El voraz apetito sexual de las izquierdas

Por Miguel Ángel Vicente
miércoles 31 de marzo de 2021, 11:27h

¿Qué le pasa a esta Izquierda y a esta Ultraizquierda, que no se cansan de repetir, como papagayos, que han aterrizado en las instituciones públicas para que nadie se quede atrás (que se lo pregunten a los miles de hosteleros, restauradores, hoteleros, pequeñas y medianas empresas en general, autónomos, comercio tradicional, feriantes, etc., etc., amén de a los más de seis millones de parados, muchos de los cuales son crónicos y ya han llegado a donde iban, o esas “colas del hambre”, que se multiplican día a día ante la carencia de respuesta por parte de las Administraciones Públicas, señaladamente del Estado, a los fallecidos por el Covid, que ya no podrán regresar del más allá, y a tantos cientos de miles que aún están en las UCIS o internos en centros hospitalarios, o los que dicen que lo han superado y están a la espera de múltiples y graves secuelas físicas y psicológicas, y éstas últimas que también se están dando entre la población, de momento, sana y a salvo, etc., etc.), que dice luchar sin denuedo por la igualdad, en todos los terrenos y ámbitos y se les llena la boca de soflamas y más soflamas que no conducen a ninguna parte, sino a que las cosas sigan igual o, incluso, que vayan a peor y que blanden como punta de lanza un feminismo atrabiliario, retrógrado y cainita, sin buscar soluciones que contengan la sangría de maltratos y muertes que conlleva el “machismo”, seguramente porque interesa mantener el chiringuito para que chupe toda una pléyade de arribistas, acólitos, adláteres, corifeos, paniaguados y mamandurrieros?

Y es que bien pareciera que en vez de seso en la mente, lo tengan permutado por trivial y oceánico sexo, pues no paran de especular y entrar, una y otra vez, en cualquier ámbito que se tercie, en los derechos de bragueta, propulsando a la población, especialmente a la que se halla en trance y camino de formación, es decir, a los alumnos desde la más tierna infancia, a hacerse, nunca mejor dicho, la picha un lío, con cargas de profundidad dirigidas única y exclusivamente, a fondear el género “verdadero” de quienes, por su corta edad, y falta de preparación y criterio, se comportan como papel absorbente de toda una serie de diatribas y dicterios que, amén de influirles en el cuerpo, también les hace mella en la psique, confundiéndoles acerca de la verdadera y auténtica realidad del ser humano. Y ahí está como prueba la denuncia del medio centenar de asociaciones de mujeres agrupadas en la Confluencia Movimiento Feminista, nada sospechosa por su naturaleza, la instauración de lo que llaman “policía de género” en los colegios, instando a los profesores a informar a los equipos directivos si observan a alumnos cuyos comportamientos repetidos y prolongados en el tiempo “revelan una identidad sexual no coincidente con el sexo asignado al nacer”, tras cuya notificación se activarán en el centro una serie de actuaciones dirigidas a inducir en el afectado “un cambio de identidad” o someterlo a una “medicalización”. A esto conducen los principios ideológicos en los que se basa la nueva Ley de Educación, la llamada “Lomloe”, aprobada unilateralmente por la escoria parlamentaria, bajo los designios de la Ministra de Educación, Isabel Celáa, que habría que concluir que está como un cencerro y desvaría más de lo permisible (recordemos la contestación que la “educada” señora le dio en el Congreso de los Diputados, al diputado Juan-José Matarí, por defender la educación especial, personificada en su hija con síndrome de Down, propia de una verdulera, analfabeta y demoníaca), en la que se incluyen la realización de talleres dirigidos a jugar con el sexo y a interrogar a los alumnos, repito desde la más tierna infancia, a andar en busca de su sexo, que ya hay que tenerlos cuadraos y sin punta para acometer tamaña tarea, y en la que se relega, sin embargo, la memoria y el conocimiento en el nuevo currículo de Primaria y ESO; todo ello, dice la obsesa, mediante “adelgazar los currículos enciclopédicos” y sustituirlos por otros con el objetivo de “no tener mejores cabezas llenas sino mejor estructuradas”, o sea, átenme esta mosca por el rabo, porque ya me dirán ustedes qué cabeza va a ser capaz de “estructurar algo”, si carece de los conocimientos básicos y no tan básicos para acometer tal tarea. Y es que, muchos de los miembros, sino todos, del actual Retroprogresista Criminal Gobierno de España, si no en la cárcel, como mal menor debieran estar ingresados en un Psiquiátrico.

Y volviendo al hilo del presente artículo, hay que reconocer que los hechos denunciados respecto a las violaciones y abusos sexuales de, al menos, dieciséis menores, tutelados por el Gobierno Balear, han roto todos los esquemas de esa doble moral izquierdista. Esos menores, que se encontraban bajo la tutela del Instituto Mallorquín de Asuntos Sociales (Institut Mallorquí d’Afers Socials – IMAS, como se ve la ortodoxia gilipollesca elevada a la enésima potencia), que sufrieron abusos sexuales o, mejor dicho, incitados a ejercer la prostitución, a cambio de golosinas, móviles o cualquier otra chuminá, no fueron protegidos por ese Instituto, responsable de su protección física y moral, pese a que trabajadores del centro donde residían llevaban tiempo alertando a sus superiores de lo que allí se mascaba y cocía. Mas, la autoridad competente, siendo quienes seguramente fueren, los beneficiarios de tales servicios, prefirió mirar para otro lado, e, incluso, entorpecer cualquier acción de investigación, como quedó puesto de manifiesto por la negativa del Parlamento Balear, con mayoría de PSOE, Podemos y Més, que impidieron la creación de una Comisión Parlamentaria de Investigación para aclarar lo sucedido. Y, a colación, con este ocultamiento y falta de transparencia, nos encontramos con la reacción malhumorada y de largarse por los Cerros de Úbeda, del ya ex Vicepresidente Segundo del citado Criminal Gobierno, y, para mayor inri, a la vez, Ministro de Asuntos Sociales, Pablito Iglesias, alias, entre otros muchos, “El Moñas” (ahora volcado en destronar, según dice, “a la derecha fascista y criminal” del Gobierno de la Autonomía de Madrid, tras el que el PSOE, el propio Podemos y el convidado de piedra, Ciudadanos, anhelaban haberse hecho cargo mediante una moción de censura, que la lucidez y la habilidad de la actual Presidenta, Isabel Díaz Ayuso, abortó (éste sí que es un aborto legal, justo y necesario), convocando elecciones anticipadas, que por todos los medios han querido dejar sin efecto aquéllos, estirando la letra y el espíritu de la Ley, mas les ha salido rana o el tiro por la culata, tal como les ha ocurrido, a esta tropa de facinerosos, en las Autonomías de Murcia y de Castilla y León. Pues bien, recordar que Pablito se quedó petrificado y blanco como el mármol del David de Miguel Ángel, cuando fue interpelado en el Congreso de los Diputados sobre este affaire, pareciendo que le hubieran puesto un rejón como a los toros en el “toreo a caballo” o un par de “banderillas negras”. No es de extrañar que la Unión Europea (donde ya conocen el percal y cariz de este Gobierno), ante la denuncia de esta inacción y este “laisser faire, laisser passer”, haya tomado cartas en el asunto, y haya requerido, por carta nominal dirigida a cada uno de ellos, al citado Pablito, al Ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y a la Presidenta de la Autonomía Balear, Francina Armengol, para que den explicaciones sobre estos deplorables, intolerables y denigrantes hechos. Hechos, desde todo punto de vista, inadmisibles, realizados o propiciados por quienes sólo pueden ser calificados de inmorales, pervertidos, depravados y degenerados, y más, recayendo sobre menores, sujetos a protección por quienes los desprotegían.

Y si no, que se lo pregunten al ex marido de la Vicepresidenta de la Comunidad Valenciana, Mónica Oltra, Luis Ramírez, recondenado (por haberse repetido el juicio, con la misma condena en ambos) a cinco años de cárcel (pocos me parecen para expiar estos repugnantes hechos) por abusos sexuales sobre una menor que estaba bajo la tutela de la Generalitat Valenciana y, ¡ojo al parche!, de la que él era su educador. En cuyo caso la Juez critica, en la sentencia, que la propia Generalitat entorpeciera la investigación, con informes “ad hoc”, con el objetivo de tapar lo sucedido y echar tierra sobre el asunto, y dirigidos a hacer recaer la culpa, en todo caso, en la propia víctima, a la que dichos informes ponen de hoja perejil al calificarla de “problemática, mentirosa e, incluso, violenta”, todo lo cual, y aunque fuera cierto, no empece ni justifica que el encausado se acostase con la menor y le hiciera lo que no está en los escritos.

En fin, si estos “Machos Alfa” de la izquierda y de la ultraizquierda, machistas empedernidos por lo demás, tienen tan desaforado, desenfrenado y desmedido apetito sexual, que lo satisfagan en una casa de lenocinio, con mujeres mayores de edad y en ejercicio libre y voluntario de su profesión, y si no, que los castren o que se la corten.

Aunque lo inaudito es el vergonzoso silencio de las feministas de pro, Irene Montero y la propia Mónica Oltra. Ojos que no ven, corazón que no siente.

MIGUEL ÁNGEL VICENTE MARTÍNEZ

31 de marzo de 2021

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