Plena Inclusión Castilla-La Mancha ha puesto de relieve la importancia del amor en la vida adulta de las personas con discapacidad intelectual, subrayando que, a menudo, se asocia el amor y las relaciones de pareja únicamente con la juventud. Sin embargo, esta percepción no refleja la realidad de todos, especialmente de aquellos que enfrentan discapacidades intelectuales o del desarrollo, quienes suelen experimentar un envejecimiento anticipado.
Según la organización, mientras que en la población general se considera que la adultez comienza alrededor de los 60 o 65 años, en personas con discapacidad intelectual los signos de envejecimiento pueden manifestarse entre los 40 y 50 años debido a diversas comorbilidades y factores físicos y cognitivos.
Derecho al amor en la madurez
Con motivo del Día de San Valentín, Plena Inclusión Castilla-La Mancha aboga por el derecho de estas personas a amar y ser amadas en su etapa adulta. La organización defiende que deben poder vivir de manera independiente, asumir responsabilidades y tomar decisiones sobre su vida afectiva.
Un claro ejemplo de este derecho lo representan Óscar Martín, de 50 años, y María Antonia Maxias, de 49. Residen en Ciudad Real y llevan juntos 16 años, conviviendo desde hace una década. Óscar trabaja como jardinero en la Asociación Fuensanta, donde conoció a María hace 20 años. Ella logró aprobar una oposición como ayudante de limpieza con el apoyo de Futucam y actualmente trabaja en la administración pública. Gracias a sus empleos, ambos han logrado mantener una vida independiente.
Construyendo una relación sólida
Mantener su relación ha requerido un esfuerzo diario basado en confianza y comunicación. “A nadie más que a ella y a mi madre quiero”, afirma Óscar. Para María, lo esencial es estar juntos y resolver rápidamente cualquier desacuerdo: “Lo que más me gusta de él es que me explica las cosas que no entiendo”. Óscar considera que tener pareja significa “todo” para él, reconociendo que sin María su vida sería muy diferente.
Su historia representa un amor maduro construido con el tiempo. Se reparten las tareas del hogar según sus habilidades e intereses; él realiza las compras y ella se encarga de la limpieza y la cocina. Ambos disfrutan de actividades conjuntas como pasear con Bobby —su perro— sin depender del juicio ajeno.
Apoyos externos y sueños compartidos
Óscar y María destacan también el papel crucial de apoyos externos como Futucam, que les ayuda a resolver conflictos cotidianos mientras respeta su autonomía. A pesar de haber enfrentado prejuicios sociales, han encontrado aceptación en sus familias: “Se lo han tomado bastante bien”, comentan.
A lo largo de estos años han tomado decisiones conscientes sobre su vida familiar; María decidió no tener hijos hace dos décadas y ahora comparten el cuidado de Bobby. Sueñan con adquirir un piso propio y formalizar su unión mediante el matrimonio civil para garantizar derechos legales mutuos.
Un mensaje para la sociedad
En este Día de San Valentín, su historia simboliza un llamado a reconocer que el amor no tiene edad y que las personas con discapacidad intelectual tienen derechos también en el ámbito afectivo. Este vínculo es real entre adultos que comparten proyectos y responsabilidades cotidianas.
Desde Plena Inclusión Castilla-La Mancha enfatizan que reconocer este amor contribuye a una vida más plena y digna: “El amor es lo que nos damos diariamente el uno al otro”, resume Óscar. Para ellos, amar y ser amado es un derecho fundamental que merece visibilidad y respeto.