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Buscando el lado humano de la Economía

miércoles 02 de marzo de 2016, 16:13h
Manuel Martínez
Manuel Martínez

“Ahora que están aumentando la exclusión y la desigualdad, debemos redoblar los esfuerzos para que todas las personas, sin discriminación alguna, tengan oportunidad de mejorar sus condiciones de vida y las de los demás”. Éstas son las palabras del Secretario General de la ONU para conmemorar el Día Internacional de la Justicia Social, que se celebraba este pasado 20 de febrero de 2.016.

Precisamente, acerca de eso quiero hablar en este artículo, sobre los mecanismos de corrección de las desigualdades y, además, desde la economía.  Hablo de la Economía Social, hablo de una forma de entender los modelos productivos en los que la economía no es ajena a la realidad social que le rodea. Me refiero a esa economía que genera negocio y beneficios pero que no se olvida de empujar a quien más lo necesita.

Hoy es tremendamente difícil el acceso al mercado de trabajo para casi toda la sociedad, no hay excepciones por razón de edad, de sexo ni tan siquiera por nivel de formación, las puertas para acceder a un empleo están prácticamente cerradas para cualquiera, pues ahora imaginad como lo están para quienes en situación de crecimiento ya las tenían cerradas.

Si ya antes de la crisis la tasa de paro de las personas con discapacidad, por ejemplo, superaba el 60% y tan solo dos de cada diez contratos de trabajo que se firmaban era para personas con discapacidad, imaginaos su situación ahora que su tasa de desempleo roza el 70% en muchas zonas y la proporción de contrataciones laborales con respecto a la globalidad apenas supera el 1,3 por cada 10. Si de lo que hablamos es de drogodependientes en rehabilitación o de personas provenientes de instituciones penitenciarias ya los datos de exclusión laboral son escandalosos.

Pero la economía social no solo es la que se hace desde las empresas de empleo protegido, sino que la empresa privada convencional también puede contribuir, y mucho, a construir un futuro más justo para la sociedad en la que desarrollan su actividad.

Las empresas, a través de la Responsabilidad Social Corporativa, muestran un comportamiento ético y de compromiso social y ambiental. No solo haciendo donaciones a artistas, ongs o clubes deportivos hace RSC una empresa, sino que el mero hecho de tener un Plan de Igualdad de Oportunidades en su empresa, y seguirlo, ya es un comportamiento ético con el que contribuyen a mejorar la sociedad.

La Economía Social, por tanto, existe, pero no puede crecer sin el empuje de los poderes públicos.

Aunque esto reste romanticismo a la idea social de la Economía, parece claro que su subsistencia requiere necesariamente del apoyo y auspicio de la Administración. Hagámoslo.

¿A caso no corresponde a los poderes públicos la garantía del acceso al empleo en condiciones de igualdad de toda la población? Si atendemos a las leyes o a la omnipresente Constitución, si.

Si el Ayuntamiento regula que a la hora de contratar sus servicios primará a aquellas empresas que tengan un comportamiento ético o que empleen a colectivos excluidos, ¿No hará que las empresas se preocupen más por seguir estos comportamientos?

La Economía también tiene lado humano, no solo genera beneficios sino que también puede contribuir a construir una sociedad más justa. Busquemos ese lado. Potenciemos el rostro social que se esconde tras las cifras.

Manuel Martínez. (@Manu_Mtnez)

PSOE Albacete

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