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Inicia proyecto para conservar variedades autóctonas de vid en Castilla-La Mancha
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Inicia proyecto para conservar variedades autóctonas de vid en Castilla-La Mancha

Iniciativas para proteger la diversidad vitivinícola y adaptarse a los cambios ambientales en Castilla-La Mancha, impulsando la calidad y singularidad de sus vinos

lunes 30 de marzo de 2026, 13:40h

La primera fase del proyecto 'Selección de biotipos autóctonos de variedades de vid castellanomanchegas' ha finalizado en Castilla-La Mancha, tras tres años de investigación para conservar la variabilidad genética de viñedos locales. Este esfuerzo, liderado por el Grupo Operativo Biovidman, busca mejorar el material vegetal de variedades como Bobal y Airén, fundamentales para la viticultura regional. Se han identificado 99 biotipos de Bobal libres de virus, destacando su adaptación a diferentes climas y su potencial frente al cambio climático. El proyecto, financiado por fondos europeos y colaboraciones locales, promete fortalecer la identidad vinícola de Castilla-La Mancha en un mercado global.


La primera fase del ambicioso proyecto titulado 'Selección de biotipos autóctonos de variedades de vid castellanomanchegas' ha llegado a su fin tras tres años de exhaustiva labor. Este esfuerzo se ha centrado en la monitorización, identificación, análisis y creación de parcelas destinadas a la recuperación y selección de biotipos autóctonos de vid en Castilla-La Mancha.

El Grupo Operativo Biovidman, encargado de esta iniciativa, tiene como objetivo principal la conservación de la variabilidad genética presente en los viñedos de la región. Además, busca mejorar la disponibilidad de material vegetal relacionado con las variedades Bobal y Airén, así como otras variedades minoritarias que aún se encuentran en los viñedos locales y que forman parte del patrimonio vegetal y agronómico de Castilla-La Mancha.



Importancia del proyecto



Lorenzo López, gerente de la bodega La Niña de Cuenca y responsable técnico del proyecto, ha destacado que el estudio y futura validación de clones certificados es esencial para afrontar los desafíos derivados del cambio climático. Esto es crucial para mantener la actividad vitivinícola y garantizar la producción de vinos de calidad.

"El trabajo realizado hasta ahora es la base", afirmó López, quien añadió que se desarrollarán iniciativas complementarias en diversas líneas de investigación. Estas iniciativas evaluarán y crearán resultados aplicables que aseguren la conservación de este valioso material vegetal.



Parcelas experimentales



Las investigaciones se están llevando a cabo en dos parcelas diseñadas con características similares pero ubicadas en diferentes localizaciones. Una parcela está situada en Cenizate (Albacete) y otra en Tomelloso (Ciudad Real), ambas ocupando terrenos del Ivicam. A pesar de ser idénticas en número y tipo de injertos, las condiciones edafoclimáticas son distintas: una presenta un clima mediterráneo-continental, mientras que la otra se encuentra en un área más seca y a menor altitud.

Esta diversidad permitirá observar el comportamiento de las plantas bajo diferentes escenarios reales. Además de Bobal y Airén, el proyecto incluye el seguimiento de otras variedades minoritarias como Mizancho, Churriago, Moscatel serrano, entre muchas otras.



Diversidad genética



López subrayó que durante el proceso se han recopilado 99 biotipos diferentes de Bobal en zonas donde aún existen viñas viejas plantadas en pie franco. Este hallazgo pone de manifiesto la notable diversidad genética que ha ido adaptándose a lo largo del tiempo a cada región. Cada uno de estos biotipos representa una fuente potencial para seleccionar material vegetal debido a sus distintos índices de polifenoles y resistencia a enfermedades.

A raíz del arranque desmedido de viñedos viejos, surge la necesidad urgente de conservar esta variabilidad genética para el futuro. La creación del Grupo Operativo Biovidman responde precisamente a esta problemática.



Adaptación al cambio climático



La recuperación del material genético está estrechamente vinculada con las medidas necesarias para mitigar los efectos adversos del cambio climático, que afecta a todas las zonas vitícolas globalmente. Las variedades autóctonas destacan por su capacidad adaptativa ante estas transformaciones ambientales.

"Estas variedades no solo ayudan a combatir la estandarización del vino, sino que también aportan singularidad e identidad al sector", enfatizó Lorenzo López. En Castilla-La Mancha, donde se encuentra el mayor viñedo del mundo y se produce el mayor volumen vinícola nacional, esta diferenciación resulta vital.



Colaboración interinstitucional



El trabajo conjunto entre La Niña de Cuenca, Vitis Navarra y el Instituto Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario y Forestal ha puesto en evidencia la rica diversidad varietal existente en Castilla-La Mancha. Esta riqueza ofrece una esperanza renovada para la viticultura regional al demostrar que muchas variedades están bien adaptadas a los suelos y climas locales.

Los resultados esperados son altamente positivos y refuerzan el gran potencial vinícola que posee Castilla-La Mancha. Este proyecto no solo busca construir una identidad propia dentro del sector sino también satisfacer las demandas crecientes de consumidores cada vez más informados y exigentes.

El proyecto Biovidman cuenta con financiación proveniente de fondos Feader de la Unión Europea, así como apoyo del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y la Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural. Organismos como Globalcaja colaboran activamente en su difusión.

La noticia en cifras


















Cifra Descripción
99 Biotipos de Bobal recopilados
2 Parcelas diseñadas para el estudio
2 Tamaño de cada parcela (hectáreas)
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