La presidenta del Tribunal de Justicia de Castilla-La Mancha, María Pilar Astray, ha lanzado una alarmante advertencia sobre el estado crítico de los tribunales en la región, que se encuentran en un colapso por casos de violencia de género. Esta situación afecta directamente a las víctimas y es atribuida principalmente a la falta de personal. En el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, Astray ha instado a adoptar medidas urgentes y efectivas para combatir las agresiones machistas.
Durante una entrevista con Europa Press, Astray sostuvo una voluminoso expediente repleto de incidencias en la sección de Violencia de Género. Aseguró que las solicitudes para aumentar la plantilla han sido enviadas al Ministerio y al Consejo General del Poder Judicial, pero hasta ahora no han recibido respuesta ni valoración. “El tiempo se nos echa encima”, advirtió, subrayando que cualquier asunto pendiente podría tener consecuencias vitales.
La saturación del sistema judicial
Astray explicó que la acumulación de diligencias en casos de violencia contra la mujer también es resultado del trabajo complejo que implica esta sección. Además de gestionar delitos penales, asumen competencias civiles como las sentencias de divorcio y medidas de protección. La magistrada indicó que, aunque se tramitan urgentemente los casos más críticos durante las guardias, muchas diligencias pueden retrasarse, lo que prolonga el conflicto y aumenta la angustia para las víctimas.
La presidenta destacó que las plazas dedicadas a Violencia de Género enfrentan un desafío adicional: la necesidad urgente de atención inmediata mientras los funcionarios lidian con un alto volumen diario de detenidos. Esto complica aún más la gestión del trabajo acumulado.
Nuevas plazas y escasez de personal
A pesar de que ya se han implementado algunas medidas para cubrir vacantes y se han creado nuevas plazas en esta sección, Astray enfatizó que son necesarias más dotaciones. Las plantillas en Castilla-La Mancha llevan años sin ajustarse adecuadamente a las necesidades actuales, resultando en una escasez crítica tanto de jueces como de funcionarios.
En Ciudad Real se ha incorporado una nueva plaza para Violencia de Género, pero carece del personal especializado necesario para su funcionamiento óptimo. En Toledo, aunque se ha creado una segunda plaza, llega con déficit y necesita más recursos debido al alto volumen poblacional y los numerosos casos a atender.
Retos adicionales en el sistema judicial
Astray también mencionó el caso del Juzgado de Ocaña, donde existe un gran atasco debido a una plantilla diseñada para otra época. Talavera ha reportado un servicio sobrepasado por los casos de Violencia de Género, mientras que Guadalajara enfrenta la necesidad urgente de contar con una sala adecuada para vistas.
Otro factor complicante es la baja litigiosidad en zonas despobladas, lo cual limita las asignaciones preferentes a localidades más grandes. Esto resulta en una falta significativa de plazas necesarias en comparación con otras comunidades autónomas.
Un periodo delicado para la justicia regional
La situación actual llega en un momento delicado para la justicia castellanomanchega. Según Astray, el sistema está atravesando un periodo complicado debido a la implementación reciente de los Tribunales de Instancia, lo que ha generado confusión entre los profesionales respecto a nuevas asignaciones y cambios organizativos. Aunque confía en que esta situación se regularice con el tiempo, destacó que “habrá aspectos que no podremos resolver si iniciamos con una plantilla insuficiente”.
Astray concluyó solicitando medidas temporales inmediatas, estimando un plazo aproximado de cuatro meses para abordar el elevado número de asuntos pendientes. Hizo un llamado al Ministerio de Justicia para ser escuchada ante esta crisis judicial.