La intervención estuvo precedida de una llamada al teléfono de referencia para emergencias policiales, 091. Un hombre informaba que su compañero de piso le acababa de amenazar de muerte con un arma, mostrándole incluso diversa munición. Su compañero de piso lo acusaba de haberle sustraído varios efectos personales.
Una vez en la vivienda, los agentes localizaron al presunto autor de los hechos en una habitación, sentado encima de una cama en la que tenía depositada un arma corta y varios cartuchos. El arma era una pistola de fogueo adquirida en una armería, pero modificada posteriormente de forma ilegal para poder disparar cartuchos reales del calibre 9mm.