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Un gobierno fuera de la ley (IX)

miércoles 25 de marzo de 2020, 03:41h

Dada la situación que estamos viviendo en este país, aún hoy, aduras penas, llamado España, a razón de la pandemia que azota el mundo, del uno al otro confín, pero más fuerte y duramente, en ciertos países entre los que se encuentra España, que desde el comienzo de las alertas nuestra autoridades se echaron a dormir el sueño de los justos, con un Gobierno que se ha constituido más bien para destruir el país, antes que para velar por el interés general y público de la población, en busca del bienestar y la seguridad de la generalidad de la ciudadanía, que tal como se han venido desarrollando los hechos y acontecimientos, la abulia y el desinterés por atender esos principios fundamentales para la vida y la economía de un país, atendiendo siempre nuestros jerifaltes a buscar la foto, así como el mayor efectismo, a fin de alimentar sus respectivos egos y sus intereses partidistas, desde aquellos inicios en que se propalaba a toda costa la “contención”, en fase de contención, repetían como dos cacatúas nuestros infumables e indecentes Ministro de Sanidad, Salvador Illa (un filósofo para abordar una crisis de tal magnitud que nos azota, quizás mediante silogismos, axiomas, aforismos y máximas de pacotilla), junto con su mano derecha, dicen que doctor, Fernando Simón (que ya su aspecto despeluchado da una idea e imagen, de si de sus fruslerías puede uno fiarse), siempre en el falso convencimiento de que, teniendo España, según este par de dos, el mejor sistema sanitario de la humanidad, el virus no se atrevería ni osaría cruzar nuestras fronteras, y, por tanto, en tal creencia falaz y detestable, se limitaron a inculcar en la población la creencia de que en esta España de nuestros desamores, jamás nos encontraríamos con problema alguno.

Falsas expectativas y falaces previsiones, pues el virus no sólo ha traspasado nuestras fronteras, por tierra, mar y aire, sino que ha dinamitado todo ese sistema tan beatífico, cuando no seráfico, sanitario, a que se referían uno y otro, sabiendo a ciencia cierta, por desconocimiento o mala fe, o ambas cosas a la vez, que lo que propalaban eran meros fuegos de artificio, meras irrealidades inexistentes en la realidad pura y dura, con una irresponsabilidad rayana en un atentado a la salud de los ciudadanos españoles, dejándolas venir, limitándose a mirar, poniéndose de perfil, y contribuyendo de una manera cruel y criminal, a dejar que su laisser faire, laisser passer, fuera cimentando un sustrato sobre el que la enfermedad tomara asiento y se propagara a la velocidad de la luz, como así ha sido, y en ese plan hasta que la Comunidad de Madrid tuvo que salir a la palestra dando ejemplo de responsabilidad a un Gobierno que no gobierna, que sólo aspira a mirarse el ombligo en el espejo, y a dejar al pairo y desamparados a los 47 millones de españoles que tenemos la desgracia de tener que sufrirlo.

Así, de esta guisa, en ese mantra del laisser faire, laisser passer, dejando llegar a España multitud de vuelos procedentes de allende nuestras fronteras, principalmente de la que ya se sabía infectada Italia, sin hacer ningún control en aeropuertos ni otras dependencias a los llegados de allá, y esto hasta el último minuto, incluso más allá del Decreto que declaró el “estado de alarma” en todo el país, como han declarado ciertos turistas de un viaje de diez días a Egipto, que en el aeropuerto de Barajas, el mismo miércoles pasado, con el estado de alarma decretado, parece ser que pasaron por el aeropuerto como Pedro por su casa, sin ningún tipo de control y sin que nadie les dijera nada ni les advirtiera de la situación de confinamiento en que se encontraba el país: “No había nadie vigilando quién aterrizaba ni de dónde procedíamos, nadie nos ha parado…, en el control de pasaporte hay una barrera para no acercarse al mostrador y el policía, que tenía la mascarilla bajada, me indicó que pasara sin hacerme preguntas”, cuenta una tal Isabel. Pues este tipo de relajación, decimos y repetimos desde el minuto uno, es lo que ha propiciado la expansión y propagación del virus por todo el territorio nacional, a base de negar la mayor y, desgraciadamente, la menor, y, a veces con declaraciones que rayan en juzgado de guardia, como las que hizo nuestro Presidente de Castilla-La Mancha, criticando la suspensión de la actividad docente en toda la nación, de que, en realidad, según su punto de vista, y expresándose muy claramente (“soy muy claro”, enfatizó) en el sentido de que, en realidad, se había buscado tener quince días de vacaciones. Claro, que, como siempre, la culpa del mensajero, aduciendo que hubo una mala interpretación de sus palabras, las cuales fueron muy claras y concisas, como lo demuestran, gracias a Dios y a la tecnología moderna, la hemeroteca que pone en su sitio a tanto mendaz e incapaz que nos gobierna, aunque no sean capaces de ponerse colorados, pues la verdad y la equivocación, es algo que les resbala.

Pues bien, llegados al punto de inflexión en el que ya no caben excusas ni malabarismos para ocultar la ineficacia, la mendacidad, la estulticia y la maldad, que todo hay que decirlo, de este Gobierno y de sus adláteres, corifeos, acólitos, paniaguados y mamandurrieros, cuya única finalidad es “resistir” para seguir con el culo pegado a la poltrona (¡Ójala ésta se les quede pegada de por vida, las veinticuatro horas del día y no pudieran desgajarse de ellas ni para cagar!), llegó el momento del pánico y de la emergencia, sin saber, al quedar desbordados por la realidad, qué hacer, porque, en realidad, valga la redundancia, esta pandilla de analfabetos y analfabetas, no sirven ni para hacer la o con un canuto, más bien, al contrario, han contribuido al desastre que ya está tomando cuerpo, en pérdida de vidas y económicos, bastando recordar las reticencias, en su día, para suspender el “Mobyle”, y dejando eventos, como Arco, por ejemplo, y manifestaciones, como las del día 8 de este mes y año, Día de La Mujer, que marcará un hito negativo y dantesco para nuestros gobernantes, todo con tal de que la señorísima del Jorobado de Notre Dame Español, Pablito Iglesias, o sea, Irene Montero, pudiera montarla por todo lo alto, a mayor gloria del feminismo híbrido que tanto daño ha hecho y sigue haciendo a las mujeres de verdad, y, especialmente, a las objeto de violencia de género, mas, había que hacerse la foto y seguir la consigna ¡adelante! del propio Presidente del Gobierno, el Pseudo-Doctor-Sánchez, alias Pinochón (un Falcon para él y su señora y otro para su nariz), que ahora debe estar jodido por la imposibilidad de volar.

Y a todo ello se une, que la sanidad mejor del mundo, carece de los medios materiales y personales idóneos, por cantidad, para hacer frente a la pandemia declarada, siendo de resaltar, contrariamente a nuestros dirigentes, la labor ingente que, con escasos medios, están llevando a cabo médicos y enfermeros, auxiliares de clínica, personal administrativo de los hospitales, conductores y acompañantes de ambulancias, militares y fuerzas y cuerpos de seguridad de todo orden, taxistas, voluntarios y mucha más gente, a la que se le ha obligado a estar al pie del cañón, personal de centros de alimentación, farmacias, carteros (ahora, incluso a los Notarios y sus empleados, que no sé para qué sirve el dinero si llega el caso de que la palmemos) y a todos cuantos, de una u otra manera y con arreglo a sus posibilidades, están tratando de controlar y ordenar el desastre y el desorden que este Gobierno, llamado Progresista, ha provocado.

Ítem más, ¿quién ostenta el cargo de Presidente del Gobierno, el Pseudo-Doctor-Sánchez o el Jorobado de Notre Dame Español?, porque es para haber detenido, sancionarle, e, incluso haberlo llevado a la trena, a éste último, por saltarse la cuarentena para asistir al Consejo de Ministros en que se declaró el “estado de alarma” y para colarse, por el morro, en la rueda de prensa dada por la Comisión Delegada para presidir este desastre, e integrada por el Ministro de Sanidad (digamos que Jefe Superior), el Ministro de Interior, la Ministra de Defensa y el Ministro de Transportes, creyéndose facultado para hacer de su capa un sayo y saltarse todos los procedimientos y todas las leyes a la torera, por ser vos quien sois y para darnos un meeting republicano-bananero.

Cuando pase lo peor, que aún está por llegar, y a saber cuándo lo es, habría que incoar contra el Gobierno en Pleno, un procedimiento, análogo al de Núremberg para juzgar a los cabecillas nazis, por ser reos de delitos de lesa humanidad y culpables de cuántas muertes y contagios acabarán produciéndose amén de la ruina y miseria económicas del país entero. Quizás, fuera hora ya, en este valle de lágrimas al que nos han avocado nuestros dirigentes, de que se vaya levantando el patíbulo al efecto.

MIGUEL-ÁNGEL VICENTE MARTINEZ

25 de Marzo de 2.020

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