La Consejería de Educación, Cultura y Deportes ha otorgado la categoría de Bien de Interés Patrimonial a los Danzantes de Montalbo, en la provincia de Cuenca, reconociendo su valor como Bien Inmaterial. Esta decisión fue comunicada a través de una resolución publicada en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha (DOCM).
Los Danzantes de Montalbo se componen de una serie de actos y manifestaciones que tienen lugar en el núcleo urbano, especialmente durante las fiestas patronales del municipio. Esta danza, que combina elementos religiosos y festivos con raíces profanas, está asociada a la celebración de San Miguel, que se lleva a cabo el 29 de septiembre. La festividad ha logrado una notable acogida tanto en la localidad como en toda la provincia.
Historia y características de la danza
Existen diversas teorías sobre el origen de esta tradición, aunque todas coinciden en que las danzas del paloteo cuentan con siglos de historia. Algunas hipótesis sitúan su inicio a principios del siglo XVI, pero los datos más sólidos apuntan a que se desarrollaron en la segunda mitad del siglo XVIII, alcanzando un auge significativo en el siglo XIX. Este crecimiento se evidencia en algunas letras de las canciones que acompañan estas danzas. Originalmente, la danza poseía un carácter ritual agrícola que aún perdura en cierta medida hoy en día.
Desde una perspectiva antropológica y folclórica, la danza de los palos está relacionada con antiguos ritos paganos que han perdurado gracias a transformaciones religiosas a lo largo del tiempo. Sin embargo, es probable que los Danzantes de Montalbo hayan establecido sus características principales en la segunda mitad del siglo XVIII y experimentaran un resurgimiento tras la Guerra de la Independencia, incorporando nuevas letras que reflejan este contexto histórico.
Estructura y ejecución
Montalbo mantiene su danza con una estructura similar a la del Hito, compuesta por ocho danzantes y un pelusero, quien actúa como un noveno integrante. Este último dirige la danza y marca el ritmo correspondiente a cada figura ejecutada. Aunque originalmente desempeñaba el papel de botarga, su función ha evolucionado hacia convertirse en un director con vara.
Durante las festividades, destaca especialmente la danza del paloteo, una coreografía breve donde los danzantes golpean entre sí o contra otros participantes utilizando palos al compás de la música interpretada por dulzaina y tamboril.