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El necesario cambio de la educación en España

Por Onofre R. Contreras
lunes 07 de abril de 2014, 22:00h
Onofre R. Contreras
Onofre R. Contreras

Es común oír conversaciones de calle en las que se reclama que cesen las controversias partidarias y se alcance un gran pacto de Estado cuyo objeto sea la Educación. En este sentido, se alude con insistencia al hecho de que cada vez que un partido accede al gobierno de la Nación se opera un cambio en la legislación educativa. Nada más lejos de la realidad puesto que después del breve gobierno de la UCD se aprobó la LOGSE durante los primeros años del mandato socialista y dicha norma, con muy escasas reformas, ha llegado hasta nuestros días en que ha sido profundamente modificada por el Ministro Wert.

Sin embargo, en estos días asistimos a una serie de movilizaciones de los estudiantes que, entre otras cosas, protestan en las calles, a veces de forma violenta, por la aprobación de la nueva ley. Al parecer algunos estudiantes preferirían mantener el anterior estatus establecido por la norma hoy derogada en gran parte. Esta circunstancia nos lleva a reflexionar sobre la pertinencia del marco legal educativo español.

Sin entrar en los contenidos propios de la nueva ley, cuya amplitud convertiría en farragosa su exposición, creo que es más propio para estas páginas que muestran la actualidad de Albacete orientar la reflexión a la necesidad del cambio legislativo. En este sentido, algunos datos simples pueden constituir una pequeña evaluación del balance normativa inspirada por la LOGSE en su larga andadura. Aunque existen otros parámetros nos fijaremos exclusivamente en dos de ellos, por una parte la inversión y por otra el rendimiento académico en aquellas materias más significativas.

España ha incrementado su gasto en educación en un 35% desde el año 2003. Dicho gasto supone unos 60.000 € por alumno entre las edades de 6 a 15 años, encontrándose entre los países de la OCDE que más dinero aportan a la educación de sus jóvenes. Sin embargo, los resultados no son equiparables al gran esfuerzo realizado por la sociedad española como ponen de manifiesto las cifras siguientes.

Según el último informe PISA de 2012 el rendimiento en Matemáticas obtiene una puntuación media de 484 puntos situándose por debajo de la media de la OCDE que es de diez puntos superior. En relación a la comprensión lectora España obtiene 488, también ocho puntos por debajo de la media. Respecto a Ciencias los alumnos españoles han obtenido 496 puntos, cinco menos que la media de la OCDE. Hace sólo unos días asistíamos de nuevo a un informe PISA demoledor para la Educación española ya que nuestros jóvenes también obtienen bajas puntuaciones en la resolución de problemas prácticos de la vida diaria. En suma, pese a que nuestra sociedad realiza grandes esfuerzos para financiar la educación por encima de la media los resultados no acompañan sino que, antes bien, tenemos un rendimiento contrario.

Cualquier lector puede concluir claramente en que un sistema educativo que invierte más que otros y que a su vez obtiene menos rendimientos no puede estar bien concebido. No es momento ahora de entrar en las posibles causas que expliquen estas disfunciones, pero queda muy claro que nuestra organización educativa ha de plantearse con seriedad y rigor invertir los datos anteriormente mostrados obteniendo buenos resultados de la inversión que genera el esfuerzo colectivo.

Tal vez, en otro momento podamos reflexionar sobre las causas de nuestro fracaso, y aún comentar algunas alternativas que ofrecen los países más exitosos en este campo, pero lo cierto es que nuestro sistema educativo precisa un cambio. No sabemos si la reforma Wert será capaz de realizarlo, pero desde luego merece la pena intentarlo.

Onofre R. Contreras Jordán

Catedrático de la UCLM

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