Hellín la ciudad que le vio nacer, un martes santo, en una calle tamborilera y de procesiones. Esto le sirvió para ir desglosando procesiones, y tamboradas, así como el sentido religioso de los días de Pasión. Dijo que era “un hellinero atípico”, ya que no es ni cofrade ni tamborilero, “soy de los de ofrecer la casa y la silla para que puedan presenciar la procesión y degustar, el mojete, los panecicos y las empanadillas.
Fue un pregón de "canto al amigo, canto a la vida y canto a mi pueblo". De la imaginería recordó " es un patrimonio hecho poco a poco", recordando a los escultores, Coullaut Valera, Benlliure, Victor de los Ríos, Fernández Andes, y por supuesto a nuestro querido José Zamorano. Para el pregonero los hellineros nacen con un tambor y unos palillos en las manos. El tambor es el contrapunto de la procesión.
Tambor y procesión se relacionan . Una buena lección para los tamborileros. No dejó, ni nada ni a nadie de nombrar, los que trabajan por la Semana Santa de Hellín, para finalizar hablando de la Virgen del Rosario y San Rafael, añadiendo que sin Jesús y sus evangelios no hay Semana Santa, Jesús es el centro de la Semana Santa, porque-dijo- cuando vivimos la semana Santa al margen de lo que supone y representa Jesús,l a herimos de muerte.