El Albacete Balompié logró una remontada épica en Gijón, superando un 3-0 adverso para ganar 3-4. Esta victoria, impulsada por el carácter del equipo y goles decisivos de Puertas y Morcillo, refleja su mejora y confianza tras tres jornadas sin perder. El equipo busca consolidar su crecimiento
El Albacete Balompié firmó este pasado domingo en Gijón una de esas victorias que se recuerdan durante mucho tiempo. Lo hizo en El Molinón, en un escenario histórico, y lo logró en circunstancias casi inverosímiles: levantando un 3-0 adverso para terminar imponiéndose por 3-4. Una remontada épica que confirma la mejoría de un equipo que suma ya dos triunfos consecutivos y tres jornadas sin perder.
De las dudas a la respuesta
El inicio del choque volvió a poner sobre la mesa las lagunas defensivas que han lastrado al Alba en este arranque de campeonato. Dubasin, Gelabert y Gaspar Campos colocaron al Sporting con tres tantos de ventaja antes del descanso. Dos de ellos llegaron además con errores de Lizoain bajo palos, que parecían condenar a los de Alberto González a una tarde para olvidar.
Pero este Albacete ha demostrado carácter. Cuando peor pintaba el panorama, apareció Antonio Puertas para recortar distancias en el añadido del primer tiempo y dar oxígeno a un equipo que no se resignó.
Creer hasta el final
En la segunda parte, el Alba se adueñó del balón y empezó a crecer. Agus Medina puso el 3-2 en el minuto 71 y desde ese momento el duelo se convirtió en un ejercicio de fe. El Sporting se descompuso y emergió la figura de Jon Morcillo, decisivo con dos tantos en la recta final: primero con un golazo para empatar y después, ya en el tiempo de prolongación, transformando el penalti que culminaba la remontada tras revisión del VAR.
Un cambio de dinámica
El Albacete, que venía de dos partidos sin encajar goles, volvió a sufrir atrás. Sin embargo, la capacidad de reacción y el empuje colectivo equilibraron la balanza. La victoria en El Molinón no solo suma tres puntos, también consolida la sensación de que el equipo está en clara línea ascendente.
Tres jornadas seguidas puntuando —Zaragoza, Valladolid y ahora Gijón— muestran que el Alba ha encontrado el camino para hacerse fuerte. Todavía con mucho por ajustar, sobre todo en defensa, el equipo ha recuperado la confianza y ha demostrado que, incluso en los peores contextos, tiene recursos para competir hasta el último suspiro.
El calendario no da tregua y en el horizonte está ya la 'Cultu', pero lo que parecía un inicio plagado de dudas empieza a convertirse en una oportunidad para crecer.