que eran sustraídos de motocicletas de reparto de correspondencia y que después intentaban cobrar en entidades bancarias de diversas poblaciones albaceteñas.
La Comandancia de Albacete ha informado en un comunicado de esta operación, bautizada como FENE, y los procesados son W.W. de 34 años, polaco, con domicilio en Getafe (Madrid), y H.C.M., de 24 años, residente en La Coruña, mientras que la persona "investigada por estos hechos" es D.E.C., de 38 años.
A los tres se les relaciona con los delitos de "pertenencia a organización delictiva, robo con fuerza en las cosas, falsificación de documento público, falsificación de documento mercantil, usurpación de estado civil, delito contra la inviolabilidad de la correspondencia y estafa".
El comienzo de la investigación fue la denuncia de los empleados de una entidad bancaria de La Roda por la presencia de una persona que "intentaba cobrar un pagaré nominativo por valor de 2.800 euros, presuntamente falsificado", y tras la inmediata presencia de efectivos de la Benemérita en dicha sucursal, se consiguió detener a esta persona.
Meses después y con el mismo modus operandi otra persona procedió al cobro de un cheque nominativo en una entidad bancaria de Villalgordo del Júcar, pueblo cercano a La Roda, por un importe de 2.849 euros, cheque que "resultó ser falso".
Las investigaciones y gestiones llevadas a cabo por el equipo de Policía Judicial de la Guardia Civil de Villarrobledo llevaron a identificar a la persona que había cobrado el pagaré, así como de otra persona implicada en los ilícitos penales investigados, que realizaba labores necesarias para llevar a buen fin las estafas.
Las labores de la persona investigada, D.E.C., consistían en "realizar las falsificaciones documentales y captar a las personas que cobraban físicamente los pagarés, trasladándolas hasta las localidades donde se cometían los hechos".
Esta persona se desplazaba por todo el país para sustraer previamente la correspondencia a los empleados de una empresa de paquetería, generalmente en polígonos industriales, tras forzar los cofres de las motocicletas de reparto.
Una vez sustraída la correspondencia, examinaba su contenido para localizar algún pagaré original, "que posteriormente manipulaba para falsificar su importe", siempre cercano a los 3.000 euros.
Posteriormente lo hacía nominativo a favor de una persona de la que había falsificado el DNI, presentándolo al cobro en la entidad originaria del pagaré, con el fin de "evitar confirmaciones entre entidades bancarias"