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Descubren un cuadro de San Serapio en la Catedral de Cuenca, firmado por un Ricci
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Descubren un cuadro de San Serapio en la Catedral de Cuenca, firmado por un Ricci

Un hallazgo artístico que revela la rica historia y secretos ocultos de la Catedral, transformando nuestra comprensión del patrimonio cultural de Cuenca

sábado 30 de mayo de 2026, 13:50h

La Catedral de Cuenca ha revelado una sorprendente obra de arte: un cuadro de San Serapio, atribuido al pintor Fray Juan Andrés Ricci, que permaneció oculto durante siglos. Originalmente identificado como San Andrés, la pintura fue redescubierta durante trabajos de restauración y muestra a San Serapio en el momento de su martirio. Este hallazgo destaca la importancia histórica del templo y se suma a los esfuerzos de restauración en curso. La obra ahora se exhibirá en un espacio mejorado para resaltar su relevancia artística y cultural.

La Catedral de Cuenca se encuentra en plena labor para resaltar una de sus recientes revelaciones, un cuadro de San Serapio que ha permanecido oculto durante siglos. Esta obra, que originalmente se creía que representaba a San Andrés, fue descubierta en el ático de la Capilla del Espíritu Santo durante las labores de restauración llevadas a cabo hace una década.

El director del templo, Miguel Ángel Albares, comentó que este hallazgo es “una de las sorpresas que ofrece este monumental edificio”. La pintura, inicialmente identificada como el típico San Andrés crucificado, mostró su verdadero carácter tras una limpieza profunda. Albares detalló que “a los pies de este crucificado había un hábito blanco con un escudo mercedario”, lo que llevó a la conclusión de que debía tratarse de un santo mercedario.

Un análisis revelador

Un examen más detallado confirmó que la figura no estaba crucificada, sino que estaba en un aspa mientras “le extraían los intestinos”, lo cual desveló la identidad del mártir representado. Se trataba de Serapio, un mártir mercedario del siglo XIII conocido por su labor en Argel para liberar cautivos.

La pintura ilustra “personajes moriscos abriendo el abdomen de Serapio y extrayendo centímetro a centímetro sus intestinos”, además de despellejarlo por los pies y muñecas. Este impactante contenido se complementa con una firma dorada oculta en el lienzo: 'Ricci', perteneciente a Fray Juan Andrés Ricci, miembro de una reconocida familia de pintores.

Un artista prometedor

Fray Juan Andrés Ricci comenzó su carrera artística trabajando al lado de su padre en el convento de Mercedarios Descalzos en Madrid. A lo largo de su trayectoria, recibió encargos para obras relacionadas con mártires en la sacristía de la Catedral de Cuenca. Su estilo evolucionó desde colores vibrantes en su juventud hasta tonos más oscuros tras ingresar a la Abadía de Silos.

Albares subrayó que esta obra fue probablemente creada cuando Ricci tenía apenas 25 años. La complejidad del lienzo, con pliegues hasta 40 centímetros por lado detrás del bastidor, mantuvo oculta su autoría hasta la reciente restauración.

Un descubrimiento emocionante

Actualmente, el cuadro se exhibe frente a su ubicación original y se planea mejorar el espacio museístico con mejor iluminación para resaltar su importancia. Mientras tanto, una copia ocupa el lugar dejado por la obra original.

El descubrimiento sobre la autoría del cuadro fue descrito por Albares como “un momento muy emocionante”. Los trabajos iniciales en la Catedral llevaron a confiar la restauración a expertos artesanos tras confirmarse que 'Ricci' era el autor. La obra fue enviada a Madrid al taller de Mari Liz Vadillo, especialista en lienzos históricos.

Una capilla llena de historia

Santiago David Domínguez, arqueólogo local, explicó que este hallazgo forma parte del programa por fases destinado a restaurar el templo conquense. La pintura reposaba sobre un retablo del siglo XVI y fue añadida probablemente en el siglo XVIII como un “añadido barroco” erróneamente identificado como San Andrés.

Dada la magnitud del descubrimiento, se ha decidido no devolver la obra a su espacio original; ahora se considera que su nueva ubicación ofrece mayor justicia al visitante. Este nuevo recurso enriquecerá aún más la capilla ordenada por los marqueses de Cañete, quienes fueron figuras prominentes en su época y llegaron a ostentar el Virreinato del Perú. Sus restos descansan actualmente en esta misma capilla junto con sus momias preservadas en criptas bajo el suelo.

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