hábitos de trabajo sin los cuales no es que la educación se resienta, sino que, sencillamente, no puede haber educación".
En un artículo de opinión, Felpeto se ha referido a la polémica suscitada sobre las tareas escolares tras la campaña iniciada por la Confederación Ceapa para pedir el boicot a las tareas escolares durante los fines de semana de noviembre y que comienza hoy, primer fin de semana del mes.
Felpeto ha reflexionado sobre que las personas maduran asumiendo responsabilidades y que es "difícilmente" defendible un modelo de educación que no posibilite una madurez progresiva.
Ha instado a no promover posturas "radicales e inamovibles" sino "más reflexivas y menos pasionales", que permitan percibir que es el sentido común el que debe guiar en la labor educativa, "que es de todos, y en la que parece que no sobra que nos sentemos a hablar para redefinir los papeles de cada uno", ha señalado.
A su juicio, la polémica sobre las tareas escolares se sustenta en planteamiento "cuando menos, revisable" ya que "proponer la disyuntiva entre deberes sí o deberes no, es algo equivalente a elegir entre madurez e inmadurez".
En este sentido, el consejero ha afirmado que las tareas que los docentes mandan para casa responden a la necesidad de infundir, desde edades tempranas, hábitos de trabajo "sin los cuales no es que la educación se resienta, sino que, sencillamente, no puede haber educación".
Estos deberes para casa se centran, en su mayor parte, en la lectura, la búsqueda de información y su tratamiento, el manejo de los dispositivos tecnológicos y la realización de operaciones lógicas y matemáticas, que son tareas insustituibles y que de no hacerse "impiden el desarrollo personal y se convierten en una barrera insalvable para las oportunidades de formación intelectual, ética y emocional".
Por este motivo, Ángel Felpeto sugiere variar el foco del debate y dar a los docentes la oportunidad de que ejerzan su labor "en un marco de respeto y de apoyo", al tiempo que desechar la idea de que las tareas para casa sustituyen la labor de los propios docentes ya que lo que hacen es completarla.
"No se espera de los padres y madres que realicen, en casa, la labor que los docentes realizan en el aula; se trata, únicamente, de que las familias supervisen que los estudiantes a su cargo cumplen con su obligación", ha indicado el consejero.
A su juicio, una de las peores maneras de resolver una discrepancia es intentar imponer un criterio con medidas de presión en sustitución del diálogo, la razón y la persuasión, de la misma manera que "parece poco educativo" invitar a la desobediencia y al enfrentamiento frente a quienes tienen la misión de educar.
Felpeto ha defendido debatir las posibles discrepancias en los consejos escolares de cada centro, que es un espacio de encuentro y donde se debe hablar de derechos y deberes, de todo lo que afecta al proyecto educativo del centro y también de los deberes.
Sobre estas tareas, el consejero de Educación ha dejado claro que "en ningún caso son un castigo ni pretenden sustituir la labor del docente en el aula, sino que tienen la función clara de fomentar, acorde a la edad y al nivel educativo, hábitos de trabajo necesarios para el futuro".