Consejos de mantenimiento para tu caldera

Consejos de mantenimiento para tu caldera

miércoles 24 de marzo de 2021, 13:34h
La caldera, tanto si es de gasoil como si es de gas, no es un elemento barato, por lo que hay que hacer lo posible para retrasar la llamada a un servicio de reparación de calderas.

Antes o después necesitaremos que un profesional venga a casa, pero siempre es mejor no necesitarlo durante mucho tiempo o que venga solo a hacer mantenimiento. Para que sus visitas sean lo más espaciadas en el tiempo que sea posible, vamos a ver una serie de consejos que permitirán que nuestra caldera funcione a la perfección durante más tiempo.

Si es posible mira cómo es la llama del quemador

Siempre que sea posible hay que mirar cómo es la llama del quemador, de qué color es. Una simple mirada para ver su color nos puede dar mucha información sobre el funcionamiento de la caldera.

Una llama de color azulado que no genera humos nos indicará que la combustión se está haciendo bien. Por el contrario, si la llama tiene una parte amarilla o es amarilla por completo significa que hay un problema. En este caso, además, seguro que provoca mucho humo por lo que cuanto antes habrá que llamar a un profesional para que la revise.

Ajustar los termostatos para un funcionamiento óptimo

Los sistemas de calefacción mediante caldera suelen tener dos termostatos. Uno en la caldera que es el que regula la temperatura del agua que va a los radiadores y otro en una estancia de la casa con el cual podemos subir o bajar la temperatura.

La temperatura de funcionamiento del agua de la caldera suele ser de 70 grados, mientras que una temperatura óptima para la casa es de alrededor de 20 grados.

Estas temperaturas harán que la caldera trabaje mejor, sin forzarse y que dure más tiempo sin romperse.

En cuanto a la temperatura de la caldera, debes de tener en cuenta que si tienes suelo radiante será mucho menor y que siempre, tienes que consultar las instrucciones del fabricante a la hora de ajustarla.

Revisa la caldera una vez al año

Sea o no obligatorio por ley revisar la caldera (las de gas tienen protocolos de revisión más estrictos), el mejor consejo que podemos darte para que dure es que la revises una vez al año.

Puedes llamar al técnico al acabar el invierno o al principio del otoño, para que le haga una revisión general y la limpie.

Este pequeño gasto anual lo amortizarás enseguida por el ahorro de combustible que supone tener la caldera limpia y, además, evitarás averías más costosas resolviéndolas cuando están apareciendo.

Hay que comprobar la presión del agua

Siguiendo el hilo de lo que decíamos antes, de las revisiones anuales, otra de las prácticas que nos evita averías, problemas de rendimiento y un gasto excesivo de combustible es revisar la presión del agua de nuestra caldera.

Esta revisión es muy sencilla, puesto que solo hay que esperar a que la caldera se enfríe y mirar el manómetro. Dependiendo del modelo de caldera que tengamos, la presión debe estar entre 1 y 1,5 bares.

Si la caldera está funcionando, esta presión será mayor y bajará de nuevo cuando deje de funcionar y se enfríe.

Una avería muy típica es que haya una fuga de agua en alguna parte del circuito, momento en el que veremos que la presión baja, e incluso que el nivel del agua es tan bajo que hay que rellenarla de nuevo.

Si nos damos cuenta de que esto sucede hay que llamar de inmediato al SAT, para que dé con el fallo y evite una avería mayor.

Debemos estar siempre atentos a nuestras calderas, revisándolas de vez en cuando para detectar los posibles fallos, retrasando así las reparaciones más costosas que casi siempre se dan cuando no hacemos el mantenimiento adecuado.
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