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¿Ni se va ni le echan?

Por Miguel Ángel Vicente
miércoles 07 de abril de 2021, 06:44h

Hay un principio fundamental en la vida y la configuración espiritual de una persona, cual es el de la “dignidad”, definida conforme al Diccionario de Uso del Español, de María Moliner, como “cualidad de las personas por la que son sensibles a las ofensas, desprecios, humillaciones o faltas de consideración”, así como “cualidad de digno”, y este último, “aplicado a las personas y, correspondientemente, a sus actos, palabras, etc. se aplica al que obra, habla, se comporta, etc., de manera que merece el respeto y la estimación de los demás y de sí mismo, que no comete actos que degradan o avergüenzan, que no se humilla y no tolera que le humillen” y sin solución de continuidad pone un ejemplo que viene que ni pintiparado al caso: “ si fuese un hombre digno, después de lo que le han hecho dimitiría”, aun cuando habría que cambiar algo en la oración, quitando el plural al verbo “han”, o sea, “si fuese un hombre digno, después de lo que “ha” hecho dimitiría”. Pero ya vemos y lo constatamos a diario que, al parecer, en el Retroprogresista Criminal Gobierno de España, la dignidad de sus miembros brilla por su ausencia, y, muy al contrario, lo que brilla es la indignidad, siendo indignos, por lo que hacen o dicen, o sea, merecedores de desprecio, así como ser calificados de viles, despreciables, indecorosos, ruines, abyectos, infames, deshonrosos, indecentes, etc., etc. Y no son solo acreedores a tales adjetivos quienes directamente cometen esos actos que conllevan la deshonra y el deshonor de por vida, sino también quienes, por activa o por pasiva, lo consienten y con su silencio cómplice mantienen al interfecto en el puesto de mando, sin siquiera hacerle un reproche, aunque fuera por la bajini o edulcorado.

Pues bien, tal es el caso de, nada más y nada menos, que el de un Ministro, para mayor inri, de Interior, a la sazón, Fernando Grande Marlaska, que desde que accedió al Ministerio por obra y gracia de Pinochón (ya saben, un Falcón para él y su señora y otro, o quizás ya dos o tres, para sus napias), señor de La Moncloa, o sea , el Pseudo-Doctor- Sánchez, que lo aupó al cargo que aquél mantiene y en el que le mantiene este último, por el solo mérito de contar en el Gabinete, con un Ministro homosexual “casado” (y no sólo porque él mismo haya manifestado serlo, sin tapujos, sino que era voz populi, incluso entre sus compañeros de poltrona, pues fácil es recordar aquella soflama de la hoy Fiscala Generala del Estado, Dolores Delgado, cuando espetó en cierta reunión aquello de “pero, si éste es maricón”), renunciando, como todos los miembros de este malhadado Gobierno, a los más mínimos principios de dignidad y honorabilidad, pues como aquel epitafio de los Reyes Católicos , de que “tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando”, en dicho Gabinete, tanto montan unos, como montan otros, en ámbito de vileza, desvergüenza e indignidad.

Y es que, este señor, antaño Magistrado de la Audiencia Nacional, con un grueso currículum en el ámbito judicial, desde que ingresó en la carrera judicial en el año 1.987, considerado, en algún momento, como azote de ETA, pero que hoy, quizás por razón de su cargo y para no disgustar al PNV ni a Otegui, bien pudiera ser considerado el azote de los acercamientos de los criminales de ETA a las cárceles del propio País Vasco, buscando el indulto o la salida de prisión decretada por el Gobierno Vasco, desde el momento en que el Pseudo- Doctor- Sánchez, ceda al mismo las competencias en materia penitenciaria, entre otras, lo que constituye una contraprestación que huele a chamusquina, por el obseso apoyo de peneuvistas y filoetarras al mantenimiento del Sr. de La Moncloa, en ésta, pues ya sabemos que para conseguir siendo inquilino de tal y poder seguir cagando en la misma, nuestro ínclito Pseudo- Doctor, es capaz de vender a su padre y a cuantos se pongan por delante con tal de seguir en este machito.

Más, ¡ahí!, desde que el ahora llamado “ Pequeño Marlaska”, entrara en ese infernal Gobierno, parece que le haya echado el mal de ojo alguna gitana, porque descalabros, casi desde su advenimiento a la poltrona de Interior, los ha tenido y los sigue teniendo, al haber pospuesto sus principios éticos y morales ( con los que sobrellevaba su ejecutoria judicial), cambiándolos por todos los contrarios, incurriendo en decisiones difícilmente explicables, fruto de una arbitrariedad, ilegalidad, injusticia, abuso, desafuero, iniquidad, tiranía y despotismo, simplemente por ser vos quien sois, y apoyado en esa soberbia, prepotencia, arrogancia, engreimiento, fatuidad y endiosamiento, característicos de quienes colocan su antifonario en las poltronas ministeriales, que creen estar poseídos por un don de gracia y divinidad, de los que carecen el cúmulo de los mortales, creyendo, por tanto, al igual que los dioses, deber ser objeto de obediencia y reverencia, a ojos cerrados y lamiendo el suelo con la frente quienes son tratados como súbditos, en vez de ciudadanos, a los que esta pléyade de imberbes, incultos, analfabetos e indecentes, creen tener derecho, simplemente por el hecho de que todos éstos no son sino empleados al servicio de la sociedad y, por ende, de todos sus conciudadanos, desde el primero al último, y como dice la Constitución Española, en su artículo 14, “ sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”, y derivado de ello y del contexto del articulado general de la Carta Magna, más bien son estos políticos de pacotilla quienes deben reverencia al pueblo español, ante el cual no estaría de más que, de vez en cuando, se arrodillarán y pidieran perdón por sus desmanes.

Y es que sus meteduras de pata, queriendo o no, que, a la postre es lo mismo, por sus consecuencias de deterioro del importante cargo que representa, han sido constantes y se han repetido como un mantra, una y otra vez, y casi siempre en dirección hacia la Guardia Civil, a la que, al parecer, por estos hechos, le debe tener fobia, pero que bien se parapeta tras ella, cuando le pintan bastos. Recordemos los constantes ceses de miembros de su equipo, entre ellos el del anterior Director General de la Guardia Civil, Félix Azón, depuró al coronel Sánchez Corbí azote de ETA y jefe de la UCO, así como al coronel Hernández Mosquera, como Director del Gabinete de Coordinación y Estudios de su Ministerio, tras treinta años en manos de la Guardia Civil, para sustituirle por un policía nacional, al parecer, amiguete suyo, apodado, nada más y nada menos, que “ El Lenin”, título al que aspira y por el que suspira, el ya ex -Vicepresidente de ese Criminal Retroprogresista Gobierno de España, Pablito Iglesias, también conocido como “El Moñas”, y ahora, el colmo que o gota que rebasa el vaso de agua, la defenestración, con inquina y maldad (ya se sabe cómo las gastan estos tipejos cuando se les quiebra el paso o no se hace lo que ellos mandan hacer, a la manera de un ataque de celos), del Coronel Diego Pérez de los Cobos como Jefe de la Comandancia de la Guardia Civil en Madrid, es este caso, como rabieta y pataleta (repito, propia de estos tipos) por nada más y nada menos, no haberse avenido a cometer un delito, grave por lo demás, consistente en vulnerar el deber del secreto de las pesquisas que la Guardia Civil, en función de policía judicial, venía realizando acerca del Delegado del Gobierno de Madrid, José Manuel Franco, a la sazón también Secretario General del PSOE madrileño, en relación con las querellas, por prevaricación, presentadas contra el mismo, a cuenta de la autorización de las marchas feministas, el día 8 de Marzo de 2.020, que como todos sabemos, fueron la espoleta de un descomunal contagio por el coronavirus, que afectó, a varias de las ministras que encabezaron la marcha principal en Madrid. O sea, un Ministro que, además goza de un amplio currículum como Juez, obligado a cumplir y hacer cumplir la ley, según el juramento o promesa manifestada sobre la Carta Magna, en presencia del Rey de España, su Majestad, Felipe VI, ordena a un subordinado que infrinja la ley, o sea, que revele esas pesquisas que su grupo de la Comandancia de Madrid estaba llevando a cabo, sobre el Delegado del Gobierno Madrileño, y sobre las que la propia Juez Instructora, Carmen Rodríguez Medel, había pedido expresamente que guardasen reserva acerca de estas actuaciones, es destituido de su cargo, en un ataque de arbitrariedad, prepotencia e ilegalidad, y sobre cuyo cese el interesado, Coronel Diego Pérez de los Cobos, recurrió para lavar su honor y el honor del Cuerpo que representa, o sea, la Guardia Civil en pleno, habiendo dictado la Audiencia Nacional una sentencia dura, clara y profunda, contra quien se creía estar protegido por razón de su cargo, en ese afán del Ejecutivo de entrar a saco en el Poder Judicial, demostrando que esta tarea le va a costar a Pinochón y sus secuaces más de un disgusto, si no la condena a la cárcel, a la que debería ir de patitas este inicuo e indigno Ministro, como inductor a la comisión de un delito por un subordinado, aunque lo fuera a través de la Directora General de la Guardia Civil, María Gámez, que si hubiera justicia de verdad, en este país, aun hoy, a duras penas, llamado España, debería seguir el mismo camino que su Jefe. Una ignominia más de este Retroprogresista Criminal Gobierno de España, que avanza a pasos agigantados en un diario y constante Golpe de Estado contra el sistema democrático instaurado en España, aunque haya hombres, dignos de elogio, imperturbables e inmutables a ignominiosas y criminales órdenes, cual el citado Coronel Pérez De Los Cobos, al que, por cierto, siendo el número uno en el escalafón, se le ha denegado por el Gobierno el ascenso a General, como un castigo añadido a su defenestración .

Y, por si fuera poco, y como si la mancha de ignominia fuera pequeña y no enturbiara más al Ministro, ahí quedan para las hemerotecas la política migratoria y las avalanchas de inmigrantes en el muelle de Arguineguin, investigadas por un Juzgado de Gran Canaria, o ese requerimiento de la Unión Europea, al ex -Vicepresidente segundo del Gobierno, Pablito Iglesias, al propio Ministro de Interior, Pequeño Marlaska, y a la Presidenta del Consell Balear, Francina Armengol, acerca de que den explicaciones sobre las fechorías cometidas sobre menores en centros de acogida en la Autonomía Balear, inducidas a la prostitución por quienes debían velar por su integridad física y moral, y sobre cuyo asunto, en nueva petición ante la llamada de la UE, para constituir una comisión de investigación en el Parlamento Balear, instada por el PP y apoyada por Ciudadanos, Vox y los regionalistas de El Pi, ha sido rechazada ( al igual que la presentada en febrero de 2.020), por PSOE, Podemos, Más per Mallorca y el Grupo Mixto, quienes con esta posición se han alineado, una vez más, con el diablo, poniendo en almoneda esa fantasmagórica fachada de feminismo rancio, atrabiliario y partidista, que propugna la Ministra de Igualdad, Irene Montero, y sus caniches falderas, al dejar a su albur a menores, lo que conlleva aún una mayor gravedad. ¿Qué hay que ocultar en este affaire?. ¿Quiénes eran los beneficiarios de los favores sexuales de las menores y, quizás, también de los menores?. Desde luego, quienes callan, otorgan, según un reconocido refrán del refranero español, tan certero, como casi siempre, tan puñetero.

MIGUEL ÁNGEL VICENTE MARTÍNEZ

7 de abril de 2021

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