemos que una crisis profunda, principalmente económica, que sume en la pobreza, la ruina y la miseria y en el hambre a la ciudadanía, puede dar lugar al estallido social que acabe siendo aprovechado por un “salvapatrias”, y con él el advenimiento de un sistema de represión sobre la población, instaurándose una dictadura, sea de derechas, fascista, sea de izquierdas, comunista, y en este país, aún hoy, a duras penas, llamado España, ¿no estaremos al borde de caer en una dictadura socialista-comunista-marxista-leninista-estalinista, tipo república bolivariana de Venezuela? Desde luego los mimbres están ahí al alcance de la mano para encender la hoguera usando la crisis económica que está dejando y que va a seguir dejando la pandemia del coronavirus, en la que llevamos ya cuatro prórrogas del Estado de Alarma, barruntándose una quinta, nada más y nada menos, que por treinta días, un mes, con sus días y sus noches, y sobre las que expertos juristas vienen cuestionando su legalidad constitucional, pues creen que, en realidad, ese Estado de Alarma supone más bien un Estado de Excepción Encubierto, bajo cuyo paraguas se limitan y se suprimen derechos y libertades, recayendo amplísimos poderes, casi todos, en un mando único dirigido por el Presidente de este Gobierno Progresista que nos desgobierna, el Pseudo-Doctor-Sánchez, alias Pinochón (un Falcon para él y su señora y otro para su nariz) y en el que a la oposición se le ningunea, cuando no se le aniquila, y que mantiene cerrado el Parlamento de hecho (amén de la falta absoluta de transparencia, con ocultamiento de datos, entre otros, número de fallecidos a causa de la pandemia y nombres de los expertos y un largo etcétera), y caso de conseguir esta quinta prórroga por un mes, dado que julio y agosto son inhábiles parlamentariamente hablando, habremos hecho un pan como unas tortas, siguiendo bajo el mando único del Pseudo-Doctor-Sánchez, que ha acaparado la función legislativa a través de los Reales Decretos-Leyes, ya van sobre 209, muchos de los cuales son ajenos a la cuestión sanitaria que es la causa de ellos, y sí políticos, con nombramiento de nuevos cargos, nuevos organigramas ministeriales, reforma de la justicia, etc., etc., que dan que sospechar, por el parangón que está tomando la deriva española con el nacimiento del fascismo nazi para el que se alumbraba “una nueva era” y “la nueva normalidad” a la que reiteradamente se refiere el Pseudo-Doctor y sus adláteres, corifeos, acólitos, paniaguados y mamandurrieros. Y la oposición en estado de hibernación y el Rey de España, Don Felipe VI, a la Luna de Valencia, videoconferenciando y saliendo a asomar el hocico donde no debe meter la nariz, exponiéndose y exponiendo a los demás al contagio. Aquí, no será fascismo nazi, sino totalitarismo comunista-marxista-leninista-estalinista. Por cierto, en Alemania, sirva de referencia, el Partido Comunista fue ilegalizado por el Tribunal Federal en 1.956, ¿por qué será?

Hablando de aniversarios, el Lunes 18 de este mes y año, se cumplió el nacimiento del Santo Pontífice Juan Pablo II, de paisano Karol Wojtyla, declarado Santo por Benedicto XVI, y que podría dar fe del calvario padecido en su Polonia natal bajo los totalitarismos nazi y comunista y que contribuyó sobremanera a la liberación de los países sometidos al yugo soviético.

Como dijera Edmund Burke: “Para que triunfe el mal basta con que los hombres de buena voluntad no hagan nada”.

MIGUEL-ÁNGEL VICENTE MARTINEZ

20 de Mayo de 2.020

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